Blog sobre la COP25 – 12 de diciembre 2019

Hoy asistimos a un evento importante: el lanzamiento de la “Iniciativa de Acción Climática para el Empleo”.

Como lo describe la OIT: “En la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas de 2019, cuarenta y cinco países se comprometieron a colocar el empleo en el centro de acciones climáticas ambiciosas. Para que esta agenda centrada en las personas se convierta en acciones concretas, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, anunció la Iniciativa de Acción Climática para el Empleo. Guterres identificó a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como responsable de encabezar la implementación de la iniciativa. Los participantes provenientes de gobiernos, organizaciones de trabajadores y de empleadores, instituciones internacionales y la academia aportan sus valores, experiencia y conexiones en el marco de una agenda común”.

Obtenga más información acerca de la Acción Climática para el Empleo.

En el evento, el secretario general de la ONU, António Guterres, se refirió a la necesidad de tomar medidas de manera urgente. Al día de hoy estamos perdiendo la batalla en lo que refiere al cambio climático, pero esto puede cambiar si trabajamos juntos. La Iniciativa de Acción Climática para el Empleo podría cambiar nuestra realidad.

Guy Ryder, director general de la OIT, instó a las Partes a incorporar la estrategia de Acción Climática para el Empleo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Transición Justa en la próxima ronda de Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (CDN). Hizo hincapié en la necesidad de una estrategia basada en las diferentes habilidades y de acuerdos tripartitos. Según Guy, aún podemos tener un futuro sostenible si actuamos con rapidez, resolución, espíritu cooperativo e inteligencia.

Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica de España se refirió al ejemplo de la experiencia española, particularmente al hecho de que se elaboró un enfoque de Transición Justa para las comunidades que dependen del carbón. La lección que nos deja España puede replicarse en otros lugares. Cuarenta y seis países se han comprometido a apoyar la Iniciativa de Acción Climática para el Empleo, lo que incluye una Transición Justa, y esperamos que muchos otros países también se unan. Es necesario facilitar un diálogo social genuino que incluya a jóvenes, trabajadores y otras organizaciones de la sociedad civil.

La ministra alemana de Medioambiente, Svenja Schulze se refirió a otro ejemplo del que puede aprender la comunidad global al describir el intenso diálogo social que se incorporó a su plan para desmantelar el uso del carbón en Alemania. Su país tiene como objetivo desarrollar nuevos centros de energía renovable y tecnología verde en las regiones que antiguamente dependían del carbón, con una Transición Justa para los trabajadores y las comunidades.

Artur Lorkowski, embajador del Cambio Climático de la Presidencia de la COP24, se refirió al marco de la Declaración de Silesia para la discusión sobre la Transición Justa. Más de cincuenta países han suscrito a la Declaración de Silesia. Lorkowski señaló que la Transición Justa no solo se trata de costos, sino también de oportunidades.

Sharan Burrow, secretaria general de la CSI declaró que el mundo se encuentra en un momento en el que predominan la ira, el conflicto y los reemplazos. La Transición Justa tiene un papel que desempeñar en muchas de estas áreas de crisis convergentes. Por otro lado destacó que España, Alemania, Canadá y otros países están asumiendo compromisos relativos a la Transición Justa. Tenemos que pensar en la propiedad intelectual y tenemos que contar con una tecnología de código abierto. Necesitamos un nuevo contrato social que incluya todo lo mencionado anteriormente. Nadie puede quedar relegado. Es momento de implementar la Declaración del centenario de la OIT y de contar con una acción climática para el empleo; debemos tomar medidas ahora para garantizar a los trabajadores una protección básica de derechos, salud y seguridad en el trabajo, salario mínimo, protección social y una Transición Justa para la acción climática. Si los gobiernos se niegan a escuchar a su gente, tendrán que lidiar con la disconformidad que esto provoca.

Roberto Suárez Santos, secretario general de la Organización Internacional de Empleadores sugirió que los empleadores locales tienen que unirse y construir relaciones con la sociedad civil. Hizo hincapié en la importancia de que los trabajadores adquieran nuevas habilidades y capacitación.

Finalmente fue el turno de Barbara Neira, representante juvenil de Chile, quien hizo referencia a la injusticia institucional y a la necesidad de transformar la sociedad.

Texto completo de los discursos de Guy Ryder y del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

En otras noticias, tal como se esperaba, hubo algunas consecuencias de la protesta que se llevó a cabo ayer. Digamos que a la seguridad de la ONU no le causó gracia, incluso a algunos de nuestros miembros se les retiró la acreditación. Se castigó a la sociedad civil por no respetar las reglas, retrasar el proceso de la COP y “comprometer la seguridad de los delegados”.

Bert De Wel respondió, en nombre de los sindicatos, que el fracaso de esta COP no se debe que hayan impedido que las Partes ingresen al plenario durante 10 minutos. Más bien el motivo es la incapacidad de las Partes para abordar seriamente los problemas durante la semana y media de reuniones que ya han tenido lugar en el marco de la COP. De hecho, estamos tratando de ayudar a la Presidencia de la COP a tomar una decisión mediante la presión a las Partes.

La situación demuestra el vínculo entre la justicia climática y la justicia social. Por supuesto que reconozco la singularidad de esta COP25, en el sentido de que se lleva a cabo en España después de que primero Brasil y luego Chile, se negaron a albergarla debido a sus perspectivas de derecha y sus intentos de reprimir a la sociedad civil en sus propios países.

Más tarde supe que aquellos a quienes les quitaron las acreditaciones volverán a ser admitidos y que los grupos de la sociedad civil no serían castigados por las medidas que se tomaron.

