OPINIÓN: ¿Y después de la COP21?

Opiniòn

Texto: Brian Kohler

en documentos sobre estrategias políticas, resoluciones aprobadas en congresos y en decenas de conferencias sectoriales y reuniones regionales que se remontan a la década de 1980 hasta la actualidad, se han debatido y afinado los planteamientos de los sindicatos respecto a la sostenibilidad y el cambio climático. No hay trabajo en un planeta muerto, y la sostenibilidad ya no es una cuestión del camino preferido, sino una cuestión de supervivencia 

así lo ha dicho Brian Kohler, Director de Sostenibilidad de IndustriALL. 

En París, el sábado 12 de diciembre de 2015, en la cumbre sobre el clima conocida como la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21), se llegó a un acuerdo histórico para controlar los gases de efecto invernadero y para limitar el cambio climático. Este acuerdo afectará significativamente a la mayoría de los sectores cubiertos por IndustriALL. 

Las tres principales reivindicaciones que exigió la parte sindical en las negociaciones de París sobre el clima fueron las siguientes:

El documento de París contiene los elementos necesarios para un exitoso acuerdo climático. Se tiene por objeto “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 oC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 oC con respecto a los niveles preindustriales”. El Acuerdo contiene cláusulas que exigen revisar periódicamente la labor realizada.

Hay reconocimiento de que se implica una transformación de la economía. Hay algunas referencias, todas ellas débiles, que abordan la financiación requerida.

En el preámbulo se refiere en términos inequívocos a la Transición Justa:

“Teniendo en cuenta los imperativos de una reconversión justa de la fuerza laboral y de la creación de empleos dignos y de trabajos de calidad, de conformidad con las prioridades de desarrollo definidas a nivel nacional”.

Ahora las partes signatarias deben aceptar que han adquirido un compromiso político de realizar una Transición Justa, compromiso que se refuerza con el documento publicado recientemente por la OIT, “Directrices de política para una Transición Justa”.

Quizás más importante que los compromisos de los gobiernos sea el mensaje que el Acuerdo comunica a la economía mundial: para los inversores o compañías de seguros será cada vez más difícil justificar los riesgos de invertir su dinero en combustibles fósiles. Esto no va a cambiar el mundo financiero de un día para otro, pero sí lo cambiará.

Se debe considerar el Acuerdo de París como un punto de partida, no una meta final. El Acuerdo crea un marco institucional que tiene todos los elementos necesarios para tener éxito.

Una Transición Justa para los trabajadores y el medio ambiente

El concepto de una Transición Justa es que se respete y se proteja a los trabajadores, a sus familias, a sus comunidades y a sus sindicatos, creando a la vez nuevos puestos de trabajo decente en industrias sostenibles. Los trabajadores no eligieron tener trabajos que dañan el medio ambiente: necesitan contar con trabajo para su propio sustento y el de sus familias.

Es profundamente injusto que se cargue a la fuerza de trabajo todo el costo de los cambios que se introduzcan para lograr sostenibilidad.

Para un programa de Transición Justa, es imprescindible contar con sólida protección social, pero la opción preferida de los trabajadores nunca será recurrir a tales sistemas de protección. Su primera opción, y la Transición más Justa posible, siempre ha de ser la de crear, desarrollar, o conservar puestos de trabajo sostenibles. Los puestos de trabajo sostenibles, o más ecológicos, no son lo primero que viene a la mente de un ecologista. Hasta la fabricación de paneles solares y molinos de viento requiere de combustible, energía, acero y elementos plásticos que se tienen que conseguir de alguna parte, y deben clasificarse como trabajos sostenibles.

La única manera de garantizar una Transición Justa es creando programas estructurados para facilitarla y para abordar sus consecuencias. Si la Transición hace que los trabajadores sean víctimas de chantaje por sus puestos de trabajo, el que pierde será el medio ambiente. por lo tanto, no se debe pedir a los trabajadores elegir al respecto. Los sindicatos deben evitar convertirse en el “último defensor de lo indefendible”. 

Un programa de Transición Justa tiene que ser universal, un enfoque flexible para ayudar a los trabajadores, a sus familias y a sus comunidades. Se debe involucrar a los trabajadores en su elaboración, y debe ser individualizada para cada situación. Un programa de Transición Justa podría incluso ayudar en la reestructuración creativa de zonas industriales obsoletas. Y tiene que mantener a los trabajadores y sus sindicatos intactos e integrales. 

Lograr una transición justa a una economía sostenible

Las formas de energía renovable crecerán rápidamente en el futuro, constituyendo una mayor proporción de las diferentes modalidades energéticas, pero mientras tanto el movimiento sindical tiene que asegurarse de que los trabajadores no tengan que pagar el precio de las consecuencias ambientales de las actividades de sus industrias.

El nivel que han alcanzado ahora las emisiones globales de efecto invernadero tiene que ser el máximo: el mes de febrero 2016 ya fue el más cálido jamás registrado. Si se sobrepasa este límite, no se cumplirá con el Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2C° y las consecuencias sociales, económicas y ambientales experimentadas por todo el mundo, a nivel global, serán catastróficas. 

En algunos aspectos, el movimiento sindical tiene intereses coincidentes con las organizaciones ambientales no gubernamentales (ONG), aunque en otros aspectos compartimos algunas preocupaciones con nuestros empleadores. Sin embargo, es en el movimiento sindical donde se encuentran los conocimientos especializados que se requieren para la transformación industrial, y donde se dispone de la pericia necesaria para hacer que este cambio sea socialmente justo y equitativo.

En este contexto está muy clara la importancia que reviste la justicia ambiental: especialmente en el mundo en vías de desarrollo, donde muchas comunidades dependen en gran medida de un sector industrial específico, como la minería; sin embargo, estas plantas son comúnmente los mayores delincuentes contra el medio ambiente, debido a regulación ambiental débil o inexistente a nivel nacional, y por el uso de tecnologías más antiguas.

