Los sindicatos indios se unen en torno a la sindicalización y la Transición Justa

Cambios globales, realidades locales

La primera jornada se centró en la política industrial sostenible y la Transición Justa en el contexto de los cambios económicos y políticos a escala mundial.

Los participantes destacaron cómo los cambios en la producción, las cadenas de suministro y el comercio están transformando los sectores industriales indios, a menudo sin una participación sindical significativa.

Diana Junquera Curiel, directora de política industrial de IndustriALL, hizo hincapié en que la Transición Justa debe utilizarse como una herramienta para definir las políticas, y no como una respuesta posterior a la toma de decisiones. Destacó la necesidad de que los sindicatos desarrollen conocimientos, se familiaricen con la tecnología y se organicen a lo largo de las cadenas de suministro, incluyendo al sector informal, cuyos trabajadores siguen siendo en gran medida invisibles.

La informalización y las presiones tecnológicas

En todos los sectores, los sindicatos expresaron su preocupación por el aumento de la informalización, la externalización y el trabajo por contrato. La disminución de los empleos permanentes y la debilidad de las protecciones están aumentando la precariedad, lo que afecta especialmente a las trabajadoras.

Al mismo tiempo, los cambios tecnológicos y la inteligencia artificial están ampliando las brechas de competencias y poniendo en riesgo los medios de vida. Un punto clave que surgió fue que, si bien no es posible resistirse a estos cambios, los sindicatos deben intervenir para garantizar que la tecnología beneficie a la población trabajadora, y no solo a las empresas.

La sindicalización y la estrategia como eje central

Durante la segunda jornada, se reafirmó la sindicalización como la prioridad central.

El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, señaló que, a nivel mundial, casi el 93 % de los trabajadores y trabajadoras siguen sin estar sindicalizados. Además, destacó la necesidad de ampliar la base de afiliados y de fortalecer la negociación colectiva. Subrayó que, si bien existen marcos y herramientas globales, su impacto depende de su uso activo por parte de las organizaciones afiliadas.

“La sindicalización sigue siendo la tarea más importante que tenemos por delante. Dado que la gran mayoría de los trabajadores y trabajadoras siguen en la economía informal, es esencial fortalecer la afiliación y la negociación colectiva para que los sindicatos puedan responder eficazmente a los cambios que estamos viendo a nivel mundial”.

Los participantes hicieron hincapié en la necesidad de estrategias coordinadas, una investigación y datos más sólidos, y un mayor enfoque en la sindicalización de los sectores informales y precarios.

Reformas laborales y un diálogo cada vez más limitado

Las reformas de la legislación laboral se erigieron como una de las principales preocupaciones, y los sindicatos advirtieron de que los nuevos códigos laborales corren el riesgo de institucionalizar el trabajo precario.

Asimismo, los participantes señalaron el declive del diálogo bipartito y tripartito, lo que limita la capacidad de los sindicatos para influir en las políticas y suscita inquietudes ante la creciente demanda de entornos “libres de sindicatos”.

De cara al futuro

Durante la reunión se destacó la necesidad de que los sindicatos adapten sus estrategias, refuercen la inclusión de las mujeres y los jóvenes, y se impliquen de forma más proactiva en los cambios políticos y tecnológicos.

A medida que se acelera la transición industrial de la India, garantizar que los trabajadores y trabajadoras tengan una voz significativa a la hora de definir su rumbo sigue siendo un reto fundamental.

Ashutosh Bhattacharya, secretario regional de IndustriALL para Asia del Sur, afirmó:

“Las políticas laborales, el comercio y los cambios tecnológicos ya están reconfigurando los empleos y las industrias. La cuestión es si los trabajadores y trabajadoras tendrán voz en ese proceso. Los sindicatos deben actuar con antelación, elaborar estrategias colectivas y garantizar que esta transición se configure con la participación de los trabajadores y trabajadoras, y no se les imponga”.

Myanmar: los sindicatos siguen defendiendo a los trabajadores y trabajadoras a pesar de la represión

Los trabajadores y trabajadoras de Myanmar siguen enfrentando una fuerte represión tras el golpe militar, que ha destruido los derechos laborales y criminalizado la actividad sindical. A pesar de estas condiciones, los organizadores sindicales de la IWFM ayudaron a más de 6400 personas a recuperar sus salarios atrasados e indemnizaciones en 2025, además de documentar 438 violaciones de los derechos laborales, la mayoría en el sector textil.

La organización sindical en medio de la represión

Los afiliados de la IWFM siguieron con su labor sindical en condiciones extremadamente difíciles, dando apoyo a los trabajadores y trabajadoras víctimas de robos de salarios, acoso, despidos injustificados y cierres de fábricas.

La presidenta de la IWFM, Khaing Zar Aung, describió la magnitud del desafío al que se enfrentan los organizadores sindicales sobre el terreno.

“A pesar del intento del ejército de silenciar a los sindicatos, los trabajadores y trabajadoras de Myanmar siguen resistiéndose a la explotación y defendiendo sus derechos. Nuestros organizadores sindicales arriesgan su seguridad cada día para apoyarlos, documentar los abusos y mantener vivo el movimiento sindical. La solidaridad internacional es fundamental para que los trabajadores y trabajadoras de Myanmar no queden desamparados, así como para que los responsables de la represión rindan cuentas”.

Protección y solidaridad

Los refugios instalados a lo largo de la frontera de Myanmar permitieron a los dirigentes sindicales mantener la coordinación y seguir apoyando a los trabajadores y trabajadoras.

Acciones de incidencia internacional

A través de acciones internacionales de incidencia lideradas por Khaing Zar Aung, en su calidad de miembros del comité central de la Confederación de Sindicatos de Myanmar (CTUM) y junto con el Consejo Global Unions, los sindicatos presionaron para que se exigieran responsabilidades a nivel mundial. Esto contribuyó a avanzar en las medidas relacionadas con el artículo 33 de la OIT y a aumentar la presión sobre las marcas internacionales que se abastecen en Myanmar.