La mayoría de las negociaciones abiertas al público han finalizado y ahora el éxito o el fracaso de la COP25 depende de los ministros. Necesitamos que el texto final haga referencia a conceptos como equidad, justicia social y Transición Justa. Desafortunadamente, las conversaciones ministeriales se llevan a cabo a puertas cerradas, por lo que es difícil saber con seguridad qué está sucediendo, pero las noticias que recibimos no son alentadoras.

Los delegados juveniles son las verdaderas estrellas de esta COP. Aunque Greta Thunberg es quien recibe la mayor parte de la atención de los medios, aquí hay una delegación juvenil bastante grande. Todos los jóvenes que he conocido me han dejado muy impresionado. Nos han hablado sobre el impacto de las protestas chilenas en los jóvenes, incluida la muerte de al menos un adolescente golpeado por una granada de gas lacrimógeno. Los jóvenes chilenos se han despertado: continuarán luchando junto a los trabajadores y otros miembros de la sociedad por mejores condiciones sociales mientras se ocupan también de proteger el clima. Una activista juvenil quebequense nos contó por qué se involucró la lucha contra el cambio climático.

“¿Por qué deberíamos seguir yendo a la escuela para obtener un trabajo que no tiene sentido, si no tenemos confianza en el futuro? Todos estamos juntos contra el sistema que hace a los pobres más pobres y a los ricos más ricos. Este es el comienzo de una nueva era, pedimos justicia y no permitiremos que se burlen de nosotros”.

A nivel mundial, el enojo que estas cuestiones despiertan en los jóvenes es cada vez mayor. Se les está robando su futuro y exigen que se les devuelva.

Los pueblos indígenas, las mujeres, los grupos ambientalistas y los sindicatos también han instado a las Partes a actuar con resolución y lograr que la COP25 esté a la altura de su lema: “es tiempo de actuar”. Pronto sabremos si los líderes han escuchado.

Mueren 43 trabajadores en incendio de fábrica en Delhi

“Voy a morir… no hay forma de escapar” fue el mensaje desesperado de una víctima poco después de que se desatara el incendio alrededor de las 4.30 a. m. del 8 de diciembre en la fábrica ubicada en un área residencial de Delhi.

43 personas murieron en el incendio, 39 por asfixia. La mayoría de las víctimas son jóvenes trabajadores inmigrantes de Bihar y Uttar Pradesh, los estados provinciales más pobres de India.

El incendio se propagó rápidamente debido a la gran cantidad de materiales inflamables utilizados para hacer juguetes, chaquetas, mochilas escolares y papel. Las víctimas no pudieron escapar del edificio de cuatro pisos debido a materiales que bloqueaban las salidas.

El acceso al edificio era estrecho; una única entrada y pasillos congestionados significaron que los autobombas no pudieran alcanzar el sitio directamente. Los informes iniciales sugieren que los bomberos tuvieron que abrir la salida, ya que estaba trancada desde adentro.

La fábrica ilegal no tenía el permiso debido del departamento de seguridad contra incendios. El edificio no tenía suficiente ventilación o un plan de seguridad contra incendios. Al momento del accidente más de cien trabajadores se encontraban durmiendo dentro del edificio donde trabajaban y vivían.

El secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, declaró:

“IndustriALL expresa su solidaridad a las familias de las víctimas que perdieron a sus seres queridos. No podemos aceptar que sigan ocurriendo accidentes evitables, no solo en Delhi sino en todo el país”.

“Nuestras experiencias a través del Acuerdo sobre seguridad contra incendios y de los edificios en Bangladesh reafirma el hecho de que la participación de los sindicatos es indispensable para mejorar la seguridad en el lugar de trabajo. Los empleadores y el gobierno de India deberían trabajar con los sindicatos para mejorar la situación de salud y seguridad ocupacional en el país”.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (NHRC, por sus siglas en inglés) reprendió a las autoridades por no mejorar la situación de seguridad en Delhi incluso después de accidentes similares a principios de este año. La NHRC exigió un informe de acción del gobierno provincial de Delhi, el Comisionado de Policía de Delhi y la corporación municipal de Delhi dentro de un plazo de seis semanas.

El Dr. G Sanjeeva Reddy, presidente de INTUC y miembro del comité ejecutivo de IndustriALL expresó:

“Condenamos enérgicamente la negligencia del gobierno por permitir esta actividad peligrosa e ilegal, que causó la pérdida de vidas preciosas. Se le debe dar la debida prioridad a la seguridad y salud ocupacional, con representantes de los trabajadores que participen en el proceso de toma de decisiones”.

El gobierno de Delhi ha anunciado una indemnización de INR 1.000.000 (US$ 14.100) para los familiares de cada una de las víctimas, y el gobierno central ha anunciado una indemnización de INR 200.000 (US$ 2820).

El propietario del edificio y los administradores han sido arrestados y se ha abierto un proceso por provocar muerte por negligencia.

Blog sobre la COP25 – 11 de diciembre de 2019

Hoy estalló la indignación: los observadores de la sociedad civil, incluidos los sindicatos, se unieron en una protesta fuera de la sesión plenaria que se llevó a cabo durante la tarde. La incapacidad de esta COP para resolver problemas aparentemente simples fue lo que provocó el malestar de los manifestantes. Algunos de los problemas que deben solucionarse son el financiamiento (incluido el financiamiento por pérdidas y daños debidos al cambio climático), los compromisos con Contribuciones Determinadas a nivel Nacional nuevas y ambiciosas y con una Transición Justa incorporada a estas, y el fracaso continuo para establecer un conjunto de normas justas y transparentes para el intercambio de emisiones que considere los derechos humanos y no cree un gran agujero en el Acuerdo de París.

A medida que avanza la segunda semana el espacio para la participación de la sociedad civil se ha reducido y eso también contribuye a la disconformidad.

