Trece años después: el Acuerdo que transformó un sector
No fue un accidente, sino el resultado de una industria que había pasado décadas considerando la seguridad de los trabajadores como un problema ajeno. También fue, en última instancia, un punto de inflexión.
Construido sobre los escombros
Tres semanas después del derrumbe, IndustriALL Global Union y UNI Global Union se reunieron con marcas de ropa internacionales. Lo que negociaron no había existido nunca antes en el sector: un acuerdo jurídicamente vinculante que responsabilizaba directamente a las marcas por la seguridad en sus cadenas de suministro.
El Acuerdo de Bangladesh sobre Seguridad en la Construcción de Edificios y de Instalaciones de Sistemas contra Incendios entró en vigor en mayo de 2013, firmado por 43 marcas de 13 países. Su lógica era sencilla y radical al mismo tiempo: que las marcas que se beneficiaban de la mano de obra barata en fábricas lejanas ya no pudieran externalizar la responsabilidad por lo que ocurría en su interior.
Lo que siguió fue un cambio cuantificable y documentado. Hasta la fecha se han llevado a cabo más de 48.000 inspecciones de fábricas, en las que se ha comprobado el cumplimiento de las normas de seguridad contra incendios, eléctricas, de calderas y estructurales. La tasa de remediación se sitúa en el 81 %. Se ha impartido capacitación en materia de seguridad en el trabajo a más de 2,5 millones de personas, lo que incluye la prevención de la violencia de género. Se han resuelto con éxito más de 1831 reclamos a través de mecanismos de reclamación exigibles. En la actualidad, alrededor de 12.632 trabajadores forman parte de comités de seguridad en las fábricas de Bangladesh.
El camino no siempre ha sido fácil. Los recursos legales interpuestos por los propietarios de las fábricas amenazaron la capacidad del Acuerdo para operar en Bangladesh. Las negociaciones para renovarlo se prolongaron y, en ocasiones, corrieron peligro. Algunas marcas se mostraron reticentes y otras se retiraron. Sin embargo, el marco se mantuvo y se amplió.
De Bangladesh al mundo
En noviembre de 2023, las marcas y los sindicatos renovaron sus compromisos en el marco de un nuevo Acuerdo Internacional. El acuerdo amplió su modelo a Pakistán, donde se inspeccionaron 351 fábricas hasta marzo de 2026. Entre ambos programas, el Acuerdo Internacional cuenta ahora con 297 marcas signatarias, que abarcan a unos 2,5 millones de trabajadores solo en Bangladesh.
El Acuerdo también demostró algo más allá de sus propias fronteras: que los acuerdos vinculantes, administrados de forma independiente y transparentes, dan resultados allí donde los códigos voluntarios y la autorregulación no lo hacen. Esa lección dio forma al impulso global a favor de una legislación obligatoria sobre la diligencia debida en materia de derechos humanos, que culminó en la Directiva de la UE sobre la diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial en 2024.
El actual Acuerdo Internacional tiene vigencia hasta finales de 2026. Se avecinan las renegociaciones, e IndustriALL Global Union tiene claro que la próxima versión debe partir de lo ya logrado, y no dar un paso atrás. IndustriALL y sus afiliados de Bangladesh están trabajando actualmente en sus propuestas para garantizar que se amplíen el ámbito de aplicación y el mecanismo de reclamaciones. Los sindicatos también quieren asegurarse de que la estructura de gobernanza funcione de manera eficaz.
El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, afirmó:
“Hace trece años, 1134 personas perdieron la vida en un edificio que nunca debería haberse ocupado. Lo que se ha construido como respuesta, tras años de campañas, negociaciones y el poder organizado de los trabajadores y trabajadoras, ha salvado vidas y ha cambiado lo que la industria consideraba posible. La cuestión ahora es si las marcas honrarán ese compromiso mediante un Acuerdo más sólido o si considerarán la renegociación como una oportunidad para diluirlo.
Para IndustriALL Global Union, la respuesta no deja lugar a dudas. Los trabajadores y trabajadoras que confeccionan la ropa de todo el mundo merecen nada menos que lo que el Acuerdo, en su mejor versión, siempre ha prometido: seguridad, rendición de cuentas y la posibilidad de hacerse oír”.
La OIT se enfrenta a una crisis financiera sin precedentes: los derechos de los trabajadores están en juego
Una crisis que no es responsabilidad de la OIT
El director general de la OIT, Gilbert Houngbo, ha calificado la situación de “grave” y “sin precedentes en las últimas décadas”, y ha advertido que “ya está afectando nuestra capacidad para satisfacer las expectativas de nuestros mandantes”.
La causa es clara: los Estados miembros no están pagando lo que deben. Los atrasos de varios países se elevan a más de 260 millones de francos suizos (295 millones de dólares), aproximadamente un tercio del presupuesto bienal de la organización. Esto la ha sumido en una grave crisis de liquidez. Según los informes, Estados Unidos, el mayor contribuyente de la OIT —que aporta el 22 % de su financiación ordinaria—, debe más de 173 millones de francos. China, Alemania y otros países también están atrasados en sus pagos.
Reformar, pero no retroceder
La OIT ha respondido con una reforma estructural basada en tres pilares: la reorganización de la oficina central y la redefinición de las prioridades de su programa de trabajo para 2026-2027; el fortalecimiento de la capacidad sobre el terreno mediante la revisión de las estructuras regionales y la descentralización de los proyectos de cooperación para el desarrollo; y la consolidación de los servicios de apoyo y la creación de un nuevo centro mundial de servicios.