Red campaign tag on a jacket reading "Free Myanmar, ILO Article 33 Now, Condemn the Military Junta" at a demonstration in Geneva, 2024.
Un manifestante lleva una etiqueta en la que se pide la aplicación del artículo 33 de la OIT y el fin del régimen militar en Myanmar, durante una manifestación cerca de la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, en 2024.

El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, subrayó la importancia de mantener el apoyo a nivel mundial:

“IndustriALL se mantiene firme junto a las y los trabajadores y sindicalistas de Myanmar que siguen resistiendo la represión a pesar del gran riesgo personal que ello supone. Los resultados logrados por la IWFM en 2025 son una prueba del poder de la solidaridad a nivel mundial. Seguiremos exigiendo responsabilidades al régimen militar y a las marcas internacionales que siguen enriqueciéndose a costa de los trabajadores y trabajadoras de Myanmar”.

La solidaridad internacional sigue siendo fundamental para garantizar que no se abandone a los trabajadores y trabajadoras de Myanmar y que los sindicatos independientes sigan estando preparados para reconstruir las instituciones laborales democráticas en el futuro.

Datos clave

Impacto en 2025

Un tribunal francés declara a Yves Rocher responsable de violaciones de los derechos laborales en Turquía

El caso se refiere al despido de más de 130 trabajadores, entre 2018 y 2019, luego de que se afiliaran al sindicato Petrol-Is para denunciar las malas condiciones laborales, la discriminación sistemática contra las mujeres y los casos de violencia sexista y sexual en el lugar de trabajo.

La denuncia fue presentada por ActionAid France, Sherpa, Petrol-Is y 81 exempleados. Después de años de persistentes acciones legales, el tribunal ha confirmado ahora que la empresa matriz no identificó ni abordó adecuadamente los riesgos para los derechos laborales en sus operaciones en Turquía.

Un paso histórico en el marco de la ley sobre el deber de vigilancia

En su sentencia, el tribunal concluyó que el grupo Yves Rocher había incumplido las disposiciones de la ley francesa sobre el deber de vigilancia, promulgada el 27 de marzo de 2017, que obliga a las grandes empresas a identificar y prevenir las violaciones de los derechos humanos relacionadas con sus operaciones a escala mundial.

El tribunal consideró que el grupo debería haber identificado el riesgo de violaciones graves de los derechos laborales en su filial turca. Al excluir a la filial de su plan de vigilancia y no adoptar las medidas adecuadas para prevenir prácticas antisindicales, la empresa incumplió sus obligaciones legales.

Cabe destacar que la sentencia estableció que los trabajadores fueron despedidos en 2018 y 2019 con el fin de impedir el establecimiento de un sindicato y eludir la negociación colectiva. Asimismo, el tribunal determinó que la empresa no había evaluado adecuadamente el riesgo de violaciones de la libertad sindical en sus planes de vigilancia de 2017 y 2018, a pesar de tener acceso a información que indicaba dichos riesgos.

Esta es la primera vez que se declara responsable a una empresa francesa, en virtud de la ley sobre el deber de vigilancia, por violaciones de los derechos humanos vinculadas a sus actividades en el extranjero. La decisión envía un mensaje contundente: las multinacionales deben respetar los derechos laborales fundamentales en todas sus operaciones a nivel mundial.

La perseverancia de los trabajadores da sus frutos en la justicia

Este caso es el resultado de años de perseverancia por parte de los trabajadores despedidos y su sindicato. Tras perder sus puestos de trabajo por sindicalizarse, muchos de ellos continuaron su lucha por la justicia, lo que incluyó más de 300 jornadas de protesta frente a la fábrica.

Su determinación, respaldada por sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, ha dado lugar ahora a una sentencia judicial histórica que confirma que las violaciones que padecieron estaban relacionadas con prácticas antisindicales.

Aunque la mayoría de los trabajadores ya habían firmado un acuerdo de conciliación con la filial turca en 2019, el reconocimiento por parte del tribunal de la responsabilidad de la empresa representa una importante victoria para quienes interpusieron la demanda.

Indemnización y reconocimiento

El tribunal condenó al grupo Yves Rocher a pagar una indemnización a seis exempleados (Nimet Göksu, Nazim Sancak, Erdin Günaydın, Nejdet Mengübeti, Ersan Alasulu y Sedat Ordu) por un total de EUR 8000 cada uno, correspondiente a EUR 5000 (USD 5800) por daños morales y EUR 3000 (USD 3400) por daños económicos.

El sindicato Petrol-Is obtuvo una indemnización de EUR 40.000 (USD 46.000), mientras que Sherpa y ActionAid France recibieron una indemnización simbólica de EUR 1 (USD 1) cada una.

Además, la empresa deberá pagar EUR 1000 (USD 1000) en concepto de costas judiciales a cada uno de los seis trabajadores, así como a Sherpa, ActionAid France y Petrol-Is.

La sentencia es provisionalmente ejecutable, lo que significa que sigue siendo aplicable incluso si se interpone un recurso de apelación.

Una señal contundente a favor de la responsabilidad empresarial

“Esta sentencia supone un hito importante para la responsabilidad empresarial. Al confirmar que las empresas multinacionales pueden ser consideradas responsables de las violaciones de los derechos laborales relacionadas con sus operaciones en el extranjero, la sentencia refuerza el papel de la legislación sobre la diligencia debida como herramienta para proteger a los trabajadores.

Para los sindicatos y los trabajadores, la decisión demuestra que la perseverancia puede dar resultados y que los mecanismos jurídicos, como la ley sobre el deber de vigilancia, pueden contribuir a garantizar que las empresas respeten los derechos fundamentales en todas sus operaciones a nivel mundial”,

afirmó Judith Kirton-Darling, secretaria general de industriAll Europe.

Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL, declaró:

“Aplaudimos la determinación y la solidaridad de los trabajadores de Flormar, así como sus años de lucha inquebrantable. Este caso demuestra que la resistencia obrera es esencial para defender la libertad sindical. Acogemos con satisfacción el veredicto histórico de la justicia francesa, que confirma que Yves Rocher violó los derechos fundamentales de los trabajadores. La aplicación de la diligencia debida en materia de derechos humanos a través de una legislación vinculante constituye una estrategia fundamental para IndustriALL y un instrumento esencial para los trabajadores de todo el mundo.