Todos parecen estar de acuerdo en que se necesitan medidas urgentes, pero no veo que eso se traduzca en la resolución de los problemas pendientes de esta COP25. Aquí en Madrid se siente profundamente que falta de algo, ¿liderazgo?, ¿valor?, ¿energía? O al menos eso parece. Los líderes políticos aún tienen tiempo de demostrar que me equivoco y concluir las sesiones cerradas con una respuesta viable a estas interrogantes.

En la reunión sindical que se llevó a cabo durante la mañana, además de la ronda habitual de informes, se habló sobre la necesidad de una Transición Justa para los agricultores. Aunque la agricultura no es el área de interés de IndustriALL, al menos no directamente, vale la pena prestar atención a este sector tan importante. Se está reemplazando a los pequeños agricultores por las megacorporaciones agrícolas. Un par de empresas de gran tamaño controlan la gran mayoría de las semillas. Muchas prácticas no sostenibles están cada vez más extendidas. Alrededor del cuarenta por ciento de los pequeños agricultores son mujeres. El acaparamiento ilegal de tierras se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual. El cambio climático ya está afectando a los agricultores, pero su resistencia a cambiar sus prácticas se debe en parte a la economía, en parte a que sienten temor y en parte al malestar que les provoca sentirse víctimas de un chivo expiatorio por parte de la sociedad. También se debe tener en cuenta que una gran hambruna podría ser el desencadenante final del colapso económico y político, y crear millones de refugiados climáticos. Al igual que en los sectores industriales que representamos, se necesita una política agrícola sostenible en todos los países, y se debe implementar un programa de Transición Justa para los agricultores, sus familias y las comunidades que dependen de ellos.

Blog sobre la COP25 – 10 de diciembre de 2019

Apertura de la Serie de sesiones de alto nivel

El trabajo de las dos semanas de duración de la COP se divide en: la primera semana, que es cuando los expertos y diplomáticos profesionales negocian; y la segunda semana, cuando los ministros y jefes de estado más importantes completan las negociaciones y adoptan los resultados finales de la COP.

Tuve la suerte de acceder a la apertura de la Serie de sesiones de alto nivel, para la que el acceso a observadores es muy limitado. Por mi experiencia en COP anteriores sé que a veces estas declaraciones de apertura pueden dar una señal de la actitud de los ministros y las perspectivas de una conclusión exitosa.

En este punto de la COP, la situación suele ser, o bien de expectativa y esperanza de que se apruebe la mayor parte del texto, incluso si aún hay áreas que deben negociarse; o un estado áspero marcado por las disputas.

En la COP25 percibo un poco de ambos sentimientos, pero en general describiría el estado de ánimo en la Serie de sesiones de alto nivel como de baja energía y algo desanimado.

Atribuyo esto a dos factores. 

En primer lugar, el trabajo de la presidenta chilena de la COP25, Carolina Schmidt, se ha visto ensombrecido políticamente debido a las circunstancias del cambio de sede de Santiago a Madrid a última hora. Pero incluso si ignoramos este hecho, no ha sido muy efectiva para motivar o inspirar a los delegados para que hagan su trabajo. 

En segundo lugar, el anuncio de Estados Unidos de retirarse del Acuerdo de París es bastante desmotivante para las demás Partes. Aunque Estados Unidos es solo un país, es grande y muy significativo desde el punto de vista económico, además de que históricamente es responsable de una gran parte de los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. 

Puede resultar sorpresivo que Estados Unidos aún tenga una delegación aquí (técnicamente, este país permanece en el Acuerdo de París hasta la COP del próximo año), cuyas intervenciones han sido en su mayoría inútiles. Si se niegan a ser líderes y se niegan a acatar las decisiones de los demás, deberían al menos tener la cortesía de no estorbar.

Las formalidades de la apertura de la Serie de sesiones de alto nivel incluyeron declaraciones de los siguientes oradores:

A ellos les siguieron breves declaraciones de una larga lista de jefes de estado y ministros.

Como dije antes, desafortunadamente no percibí optimismo al escuchar estas declaraciones iniciales y las primeras rondas de declaraciones nacionales. A pesar de la crisis que enfrentamos, parecía haber una falta de energía en la sala. Mientras que los mensajes de algunas naciones fueron muy positivos, otras aprovecharon la oportunidad para hacer comentarios políticos que no contribuyen al acercamiento de los países a los objetivos del Acuerdo de París.

Espero que las enérgicas intervenciones de los delegados juveniles cambien el desarrollo de esta COP. La evidencia científica demuestra que estamos lejos de estar transitando el camino correcto. Las oportunidades no permanecerán disponibles para siempre. Necesitamos decisiones y necesitamos liderazgo porque nos estamos quedando sin tiempo.

Blog sobre la COP25 – 9 de diciembre de 2019

Estamos en un punto importante en las negociaciones. Las presentaciones técnicas ya han terminado. Los delegados sindicales hemos insistido sobre nuestros objetivos frente a todos los negociadores a que los pudimos acceder. Se ha estado trabajando en el texto para presentar ante los responsables a nivel político, que en teoría hoy tendría que ser casi definitivo. Los grupos de trabajo y los órganos subsidiarios deberían estar concluyendo en esta jornada para presentar su trabajo completo.

Sin embargo, en cuanto a las negociaciones climáticas, el lunes fue una decepción. Tengo la sensación de que, nuevamente, los negociadores están buscando los términos más débiles que pueden encontrar y participando en juegos políticos tontos entre ellos, al tiempo que ignoran los datos científicos, la creciente indignación pública y las exigencias de acción.