Pero la reforma requiere recursos. Según documentos internos a los que ha tenido acceso Reuters, sin financiación suficiente, la OIT podría verse obligada a recortar hasta 295 puestos, alrededor del ocho por ciento de su plantilla global. Gilbert Houngbo ha confirmado que la organización ha tenido que cerrar unos 50 proyectos en Estados Unidos y despedir a unos 200 empleados como consecuencia directa del déficit de financiación.
La OIT también ha publicado un registro de riesgos y un sistema de seguimiento en tiempo real que muestra qué Estados miembros han abonado sus cuotas y qué importes siguen pendientes de pago, una herramienta de rendición de cuentas pública que hace que el problema sea imposible de ignorar.
Por qué es importante para los afiliados de IndustriALL
La OIT es el único organismo mundial tripartito en el que los sindicatos se sientan junto a los Gobiernos y los empleadores para establecer normas internacionales vinculantes en materia laboral. Esas normas —sobre libertad sindical, negociación colectiva, trabajo forzoso, trabajo infantil, seguridad y salud en el trabajo— constituyen la base de los marcos jurídicos en los que se apoyan a diario los afiliados de IndustriALL.
El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, lo expresó con claridad:
“La OIT es la piedra angular del sistema internacional que protege los derechos de los trabajadores. Una crisis de financiación de esta magnitud no es solo un problema burocrático: pone en peligro las normas, la supervisión y el apoyo técnico de los que dependen los trabajadores de todos los sectores y de todos los países. Hacemos un llamado a todos los Gobiernos para que cumplan sus compromisos y paguen sus cuotas sin demora”.
Una OIT debilitada supone una menor capacidad para establecer normas, menos apoyo a la ratificación y aplicación de los convenios, y una capacidad reducida para exigir responsabilidades a los Gobiernos y los empleadores. En un momento en que los marcos de diligencia debida en materia de derechos humanos están siendo objeto de ataques políticos y el multilateralismo se ve erosionado, una OIT financieramente paralizada es lo último que los trabajadores pueden permitirse.
Lo que deben hacer los sindicatos
La solución es sencilla, aunque la situación política no lo sea: los Gobiernos deben pagar lo que deben.
IndustriALL insta a todos los sindicatos afiliados a que planteen esta cuestión con carácter de urgencia en sus países. Exijan a sus Gobiernos que abonen sus cuotas a la OIT de forma íntegra y dentro de los plazos establecidos. La capacidad de la OIT para desempeñar sus funciones —proteger a los trabajadores, establecer normas y prestar asistencia técnica— depende de ello.
Sindicatos luchan por los trabajadores de Ekapa ante la inminente liquidación de la mina afectada por una avalancha de lodo
El 17 de marzo, el Tribunal Superior de la Provincia del Cabo Septentrional de Sudáfrica prorrogó la liquidación provisional de Ekapa Minerals en lugar de dictar una resolución definitiva, y aplazó el caso hasta el 30 de octubre. Este aplazamiento se produce tras una impugnación presentada por el NUMSA, que argumentó que un plan de rescate empresarial permitiría conservar más de mil empleos. La liquidación solo costará puestos de trabajo y perjudicará a los trabajadores.
El NUMSA, afiliado a IndustriALL Global Union, afirmó que Ekapa ha administrado mal sus finanzas y vulnerado los derechos laborales. Alrededor de 400 trabajadores llevan sin cobrar desde noviembre de 2025 y no pueden acceder al Fondo de Seguro de Desempleo. Los intentos por obtener ayudas del sistema TERS se han topado con escasa cooperación por parte de la empresa, según el sindicato. En febrero, 196 trabajadores fueron despedidos. Desde entonces, se ha concedido a los trabajadores acceso al 50 % de sus ahorros de jubilación, una medida que, en el mejor de los casos, es una solución a corto plazo.
El sindicato también acusa a Ekapa de infringir la legislación laboral, incluidas la Ley de Relaciones Laborales y la Ley de Condiciones Básicas de Empleo. La empresa rechazó las propuestas para reconvertir y capacitar a los trabajadores.
La avalancha de lodo refleja patrones más profundos de negligencia
La avalancha de lodo que causó la muerte de cinco mineros ha ensombrecido la liquidación de Ekapa y planteado serias dudas sobre el cumplimiento de los protocolos de seguridad por parte de la empresa. Para el NUMSA, esta tragedia pone de manifiesto un patrón más profundo de negligencia por parte de una empresa incapaz o poco dispuesta a invertir en la gestión de condiciones geológicas cada vez más inestables.
El Departamento de Recursos Minerales y Petrolíferos (DMRE) ha adoptado un enfoque cauteloso y gradual. A raíz de la avalancha de lodo, los inspectores emitieron directivas para suspender las operaciones en las secciones afectadas y exigieron evaluaciones geotécnicas e informes de cumplimiento. Se inició una investigación para determinar si Ekapa había cumplido con los códigos reglamentarios obligatorios en materia de ingeniería de rocas y estabilidad subterránea.
Sin embargo, los sindicatos sostienen que las intervenciones del DMRE son reactivas en lugar de preventivas. Las medidas de supervisión solo se reforzaron luego de las muertes y el colapso de las operaciones, lo que dejó a los trabajadores en una situación de riesgo.
La Comisión Parlamentaria de Recursos Minerales y Energía realizó una visita de supervisión a Kimberley, donde se reunió con trabajadores, sindicatos y autoridades locales. Los parlamentarios expresaron su preocupación por los salarios adeudados, el proceso de liquidación y la idoneidad de los sistemas de seguridad antes de la avalancha de lodo. Quieren que el DMRE refuerce la aplicación de la normativa y aclare si el rescate empresarial podría ofrecer a los trabajadores una solución más segura y favorable que la liquidación.