Aunque el tribunal ha hecho justicia en lo que respecta a las violaciones de los derechos individuales, el reconocimiento sindical y el derecho a la negociación colectiva aún no se han hecho realidad. Instamos a Yves Rocher a que reconozca a Petrol-Is como interlocutor para la negociación colectiva, para así evitar que se repitan abusos tan graves en el futuro”.

5 maneras de hacer realidad la transformación de género en el trabajo

La desigualdad de género en el trabajo no es casual. Está integrada en las estructuras, en quién establece las normas, para quién se diseñan y a quién se excluye. Y eso es precisamente lo que significa la transformación de género. A continuación, presentamos cinco maneras de convertirla en realidad.

1. Reconocer que “tratar a todos por igual” no equivale a igualdad

La mayoría de los lugares de trabajo afirmarían que tratan a hombres y mujeres por igual. Sin embargo, el trato igualitario no equivale a resultados iguales, especialmente cuando las normas se formularon pensando en un solo grupo.

Tomemos como ejemplo los equipos de protección. Durante décadas, se diseñaron para el cuerpo masculino promedio. Como resultado, las mujeres tuvieron que conformarse con equipos que no les quedaban bien y se enfrentaron a tasas de lesiones más elevadas. La norma era “la misma” para todos. El resultado, no.

La transformación de género implica ir más allá del simple reconocimiento del problema. Significa cambiar las propias normas, involucrar a las mujeres en su elaboración, cuestionar los supuestos sobre a quiénes están destinados determinados puestos de trabajo y garantizar que los sistemas de seguridad, salarios y ascensos funcionen para todas las personas.

Una buena prueba para cualquier política laboral es preguntarse: ¿para quién se ha diseñado y a quién deja fuera?

2. Contar el trabajo que nadie cuenta

Antes y después de la jornada laboral remunerada, la mayoría de las mujeres realizan un segundo turno. Cocinar, limpiar, criar a los hijos, cuidar de los padres mayores: tareas que mantienen en marcha a las familias y las comunidades, pero que no aparecen en ninguna nómina ni en las cifras del PIB.

A nivel mundial, las mujeres realizan el 76,2 % de todo el trabajo de cuidados no remunerado, más del triple que los hombres, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Se estima que 708 millones de mujeres están completamente fuera de la fuerza laboral remunerada debido a sus responsabilidades de cuidados, en comparación con 40 millones de hombres. Al ritmo actual de cambio, la OIT calcula que se tardará 210 años en cerrar esa brecha.

Esto importa porque las responsabilidades de cuidado suelen acompañar a las mujeres al lugar de trabajo, lo que determina los puestos que pueden ocupar, el horario en el que pueden trabajar y hasta dónde pueden progresar. La verdadera igualdad de género implica reconocer este trabajo, redistribuirlo de forma más justa y crear entornos laborales que lo tengan en cuenta: mediante licencias por paternidad que los padres efectivamente utilicen, servicios de cuidado infantil asequibles y modalidades de trabajo flexibles que no obstaculicen las carreras profesionales.

3. Cerrar la brecha salarial y obligar a los empleadores a demostrarlo

A nivel mundial, las mujeres ganan alrededor de un 20 % menos que los hombres. Las Naciones Unidas lo expresan con claridad: por cada dólar que gana un hombre, una mujer gana 77 céntimos por un trabajo de igual valor. Las madres son las más afectadas: los salarios disminuyen con cada hijo, mientras que los de los padres suelen aumentar.

Parte de la brecha se debe a una discriminación manifiesta. Pero otra gran parte de ella refleja algo más profundo: los trabajos realizados principalmente por mujeres se valoran menos que otros equivalentes realizados principalmente por hombres. Una trabajadora de cuidados gana una fracción de lo que gana un guardia de seguridad, a pesar de tener habilidades y responsabilidades comparables.

Para cerrar la brecha hay que empezar por visibilizarla. Se debe exigir a los empleadores que publiquen datos salariales desglosados por género y puesto, de modo que las diferencias no puedan ocultarse. De este modo, los trabajadores, las trabajadoras y sus sindicatos podrán utilizar esos datos para cuestionar la desigualdad salarial, tanto en las negociaciones como ante los tribunales y en el ámbito público. La Guía práctica sobre igualdad salarial de IndustriALL es un recurso gratuito desarrollado específicamente para ayudar a los sindicatos a abordar la brecha salarial de género, desde la sensibilización hasta la negociación de la transparencia salarial con los empleadores.

4. Cambiar la institución, no solo las reglas

Las políticas solo llegan hasta cierto punto.

Para lograr un cambio sostenible es necesario transformar la cultura de las organizaciones, incluidos los propios sindicatos. Como señaló la profesora Akua Opokua Britwum, una de las principales académicas feministas de África, en la reunión del Comité de Mujeres de IndustriALL celebrada en Ciudad del Cabo en junio de 2023:

“Se podría contar con una dirección sindical compuesta al 100 % por mujeres y, aun así, si las estructuras y la cultura no cambian, seguiríamos teniendo un sindicato que deja de lado a las trabajadoras”.

IF Metall, el sindicato sueco de trabajadores metalúrgicos, incluyó principios feministas en sus estatutos fundacionales; el sindicato francés CGT introdujo la representación paritaria de género en su comité directivo en 1999. ELA, en España, llevó a cabo una encuesta anónima entre toda su base de afiliados en 2017, con preguntas sinceras sobre la discriminación y los prejuicios dentro del propio sindicato; el 95 % de los afiliados respondió. Los resultados fueron incómodos. Aun así, tomaron medidas al respecto.