Una Transición Justa no es algo que se pueda lograr en la mesa de negociaciones. Se requiere de decisiones políticas intencionales en el campo de políticas estatales, basadas en sólidos programas de protección social y en políticas industriales sostenibles que transformen los empleos existentes para que sean más sostenibles, creando también muchos nuevos puestos de trabajo más verdes.

Una Transición Justa no se producirá automáticamente, y no se va a alcanzar con el llamado mercado libre. Para lograrla, se necesita una campaña intensiva de presión, y diálogo tanto con las empresas como con los gobiernos – de lo contrario los trabajadores serán víctimas de una lucha de última hora para encontrar soluciones con el fin de cumplir con el Acuerdo de París, sin las consideraciones socioeconómicas necesarias.

Es de nuestra responsabilidad demostrar liderazgo en este momento crucial de la historia. No podemos negociar con las leyes de la física; pero lo que sí podemos hacer, y así lo haremos, es promover políticas industriales sostenibles, exigiendo justicia y trabajo decente para todos los trabajadores de hoy y mañana. 

Transición Justa en la realidad

La Transición Justa se inspiró en las políticas que habían puesto en marcha muchos gobiernos, en particular los EE.UU., para reintegrar al trabajo en la sociedad civil a miles de militares que habían dejado el ejército tras la Segunda Guerra Mundial. Un ejemplo más reciente y relevante es cómo Alemania gestionó la reducción paulatina de la mayor parte de las actividades del sector de minería del carbón en las últimas décadas. Gracias a buenos programas de protección social, políticas creativas de ajuste del trabajo, colaboración con los sindicatos – y fondos suficientes – los trabajadores y las comunidades se mantuvieron integrales, demostrando que los resultados sociales de las transiciones económicas dependen de las políticas públicas que se apliquen, y que todo esto puede llegar a ser realidad. 

industriAll Europe enfrenta un continente en crisis

El Congreso se realizó dentro del contexto de la crisis económica y política en Europa. A raíz de la crisis de la deuda pública se ha visto un colapso del consenso político, el aumento de la austeridad y del predominio de una élite financiera a expensas de la sociedad y de las personas que trabajan. Se han perdido millones de puestos de trabajo industriales, con una reducción de los niveles salariales, un enorme aumento del trabajo precario, y además, en todo el continente, los derechos sindicales son violados.

El Congreso analizó la crisis y desarrolló un plan para abordarla, eligiendo a un nuevo equipo de dirigentes para el período de 2016 a 2020. Los dirigentes recién elegidos, Luc Triangle, Syvain Lefebre, Benoît Gerits, y Luis Ángel Colunga, junto con el presidente reelegido, Michael Vassiliadis presentaron una enérgica ponencia política sobre la necesidad de contar con una Europa socialmente consciente con sindicatos fuertes para contrarrestar el dominio corporativo.

Debido a que la élite política de Europa no ha abordado la crisis, se está produciendo una descomposición social, aumentando la desigualdad dentro y entre los estados miembros, en tanto la extrema derecha crece. Acuerdos comerciales como la TTIP y CETA dan prioridad a las corporaciones a expensas de la sociedad en general.

Europa necesita un modelo progresista basado en la solidaridad económica y social, con inversión en trabajos de buena calidad en el sector fabril. Los problemas que enfrenta Europa están distribuidos de manera desigual: en todo el continente, los trabajadores y trabajadoras son quienes llevan la carga de la austeridad, y los países del sur son los que llevan el peso tanto de la crisis de la deuda como de la llegada de refugiados. Una Europa humanitaria debería enfrentar estos desafíos de manera compartida.

Luc Triangle, el nuevo Secretario General de industriAll Europe, declaró que “durante los próximos cuatro años, las actividades más importantes de industriAll Europe se concentrarán en la coordinación eficaz de los sindicatos, con el fin de reforzar el poder sindical y la identidad de nuestra organización en Europa”.

industriAll Europe va a dar prioridad a los intereses de sus miembros. Los objetivos de industriAll Europe para el próximo período se centrarán en cuatro objetivos principales:

Jyrki Raina, Secretario General de IndustriALL Global Union, señaló al respecto: “industriAll Europe e IndustriALL Global Union trabajarán estrechamente en conjunto, ya que la sindicalización y el desarrollo del poder sindical son también cuestiones clave en Europa. ¡Sin embargo, se debe destacar el hecho de que es necesario que las mujeres dirigentes alcancen los más altos cargos!”  

Sindicatos argentinos marchan contra veto a ley anti despidos

La Federación de trabajadores la energía, industria, servicios y afines (FeTIA) y la Union Obrera Metalúrgica (UOMRA), afiliadas a IndustriALL Global Union, fueron algunas de las organizaciones sindicales argentinas que marcharon por Buenos Aires el 2 de junio para rechazar los despidos, los ajustes en las tarifas y el veto a la ley antidespidos.

Cientos de miles de trabajadores argentinos del sector público y privado enfrentaron despidos  en el último trimestre. Ante ello los sindicatos decidieron impulsar un proyecto de ley para frenar los despidos durante seis meses, que fue aprobada por el Congreso el 19 de mayo. Sin embargo un día después Mauricio Macri decidió vetarla.

La ley de Emergencia Ocupacional establecía la prohibición de suspensiones y despidos durante 180 días y, en caso de efectuarse una desvinculación, permitía que el trabajador pudiese reclamar su reincorporación inmediata o el pago de una doble indemnización.

Tras anunciar su decisión de vetarla, el presidente argumentó que la norma es “antiempleo”, “un cepo al trabajo” que no fomenta la llegada de más inversiones y que perjudicaría a quienes están en la pobreza porque “son más fáciles de manipular y someter", aseguró.