Gestión de los cambios geotécnicos
La extracción de diamantes en las minas envejecidas de Kimberley es cada vez más vulnerable a la inestabilidad geotécnica. A medida que las minas subterráneas se hacen más profundas y se cruzan con otras más antiguas, aumenta el riesgo de avalanchas de lodo, desprendimientos de rocas y movimientos repentinos del terreno. Los especialistas en minería señalan varias medidas que podrían mitigar dichos riesgos. Piden al DMRE que refuerce la aplicación de la normativa y aclare si el rescate empresarial ofrecería a los trabajadores una solución más favorable que la liquidación. Las avalanchas de lodo suelen tener su origen en inundaciones, lo que puede controlarse mediante un mejor drenaje para reducir las entradas repentinas de agua. Además, el relleno con material estabiliza la masa rocosa y reduce el riesgo de derrumbe.
Andile Zitho, secretario regional del NUMSA para el Cabo Septentrional y el Estado Libre, declaró:
“El aplazamiento demuestra que el tribunal está viendo más allá de las tácticas del empleador, lo que abre la puerta a un futuro más justo y sostenible para Kimberley, Ekapa y sus trabajadores del sector diamantífero”.
Emmanuel Adjei-Danso, director del sector minero y energético de IndustriALL, afirmó:
“Aplaudimos al NUMSA por defender los puestos de trabajo en Ekapa. La liquidación no debe ser una licencia para empobrecer a los trabajadores”.
Actualización sobre las minas de Ekapa
“Para algunas personas, somos la última esperanza”: Christiane Benner habla sobre los sindicatos, la extrema derecha y el mandato de IndustriALL
Christiane Benner llegó a la sede de IndustriALL en Ginebra el 25 de marzo de 2026, en medio de una intensa lucha. Se estaban celebrando elecciones a los comités de empresa en toda Alemania, e IG Metall, el sindicato que dirige como la primera mujer presidenta de su historia, se enfrentaba a la competencia directa de la extrema derecha en los centros de trabajo.
La presidenta de IndustriALL, Christiane Benner, se dirige al personal durante una visita a la sede de Ginebra. 25 de marzo de 2026
Ese día, al dirigirse al personal, fue muy clara sobre el peso del momento presente. Los trabajadores, afirmó, están recurriendo a los sindicatos precisamente porque no tienen a quién más acudir.
“Para algunas personas, somos la última esperanza”.
Esa frase y la responsabilidad que conlleva marcaron todo lo que vino después.
Tras su visita, nos pusimos en contacto con Christiane Benner para preguntarle qué implica esa responsabilidad para IndustriALL y para los dirigentes sindicales de todo el mundo.
Sobre la visión y el liderazgo
Usted se refirió a los sindicatos como “la última esperanza” para muchos trabajadores. Se trata de una gran responsabilidad. ¿Cómo la asume y qué exige esto de los dirigentes sindicales de todo el mundo en estos momentos?
Cuando los sindicatos se convierten en la última esperanza para muchos trabajadores, nos convertimos en defensores de facto del trato justo, la dignidad en el trabajo y la seguridad económica y social básica. Asumimos funciones más amplias, como la defensa de políticas industriales sostenibles y la protección de los derechos laborales en todos los sectores. Esto implica mantenernos cerca de los trabajadores y, al mismo tiempo, desempeñar un papel político en la sociedad.
Esta situación también genera oportunidades reales. Podemos recuperar la confianza de la ciudadanía, así como ampliar las bases de afiliados en sectores prometedores y entre grupos objetivo, como los trabajadores no manuales, las mujeres y los jóvenes. Debemos ser más estratégicos, no solo reactivos, y nuestra toma de decisiones debe centrarse en los trabajadores.
Aunque las altas tasas de desempleo y los cambios demográficos están provocando un descenso de la afiliación sindical en muchos países, incluida Alemania, al mismo tiempo estamos captando a muchos nuevos afiliados. Por eso tendremos éxito a largo plazo. Estoy firmemente convencida de ello.
De aquí a cuatro años, ¿cómo se definirá el éxito para IndustriALL y para los trabajadores a los que representamos?
Habremos tenido éxito cuando hayamos dado un nuevo impulso a la solidaridad y, como sindicatos, formemos un frente unido que no pueda ser dividido. Cuando no nos centremos en lo que nos separa, sino en lo que nos une: la lucha por los derechos laborales, los empleos dignos y seguros, la seguridad social y la democracia en el lugar de trabajo.
Esto se traduce en mejoras tangibles en la vida cotidiana de los trabajadores de todo el mundo:
Perspectivas de futuro con empleos estables y seguridad social.
Salarios más altos y mayor poder adquisitivo en los principales sectores industriales.
Lugares de trabajo más seguros, con reducciones cuantificables de los accidentes y la exposición a materiales peligrosos.
Participación significativa de los trabajadores en cómo se implementan las nuevas tecnologías, como la IA, la automatización y la robótica.
Los trabajadores necesitan sentir la diferencia: mejoras reales, no solo logros políticos sobre el papel.
Mencionó la necesidad de contar con dirigentes auténticos y capaces de demostrar cómo los sindicatos marcan la diferencia. ¿Cómo se manifiesta ese tipo de liderazgo en la práctica?
Los dirigentes visionarios impulsan activamente la transformación, desde la digitalización y la automatización hasta los cambios ecológicos. Mantienen una estrecha relación con los trabajadores, están presentes tanto en las plantas de producción como en las oficinas y se mantienen en contacto con los que trabajan desde casa. Abordan las preocupaciones de forma temprana y desarrollan soluciones en conjunto, como iniciativas de capacitación en nuevas tecnologías o la transición hacia una producción climáticamente responsable.
Comunican con claridad, explican cuestiones complejas de forma comprensible y se presentan con seguridad en público, en la esfera política y en los medios de comunicación. Involucran activamente a los trabajadores jóvenes y a las mujeres. Así, generan confianza, promueven la renovación y garantizan que su sindicato siga siendo, o se convierta en, una voz firme en favor del trabajo decente.