Los hombres también forman parte de todo esto. Si se espera que las mujeres asuman todas las tareas del hogar y toda la lucha por la igualdad en el ámbito laboral, el lugar de trabajo no será feminista, será una carga agotadora. Los sindicatos y las empresas que involucran directamente a los hombres en el proceso, ya sea mediante programas de formación o a través de conversaciones sinceras sobre cómo las normas de género también los perjudican, han logrado avances más duraderos.

5. Conocer sus derechos y exigir que se respeten

Las trabajadoras tienen más derechos de lo que se cree, y esos derechos existen gracias a la lucha de generaciones anteriores. En lo que respecta a la igualdad de género en el trabajo, algunas de las protecciones más importantes provienen de las normas internacionales establecidas por la OIT.

El Convenio sobre la violencia y el acoso (C190) estipula que toda persona tiene derecho a un lugar de trabajo libre de violencia y acoso, incluida la violencia de género. Por su parte, el Convenio sobre igualdad de remuneración (C100) establece el principio de igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor. No se trata de objetivos ambiciosos, sino de normas vinculantes en los países que los han ratificado.

El problema suele ser su aplicación. Los derechos sobre el papel significan poco sin la presión necesaria para ponerlos en práctica. Esa presión proviene de los trabajadores y trabajadoras organizados, en los sindicatos, en las campañas y en los lugares de trabajo. IndustriALL ha elaborado un kit de herramientas educativas sobre el C190, disponible en más de una decena de idiomas, para ayudar a sus afiliados a poner en práctica el convenio.

La resolución feminista de IndustriALL para 2025, adoptada por sus afiliados, establece una agenda completa de acción, que va desde la igualdad salarial y la seguridad en el trabajo hasta las tareas de cuidados, la justicia climática y la lucha contra el autoritarismo creciente. El documento deja claro que la justicia de género no es una cuestión secundaria para el movimiento sindical. Es el movimiento sindical en sí mismo.

“La transformación de género no se logrará si no luchamos por ella. Las herramientas, los marcos de referencia y la solidaridad están ahí. La cuestión es si los utilizamos con determinación y un propósito común”, afirmó Christina Olivier, secretaria general adjunta de IndustriALL.

Mujeres dirigentes sindicales de todo el mundo en la Conferencia de Mujeres de IndustriALL, celebrada en Sídney en noviembre de 2025. @IndustriALL

No hay justicia para las mujeres sin derechos sindicales

Las demandas, presentadas por IndustriALL Global Union y otras federaciones sindicales internacionales, se centran en el acceso a la justicia para las mujeres en el mundo del trabajo, un derecho que se ve obstaculizado para millones de ellas por leyes discriminatorias, instituciones insuficientemente financiadas y barreras estructurales que impiden su participación en la toma de decisiones.

La justicia es inseparable de los derechos sindicales

El acceso a la justicia no puede separarse del derecho de sindicalización. La libertad sindical y la negociación colectiva deben garantizarse para todas las personas trabajadoras, en las cadenas de suministro, en la economía informal, para los trabajadores y trabajadoras migrantes y en todos los sectores, tanto públicos como privados. En las cadenas de suministro globales, las mujeres están sobrerrepresentadas en los puestos de trabajo más precarios, a menudo sin cobertura sindical y sin acceso a mecanismos de reclamación. Los gobiernos deben tomar medidas para poner fin a la persecución de las dirigentes sindicales, así como garantizar el acceso a la justicia mediante asistencia jurídica gratuita y la exención del pago de tasas judiciales.

Acabar con la brecha salarial de género con medidas vinculantes, no con promesas

Cerrar la brecha salarial de género requiere ratificar y aplicar los Convenios 100 y 111 de la OIT, establecer salarios mínimos dignos mediante la negociación colectiva o procesos reglamentarios, introducir leyes de transparencia salarial y revalorizar las profesiones predominantemente femeninas. La aplicación de estas medidas debe ir acompañada del refuerzo de las inspecciones laborales, de procedimientos de reclamación accesibles y de una transparencia total de los datos salariales, tanto en el sector público como en el privado.

Ratificar el Convenio 190 y convertirlo en realidad

Los gobiernos deben ratificar y aplicar el Convenio 190 y la Recomendación 206 de la OIT, adoptando estrategias integrales que prohíban todas las formas de violencia y acoso por motivos de género en todo el mundo del trabajo, incluida la violencia doméstica y el femicidio. Los mecanismos de denuncia deben ser seguros, confidenciales y sensibles al género, además de ofrecer plena protección frente a represalias. Los sindicatos deben participar en el diseño, el seguimiento y la aplicación de estas políticas.

Cuidados, digitalización y trabajo decente

La legislación laboral debe extenderse a los trabajadores y trabajadoras en empleos precarios e informales. Debe reconocerse la responsabilidad primordial del Estado en materia de cuidados, con inversión pública en este sector y la redistribución del trabajo de cuidados no remunerado.

En lo que respecta a la digitalización, debe integrarse una perspectiva de género en las decisiones políticas sobre inteligencia artificial y el trabajo en plataformas, y debe reducirse la brecha digital de género.

Christina Olivier, secretaria general adjunta de IndustriALL, afirmó:

“Mientras continúan las negociaciones en Nueva York, las conclusiones acordadas de la CSW70 deben traducirse en compromisos concretos y exigibles. El acceso de las mujeres a la justicia sostiene la paz y la democracia, y los gobiernos deben actuar en consecuencia”.

Declaración completa

“Todos cuentan o nadie cuenta”: conozca a la presidenta de IndustriALL

“Soy hija de una madre soltera. Muchas veces no nos alcanzaba el dinero para llegar a fin de mes”.

Ahí es donde comienzan sus convicciones políticas. Ni en una sala de conferencias ni en una oficina sindical, sino en un hogar donde la inseguridad económica era una realidad cotidiana. Se formó como administrativa industrial en una empresa de construcción de maquinaria. En su juventud se afilió a IG Metall, donde fue elegida para formar parte del órgano representativo de los jóvenes y, posteriormente, del comité de empresa.

“En los sindicatos, el feminismo supone un desplazamiento práctico y cotidiano del poder”.