Los debates sobre las medidas de respuesta no terminaron el sábado ni el domingo, y la escabrosa cuestión del Artículo 6 (posibles mercados de intercambio de emisiones de carbono) sigue siendo un despilfarro de tiempo y recursos. Los negociadores parecen más interesados en ganar puntos que en redactar un texto claro que proteja tanto al medioambiente como a los derechos humanos. El Artículo 6 es la única parte del Acuerdo de París que todavía no se ha reglamentado. El comercio de emisiones sin mecanismos de protección para los derechos humanos y los derechos de los indígenas podría ser catastrófico. Por este motivo, es bastante probable que sea preferible no tomar ninguna decisión respecto al Artículo 6 que establecer un conjunto de reglas incorrecto. Si quedamos atrapados en reglas perjudiciales, se creará un agujero en el Acuerdo de París. El último texto no menciona la protección de los derechos humanos y sociales, ni tampoco logra proteger el medioambiente del abuso de un sistema de intercambio mal diseñado. Solamente queda una reformulación débil de algunas palabras del preámbulo al Acuerdo de París. Esto es inaceptable.

Las negociaciones adicionales en torno a la financiación de las pérdidas y el daño también siguen sin resolverse. Del mismo modo, el Fondo Verde para el Clima sigue estando penosamente lejos de lograr los compromisos que necesita por parte de los países desarrollados.

Quiero reiterar que a pesar del alboroto acerca de cuánto dinero se necesita, la cifra es trivial en comparación con lo que se gastó para rescatar a los bancos en 2009 o con el presupuesto militar mundial, para nombrar dos ejemplos. Las otras alternativas para subsanar estas deficiencias incluyen un impuesto sobre el carbono o una tasa Tobi (sobre las transacciones financieras). No es una cuestión de escasez de recursos. Es una cuestión de voluntad y prioridades políticas.

La implementación con perspectiva de género podría permitirle a las partes acelerar una Transición Justa para la fuerza laboral. Pese a lo que parecía un buen comienzo, los negociadores también están ocupados proponiendo términos más débiles con respecto a este tema.

En un momento de la historia donde se precisa liderazgo y ambición, nuestros negociadores por el clima se están preguntando: “¿Cuáles son los términos más débiles que podemos implementar en este punto?”

Pero no todo es sombrío: algunos países han anunciado objetivos ambiciosos de reducción de emisiones.

Evento paralelo sindical

Hoy se llevó a cabo un evento paralelo sindical importante: Transición Justa para la acción climática. Los panelistas que expusieron y los mensajes que transmitieron fueron, entre otros:

Moderadoras:

Fue un evento bastante exitoso y mis observaciones fueron bien recibidas. Muchos participantes se acercaron a hablar conmigo luego del evento.

Esta es una transcripción aproximada de mi discurso (solo en inglés):

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Good afternoon! IndustriALL Global Union has over 700 affiliates in 140 countries, and through our affiliates we speak for some 50 million workers, globally. These are workers in the resource, processing, and manufacturing sectors. Our members include coal miners, oil workers, energy workers, steelmakers, automobile workers, cement makers, shipbuilders, aerospace workers, electronics manufacturing, chemical workers, paper makers, and more. We create the energy and all of the industrial products that people believe are an essential part of today’s world.

Stabilizing the climate means reaching for a sustainable future: sustainable in all of its dimensions; social, economic, as well as environmental. I’m here to tell you that the way forward, if we are serious about protecting the planet, is a Just Transition that respects and protects today’s and tomorrow’s workers, their families, and the communities and cultures that rely on them.

Despite the pessimism that I am sometimes accused of, it cannot be denied that the 25th Conference of the Parties shows several positive signs. People and parties are talking seriously about the climate crisis who couldn't be bothered as recently as five years ago. Greta Thunberg arrived on Friday and the youth movement she started is having a huge impact. Hundreds of thousands of people have taken to the streets to demand action. There is no doubt that this is having an impact on the negotiators.

And Just Transition, a phrase I first used in 1994, is now on everyone’s lips, and in everyone’s position papers and policies. Or so it seems. Even those who do not really know what it means are eager to use the phrase. I’m flattered. You should be flattered. We did this. This is progress. Really.

There has been discussion at this conference about potential climate “tipping points”. Trade unions believe that there are social tipping points as well. Anger resulting from inequality, injustice, violations of human rights and the destruction of decent work and living standards – and the destruction of the environment as experienced by individuals – can also reach a tipping point. Mass public discontent could erode public support for climate action, or depending on the circumstances, harden public demands for it. Political leaders should be very wary.

Let me tell you something you really should already know, but perhaps you haven’t thought of in exactly this way: people are tired of contemplating a bleak future. Of being asked to fight for a future that might be “less bad” than it would otherwise be. But it does not have to be that way. Why can’t we promise a bright future? I could ask 50 million workers to help me fight for a good future! I can’t ask them to fight for a bleak one.

Let’s plan a Just Transition to a future that sounds good to people! And let’s deliver it! We can do it!

Here’s how. The future world of work will certainly be transformed by the need to decarbonise the economy, but changes are simultaneously being driven by a wide range of advanced and disruptive technologies being rapidly introduced in our workplaces. Some of these technologies will play a vital role in limiting climate change, although there are indeed some wild and unsubstantiated claims being made. Indeed, these drivers of change, and others such as changing demographics, cannot be considered in isolation. We are in a rapidly changing world, and I don’t simply mean the climate.

(I leave to one side, for a moment, the fact that the social implications of these changes are not being considered seriously enough, and that trade unions are the main voice for the social dimension of sustainability.)

But, look, let me make this simple. Decarbonisation of industry, along with digitalization, the “internet of things”, artificial intelligence, advanced semi-autonomous robots, 3-D printing, nanotechnology, biotechnology – all of these techniques and more, sometimes labelled the Fourth Industrial Revolution or Industry 4.0 – will deliver greater productivity. This is not in doubt, because if these technologies did not promise increased productivity, we would not be witnessing the rush to adopt them. This means fewer hours of labour to produce the same goods or services.