En definitiva, los dirigentes sindicales visionarios son agentes del cambio valientes, empáticos, estratégicos y con principios que movilizan a las personas, impulsan activamente el cambio y preparan a los sindicatos para el futuro.
Sobre la extrema derecha
Describió haber visto un diagrama que mostraba las conexiones globales entre los movimientos de extrema derecha. ¿Qué le llamó la atención y qué puede hacer una federación sindical internacional para hacer frente a esto que no puedan hacer los sindicatos nacionales?
Lo que más me llamó la atención fue comprobar lo bien conectada y lo extensa que es la red de Orbán como representante de la extrema derecha. Afortunadamente, acaba de perder las elecciones. Pero me temo que las redes de la derecha seguirán existiendo.
Todos los sindicatos deben posicionarse en contra de la extrema derecha en sus respectivos países, no solo por el mero hecho de oponerse a ella, sino porque estas fuerzas se oponen activamente a los derechos laborales en todos los aspectos de sus políticas. Sin embargo, seremos más fuertes si luchamos juntos, seguimos una estrategia común y construimos redes sólidas más allá de las fronteras. Una federación internacional como IndustriALL Global Union puede proporcionar una plataforma para ello, ayudar a coordinar nuestras actividades y afinar nuestras estrategias. Así, podremos aprender unos de otros y exponer el historial antiobrero de estas fuerzas.
Los sindicatos también fortalecen la democracia al garantizar que esta no se quede afuera de las puertas de las fábricas. En Alemania, las elecciones a los comités de empresa son las segundas elecciones democráticas más importantes del país. Este año, la mayoría de las listas de la derecha no lograron avanzar porque nos mantuvimos cerca de la gente. Hacer de la democracia participativa una realidad tangible es una de las armas más eficaces de las que disponemos para hacer frente a las fuerzas de extrema derecha.
Sobre la sindicalización
El plan de acción del Congreso de Sídney pone la sindicalización en el centro. ¿Cómo es la labor de sindicalización cuando se hace bien?
Cuando se entiende correctamente, la sindicalización pone a los trabajadores en el centro: escuchamos sus preocupaciones, los problemas a los que se enfrentan a diario, lo que les motiva y lo que les causa temor. Debe quedar claro que los trabajadores son el sindicato. Cuando la sindicalización se hace bien, son los propios trabajadores quienes toman las decisiones; el sindicato orienta, pero no controla. Un comité de empleados de confianza lidera la labor de sindicalización, habla con sus compañeros y asume la responsabilidad de impulsar la campaña.
De este modo, construimos una base sindical sólida en el lugar de trabajo, con muchos afiliados activos y comprometidos. Los trabajadores notan la diferencia y comprenden que pueden lograr más si se organizan y hablan con una sola voz. Esto convierte la solidaridad y la democracia en el lugar de trabajo en algo tangible e indispensable. Se crea una cultura de apoyo mutuo.
Sobre las mujeres y las reacciones antifeministas
Usted es la primera mujer presidenta de IG Metall. Ha mencionado las reacciones antifeministas como parte de la agenda general de la derecha. ¿Qué significa esto para usted personalmente, y qué debe hacer IndustriALL para proteger los logros alcanzados en materia de género?
Más de dos décadas de construcción de estructuras feministas dentro de IG Metall me han enseñado una cosa por encima de todo: ninguna conquista ha sido fácil ni segura. Los sindicatos feministas no surgen por sí solos. Necesitan estructuras que realmente empoderen a las mujeres: sistemas salariales transparentes, conciliación entre la vida laboral y personal, participación genuina y espacios donde las mujeres puedan expresarse. Y necesitan el valor para cambiar activamente los patrones patriarcales. En los sindicatos, el feminismo implica un cambio práctico y cotidiano en las relaciones de poder.
Esto es especialmente crucial ahora. En todo el mundo, los avances conquistados por las trabajadoras están siendo atacados. Estas reacciones se dirigen contra nosotras porque nuestro movimiento se ha fortalecido. No debemos dejarnos intimidar. Debemos seguir organizándonos, creando redes a nivel internacional y alzando la voz. Nuestro movimiento sindical mundial respalda a todas las mujeres que luchan por la dignidad, la seguridad y la igualdad. Hoy es más importante que nunca.
La pregunta que nos dejó
Christiane Benner se fue de Ginebra el mismo día que llegó, de regreso a Alemania y a la primera línea de batalla en las elecciones a los comités de empresa. Pero la pregunta que planteó al personal, “¿qué significa ser la última esperanza?”, resuena mucho más allá de IG Metall. Se sitúa en el centro de la razón de ser de IndustriALL: conectar las luchas de los trabajadores de todo el mundo en algo más grande de lo que cualquier sindicato puede lograr por sí solo. Su visita fue un recordatorio de por qué eso es tan importante y de lo mucho que está en juego.
El personal y otros invitados se reúnen en la sede de IndustriALL en Ginebra durante una visita de la presidenta Christiane Benner, el 25 de marzo de 2026.
Malasia: Boeing se resiste a la decisión de los trabajadores de afiliarse a un sindicato
El Sindicato Nacional de Trabajadores de Equipos de Transporte e Industrias Afines (NUTEAIW), afiliado a IndustriALL Global Union, ganó una votación secreta celebrada en la planta el 10 de diciembre del año pasado, con un apoyo del 85 %. En lugar de reconocer el resultado, la dirección de BCM, junto con miembros del Comité Consultivo Mixto (CCM) de la empresa, presionó al personal para que firmara una petición en contra del sindicato. Los trabajadores describen que firmaron bajo coacción, en un clima de temor.