Antes de convertirse en dirigente sindical, pasó una temporada en Chicago, donde se centró en los estudios de género y trabajó con un activista por los derechos civiles de los afroamericanos y amigo de Malcolm X, organizando campamentos de verano para jóvenes de barrios pobres.

“Esa época realmente moldeó mi visión y mi sensibilidad hacia el racismo, hacia la discriminación estructuralmente arraigada, especialmente contra las personas negras”

declaró ante el Congreso.

Regresó a Alemania, continuó sus estudios de sociología industrial y se unió a IG Metall como dirigente sindical en 1997. En 2023, se convirtió en presidenta de IG Metall, la primera mujer en dirigir el sindicato en sus 132 años de historia. Dos años más tarde, los afiliados de IndustriALL la eligieron como su presidenta.

Nunca ha separado sus orígenes de aquello por lo que lucha.

Un momento histórico y lo que está por venir

El momento en que se produjo su elección no es casual. En ese mismo Congreso de Sídney, los afiliados de IndustriALL aprobaron por unanimidad, sin votos en contra ni abstenciones, una resolución feminista histórica. Para Christiane Benner, ambas cosas van de la mano.

Christiane Benner at the podium at IndustriALL's 4th Congress, Sydney International Convention Centre, November 2025, pointing toward the audience
Christiane Benner se dirige al 4.º Congreso de IndustriALL, Sídney, 5 de noviembre de 2025

“Para mí, esta adopción unánime fue un momento poderoso de solidaridad internacional. Demuestra que el feminismo ya no es una cuestión marginal, sino nuestro marco político común. Para IndustriALL, este momento representa una decisión clara sobre la dirección que estamos tomando: el trabajo sindical feminista es el núcleo de nuestra estrategia, en la organización sindical, en la negociación de convenios colectivos y en nuestra orientación global”.

La resolución pide que los principios feministas se incorporen en todo el trabajo de IndustriALL Global Union, desde lo relativo a la Transición Justa hasta las cadenas de suministro globales y la negociación colectiva. Se trata de un compromiso importante. La verdadera pregunta es cómo se traducirá esto en la práctica.

“Quiero empezar por donde se toman las decisiones estratégicas. Nos daremos cuenta de que algo está cambiando cuando las mujeres se sienten sistemáticamente en estas mesas y tengan un poder de decisión real. El cambio será evidente cuando las perspectivas feministas formen parte natural de nuestro trabajo”.

El poder no se da

Más de dos décadas construyendo estructuras feministas dentro de IG Metall le han enseñado una cosa por encima de todo.

“He aprendido que los sindicatos feministas no surgen por sí solos, sino que necesitan estructuras que realmente empoderen a las mujeres: sistemas salariales transparentes, conciliación entre la vida laboral y personal, participación genuina y espacios donde las mujeres puedan expresarse. Y necesitan el valor para cambiar activamente los patrones patriarcales. En los sindicatos, el feminismo supone un desplazamiento práctico y cotidiano del poder”.

Esto es especialmente importante ahora. En todo el mundo, los logros de las trabajadoras están siendo atacados. Los movimientos de derecha, organizados, financiados y en crecimiento, están atacando los derechos reproductivos, las protecciones en el lugar de trabajo y la propia legitimidad de las políticas feministas.

Para las mujeres que se encuentran en primera línea frente a esta reacción antifeminista, su mensaje es contundente.

No están solas. Estas reacciones se dirigen contra nosotras porque nuestro movimiento se ha fortalecido. No se dejen intimidar. Organícense, establezcan redes internacionales y sigan alzando la voz. Nuestro movimiento sindical mundial respalda a todas las mujeres que luchan por la dignidad, la seguridad y la igualdad”.

Usen su voz

En el Congreso, dirigiéndose a los delegados más jóvenes de la sala, dejó clara una cosa más: la labor sindical que involucra a los jóvenes, algo que marcó su propia trayectoria, no es opcional: es la forma en la que los movimientos se reproducen.

Christiane Benner listens during the IndustriALL global youth conference, Sydney, November 2025
Christiane Benner en la conferencia mundial de jóvenes de IndustriALL, Sídney, 3 de noviembre de 2025

El mensaje que le daría a una joven trabajadora que acaba de encontrar su voz en el sindicato es el mismo que ella habría necesitado escuchar.

“Su voz es eficaz. Si la utilizan, pueden cambiar las estructuras, para ustedes y para las generaciones futuras”.

Desde un hogar con dificultades económicas hasta la presidencia de una federación sindical internacional que representa a 50 millones de trabajadores y trabajadoras, Benner no habla en términos abstractos.

Sabe lo que hay que hacer. Y sabe que el cambio es posible.

De las palabras al poder: el sindicalismo feminista en el corazón de IndustriALL

“Esta resolución nos llama a adoptar el feminismo como un proyecto político transformador. Es una herramienta para hacer frente a las causas subyacentes de la opresión”.

Su intervención no fue de carácter procedimental, fue direccional. Como defensora de larga data del sindicalismo feminista dentro de IndustriALL, sus palabras reflejaron años de trabajo de organización desde el Comité de Mujeres, que dio forma a la resolución y generó el impulso necesario para llegar a este momento. Dejó claro que el feminismo no es un tema accesorio, sino un marco político para el poder.

Cuando se procedió a la votación, no hubo votos en contra ni abstenciones.

No fue un momento simbólico. Fue un punto de inflexión estratégico, una decisión política deliberada de las organizaciones afiliadas a IndustriALL para situar el sindicalismo feminista en el centro de la agenda de la organización.

Lo que ocurrió en Sídney marcó un cambio estructural. El feminismo ya no quedó relegado a un segundo plano en el debate sindical, sino que se reconoció como un elemento central de las estrategias de sindicalización, las prioridades de negociación y la orientación global.

La resolución feminista establece que el sindicalismo feminista debe integrarse en todas las áreas de trabajo de IndustriALL, desde la Transición Justa hasta la política comercial, desde la sindicalización hasta los acuerdos marco globales, desde la salud y la seguridad en el trabajo hasta la responsabilidad de las empresas.