Por su parte el Secretario General de la FeTIA Pedro Wasiejko, manifestó públicamente su repudio al veto:

“Macri justifica el veto diciendo que esta ley congela el empleo y es un cepo al trabajo, pero lo que genera o no empleo es la política económica de un gobierno, y no una ley que protege a los trabajadores. Impulsar la ley de la emergencia ocupacional fue una decisión que tomamos con nuestra central, y así como la impulsamos vamos a rechazar el veto y se van a implementar todas las vías necesarias para resistirnos a esta medida, y continuar con esta iniciativa”

Finalmente los trabajadores afirmaron que van a luchar para que la ley vuelva al congreso, sea  aprobada y se respete la voluntad popular. Llamaron a los demás sindicatos y centrales a unirse y construir juntos un paro nacional “poderoso”, en pos del respeto de los derechos de los trabajadores en Argentina.

Jorge Almeida, secretario regional de IndustriALL comentó al respecto:

“Una normativa que protege y defiende el trabajo, no debe ser vetada, sino se piensa en desproteger y producir despidos. Luchar por el empleo es defender  un derecho humano fundamental, que es al Derecho al Trabajo.

IndustriALL  apoya y respalda a quienes luchan por una sociedad más justa, con el empleo y el trabajo como eje de un desarrollo que posibilite la felicidad de los pueblos y la grandeza de las naciones.”

El líder sindical mexicano pide que el Gobierno actúe inmediatamente

Gómez, que es el presidente del afiliado a la IndustriALL Los Mineros, ha acudido a Ginebra (Suiza) para asistir a la 105ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo que se celebra del 30 de mayo al 10 de junio. Se requirió al Gobierno de México que compareciera ante la Comisión de Aplicación de Normas (CAN) de la Conferencia para responder a las acusaciones de graves violaciones del Convenio núm. 87 sobre libertad sindical de la OIT.

El Gobierno mexicano acudió a la Conferencia con una delegación de 70 representantes gubernamentales, empresariales y sindicales  para alardear de las recientes reformas  constitucionales y laborales propuestas en el Senado. Sin embargo, sólo un representante sindical de la delegación pertenece a un sindicato democrático.

Napoleón Gómez, que se dirigió a la Comisión en nombre de la IndustriALL Global Union, denunció los contratos de protección en el país, que se conciertan entre sindicatos antidemocráticos y empresas sin el consentimiento de los trabajadores, y a menudo sin su conocimiento. Los contratos de protección han sido desastrosos para los trabajadores mexicanos que están sometidos a acuerdos injustos y salarios de pobreza.

El Gobierno de México dijo a la Comisión que las propuestas de abril de 2016 para la reforma laboral van a cambiar el sistema. Sin embargo, no está claro cuándo será aprobada la reforma laboral por el Congreso, ni si se aprobará. Las propuestas beneficiarán poco a los trabajadores, atrapados ya en los contratos de protección. Napoleón puso de relieve que para resolver todos los casos actuales ante la CAN y el Comité de Libertad Sindical de la OIT no se necesita ninguna reforma laboral. El Gobierno mexicano tiene que demostrar su compromiso con la aplicación de la libertad de asociación en el mundo real y no sólo en declaraciones de relaciones públicas.

En una declaración en vídeo, Gómez explica que el Gobierno simplemente tiene que aplicar la legislación vigente para cesar las violaciones contra los sindicatos. Véase la declaración aquí.

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Obligar a las multinacionales a que asuman responsabilidades con las cadenas de suministro

La OIT calcula que el número de puestos de trabajo en las cadenas de suministro mundiales en 40 países aumentó de 296 millones en 1995 a 453 millones en 2013. Esto constituye más de una quinta parte de la fuerza laboral mundial.

Una investigación publicada por la CSI ha demostrado que las 50 principales corporaciones multinacionales emplean directamente a sólo un 6% de los trabajadores/as que fabrican sus productos. Proveedores y subcontratistas emplean al otro 94%, una fuerza laboral oculta de 116 millones de personas.

La expansión de las cadenas mundiales de suministro ha sido promovida por un modelo comercial diseñado expresamente para aprovechar los bajos salarios, junto con regulación y aplicación inadecuadas.

La investigación demuestra, además, que va disminuyendo cada vez más el respeto por los derechos de los trabajadores y trabajadoras en las cadenas de suministro. Entre 1989 y 2010, el sector de la confección bajó en un 73% el puntaje respecto a los derechos de los trabajadores/as en los 20 países principales que exportan prendas de vestir a los EE.UU. Al mismo tiempo se redujo en un 42% el precio que se pagaba por la ropa que fabricaron.

Con razón los trabajadores/as en todas las etapas de las cadenas de suministro mundiales preguntan por qué son tan bajos sus sueldos y malas sus condiciones de trabajo. Ellos fabrican productos o proveen servicios para empresas que perciben enormes beneficios y que podrían darse el lujo de garantizar un nivel de vida digno para toda la fuerza de trabajo en sus cadenas de suministro.

La RSE ha fracasado. No ha sido capaz de mejorar de manera significativa los salarios y jornadas de trabajo, ni ha procurado que se respete el derecho de los trabajadores/as a afiliarse a un sindicato. Bien sabido es el hecho de que los organismos de auditoría social y certificación SAI y BSCI aprobaron, respectivamente, la fábrica de prendas de vestir Ali Enterprises en Pakistán antes de que se incendiara, matando a 254 trabajadores/as, y Rana Plaza antes de que se derrumbara, causando la muerte de 1.134 trabajadores/as en Bangladesh.

IndustriALL apoya al grupo de los trabajadores en su solicitud para que se establezca un convenio de la OIT sobre las cadenas de suministro mundiales. Este Convenio propuesto debe establecer responsabilidad legal y guiar el desarrollo de políticas y legislación para garantizar el respeto por los derechos de los trabajadores/as.

A falta de normas mundiales para las cadenas de suministro, IndustriALL ha tomado medidas para hacer que las compañías multinacionales en sus sectores asuman su responsabilidad.