A continuación, BCM utilizó esas firmas para solicitar una revisión judicial al Tribunal Superior el 10 de febrero de 2026, con el fin de anular el resultado de la votación democrática.
El secretario general del NUTEAIW, Gopal Kishnam Nadesan, afirmó:
“Esta petición posterior a las elecciones, creada por el empleador, carece de fundamento jurídico en virtud de la Ley de Relaciones Laborales y solo sirve para socavar el proceso democrático. La ley prohíbe claramente que un empleador interfiera en el ejercicio del derecho de los empleados a afiliarse a un sindicato. Se trata de una falta de respeto extrema hacia el proceso democrático y la libertad sindical de los trabajadores”.
Malasia ha ratificado el Convenio 98 de la OIT sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, un instrumento que protege a las organizaciones de trabajadores frente a la injerencia de los empleadores en su constitución o funcionamiento.
El secretario regional de IndustriALL para el Sudeste Asiático, Ramón Certeza, declaró:
“Las prácticas antisindicales de BCM constituyen una clara violación de la legislación laboral internacional y nacional. IndustriALL se solidariza con los afiliados al NUTEAIW e insta al Gobierno de Malasia a que intervenga de inmediato en el conflicto, solicitando a la empresa que desista de la revisión judicial y conceda el reconocimiento de forma voluntaria”.
BCM es una empresa de propiedad exclusiva de The Boeing Company y fabrica productos compuestos y estructurales para los aviones comerciales de Boeing. La empresa adquirió la planta de fabricación Aerospace Composites Malaysia y le cambió el nombre en 2023.
India: explosión en Singhitarai pone de manifiesto fallas sistémicas en materia de salud y seguridad en el trabajo
Las investigaciones preliminares apuntan a una presión excesiva causada por la acumulación de combustible en el interior del horno, lo que confirma que el incidente era evitable.
La central no cuenta con representación sindical y, según se ha informado, los sindicatos no han podido acceder al lugar, lo que suscita serias preocupaciones sobre la supervisión y la rendición de cuentas en materia de seguridad.
Fallas sistémicas
Los datos oficiales muestran que, en 2022, India contaba con 268.747 fábricas en funcionamiento, pero solo 6244 responsables de seguridad —uno por cada 40 fábricas—, lo que imposibilita una inspección eficaz. De las 4036 lesiones laborales registradas ese año, 1053 fueron mortales. Más de uno de cada cuatro incidentes notificados acabó en una muerte, lo que refleja tanto la gravedad de los accidentes como su probable infradeclaración.
En un seminario web regional sobre salud y seguridad en el trabajo en Asia del Sur, organizado por IndustriALL el 15 de abril, los sindicatos reiteraron estas preocupaciones. En particular, señalaron la debilidad de los sistemas de inspección, la falta de aplicación de la normativa y la ausencia de participación de los trabajadores como factores clave de los accidentes laborales recurrentes.
Los sindicatos de Pakistán informaron de repetidos accidentes mortales en los sectores energético y textil, provocados por la débil aplicación de la normativa y el trabajo precario. En Bangladesh, por su parte, las mejoras en materia de seguridad siguen siendo desiguales fuera del sector textil, lo que deja a los trabajadores de otras industrias en una situación de vulnerabilidad.
Estos ejemplos ponen de relieve que el accidente de Singhitarai refleja fallas regionales más amplias en cuanto a la aplicación de la normativa y la rendición de cuentas.
Rendir cuentas más allá de las indemnizaciones
La responsabilidad de las empresas no puede limitarse a anunciar indemnizaciones. Sin rendición de cuentas, este ciclo seguirá repitiéndose.
Sanjay Singh, secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores de la Electricidad de la India y miembro del Comité Ejecutivo de IndustriALL, declaró:
“No se trató de un accidente imprevisible. Trabajar con maquinaria obsoleta y en mal estado sometida a una carga excesiva constituye un claro caso de negligencia. La verdadera pregunta es cómo se permitió, en primer lugar, que una planta de este tipo siguiera en funcionamiento”.
Sanjay Vadhavkar, secretario general de la Federación de Trabajadores del Acero, Metalurgia e Ingeniería de la India y miembro del Comité Ejecutivo de IndustriALL, afirmó:
“Según la información disponible, esto se podría haber evitado si se hubieran aplicado sistemas de seguridad adecuados, lo que habría salvado la vida de los trabajadores. El aumento de los accidentes laborales en la India refleja un deterioro de los controles de seguridad, una reducción de las inspecciones y el recurso a la autocertificación. La flexibilización de las normas de seguridad en favor de la industria está poniendo en peligro a los trabajadores. Los sindicatos seguirán luchando por unos lugares de trabajo seguros”.
Atle Høie, secretario general de IndustriALL, expresó:
“La seguridad de los trabajadores es una obligación fundamental en virtud de los Convenios 155 y 187 de la OIT. Esta tragedia pone de manifiesto importantes fallas en materia de rendición de cuentas y aplicación de la normativa. Asimismo, refuerza el papel fundamental que tienen los representantes de los trabajadores a la hora de identificar riesgos y prevenir accidentes. La empresa debe asumir toda la responsabilidad, garantizar una total transparencia en cuanto a las causas de la explosión y garantizar que los trabajadores puedan sindicalizarse y contar con la representación adecuada para evitar que vuelvan a producirse tragedias como esta”.
Informe de la ACT muestra avances y deficiencias en las prácticas de compra de las marcas
El ACT Accountability and Monitoring Report 2025 (“Informe de Responsabilidad y Monitoreo 2025 de la ACT”), publicado el 15 de abril, se basa en las respuestas de 1049 empleados de 18 marcas signatarias y de 1055 proveedores de más de 70 países productores. La escala y la metodología del informe son significativas: en lugar de basarse únicamente en la información facilitada por las propias marcas, los resultados se contrastan con los comentarios de los proveedores, lo que ofrece una imagen más fiel de dónde se están produciendo cambios y dónde no.