No es un simple añadido: define cómo avanzará la organización.

El feminismo como proyecto político transformador

Si Rose Omamo marcó la dirección política, la primera intervención desde la sala demostró que el sindicalismo feminista es un compromiso colectivo, que incluye también a los dirigentes hombres.

Etienne Vlok, del sindicato sudafricano SACTWU, comenzó nombrando a las mujeres dirigentes de las estructuras de su sindicato, presidentas, secretarias generales y representantes internacionales. Y no se trató de un gesto retórico, sino de un reconocimiento de los cambios concretos que se han producido en el poder.

“Vengo de un sindicato presidido por una mujer. Vengo de un sindicato con una secretaria general mujer… Y eso me enorgullece”.

Esta expresión de orgullo tuvo un propósito concreto: reconocer los avances logrados sin caer en la complacencia.

“En este Congreso, más del 40 % de la delegación está compuesta por mujeres. Pero un 40 % no es igualdad. Es una base sobre la que construir”.

Como primer orador en el debate, y siendo un sindicalista hombre, su mensaje fue claro: la transformación feminista no es una cuestión de mujeres. Es una cuestión sindical. La representación por sí sola no es el objetivo. El objetivo es la igualdad estructural.

La resolución refleja este enfoque. Exige que el pensamiento feminista nutra las estrategias de sindicalización, la negociación colectiva y la gobernanza sindical.

El liderazgo de las mujeres no solo debe ser visible, sino también empoderado, dotado de recursos e integrado en los procesos de toma de decisiones.

Desafiar las culturas sindicales patriarcales

Varios afiliados hablaron con franqueza sobre la dinámica interna de sus sindicatos.

Leontine Mbolanomena, representante de FESATI, Madagascar, fue muy directa:

“Podemos establecer cuotas. Podemos darles cargos a las mujeres. Pero no podemos confiar únicamente en las cuotas, ya que no les confieren responsabilidades reales ni les permiten tomar decisiones”.

Sus palabras resonaron porque abordaban una verdad incómoda: la inclusión formal no se traduce automáticamente en poder. El sindicalismo feminista requiere un cambio estructural en los procesos de toma de decisiones, la rendición de cuentas y la cultura de liderazgo.

María Travasson Ramos, del CNM-CUT, Brasil, subrayó lo que está en juego a nivel político:

“El feminismo debe formar parte de nuestro trabajo diario. No con palabras vacías, sino con una política real que luche por la justicia. No puede haber sindicatos fuertes sin un feminismo fuerte”.

Esta lógica impregna toda la resolución. Los principios feministas deben dar forma a las estructuras, las políticas y las campañas sindicales. El objetivo no es la visibilidad, sino la transformación.

La realidad de los lugares de trabajo como base

El debate se basó en experiencias vividas en los sectores en los que las trabajadoras se enfrentan a una discriminación y violencia sistémicas.

Rukmini VP, de la INTWF, India, explicó:

“He sido testigo del acoso y la discriminación habituales que sufren las trabajadoras en el lugar de trabajo”.

Endang Wahyuningsih, del FSP KEP, Indonesia, relacionó directamente la sindicalización feminista con la salud y la seguridad en el trabajo:

“Las mujeres no deberían estar solo en los comités de mujeres. Deben estar representadas en todos los comités, especialmente en el de salud y seguridad en el trabajo, donde las trabajadoras necesitan protección, incluido el cuidado de su salud reproductiva y la protección contra el acoso sexual”.

La resolución amplía las normas de salud y seguridad en el trabajo para incluir explícitamente la salud y los derechos sexuales y reproductivos, así como exige una capacitación transformadora en materia de género en todas las cadenas de suministro. Refuerza los compromisos para institucionalizar la prevención de la violencia y el acoso basados en género en los convenios colectivos y los marcos laborales.

Sujana Purba, del FSP2KI, Indonesia, lo expresó claramente:

“No se debe tolerar el acoso sexual ni la discriminación”.

Estas demandas se alinean con el llamado de la resolución a prácticas salariales transparentes y mecanismos estructurales para eliminar las disparidades de género en materia de salarios y ascensos.

Una economía política feminista

Uno de los aspectos más innovadores de la resolución es su adopción de la economía política feminista.

El texto vincula la justicia de género con los regímenes comerciales mundiales, la reestructuración neoliberal y la crisis climática. Pide que IndustriALL adopte una estrategia coordinada de economía política feminista para dar forma a las políticas comerciales y las respuestas de solidaridad.

Darius Guerrero, del PTGWO, Filipinas, articuló claramente esta conexión:

“Presionamos por un impuesto sobre el patrimonio y por la justicia climática, ya que ambos elementos son fundamentales para la Transición Justa por la que luchamos”.

La resolución exige una Transición Justa en materia de género que incorpore el trabajo de cuidados y la agencia económica de las mujeres. Reconoce el trabajo de cuidados como una labor fundamental que debe formalizarse, protegerse e integrarse en la negociación colectiva y la política económica. Esto traslada el sindicalismo feminista más allá de la representación y hacia la reestructuración económica.

Una postura firme frente a las reacciones antifeministas

La resolución también aborda el auge del autoritarismo de derecha y las reacciones antifeministas. Asimismo, compromete a los sindicatos a defender el espacio cívico y proteger a las mujeres sindicalistas que se enfrentan a la represión.

Lamia Safa, del SNP-CDT, Marruecos, planteó el desafío en términos más generales:

“La liberación de las mujeres es la liberación de nuestra sociedad”.

En el clima mundial actual, esta no es una posición neutral. Es una posición estratégica.

Liderazgo y apropiación institucional

En sus reflexiones posteriores al Congreso, la secretaria general adjunta Christina Olivier describió la resolución como un hito para la orientación política de la organización.

“Esta resolución deja claro que el feminismo no es una cuestión secundaria para IndustriALL: es fundamental para la forma en que nos organizamos, negociamos y luchamos. En el clima actual de desigualdad y retroceso a nivel mundial, adoptar esta posición no es opcional. Es necesario”.