And that means, potentially at least, a lot of good things! Increased leisure time, shorter working hours, earlier retirement, more opportunities for self-fulfilment and creativity, better access to the workplace for women and traditionally disadvantaged groups of workers, and safer healthier and more fulfilling work. All of these things should be possible! Properly deployed, these changes could takes us quite a distance towards the UN Sustainable Development Goals!

Why then are workers, globally, instead experiencing worse and more precarious jobs, “gig” work, zero-hour contracts, poorer working conditions, reduced real income, demands for raising the age of retirement, long working hours, short vacations, and resistance to even such basic demands as maternity and paternity leave? Why are trade unions under relentless attack? Why are we creating a surveillance culture, a culture of fear and hate, instead of a sense of community and a culture of happiness? Why are we not solving the climate crisis?

It is because so long as the only driving force for companies to adopt these technologies is to cut costs and increase profits, all will suffer save those few who own the technologies. The introduction of disruptive new technologies must be people-centric rather than profit-centric. We need companies, employers, who are committed to sustainable development in all of its dimensions.

But we also need sustainable industrial policies – public policies in the public interest – created via real and meaningful social dialogue. We must consciously direct these changes towards building a better world. We must simultaneously protect people and the planet, and not sacrifice both to an irresponsible search for short-term profits. To navigate these changes we need a guarantee of a genuinely Just Transition that leaves no-one behind.

If you want workers to support giving up what they are doing today, you have to tell them what they will be doing tomorrow. And it should sound good to them! That’s what a Just Transition is fundamentally about.

You know, you have probably seen, Trade Union’s Topline Demands for COP25. They are:

  1. to raise ambition with Just Transition,
  2. to get Parties to sign on to the Climate Action for Jobs Initiative that was launched at the Climate Action Summit in New York earlier this year; and
  3. to win commitment for finance for a low-carbon development path that supports the most vulnerable.

These are not wild or unreasonable demands, in fact in many ways we are simply asking governments to do what they have already said they would.

Our demands are entirely reasonable, technically possible, and affordable. The transition to a cleaner, more sustainable economy must be economically and socially just and fair for workers and their communities. Advanced technologies, or sustainable energy, or greener industries, must benefit everyone and not just a handful of billionaires. The Paris goals are technically and economically feasible. What is lacking is the political will to take action and a Just Transition plan to maintain social coherence through the necessary transformations.

The future we seek – a Just Transition to a future in which the environment is protected and the economy is thriving – can be won with sustainable industrial policies, with strong social protections, and support for workers. It can be won by us!

That’s why trade unions demand social dialogue on these changes. We need to be at the table discussing the plan, the sustainable industrial policies, the Just Transition programmes that are necessary. Change is coming. If we are not at the table to jointly direct these changes, we fear that we’ll be on the menu.

But it doesn’t have to be that way. Will you join us at that discussion table? Yes I mean you, business people. And you, representatives of governments. Could we build a sustainable future on respect, and trust, and dialogue? Will you help us lay out a better future?

That’s my question and my challenge. Thank you.

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Los sindicatos se preparan para la disputa del nuevo escenario en Chile

Las protestas en Chile no cesan desde hace un mes. Si bien el gobierno firmó un acuerdo para reformar la Constitución que rige desde la dictadura de Augusto Pinochet, el movimiento sindical y social permanece inconforme.

Esto se debe a que el Acuerdo por la Nueva Constitución alcanzado el 15 de noviembre fue entre los distintos partidos políticos, pero sin la participación de la mesa coordinadora del movimiento social y sindical. Por tal motivo, continúan su lucha para reclamar su participación en el proceso Constituyente y el Plebiscito de abril.

El secretario regional de IndustriALL Global Union, Marino Vani asistió a los las plenarias anuales que desarrollaron las afiliadas a IndustriALL en Chile, Industrial Chile-Constramet y Consfetema. En ambos encuentros debatieron sobre el actual contexto que atraviesa el país, y la necesidad de jugar un rol protagonista para asegurar que la opinión de los trabajadores sea tomada en cuenta.

A su vez, Industrial Chile-Constramet aseguró que buscarán que la nueva Constitución garantice que todos los ciudadanos, indistintamente de la actividad que realicen, puedan participar de la vida política, pertenecer a un partido político y disputar cargos públicos, algo que hasta ahora no es posible para los dirigentes sindicales. De ese modo, los sindicatos podrían participar del proceso de la reforma constitucional.

“Hay una necesidad de reforma política, dentro de la reforma constitucional. Si el proceso comienza con un Parlamento viciado de una estructura anterior, no se puede. Por eso siguen las movilizaciones, porque fue un acuerdo entre los partidos pero no fue acordado con toda la población”

explicó Vani.

En las dos plenarias, los delegados también debatieron sobre la necesidad de fortalecer al movimiento sindical y de empoderar a los sindicatos para la negociación colectiva nacional y por sector. También dialogaron sobre la estrategia de IndustriALL a nivel nacional y global, respecto a la organización de los trabajadores en redes según la transnacional y de la conquista de Acuerdos Marco Globales. Repararon en la importancia de organizar a los trabajadores precarios de las cadenas de suministro, organizarlos y darles mejores condiciones de trabajo.

Durante el encuentro de Consfetema, efectuaron un debate sobre la industria 4.0 y los impactos en los sectores que organiza. Ven que si bien hay muchos puestos de trabajo en riesgo, todavía los trabajadores no se preocupan mucho ni debaten sobre este tema en sus centros de trabajo. También discutieron sobre el sistema previsional y temas sobre la salud y seguridad laboral.

Finalmente, hubo una discusión en torno a la posición de los sindicatos frente al nuevo Chile y cómo actuar frente al nuevo momento que atraviesa el país. El gremio presentó una posición pública a favor de la agenda de movilizaciones y contra la violencia de la policía, y el plan de trabajo, la agenda y prioridades  desde CONSFETEMA hacia sus sindicatos de base.