Áreas en las que se está avanzando
El informe identifica los avances más notables en la estrategia de abastecimiento y las prácticas de salida responsable. También hay indicios de mejora en los sistemas de cálculo de los costos laborales y de planificación, aunque persisten los retos en torno a la precisión de las previsiones y la protección sistemática de los costos laborales frente a la presión de los precios.
Los proveedores identificaron cinco prácticas de compra como las más importantes para permitir el aumento de los salarios: la negociación de precios, la previsión y la planificación de la capacidad, la estrategia de abastecimiento, las relaciones entre compradores y proveedores y las condiciones de pago.
Dónde siguen existiendo deficiencias
El informe también pone de relieve ámbitos en los que la experiencia de los proveedores no se corresponde con lo que se recoge en los informes corporativos, especialmente en lo que respecta a los costos laborales y a algunas prácticas relacionadas con los pagos. Este no es un hallazgo menor, ya que apunta directamente al motivo por el que existe el marco de rendición de cuentas de ACT: ir más allá de las declaraciones de intenciones y comprobar si los compromisos se cumplen en la práctica.
Por qué esto es importante para IndustriALL
IndustriALL Global Union es miembro fundador y cocreador de la ACT. Este marco se basa en la convicción de que la negociación colectiva, respaldada por prácticas de compra responsables y un respeto genuino por la libertad sindical, constituye la vía más eficaz y sostenible para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo. De este modo, se alinea con las conclusiones de la OIT sobre políticas salariales, incluidos los salarios dignos.
Este informe demuestra que el modelo de la ACT funciona precisamente porque no permite que las marcas sean las únicas encargadas de evaluar sus propios avances. Su metodología de “360 grados”, que cruza datos procedentes de las marcas, sus empleados y sus proveedores, es lo que confiere credibilidad a los resultados. Cuando se ponen de manifiesto deficiencias incómodas, significa que el marco está funcionando según lo previsto.
La directora ejecutiva de la ACT, Mira Neumaier, describió el proceso como
“un proceso colectivo basado en el aprendizaje”,
más que como un mero ejercicio de cumplimiento normativo, cuyo objetivo principal es facilitar conversaciones basadas en datos reales a lo largo de las cadenas de suministro globales.
Las 18 marcas que actualmente forman parte de la ACT incluyen, entre otras, Asos, C&A, H&M Group, Inditex, Lidl, Next, Primark, PVH, Tesco y Zalando.
La AIE hace un llamado a los trabajadores, sindicatos y empresas del sector energético a contribuir a su informe mundial sobre empleo
Los resultados se incorporarán al informe World Energy Employment 2026, un estudio anual que analiza la fuerza laboral mundial del sector energético y da forma a las recomendaciones que utilizan Gobiernos y empleadores de todo el mundo.
Por qué es importante su respuesta
El informe World Energy Employment 2025 del año pasado se basó en las respuestas de más de 700 empresas energéticas, sindicatos y educadores, que se recopilaron a través de la Encuesta Anual sobre Empleo en el Sector Energético de la AIE. Los resultados ofrecieron una imagen clara de un sector sometido a presión.
El sector energético está creciendo rápidamente. En 2024, empleaba a 76 millones de personas en todo el mundo, lo que supone un aumento de más de 5 millones desde 2019, y creó puestos de trabajo a un ritmo que casi duplicó el de la economía en general.
Sin embargo, ese crecimiento se enfrenta a un grave obstáculo: la creciente escasez de personas calificadas. En otra encuesta realizada por la AIE en 2025, en la que participaron más de 400 empresas del sector energético, alrededor del 60 % señaló dificultades para contratar personal debido a la falta de competencias y de trabajadores. Los puestos técnicos aplicados, como electricistas, operarios de líneas eléctricas, instaladores de energía solar fotovoltaica, soldadores y montadores de tuberías, son los más difíciles de cubrir, ya que representan más de la mitad de la mano de obra total del sector y, sin embargo, son los que presentan la mayor escasez.
La Encuesta sobre Empleo de la AIE preguntó directamente a los trabajadores y a sus representantes qué hace que un puesto de trabajo merezca la pena. Las respuestas fueron claras: una remuneración justa (el 90 % de los encuestados), la seguridad en el empleo (el 73 %) y un entorno de trabajo seguro (el 71 %). Sin embargo, solo el 35 % de los trabajadores encuestados calificó los empleos en el sector de las energías limpias como puestos de calidad con buenas condiciones laborales y una remuneración adecuada, una brecha que los sindicatos y los empleadores deben abordar con urgencia.
Además, la población activa está envejeciendo. En las economías avanzadas, hay 2,4 trabajadores a menos de diez años de la jubilación por cada trabajador menor de 25 años. Concretamente, en los puestos relacionados con la energía nuclear y la red eléctrica, esa proporción asciende a 1,7 y 1,4, respectivamente. De aquí a 2035, dos de cada tres nuevas contrataciones serán necesarias simplemente para sustituir a los trabajadores que se jubilan.
Para cerrar la brecha de competencias se requerirá una acción urgente y coordinada. La AIE estima que la cifra de recién egresados que ingresan al sector energético debería aumentar alrededor de un 40 % a nivel mundial para 2030, con un costo aproximado de 2600 millones de dólares al año, menos del 0,1 % del gasto público mundial en educación.
Estas son las cuestiones que pretenden abordar las encuestas de 2026. Cuantas más respuestas reciba la AIE, más sólida será la base empírica y más fuertes serán los fundamentos a favor de políticas que sitúen a los trabajadores en el centro de la transición energética.