Además, destacó que la votación unánime envió una señal contundente tanto a nivel interno como externo:

“Nuestros afiliados hablaron con una sola voz. El sindicalismo feminista es el rumbo que tomará nuestro movimiento”.

Para la dirección de IndustriALL, la importancia de la resolución no radica solo en su adopción, sino en lo que exige para avanzar: cambios concretos en las estrategias de sindicalización, las prioridades de negociación y la cultura institucional.

De las palabras al poder

La resolución defiende una visión colectiva del sindicalismo feminista centrada en el liderazgo, las experiencias y los derechos de las trabajadoras en toda su diversidad.

En Sídney, los afiliados hicieron algo más que adoptar un texto. Reivindicaron el feminismo como marco organizativo central para hacer frente al poder corporativo, la injusticia climática y la desigualdad económica.

El sindicalismo feminista ha pasado de ser un compromiso a convertirse en una estrategia central en la agenda de IndustriALL. De este modo, la organización se ha posicionado como una federación sindical internacional orientada al futuro, preparada para afrontar los retos políticos del presente con claridad y convicción.

Lesoto: los aranceles estadounidenses provocan una crisis con impacto de género en la cadena de suministro textil

Para las trabajadoras, las consecuencias son especialmente graves. Cada día, desde las 7 de la mañana, las mujeres despedidas hacen cola en las puertas de las fábricas con la esperanza de conseguir turnos esporádicos, mientras que otras recurren a trabajos informales, como lavar ropa o vender en la calle. La pérdida de puestos de trabajo ha sumido a los hogares en el desamparo, ya que algunas trabajadoras tienen dificultades para costear la comida, los gastos escolares, la vivienda o los productos básicos, lo que agrava la inseguridad alimentaria y la dependencia de la agricultura de subsistencia o las remesas. Los sindicatos describen una crisis de la cadena de suministro que afecta especialmente a las mujeres, ya que estas se enfrentan a opciones limitadas en una economía patriarcal con escasos puestos de trabajo formales.

La industria textil de Lesoto, que otrora fue próspera gracias al acceso libre de aranceles que le proporcionaba la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA), exportaba vaqueros, ropa informal y prendas de vestir para grandes marcas, como Levi’s, Gap, Walmart y Reebok, entre otras, a Estados Unidos, su principal mercado. Las exportaciones anuales al país norteamericano alcanzaron más de 230 millones de dólares, lo que representaba más del 45 % de la producción del sector y contribuía en torno al 20 % del PIB de Lesoto. En su momento álgido, el sector empleaba a 50.000 personas, de las cuales entre el 80 % y el 95 % eran mujeres, en su mayoría jefas de familia. Según los sindicatos, los salarios de estas trabajadoras eran importantes para un país azotado por una pobreza generalizada y una tasa de desempleo superior al 30 %, con un desempleo juvenil aún mayor.

Los aranceles, fijados inicialmente en un 50 %, los más altos del mundo en ese momento, provocaron un caos inmediato. Incluso después de que las negociaciones redujeran la tasa al 15 %, que seguía siendo superior al 10 % que pagaban otros países productores de textiles como Kenia, Esuatini y Etiopía, la incertidumbre de los compradores, las cancelaciones de pedidos y las dudas sobre el futuro de la AGOA provocaron perturbaciones generalizadas. La AGOA expiró en septiembre y se prorrogó solo un año, hasta 2026, lo que aumentó el temor a la pérdida permanente de sus beneficios.

Varias fábricas han cerrado, reducido su actividad o trasladado sus operaciones a otros países. La ola de cierres ha dejado a las trabajadoras y los trabajadores de la confección de Lesoto sin recursos ni redes de protección. Por ejemplo, Ever Unison Garments, que en su momento llegó a tener más de 2000 personas empleadas, cerró temporalmente y volvió a abrir con solo 200 trabajadores, pero amplió su producción en Kenia y Esuatini, donde los aranceles son más bajos. Tai Yuan Garments, por su parte, cerró y dejó a 1500 personas sin empleo. Con el cierre de TZICC Clothing Manufacturers, se perdieron 700 puestos de trabajo. Precious Garments, que empleaba a alrededor de 4000 trabajadores y producía para marcas como Reebok, Mayor y Fish, ha despedido a toda su plantilla ante la reticencia de los compradores a renovar la AGOA a corto plazo.

Otras fábricas han registrado recortes importantes: Quantum Apparel ha despedido a más de la mitad de su personal. Hippo Knitting, que produce para Fabletics, pasó de 1200 a 400 empleados. Maseru E-Textiles, que fabrica para Perry Ellis, ha puesto a sus 1000 empleados en una suspensión indefinida después de despedir a otros 200.

El Sindicato Democrático Independiente de Lesoto (IDUL), afiliado a IndustriALL Global Union, advirtió de que decenas de miles de puestos de trabajo están en peligro, potencialmente hasta 40.000, si persisten estas condiciones en las actividades orientadas a la exportación. Según el IDUL, muchas trabajadoras y trabajadores se enfrentan a una reducción de horas, salarios recortados (algunos de tan solo un tercio de la remuneración habitual), políticas de “sin trabajo, no hay salario” y licencias no remuneradas.

La secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana, Paule-France Ndessomin, declaró:

“A medida que los efectos de los aranceles punitivos sobre las familias encabezadas por mujeres se hacen notar en Lesoto, se pone de relieve cómo las decisiones políticas de Estados Unidos pueden devastar los puestos de trabajo y los medios de vida lejanos en el sur global, y por qué el comercio debe ser justo para los países en desarrollo. Sin una intervención urgente, las trabajadoras del sector textil de Lesoto corren el riesgo de quedar excluidas permanentemente de la economía formal”.

La huelga de ArcelorMittal en Shelby supera los 40 días

La huelga comenzó a las 11:59 p. m. del 13 de enero, tras fracasar los intentos de llegar a un acuerdo. Las negociaciones se iniciaron el 2 de septiembre del año pasado, pero estas se estancaron, y la última reunión entre la empresa y el sindicato tuvo lugar el 28 de enero. Desde entonces, no se han programado más encuentros.