“Nuestros 2 afiliados trabajaron principalmente sobre cómo van a participar en el proceso constituyente. Enfatizaron en que tienen que estar en la calle debatiendo con la población sobre propuestas con la comunidad. Desde IndustriALL respaldamos y nos solidarizamos en su lucha”

concluyó Vani.

Blog sobre la COP25 – 8 de diciembre de 2019

Hoy comenzó la segunda semana de la COP25, y el año 2019 se acerca rápidamente a su fin. He notado que el tiempo parece tener cada vez menos y menos sentido a medida que envejezco.

A pesar del pesimismo que suelo expresar, no se puede negar que la 25.a Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático muestra algunas señales positivas. Hay personas y partes que están hablando en serio sobre la crisis climática y que, hace tan solo cinco años, ni se molestaban en hacerlo o la negaban activamente. El viernes llegó Greta Thunberg, y el movimiento juvenil que inició está teniendo un enorme impacto. Cientos de miles de personas salieron a las calles para exigir acción. No hay duda de que los negociadores dentro del proceso de la COP son conscientes de todo esto.

En la jornada de hoy se dedicó un día para la Estrategia sindical sobre la Transición Justa para la Acción Climática. El movimiento sindical está comprometido con colocar la acción climática en el eje de su misión —es que, en realidad, no puede haber trabajo en un planeta muerto—. La Transición Justa es el camino a seguir. Los debates incluyeron la manera de trabajar con otras organizaciones de la sociedad civil, el rol de la propiedad pública, desafiar la narrativa neoliberal, entre otros temas.

Pepe Álvarez Suárez, secretario general de UGT y Unai Sordo Calvo, secretario general de CCOO, les dieron la bienvenida a España a los delegados sindicales y presentaron el panorama. Todos expresaron su solidaridad con el pueblo chileno, y particularmente sus sindicalistas, frente a la represión actual. La delegación sindical considera que la presidencia chilena de la COP25 es ilegítima. Michelle Bachelet Jeria, alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos y ex presidente de Chile, habló sobre la importancia de cimentar la acción climática sobre los derechos humanos. Su discurso fue especialmente relevante dada la situación actual de su país natal. Asad Rehman, de la organización War on Want habló sobre la relación entre la crisis climática y los abusos de los derechos humanos, y desafió al movimiento sindical a aumentar sus esfuerzos y demostrar liderazgo en la construcción de la solidaridad mundial en favor de la acción y la justicia.

El secretario general adjunto de IndustriALL Global Union, Kemal Özkan, habló en la reunión de hoy y transmitió un poderoso mensaje acerca de cómo IndustriALL está exigiendo una Transición Justa como parte de su estrategia general sobre Política Industrial Sostenible, así como utilizando herramientas como el diálogo social, los Acuerdos Marco Globales, las redes sindicales, las reuniones de la OIT, los documentos normativos y de orientación, y las campañas para lograr sus objetivos.

Otros oradores de sindicatos incluyeron a Joaquín Pérez, secretario general de USO, Ludovic Voet, secretario confederado de ETUC, José de las Morenas de Toro (UGT), los coordinadores regionales de ITUC, Tara Peel (CLC), David Boys (PSI) y Samantha Smith (Centro de Transición Justa de ITUC).

Mañana hablaré en un evento paralelo sobre Transición Justa para la Acción Climática. ¡La lucha continúa!

Blog sobre la COP25 – 7 de diciembre de 2019

El viernes se organizó una marcha de protesta en Madrid para exigir acciones por el clima. Los sindicatos participaron en ella de forma activa. Los organizadores, Ecologistas en Acción, afirman que asistieron más de 500.000 personas. Greta Thunberg, la activista adolescente por el clima que impulsó el movimiento Fridays For Future (“Viernes para el futuro”), declaró lo siguiente en la marcha:

“el cambio no vendrá de las personas en el poder, vendrá de las masas”.

La voz de la juventud ha sido muchas veces la más poderosa en estas negociaciones y ahora, más que nunca, es evidente que el movimiento mundial de activistas jóvenes no será acallado.

La marcha por el clima en Madrid fue encabezada por pueblos indígenas de América Latina para señalar la vergüenza de que Chile se haya echado atrás, a último momento, en su promesa de organizar las negociaciones —así como que haya culpado a sus ciudadanos en lugar de a las acciones de su gobierno—.

Aparentemente, los debates principales de los Órganos Subsidiarios han alcanzado acuerdos sobre transferencia tecnológica, investigación y observación, pero se sigue debatiendo acerca de diversos asuntos: plazos comunes, agricultura, transparencia y, por supuesto, el intercambio de emisiones. Algunos de estos quedarán en manos de los delegados a nivel ministerial, quienes llegarán en su mayoría este fin de semana.

Parece haber un problema a la hora de llegar a un acuerdo sobre el tema aparentemente banal de los plazos comunes para las Contribuciones determinadas a nivel nacional. Pensaba que esto se había resuelto en París, hace cinco años. Tengo la sospecha de que todo este debate se está llevando a cabo de forma maliciosa y de mala fe, prolongado por países que quieren posponer las acciones.

Mientras tanto, un tifón está causando estragos activamente en Filipinas. Los tifones y los huracanes son “motores térmicos”: obtienen su energía del agua tibia del océano. Cuanto más caliente el agua, más energía pueden adquirir. El calentamiento de los océanos a causa del cambio climático hace que los fenómenos meteorológicos extremos sean cada vez más frecuentes y más destructivos.

También se suponía que esta COP que sería la COP que se centraría más en los océanos y el hielo polar. Además de que la fauna y los pueblos indígenas ya están sintiendo sus impactos, estas regiones pueden ser la clave para entender si estamos en riesgo de llegar a un peligroso “punto crítico” climático, del que no podremos volver fácilmente.