IndustriALL ha firmado 47 Acuerdos Marco Globales con empresas multinacionales, abarcando a más de diez millones de trabajadores/as. El Acuerdo Marco Global que firmamos recientemente con H&M, cubriendo a 1,6 millones de trabajadores/as, ya ha jugado un decisivo papel en la resolución de conflictos en las cadenas de suministro de la compañía en Myanmar y Pakistán, permitiendo reconocimiento al sindicato y el reintegro de trabajadores/as despedidos. Por otra parte, nuestro Acuerdo Marco con Inditex abarca a 1,4 millones de trabajadores/as. El personal protegido por estos Acuerdos está contratado por los proveedores y subcontratistas de las marcas de prendas de vestir, garantizando sus derechos fundamentales en el trabajo, y la disponibilidad de mecanismos conjuntos para la resolución de conflictos a nivel local, nacional y mundial.

Así funciona la responsabilidad de la cadena de suministro en la práctica.

Sin embargo, nada menos que un cambio fundamental en la manera de organizar la producción en las cadenas de suministro de prendas de vestir podrá proporcionar alivio para los trabajadores/as que perciben salarios miserables, con jornadas de trabajo agobiantes.

Es posible que un cambio fundamental de esta naturaleza pueda llegar a ser el legado de la tragedia de Rana Plaza, momento decisivo para determinar cómo las empresas tratan cuestiones de cumplimiento de las empresas en las cadenas de suministro. Permitió establecer un innovador acuerdo, legalmente vinculante, entre los sindicatos mundiales y más de 200 empresas: el Acuerdo de Bangladesh sobre Seguridad en la Construcción de Edificios y de Instalaciones de Sistemas contra Incendios.

El señalado Acuerdo establece un nuevo modelo de cooperación entre los compradores mundiales y los sindicatos para hacer obligatorio el cumplimiento de las normas de seguridad. El reto actual es seguir desarrollando este modelo para hacer frente a otras violaciones sistémicas de los derechos en las cadenas de suministro.

Ahora, en un proceso conocido como ACT, se han unido con IndustriALL Global Union las empresas mundiales del sector de la confección para aplicar esta política a la cuestión de un salario digno en dicho sector.

IndustriALL ha firmado un memorando de entendimiento con las marcas mundiales de prendas de vestir que participan en el proceso ACT. Dicho memorando señala explícitamente que en los países productores de prendas de vestir es imprescindible desarrollar la negociación sectorial para lograr salarios dignos, y que para lograr esto se necesita reconocimiento efectivo de los derechos de los trabajadores/as a la libertad de sindicación y a la negociación colectiva.

Es necesario que los convenios sectoriales que resulten de este proceso se vinculen con las políticas de compra de las marcas, para así procurar que las fábricas paguen a sus trabajadores/as según el monto acordado.

Al establecer mecanismos que vinculen los sindicatos, los compradores y proveedores, el proceso ACT tiene como objetivo crear un marco para relaciones laborales auténticas en las cadenas de suministro, creando así una industria de la confección justa y estable a nivel mundial.

ACT es la mejor oportunidad que tenemos para mejorar los salarios de los trabajadores/as de la confección, permitiendo la creación de escalafones, y que el mencionado aumento sea sostenible y de cumplimiento obligatorio.

IndustriALL Global Union va más allá de simplemente denunciar públicamente a las compañías multinacionales: establece relaciones directas con esas empresas para regular sus cadenas de suministro según el interés de los trabajadores/as. Necesitamos la ayuda y la cooperación de la OIT para apoyar esta labor y para establecer normas vinculantes para las cadenas de suministro, poniendo fin a la carrera mundial de reducir al máximo los salarios y condiciones de trabajo.

Paro Nacional por más justicia social y desarrollo sostenible en Chile

“Gracias a cada trabajador, trabajadora, compañero y compañera que hicieron de la jornada del Paro Nacional un éxito contundente. Permitió reafirmar que el mundo sindical es y será un actor relevante en la demanda y construcción de un Chile más justo y democrático”

aseguró en un comunicado oficial Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT), quien convocó a la movilización.

Trabajadores, estudiantes y diversos actores de la esfera social marcharon el 31 de mayo por Santiago y luego se conglomeraron en un escenario donde disertaron diversos dirigentes sindicales. El objetivo fue hacer públicas las demandas de la sociedad, entre las cuales resaltaron la necesidad de fortalecer la salud pública, mejorar la calidad de la educación, finalizar el sistema de AFP y reponer la titularidad sindical.

“Fortalecer la sindicalización y la negociación colectiva a través de la titularidad sindical        -artículo rechazado por el Tribunal Constitucional-  es fundamental para una mejor distribución de la riqueza. Las organizaciones sindicales fuertes son sinónimo de mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. Así se ha entendido en la mayor parte de los países del mundo, dónde los cambios que nosotros estamos exigiendo son realidades incuestionables desde hace muchísimas décadas”

señaló el presidente de Industrial Chile Horacio Fuentes.

La jornada de lucha fue catalogada como “masiva, exitosa y pacífica” y consolidó un paso más a conseguir importantes cambios y mejoras para el país. Los presentes estuvieron de acuerdo de que Chile necesita acompañar el crecimiento con beneficios para los trabajadores, no solo para el cuerpo empresarial. La vía para hacerlo es fomentando la igualdad, modificando el  modelo de desarrollo y el fortalecimiento de la Industria Nacional.

Marino Vani, secretario regional adjunto de IndustriALL Global Union se refirió a la lucha de los trabajadores chilenos y expresó:

“El paro nacional significa un paso muy importante para fortalecer, junto a los trabajadores y la sociedad, el debate sobre la necesidad de avanzar en la reforma laboral, a fin de conseguir un mayor poder sindical y un equilibrio entre capital y trabajo. ¡Por la conquista de una mayor justicia social y económica, vías al desarrollo sostenible de Chile!"

PERFIL: Sindicatos de Turquía defienden causa de los trabajadores

Perfil

Federaciones sindicales : Türk-Iş, DİSK, HAK-Iş

País: Turquía

Texto: Walton Pantland 

En efecto, cuando el fabricante de automóviles Renault suspendió las elecciones sindicales, despidiendo a trabajadores de su planta de Bursa, Turquía, en febrero de 2016, Birleşik Metal-İş, organización afiliada a IndustriALL, entró en acción. El sindicato suspendió la producción y organizó una manifestación de protesta pacífica para defender a sus miembros. En respuesta, la empresa llamó a la policía, que utilizó violencia en un intento de destruir el sindicato.

A pesar de que Renault ha firmado un Acuerdo Marco Global con IndustriALL, la administración local de la empresa parecía decidida a impedir, a todo costo, la sindicación en la planta.

En Turquía se produce frecuentemente este nivel de confrontación, caracterizado por empleadores que son muy aficionados a recurrir a la violencia, intimidación, despidos ilegales

y otras tácticas corruptas. Sin embargo, los sindicatos no aceptan esta atmósfera de violencia; la reciente controversia en Renault demuestra el contexto conflictivo y a veces violento de las relaciones laborales en este país.

Los sindicatos en Turquía se enfrentan a una lucha ardua en un ambiente cada vez más difícil. Después de un período de fortaleza y militancia cada vez mayor en la década de 1970, un golpe militar en 1980 trajo consigo una inhumana represión contra los sindicatos. Como parte
del programa político de ese régimen militar, la Confederación de Sindicatos Progresistas (DISK) y sus afiliados fueron prohibidos, y los miembros de los comités ejecutivos detenidos. Esta prohibición duró hasta 1992.

El gobierno militar también promulgó una legislación laboral diseñada para combatir intentos de sindicación. En 2012, se promulgó la Ley sobre Sindicatos y Convenios Colectivos para reemplazar las antiguas leyes de la dictadura, pero todavía falta mucho para cumplir con las normas de la OIT.

A consecuencia de esta represión y de la lenta democratización, se ha reducido a un 3% la densidad sindical en el sector privado, y los trabajadores turcos corren graves riesgos de explotación y abuso. 

Turquía necesita sindicatos fuertes 

El homicidio industrial de 301 mineros del carbón en Soma en 2014 es el testimonio
más convincente de la necesidad de contar con sindicatos fuertes en Turquía. La mina de Soma era una trampa mortal, y el accidente era completamente prevenible: se produjo sólo porque se unieron trágicamente la codicia, la incompetencia y la corrupción. La mina era propiedad del gobierno, pero administrada

por una empresa privada, una situación de semiprivatización que dio prioridad a las ganancias, descuidando la seguridad de los trabajadores, en tanto el gobierno hacía vista gorda ante los abusos.

Por si fuera poco, después de la muerte y la destrucción de este grave accidente, la empresa despidió a 2.800 mineros, informándoles
al respecto por mensaje de texto. Nuestro sindicato afiliado Maden-İş se vio obligado a enfrentar una ardua lucha para lograr justicia. 

Sin embargo, la tragedia de Soma es sólo
parte del problema: desde el año 2000 han muerto 1.500 personas en las minas de
Turquía. Los sindicatos tuvieron que presionar fuertemente para lograr que el gobierno ratificara el Convenio 176 de la OIT sobre seguridad

en las minas. para que este Convenio funcione eficazmente, los sindicatos tienen que disponer de libertad para realizar sus funciones sin obstáculo, y los trabajadores deberían tener la posibilidad de informar sobre problemas de seguridad y rechazar trabajos peligrosos.

Turquía es uno de los principales países productores de textiles del mundo. En este sector dominan los pequeños proveedores
y no existe buena regulación. La mayoría de los trabajadores/as textiles gana el salario mínimo de 1.647 liras (US$ 570) por mes, que es muy inferior a un salario digno en Turquía. Muchos trabajadores no están registrados, son vulnerables a la explotación y no perciben siquiera el salario mínimo legal. Es frecuente el uso del trabajo infantil.

Turquía tiene una larga tradición de producción de cuero y textiles de alta calidad, y muchas marcas de lujo, como Hugo Boss, Mulberry, Benetton, Ermenegildo Zegna y Prada, se proveen de fábricas basadas en Turquía.

Sin embargo, las marcas de lujo también hacen vista gorda a la explotación laboral porque con el abuso se reducen los costos de producción: los trabajadores y trabajadoras que fabrican prendas de vestir para Hugo Boss en Izmir percibían sueldos muy inferiores a un salario digno y fueron despedidos por afiliarse al sindicato Teksif.

Sucedió lo mismo en el caso de los trabajadores/as que fabrican carteras de
lujo para Mulberry, las cuales se venden a precios que alcanzan hasta mil dólares. Estos trabajadores/as también fueron despedidos, por afiliarse al sindicato Deriteks. Para apoyarles, IndustriALL lanzó una campaña internacional contra esa marca, lo que obligó al proveedor turco a reconocer al sindicato. 

Conflicto regional y explotación de los refugiados 

 

Turquía enfrenta una grave crisis humanitaria, y a consecuencia de la guerra civil en Siria, más de dos millones de refugiados han llegado al país. En Turquía trabajan aproximadamente 400.000 refugiados, que también se convierten en trabajadores vulnerables a consecuencia de la explotación, principalmente en la agricultura, construcción y el sector textil.

Gracias a la presión ejercida por los sindicatos y la sociedad civil, se ha modificado la legislación laboral de Turquía, permitiendo de este modo que algunos refugiados puedan trabajar legalmente. Además, debido a los acuerdos marco globales que se han establecido entre IndustriALL y las grandes empresas de prendas de vestir Inditex y H&M, se puede presionar a los proveedores para que traten de manera justa a los refugiados.

La guerra civil en Siria ha afectado a Turquía, que ha intervenido fuertemente en favor de los rebeldes. Daesh, el movimiento del Estado Islámico, ha aprovechado las divisiones en Turquía, lanzando una serie de ataques con bombas en el país, especialmente contra las fuerzas seculares, democráticas y progresistas.

Alarmadas por el constante aumento de la violencia en el país, las confederaciones sindicales turcas DISK y KESK organizaron en la capital turca, Ankara, el 10 de octubre de 2015, una manifestación “Por la Paz, la Democracia y el Trabajo”.

Dos bombas explotaron en la manifestación, matando a 103 personas, entre las víctimas muchos de nuestros compañeros sindicalistas. Este atentado constituyó el mayor ataque terrorista en la historia moderna de Turquía. 

EN TURQUÍA, INDUSTRIALL CUENTA

CON 19 SINDICATOS AFILIADOS, QUE REPRESENTAN A LOS TRABAJADORES/AS DE LAS TRES FEDERACIONES DEL SECTOR PRIVADO, LA TÜRK-IŞ, DİSK Y HAK-IŞ.

En la negociación colectiva se presentan requisitos imposibles de cumplir 

En la Ley sobre sindicatos y convenios colectivos se presentan requisitos para la certificación de la negociación colectiva. Un sindicato que quiera firmar un convenio colectivo a nivel del lugar de trabajo debe contar con la afiliación de por lo menos el 1% de todos los trabajadores de ese sector industrial.

Además, también se exige alcanzar umbrales del 50% a nivel del lugar de trabajo, y, en el caso de empresas con más de un lugar de trabajo, se exige un 40%.

De acuerdo con la legislación, los empleadores pueden fácilmente presentar una denuncia en el tribunal local alegando que el sindicato en cuestión no tiene una mayoría suficiente como para ser interlocutor en las negociaciones. Los empresarios turcos suelen frecuentemente eliminar la presencia sindical en el lugar de trabajo, o al menos obstaculizan el proceso de negociación colectiva.

Los casos judiciales demoran años en resolverse, impidiendo el libre y eficiente funcionamiento de los sindicatos, y minando también la naturaleza misma de los derechos sindicales fundamentales, incluidos los derechos de negociación colectiva. 

ESTÁ EN PELIGRO LA LIBERTAD DE ASOCIACIÓN SINDICAL

A pesar de que Turquía ha ratificado los convenios de la oIT sobre libertad sindical y protección del derecho de sindicación, continúa la presión contra los derechos sindicales fundamentales.

La Constitución de Turquía establece claramente que “los empleados tienen derecho a formar sindicatos sin necesidad de obtener permiso oficial al respecto, y también poseen el derecho a afiliarse a un sindicato y libertad para desafiliarse, con el fin de salvaguardar y desarrollar sus derechos económicos y sociales y los intereses de sus asociados en sus relaciones laborales. no se debe obligar a nadie a afiliarse o a desafiliarse de un sindicato”.

De acuerdo con el código penal, se puede castigar a las empresas por violación de la libertad laboral y sindical o por negar los derechos sindicales. Sin embargo, la situación real es muy diferente.

Según un estudio realizado en 2015 por Labor Studies Community, 4.362 trabajadores/as fueron despedidos
por haber defendido sus derechos, y los sindicatos llevaron a cabo 1.116 acciones de protesta. Según el informe, 2.258 trabajadores fueron despedidos sólo por afiliarse a un sindicato, y 2.104 fueron despedidos por haber participado en acciones de protesta. 

El derecho de huelga: sólo en el papel 

La legislación laboral de Turquía permite postergar por 60 días huelgas legales y cierres patronales si estas acciones se consideraran “perjudiciales para la salud pública o la seguridad nacional”.

La ley también señala que “si no se alcanza un acuerdo antes de la fecha de vencimiento del período de suspensión, la Junta Superior de Arbitraje resolverá la disputa si así lo solicita cualquiera de las partes dentro de seis días laborales. De lo contrario, se invalida la competencia del sindicato de los trabajadores”.

En realidad, el aplazamiento constituye una prohibición, ya que es imposible continuar una huelga después del período de 60 días. 

Una nueva amenaza para los trabajadores: la introducción de intermediarios laborales 

En la actualidad, el Parlamento de Turquía está debatiendo un proyecto de ley propuesto por el gobierno por el cual se va a permitir
que las agencias de empleo privadas tengan derecho de contratar trabajadores en varios y diversos sectores. De ser aprobada esta nueva ley, implicaría un gran cambio en el mercado de trabajo, reemplazando la contratación permanente por contratos a corto plazo, lo que permitiría la aplicación generalizada de contratos de trabajo precarios.

El proyecto de ley permitiría que, en determinadas circunstancias, las empresas puedan utilizar trabajadores de agencia según determinado porcentaje del total de la fuerza de trabajo. Los sindicatos turcos temen que esto dé lugar al uso excesivo de mano de obra contratada por agencias, con la justificación de “un aumento imprevisto del volumen comercial de la empresa” o “aumentos comerciales periódicos”, argumento que las empresas podrían aprovechar en cualquier momento en un sistema de producción.

Una comisión parlamentaria ha aprobado el proyecto de ley, que está programado para su consideración en la Asamblea Nacional (TBMM). Si se aprueba, millones de trabajadores tendrán contratos de agencias en vez de ser contratados en forma permanente por las empresas donde trabajan. 

Lucha contra el trabajo precario 

Después de una larga lucha, el sindicato afiliado a IndustriALL, Lastik-Is, que representa a los trabajadores de fabricación de neumáticos, logró convencer a los fabricantes multinacionales Bridgestone, Pirelli y Goodyear para que pasaran a contratos permanentes a miles de trabajadores subcontratados.

La externalización, con salarios más bajos y peores condiciones de trabajo en comparación con los trabajadores permanentes, se ha convertido en una gran amenaza para el trabajo de afiliación sindical, la negociación colectiva y la solidaridad entre los trabajadores permanentes y los subcontratados.

Otro afiliado de IndustriALL, DISK-Tekstil, logró un avance sin precedentes en Greif Enterprises, empresa norteamericana de envasado,
cuando el sindicato logró un convenio con la compañía por el cual más de 1.200 trabajadores subcontratados lograron obtener contratos de trabajo permanentes. 

Hugo Boss: una marca de lujo, pero una basura como empleador 

Hugo Boss ha puesto todos los obstáculos posibles para impedir la sindicalización en su más importante fábrica de producción, en Izmir. La administración de dicha empresa despide implacablemente a miembros clave del sindicato; el Tribunal Superior de Apelaciones de Turquía ha declarado que esa empresa es culpable de esta infracción.

Desde hace más de tres años, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Textil, Tejidos de Punto y Vestuario de Turquía, TEKSIF, afiliado
a IndustriALL, ha venido apoyando a los trabajadores y trabajadoras de Hugo Boss para que puedan realizar su labor sindical. La gran mayoría de los trabajadores de dicha empresa, a pesar de las largas jornadas de trabajo

que están obligados a cumplir, más horas extraordinarias a discreción de la empresa y sin prestaciones sociales, gana sueldos miserables. Estos trabajadores claman por un salario digno y que sus patrones oigan sus peticiones.

Aunque Hugo Boss ha afirmado públicamente que respeta las normas internacionales del trabajo en todas sus operaciones a nivel mundial, la administración ataca los derechos laborales fundamentales de los 3.000 trabajadores y trabajadoras en Izmir.

Entre las violaciones de los derechos laborales cometidas por la empresa figura el uso de amenazas, sanciones y despidos para atacar a los simpatizantes sindicales y a sus familiares y amigos cercanos. Para demostrar la ilegalidad de 20 despidos de simpatizantes sindicales
entre 2011 y 2014, la parte laboral tuvo que recurrir a largos procesos judiciales, en tanto otros ocho casos siguen pendientes en los tribunales. El Tribunal de Apelaciones confirmó que los trabajadores habían sido despedidos injustamente por su afiliación sindical y ordenó su reintegración al trabajo, pero en vez de seguir lo señalado por el Tribunal, la administración decidió pagarles una compensación adicional, opción que es permitida por la legislación del país.

Esta práctica continúa: la administración local sigue despidiendo a simpatizantes sindicales clave. 

Solidaridad internacional para trabajadores de componentes de automóviles 

Petrol-İş, organización afiliada a IndustriALL, logró reconocimiento legal como el sindicato que representa a los trabajadores de Standard Profil en Turquía, e inició negociaciones colectivas después de una campaña de sindicalización de cuatro años.

Standard Profil, empresa con sede en Turquía, es un proveedor multinacional de sistemas de sellado para automóviles; provee productos para importantes fabricantes de automóviles como Audi, BMW, Citroën, Daimler, Fiat, Ford, GM, Mercedes, Nissan, y Opel.

El mencionado sindicato afilió a más del 50% de los 2.300 trabajadores de Standard Profil en Turquía, en la planta de Düzce y en una fábrica hermana en Bursa, y obtuvo certificación de reconocimiento formal.

No obstante, después de esto, la compañía cuestionó la certificación en los tribunales, en un intento de impedir que los trabajadores accedieran a sus derechos legítimos en el lugar de trabajo. La empresa despidió a sindicalistas en la fábrica más grande de Düzce durante el período de sindicalización. 

Cuatro trabajadores mueren en una serie de accidentes en astilleros de desguace de buques de Bangladesh

Los trabajadores siguen muriendo y quedan mutilados para siempre en los astilleros de desguace de buques, pues el Gobierno de Bangladesh no toma medidas contra la increíble negligencia de los empleadores para garantizar condiciones de seguridad en el trabajo.

Un accidente en Seiko Steel el 23 de mayo de 2016 causó la muerte del desguazador Rubel Meah. En el mismo astillero, el 29 de mayo de 2016, Mohammad Rana (de 30 años) murió en el acto al caerle encima una enorme placa de acero. Otros cuatro trabajadores resultaron heridos. El 31 de mayo, uno de esos trabajadores, Abdul Karim (de 29 años), sucumbió a sus heridas en el hospital.

En el momento de escribir este artículo se informa de que la salud de los otros tres trabajadores hospitalizados Zahidul (de 25 años), Belal (de 45) y Ripon (de 25), es estable.

Posteriormente, los afiliados de Bangladesh a la IndustriALL han informado de que otro trabajador, Mohammad Babul (de 35 años), murió en un accidente acaecido en el astillero de desguace Laskar el 5 de junio de 2016. Con estos recientes accidentes, en los cinco primeros meses de 2016 han muerto en los astilleros de desguace bangladeshíes 10 trabajadores. Según la estimación del propio Gobierno, 16 trabajadores de desguace perdieron la vida en 2014, y al menos 13 trabajadores murieron en 2015.

Condenando los incesantes accidentes y pérdidas de vidas, Jyrki Raina, secretario general de la IndustriALL, en una carta al primer ministro de Bangladesh de 6 de junio de 2016, dijo:

“La falta de acción del Gobierno de Bangladesh, mientras los trabajadores siguen muriendo al tratar de ganarse la vida, valida realmente la negligencia de los empleadores respecto a la seguridad de los trabajadores en los astilleros de desguace de buques. Esos accidentes, que pueden impedirse, tienen que cesar inmediatamente.”

Para apoyar el derecho de los trabajadores a condiciones de trabajo seguras en los astilleros de desguace de buques, la IndustriALL exhorta al Gobierno de Bangladesh a enviar una fuerte señal actuando firmemente contra los empleadores que no ofrecen condiciones de trabajo seguras, en este caso los propietarios de los astilleros de Seiko Steel y Laskar. El Gobierno debe garantizar que las víctimas de los accidentes reciban una indemnización apropiada.

En la carta se reitera la petición de la IndustriALL de que se fortalezcan los mecanismos de supervisión, y se insta al Gobierno a que actúe con decisión y aplique la Ley de reciclaje de buques de Bangladesh de 2015, recién revisada, y acelere las medidas para ratificar el Convenio de Hong Kong.

Los informes recientes de la IndustriALL sobre accidentes en los astilleros de desguace de buques se pueden encontrar aquí: 18 de abril de 2016 y 1 de abril de 2016.

Pakistán: Satisfacción de las víctimas del incendio de la fábrica por la reanudación de las conversaciones sobre indemnización

Doscientos cincuenta y cuatro trabajadores murieron abrasados atrapados por estar bloqueadas las salidas en la fábrica textil de Ali Enterprises en Karachi en septiembre de 2012. Otras 54 personas resultaron gravemente heridas. Durante la reunión, los representantes de los trabajadores y de las familias afectadas por la tragedia agradecieron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que aceptara asumir la función de facilitación y coordinación para la indemnización de las víctimas.

La reunión expresó también su agradecimiento al Gobierno de Alemania, así como a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil por sus esfuerzos para persuadir al minorista de descuento alemán KiK de que reanudara las conversaciones. KiK era el único cliente conocido públicamente en la fábrica.

En la reunión se destacó la importancia de la participación de la Association of Ali Enterprises Factory Fire Affectees en cualquier conversación o acuerdo. También se aprobó una resolución para que los salarios dignos sirvan de base para calcular la indemnización.

Los abogados de Alemania informaron a la reunión de la situación de la demanda presentada en Alemania. Los tres afectados que presentaron la demanda contra KiK visitarán Alemania para reunirse con los sindicatos, con parlamentarios, con funcionarios gubernamentales y con organizaciones de derechos humanos para recabar su apoyo.

Nasir Mansoor, secretario general del afiliado a la IndustriALL la National Trade Union Federation (NTUF), pidió al Gobierno de Pakistán que tome medidas inmediatamente para que no se repitan accidentes similares, que aplique las normas internacionales del trabajo y que consiga compromisos jurídicamente vinculantes de los empleadores y de las maracas para garantizar la salud y la seguridad de los trabajadores.

La directora del sector textil de la IndustriALL, Christina Hajagos-Clausen, dijo: “La IndustriALL espera cerrar este capítulo cuanto antes y lograr la plena indemnización a las víctimas del incendio de Ali Enterprises, lo mismo que hemos hecho para las víctimas del derrumbe de la fábrica del Rana Plaza y del incendio de Tazreen en Bangladesh.”

A la reunión asistió un gran número de familias de los trabajadores martirizados y afectados, de expertos jurídicos y de representantes del afiliado a la IndustriALL NTUF, el ECCHR y la Campaña Ropa Limpia (CRL).

Cumplimiento obligatorio es clave para cambiar el sector de la confección en Bangladesh

Después del derrumbe de Rana Plaza, ocurrido el 24 de abril de 2013, en el cual fallecieron 1.134 trabajadores y trabajadoras, dejando lesionados a miles más, se exigió que las inspecciones de fábricas en Bangladesh fueran transparentes, y de cumplimiento obligatorio en vez de ser solamente voluntarias.

En dicha reunión paralela a la CIT, refiriéndose al Acuerdo, Jyrki Raina, Secretario General de IndustriALL, señaló: “No estábamos dispuestos a aceptar nada menos que un acuerdo legalmente vinculante para procurar que el sector de la confección de Bangladesh sea seguro y sostenible”.

Scott Nova, Director General del Consorcio de Derechos del Trabajador, organización con sede en Estados Unidos, dijo que los retos en la industria de la confección de Bangladesh no eran nuevos, ni desconocidos para las marcas y los minoristas. Tanto las fábricas de Rana Plaza como de Tazreen habían sido sometidas a numerosas inspecciones voluntarias antes de haberse producido los desastres fatales.

La diferencia radica en la aplicabilidad del Acuerdo, que hasta la fecha ha sido firmado por 217 marcas. El minorista sueco H&M fue una de las primeras marcas en firmar el Acuerdo; KG Fagerlin, asesor principal de H&M, dijo que la colaboración ha sido un factor clave que permitió lograr los cambios que el Acuerdo ha ofrecido a los trabajadores y trabajadoras de Bangladesh.

Jenny Holdcroft, Directora de Política de IndustriALL, señaló al respecto: “El trabajo no termina cuando se firma el acuerdo”.

Después de su inspección, cada fábrica inspeccionada se compromete a implementar un plan de acción correctiva, junto con un plazo para introducir los remedios que se hayan señalado. El progreso se evalúa en base a este plan de acción.

Tres años después de haberse establecido el Acuerdo, a través de este documento se ha inspeccionado 1.651 fábricas, recomendando la ejecución de más de 50.000 reparaciones de seguridad; sin embargo se debe seguir presionando, ya que todavía no se han efectuado muchas mejoras esenciales de seguridad.

Jenny Holdcroft continuó diciendo: “Pues sí, hay que reconocer que todavía hay problemas, pero el Acuerdo es el compromiso de mayor éxito hasta la fecha, ya que es un documento cooperativo, legalmente vinculante y transparente”.

Se han establecido procedimientos para ser aplicados cuando las fábricas no cumplan con el Acuerdo.

Hasta la fecha, se han suspendido los acuerdos comerciales de las marcas signatarias del Acuerdo con 26 fábricas que no llevaron a cabo las medidas necesarias dentro del plazo establecido.

En Bangladesh, IndustriALL cuenta con 15 sindicatos de la confección afiliados, que tienen representación en el comité directivo del Acuerdo;  Apoorva Kaiwar, Secretario Regional de IndustriALL, dijo que esta estructura orgánica proporciona una plataforma que permite la participación de los sindicatos para lograr soluciones prácticas en el terreno.

El Acuerdo actual está vigente hasta 2018. ¿Qué pasará después de eso?

Christy Hoffman, Secretaria General Adjunta de UNI Global Union, dijo que en última instancia es responsabilidad del gobierno vigilar por la seguridad de los trabajadores y trabajadoras en Bangladesh, pero que los interlocutores del Acuerdo continuarán su labor hasta que el gobierno esté en condiciones de enfrentar plenamente su responsabilidad.

“A pesar de que se han logrado grandes avances en la industria de la confección, se requiere bastante tiempo para poder cambiar modos de trabajo que se han establecido a lo largo de 30 años. No podemos simplemente abandonar el asunto. Tenemos que terminar el trabajo que hemos comenzado y continuar todo el tiempo que sea necesario”.