“La transición energética está transformando millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Para que esa transición sea justa, los trabajadores y los sindicatos deben estar presentes, no solo cuando se toman las decisiones, sino también cuando se recopilan los datos. Animo a todos los que forman parte del sector energético a que dediquen unos minutos a responder a esta encuesta y hagan que su voz cuente”,
expresó Diana Junquera Curiel, directora de políticas industriales de IndustriALL Global Union.
¿Qué encuesta me corresponde?
La AIE ha lanzado cuatro encuestas, cada una dirigida a un público diferente. Encuentre la suya a continuación y comparta los enlaces con sus redes.
Para instituciones públicas que se ocupan de políticas energéticas, laborales, de capacitación o educativas, incluidos ministerios, agencias nacionales de capacitación y otros organismos gubernamentales.
Para universidades, centros de formación profesional, capacitadores internos de empresas del sector energético, ONG y sindicatos que imparten formación o capacitación profesional.
Para empresas energéticas, empresas de la cadena de suministro y responsables de la contratación y la planificación del personal.
Comparta sus mejores prácticas
Además de las encuestas, la AIE está recopilando ejemplos de políticas, iniciativas y estudios de casos a través de su nueva herramienta Employment and Skills Policy and Case Study Tracker (“Rastreador de políticas y estudios de casos sobre empleo y competencias”). Si su organización ha desarrollado un programa que merezca la pena compartir, envíelo aquí; podría aparecer en el informe World Energy Employment 2026.
Todas las encuestas se cerrarán el 15 de mayo de 2026. Le rogamos que difunda ampliamente estos enlaces entre sus redes sindicales, compañeros de trabajo y contactos del sector. Cada respuesta refuerza los argumentos a favor de una transición energética justa y centrada en las personas.
En 2024, el sector energético daba empleo a 76 millones de personas en todo el mundo, pero la escasez de mano de obra calificada es cada vez mayor. Fuente: Shutterstock / STK_08
Falta de avances en la hoja de ruta para Bangladesh
Estas conclusiones se extraen del informe de la Hoja de ruta de la OIT sobre las 18 demandas, publicado en marzo de 2026, que abarca el periodo comprendido entre marzo de 2025 y marzo de 2026, y que incluye todos los sectores. El informe hace un seguimiento de los avances respecto a los compromisos adquiridos por el Gobierno de Bangladesh y los interlocutores sociales, y pone de manifiesto en qué aspectos la aplicación ha sido insuficiente. Cabe destacar que el acuerdo sobre el salario mínimo, una de las principales demandas del marco de 18 puntos, debe cerrarse este año. Las negociaciones aún no han comenzado.
En 2025, Bangladesh tomó medidas notables al ratificar tres convenios de la OIT: el C155 sobre seguridad y salud en el trabajo, el C187 sobre el marco de promoción de la seguridad y la salud en el trabajo y el C190 sobre la violencia y el acoso. Fue el primer país del sur de Asia en hacerlo. Para los trabajadores que llevan años luchando por el reconocimiento, estos son logros muy importantes.
Pero estas ratificaciones no suponen una garantía de protección. Y para los millones de trabajadores de las fábricas textiles, las zonas francas de exportación y otros sectores de Bangladesh, la brecha entre lo que establece la ley y lo que realmente ocurre en las fábricas sigue siendo enorme.
De los 42 casos denunciados de discriminación antisindical y prácticas laborales injustas, las autoridades solo intervinieron en once. Por su parte, se alega que los empleadores están promoviendo activamente los sindicatos amarillos, organismos afines a la empresa diseñados para desplazar a los representantes genuinos de los trabajadores.
El sector de la confección es la mayor industria exportadora de Bangladesh y da empleo a millones de personas. Sin embargo, durante el período que abarca el informe no se aplicó ni se firmó ni un solo convenio colectivo. El acuerdo tripartito de 18 puntos del Gobierno, firmado en septiembre de 2024 y anunciado como un gran logro, ya estaba suscitando preocupación entre los afiliados por su aplicación desigual en las distintas zonas industriales. Estas cifras sugieren que esas preocupaciones estaban bien fundadas.
Ratificación sin protección
Las cifras sobre seguridad en el trabajo reflejan una situación similar. IndustriALL ya había planteado serias dudas sobre la credibilidad de las estadísticas presentadas por el Gobierno en materia de inspección, cuestionando la posibilidad de que 441 inspectores pudieran llevar a cabo de manera eficaz las 85 inspecciones diarias que se afirmaba realizar. Ahora, las cifras lo confirman: 1190 trabajadores fallecieron en accidentes laborales en 2025, frente a los 905 del año anterior. A pesar de las reformas, las medidas de seguridad siguen siendo peligrosamente insuficientes.
A los trabajadores de las zonas francas de exportación se les sigue negando por completo el derecho a formar sindicatos independientes, y en su lugar se les limita a las Asociaciones de Bienestar de los Trabajadores, que no cumplen con las normas internacionales. La reforma del marco de las zonas francas de exportación ha sido lenta e insuficiente.
La Ley de Trabajo (Enmienda) de 2026 supone un gran avance, especialmente para los trabajadores de sectores de alto riesgo, como la confección y el desguace de buques. La introducción de regímenes por accidentes laborales para reforzar la indemnización y la protección social, así como el establecimiento del derecho a rechazar trabajos inseguros o peligrosos, constituyen un logro significativo para los trabajadores de sectores de alto riesgo, entre los que se incluyen la confección y el desguace de buques. Estas medidas concretas, junto con las mejoras en la inspección laboral y el diálogo social, indican un progreso hacia lugares de trabajo más seguros y responsables. Los esfuerzos continuos para garantizar una aplicación efectiva y reforzar el diálogo social respaldarán aún más estos avances positivos en la práctica. IndustriALL y sus afiliados se comprometen a colaborar con el Gobierno para respaldar esta labor.
Atle Høie, el secretario general de IndustriALL, afirmó:
“El nuevo Gobierno de Bangladesh acaba de aprobar un código laboral sólido y tenemos la esperanza de que esto refleje un cambio en la valoración de los trabajadores. Sin embargo, la reforma legislativa por sí sola no es suficiente. Lo que los trabajadores necesitan ahora es una implementación plena y eficaz en la práctica, respaldada por una aplicación más estricta de la ley, una mayor rendición de cuentas y una protección real frente a las represalias antisindicales. Sin estas medidas concretas, los objetivos de la hoja de ruta seguirán sin cumplirse”.
La Agrupación Global Unions pide un alto el fuego permanente y sostenible en Oriente Medio
Lamentamos que las recientes negociaciones en Islamabad durante el alto el fuego de dos semanas entre los Estados Unidos de América, Israel e Irán terminaran sin un acuerdo de paz viable. Este alto el fuego debe ser permanente, debe conducir a una desescalada total y debe incluir explícitamente al Líbano, donde los continuos ataques militares israelíes contra Irán apoyaron a Hezbolá, ya han producido una crisis humanitaria catastrófica que también afecta a las vidas y los medios de subsistencia de la ciudadanía libanesa. El Líbano sigue soportando un alto costo humano y social del conflicto. La población civil se enfrenta a continuos ataques, desplazamientos y la destrucción de infraestructuras críticas, como escuelas y hospitales. El Líbano no debe ser tratado como un teatro de guerra secundario; Cualquier camino serio hacia la paz debe incluir el fin de los ataques que devastan el país y su ciudadanía.
El cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado graves crisis humanitarias y económicas en toda la región, interrumpiendo las exportaciones y las cadenas de suministro de petróleo, gas y fertilizantes, exacerbando la seguridad alimentaria, ya que el conflicto se extiende a los países vecinos y empuja a economías ya frágiles a una nueva crisis fiscal con graves consecuencias para los medios de vida de las personas y el acceso a las necesidades básicas. Esto está poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo, dejando a las personas trabajadoras expuestas a una pérdida repentina de ingresos y sin protección.
Desafortunadamente, una de las características definitorias de esta guerra es el ataque a las instalaciones de energía, petróleo, gas y petroquímica en una región que depende en gran medida de estas industrias para su economía. Las personas trabajadoras de estos sectores están siendo asesinadas o heridas mientras desempeñan sus funciones en sus lugares de trabajo, mientras que los propios productos básicos se utilizan como palanca en ambos lados del conflicto.
Mientras la atención mundial se centra en el aumento de los precios del petróleo, marinos civiles han muerto y resultado heridos, y los buques siguen bajo amenaza de ser atacados. Más de 20.000 marinos siguen atrapados en el Estrecho de Ormuz, viviendo en constante miedo e incertidumbre: personas trabajadoras civiles inocentes que están efectivamente en primera línea, con sus vidas en juego todos los días.
Con más de 30 millones de personas trabajadoras migrantes en toda la región, muchas se encuentran entre las más afectadas, ya que sostienen sectores clave y se enfrentan a mayores riesgos para su seguridad, pérdida de empleo, impago de salarios y obstáculos para la evacuación. Su seguridad, derechos y acceso a los salarios deben garantizarse sin demora.
Las personas trabajadoras, la sociedad civil y las instituciones públicas nunca deben ser objetivos de las operaciones militares. La matanza y las lesiones de personas trabajadoras de todos los sectores, incluidos educación, la sanidad, el periodismo y los medios de comunicación, el transporte y otros servicios esenciales, así como la destrucción de espacios protegidos como escuelas y hospitales, constituyen profundas violaciones del derecho internacional y un ataque a la dignidad humana. Esos actos son intolerables y deben ser condenados inequívocamente.
El movimiento sindical mundial rechaza la lógica de la guerra y la militarización. La fuerza militar no aporta seguridad: afianza la violencia, alimenta la inestabilidad, profundiza la injusticia y socava los cimientos de la paz, la democracia, los derechos humanos y la cooperación multilateral. Diplomacia, no bombas; El diálogo, no la destrucción, sigue siendo el único camino legítimo hacia una paz duradera.
Como sindicatos que representan a más de 200 millones de trabajadores y trabajadoras de todos los sectores y continentes, pedimos a la comunidad internacional que:
Rechace la guerra, respete el derecho internacional y condene el uso de la fuerza militar por todas las partes;
Transforme el actual alto el fuego en un fin permanente y sostenible de las hostilidades, incluida la desescalada total;
Proteja a la población civil y salvaguarde los servicios e infraestructuras esenciales, garantizando el acceso a la sanidad, la educación, el transporte, los lugares de trabajo, el agua y los alimentos, en pleno cumplimiento del derecho internacional.
Garantice la protección de las personas trabajadoras migrantes, marinos civiles, las personas refugiadas y todas las personas trabajadoras en situaciones precarias, incluida la evacuación segura cuando sea necesario, así como el acceso a salarios, atención médica, refugio y comunicación;
Defienda los derechos humanos y laborales, garantice la rendición de cuentas por las violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos y proteja la libertad de asociación, la actividad sindical y el espacio cívico democrático durante los conflictos y las crisis.
Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con un mundo en el que los conflictos se resuelvan mediante la diplomacia en lugar de la violencia, en el que se fortalezca el multilateralismo y en el que todas las personas tengan derecho a vivir y trabajar con seguridad, dignidad, democracia y paz. La guerra es una elección política. Pero la paz es la única respuesta.