Un punto crítico es un cambio que nos podría llevar de forma repentina a una realidad climática completamente distinta. Piense en un huevo en un bol. Si inclino el bol ligeramente, el huevo rodará hacia un lado, pero si vuelvo a enderezarlo el huevo volverá al fondo. No obstante, si lo inclino demasiado, el huevo saldrá rodando y se estrellará contra el piso. Ahora, si vuelvo a enderezar el bol, el huevo no volverá mágicamente ni se reconstituirá a sí mismo. Ha pasado a otro estado completamente diferente, del que no puede volver.

Los científicos tienen fuertes sospechas de que existen puntos críticos climáticos cuyos riesgos no estamos teniendo en cuenta. Un ejemplo (entre varios que se están estudiando) es el metano congelado como hidratos de metano en el permafrost o en el fondo de los océanos polares. Si el clima se calienta lo suficiente para liberar súbitamente grandes cantidades de metano a la atmósfera en un corto período de tiempo, esto desataría un punto crítico devastador.

No obstante, los puntos críticos climáticos no son el único motivo de preocupación.

Los sindicatos creen que también existen puntos críticos sociales. El enojo provocado por la desigualdad, la injusticia, las violaciones de los derechos humanos y la destrucción del trabajo decente y la calidad de vida —así como la destrucción del medioambiente tal como la perciben los individuos— también puede alcanzar un punto crítico. El descontento público masivo puede socavar el apoyo público a las acciones por el clima, o bien, según las circunstancias, endurecer la demanda de estas. Los líderes políticos deben ser prudentes.

Hoy, el grupo Sindicatos por la Democracia Energética (TUED, por sus siglas en inglés) realizó un evento paralelo, del cual solo pude asistir a una parte. IndustriALL comparte las preocupaciones de TUED con respecto a que el sistema actual está dañado y que aún no ha logrado los cambios sistémicos necesarios. Sin embargo, el sistema energético está cambiando, y durante los próximos años se transformará radicalmente. Ya sea bajo la propiedad pública o no, se debe garantizar una Transición Justa para los trabajadores, sus familias, las comunidades y las culturas a las que pertenecen.

He escrito algunas veces acerca de los escabrosos debates con respecto al Artículo 6, que implica los mercados de carbono. El grupo de presión más poderoso relacionado a este tema es la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (AICE), cuyos miembros incluyen bancos y sociedades de inversión, empresas energéticas e industriales, entre otros. Shell es una de las organizaciones principales dentro de la AICE. Aunque un reglamento sobre el intercambio de emisiones podría traer claros beneficios para el medioambiente, es obvio que las empresas como Shell también obtendrían grandes ventajas, pudiendo emplear los intercambios de emisiones para compensar sus actividades habituales. Si se hace correctamente, con un reglamento que haga cumplir el respeto por los derechos humanos y disminuya las emisiones rápidamente, esto no sería algo necesariamente malo, pero podría ser muy perjudicial si las reglas no se redactan con cuidado.

Los debates financieros continúan ­—creo que he escrito esta frase en casi todas las entradas de blog para casi todas las COP a las que he asistido—. Las cifras que están en discusión, aunque definitivamente son grandes, son triviales en comparación con el presupuesto militar anual o los rescates recibidos por el sector financiero en 2009, para poner dos ejemplos. Repito, toda resistencia de parte de los países desarrollados para financiar completamente la adaptación, las pérdidas y los daños —siguiendo el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas— es una cuestión de prioridades y de voluntad política, y no de capacidad.

Blog sobre la COP25 – 6 de diciembre de 2019

Al medida que la primera semana de la COP25 se acercaba a su fin, todas las Partes se encontraban bajo presión para elaborar los informes finales antes del comienzo de los debates a nivel político de la semana siguiente.

El día de hoy, la presidenta de la COP realizó una sesión informativa de actualización para las partes observadoras. Nuestro colega chileno aprovechó la oportunidad para recordarle las violaciones de los derechos humanos en Chile y cuestionó la legitimidad de su cargo directivo en la COP. La presidenta dio una respuesta superficial acerca del respeto de Chile por los derechos humanos, pero también por el estado de derecho, como si los manifestantes fueran delincuentes. De hecho, la mayoría de sus respuestas a otras preguntas tampoco fueron muy informativas.

Los debates continuaron en torno a diversas áreas, incluido el Artículo 6. Según mis últimos datos, aún hay varios asuntos delicados que quedan por resolver. Las reglas de los “resultados de mitigación de transferencia internacional”, lo que significa el intercambio de emisiones —o el “mercado de carbono”— deben respetar los derechos humanos y laborales. Una señal positiva es que actualmente varios países coinciden en que el principio del respeto por los derechos humanos es una característica esencial de cualquier mecanismo de mercado.

En la entrada del blog de ayer, intenté explicar la compleja estructura de los debates de la COP25. El peligro inherente a esta complejidad es que puede ser difícil detectar el progreso general bajo las múltiples capas de debates aparentemente ajetreados.

Las razones de esta situación no son difíciles de entender: en un ejercicio multilateral, la necesidad de buscar un consenso en una conferencia donde las corrientes de trabajo y los subcomités parecen multiplicarse toma mucho tiempo.

Lamentablemente, nos queda poco tiempo para lograr avances respecto al problema del cambio climático.

Hoy llegó Greta Thunberg, la joven activista por el clima, y esta noche se realizará una marcha de protesta por la acción climática.

El viernes de la primera semana es un buen momento para reflexionar acerca de la integración o intersección de diferentes fuerzas. Sabiendo que IndustriALL Global Union ha trabajado mucho sobre el cambio climático, la Transición Justa, la política industrial sostenible, la Industria 4.0 y el futuro del trabajo, recibí muchas preguntas acerca de la relación entre estos temas. En realidad, en cierto modo, están vinculados de forma bastante estrecha.

El mundo del trabajo del futuro definitivamente será transformado por la necesidad de “descarbonizar” la economía, pero los cambios están siendo impulsados, de forma simultánea, por la gama de tecnologías avanzadas y disruptivas que se introducen rápidamente en nuestros lugares de trabajo. En efecto, estos agentes de cambio, así como otros tales como la evolución demográfica y el cambio del entorno político, no se pueden separar completamente. Si bien el cambio tecnológico será fundamental para resolver el cambio climático, sobre todo en el sector energético, nuevamente se están ignorando los posibles impactos sociales. Los sindicatos son los principales responsables de insistir en este punto.

La descarbonización de la industria, junto con la digitalización, el “internet de las cosas”, la inteligencia artificial, los robots semiautónomos avanzados, la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología —técnicas que, entre otras, se identifican a menudo bajo la Cuarta Revolución Industrial o la Industria 4.0— traerán más productividad. De esto no cabe la menor duda, ya que si estas tecnologías no prometieran una mayor productividad no habría razón para adoptarlas. Todo ello equivale a menos horas de trabajo para producir los mismos bienes o servicios, lo que podría generar un aumento del tiempo de ocio, más oportunidades para la autorrealización y la creatividad, mejor acceso al mundo laboral para las mujeres y los grupos de trabajadores tradicionalmente marginados, y un trabajo más saludable, seguro y enriquecedor.

Entonces, ¿por qué los trabajadores, en su lugar, están experimentando, a nivel global, empleos peores y más precarios, trabajos por pequeños encargos, contratos por cero horas, peores condiciones de trabajo, reducción del salario real, pedidos de aumentar la edad de jubilación, jornadas laborales extensas, vacaciones cortas y resistencia frente a exigencias tan básicas como la licencia por maternidad y paternidad? ¿Por qué los sindicatos están siendo atacados de forma incesante? ¿Por qué estamos creando una cultura de vigilancia, una cultura de miedo y odio, en lugar de un sentido de comunidad y una cultura de la felicidad?

Es porque mientras la única motivación que impulse a las empresas a adoptar estas tecnologías sea la de reducir los costos y aumentar las ganancias, todos sufriremos en beneficio de las pocas personas que dominan las tecnologías. La introducción de nuevas tecnologías disruptivas debe tener como eje a las personas y no a las ganancias, así como guiarse por políticas industriales sostenibles —políticas públicas para el interés público— creadas mediante un diálogo social real y significativo. Para atravesar esos cambios necesitamos la garantía de una verdadera Transición Justa, que no deje a nadie atrás.

El cambio está por venir. Si no estamos en la mesa para dirigir conjuntamente estos cambios, estaremos en el menú.

Latinoamérica necesita un nuevo pacto social por la igualdad

La pobreza y la desigualdad continúan siendo fenómenos estructurales en la región conocida como la más desigual del mundo, dice la nueva edición del Panorama Social de América Latina. Mientras que los ingresos del 1% más rico de la población siguen creciendo, para 2019 se proyecta un aumento de la pobreza y de la pobreza extrema.

Las tasas llegarían a un 30,8% y 11,5%, respectivamente. Esto significa que en 2019 el número de personas en la pobreza aumentaría a 191 millones, de los cuales 72 millones estarían en la pobreza extrema. El aumento se explica principalmente por el incremento de la pobreza en el Brasil y Venezuela.  

Esta creciente desigualdad se expresa en las calles en toda América Latina. Tanto en Bolivia, como en Chile, Colombia, Ecuador y Haití (por mencionar tan solo a algunos países) la gente lleva a cabo protestas multitudinarias e históricas contra la desigualdad y en reclamo de medidas sociales urgentes.

Para apostar decididamente por la igualdad, la CEPAL dice que se requiere establecer un nuevo pacto social que consolide acuerdos entre diversos actores, brindando legitimidad y solidez a políticas y reformas estructurales transformadoras.  

La Comisión asegura que dicho pacto debe estar orientado a la redistribución del ingreso, la equidad distributiva, la sostenibilidad de la protección social y un cambio de modelo de desarrollo con diversificación de la matriz productiva.  Además, debe velar por el reconocimiento de identidades y autonomías diversas.  

En el documento enfatizan en que estos pactos son cada vez más urgentes, dada la escasa capacidad de los Estados para procesar la diversidad y complejidad de las demandas y necesidades de las diferentes poblaciones, incluidas las personas migrantes, los pueblos indígenas y las poblaciones afro-descendientes, al igual que la persistencia de las desigualdades territoriales y de género. La erradicación de la pobreza, y la disminución sustantiva y significativa de la desigualdad deben estar en el centro del debate y de los esfuerzos de los países.  

Por su parte, el secretario regional de IndustriALL Global Union para América Latina y el Caribe, Marino Vani, reflexionó:

“Ante los imperios que nos esclavizan, la única salida para América Latina es colectiva, es decir, reforzando y perfeccionando la democracia representativa. Solo podremos construir un pacto social con equidad y sustentabilidad a partir del fortalecimiento de los instrumentos de representación, de los sindicatos, asociaciones y partidos políticos fuertes; su núcleo deben ser sus proyectos y no mesías o falsos profetas.

Hay que actuar con perspectiva sobre pactos a largo plazo. La democracia no es simplemente la igualdad ante la ley, sino que debe significar también igualdad y equidad de los bienes materiales de tod@s. Hay que distribuir la riqueza, el conocimiento, dividir el poder, reducir la jornada laboral y redistribuir el trabajo. Es necesario establecer una renta mínima y garantizar derechos a los servicios básicos para asegurar la dignidad de los ciudadanos.

"Estados Unidos y Brasil por arriba de tod@s" dicen los primeros mandatarios de estos países. Estas ideas son el principio de estados totalitarios, fascistas y el fin trágico de nuestras débiles democracias. Actuemos."