Según el representante internacional del USW, Steve Ackerman, esta es la huelga más larga en la historia de la sección local 3057: ya superó un conflicto de 2021 que duró 11 días y dio lugar a un acuerdo de cuatro años.

Los trabajadores se mantienen firmes

Desde las primeras horas de la huelga, los trabajadores han mantenido una presencia visible y decidida frente a la planta de Shelby, en West Main Street. Desafiando las bajas temperaturas invernales, los miembros del sindicato han estado todos los días en el piquete, con pancartas, saludando a los conductores que pasaban y reuniéndose alrededor de fogatas en barriles para protegerse del frío.

Durante la huelga, los trabajadores de la unidad de negociación dejaron de percibir su salario y, a finales de enero, también les suspendieron los beneficios del seguro médico. A pesar de estas presiones, el sindicato afirma que la solidaridad en el piquete y el apoyo de la comunidad local siguen siendo muy fuertes.

“Impresiona ver el apoyo que la sección local 3057 del USW está recibiendo de la comunidad. Es lamentable que un grupo tan bueno de trabajadores tenga que luchar por un contrato justo. El sindicato está preparado y dispuesto para continuar con las negociaciones”,

expresó Steve Ackerman.

Los puntos clave: horarios, términos contractuales y cobertura médica

Según el sindicato, los principales puntos de fricción en las negociaciones son las modificaciones propuestas en la redacción del contrato, así como los cambios en los horarios de trabajo y las prestaciones de salud. Para los trabajadores, todo esto tiene un impacto directo en su seguridad en el empleo, el equilibrio entre la vida laboral y personal, y el acceso a una asistencia médica asequible.

La planta de Shelby es la mayor instalación de ArcelorMittal en Ohio, y la empresa cuenta con otra planta situada en Marion. A medida que la huelga continúa, los representantes sindicales advierten de que una interrupción prolongada podría ser contraproducente para la mano de obra calificada de la empresa.

“Es una pena, porque van a perder empleados valiosos. Probablemente ya lo hayan hecho”,afirmó Steve Ackerman.

El llamado a unas negociaciones constructivas

La sección local 3057 del USW ha reiterado su disposición a volver a la mesa de negociaciones en cualquier momento. El sindicato insta a la dirección de ArcelorMittal a reanudar las negociaciones de buena fe y a alcanzar un acuerdo que respete las contribuciones de los trabajadores y garantice unas condiciones de trabajo dignas.

Para los trabajadores siderúrgicos de Shelby en huelga, el mensaje es claro: después de años produciendo acero y sosteniendo la economía local, están unidos en la lucha por un contrato que refleje su dignidad, experiencia y compromiso.

El director del sector de metales básicos de IndustriALL, Alexander Ivanou, declaró:

“La determinación de los trabajadores siderúrgicos de Shelby demuestra lo que realmente significa la solidaridad. No solo luchan por horarios justos y una cobertura médica digna, sino también por la dignidad y el respeto en el trabajo. ArcelorMittal debe volver a la mesa de negociaciones de buena fe y negociar un acuerdo que reconozca las competencias, el compromiso y las contribuciones de su personal. El futuro sostenible de la planta depende de un contrato justo”.

El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, afirmó:

“La suspensión prolongada de la negociación colectiva en una importante planta de una empresa global, como es el caso de ArcelorMittal, suscita serias preocupaciones sobre la eficacia del diálogo social y la gestión de las relaciones laborales dentro del grupo. El respeto de la negociación colectiva y la libertad sindical son normas internacionales fundamentales del trabajo y pilares esenciales de unas relaciones laborales estables y responsables. ArcelorMittal debería reanudar las negociaciones de buena fe y sin demora, y trabajar para alcanzar un acuerdo justo que reconozca las competencias, el compromiso y las contribuciones de su personal”.

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Las federaciones sindicales internacionales piden un alto al fuego inmediato y el fin de la escalada militar en Irán y Oriente Medio

Estas acciones representan violaciones graves de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional humanitario, y agravan aún más un conflicto cuyo costo humano recae abrumadoramente sobre los trabajadores.

Los trabajadores, los civiles y las instituciones públicas nunca deben ser blanco de operaciones militares. Las muertes y lesiones causadas a estudiantes, docentes y personal educativo, así como la destrucción de espacios civiles protegidos, como escuelas y hospitales, son intolerables y deben ser condenadas de manera inequívoca.

Las FSI también están alarmadas por los posteriores ataques de represalia de Irán. La escalada solo agravará la inestabilidad y pondrá en peligro la vida de civiles, incluidos los trabajadores migrantes y los trabajadores portuarios, aeroportuarios y marítimos —entre los que ya se han registrado muertos y heridos a medida que la violencia se extiende por la región—. Muchos de ellos se ven atrapados en el fuego cruzado, y existe el riesgo de que la región se vea arrastrada a una guerra más amplia y devastadora.

El movimiento sindical mundial se mantiene unido en su rechazo al uso de la fuerza militar, que alimenta los ciclos de violencia y socava los cimientos de la paz, la justicia y la cooperación multilateral. La diplomacia, y no la confrontación armada, sigue siendo la única vía legítima hacia la seguridad y la paz duradera.

Como sindicatos que representan a millones de trabajadores de todos los sectores y continentes, hacemos un llamado a la comunidad internacional para que:

Las FSI se mantienen firmes en su solidaridad con los trabajadores, los sindicatos independientes y las comunidades de Irán y de toda la región. Las voces de los trabajadores, tantas veces silenciadas por los regímenes autoritarios y la lógica de la militarización, deben ser escuchadas. El futuro de Irán y de la región debe ser determinado por sus propios ciudadanos, libres de agresiones externas y represión interna.

Reafirmamos nuestro compromiso de construir un mundo en el que los conflictos se resuelvan mediante la negociación, se refuerce el multilateralismo y todas las personas tengan derecho a vivir y trabajar en condiciones de seguridad, dignidad, democracia y paz.

Organizaciones firmantes: