La investigación de la OIT sobre Filipinas debe incluir a los sindicatos

Tras el anuncio realizado el 14 de febrero por el secretario de trabajo de Filipinas, Silvestre H. Bello III, respecto a que el Departamento de Trabajo y Empleo (DOLE) estaba listo para la misión de alto nivel de la OIT, el vicepresidente ejecutivo nacional de la organización laboral integrada, Abraham Reyes, expresó:

“Recibimos con entusiasmo la decisión del DOLE de permitir que la OIT investigue los asesinatos de sindicalistas y la permanente persecución de activistas sindicales por calificarlos de ‘rojos’. Sin embargo, en el grupo de trabajo debe haber representantes sindicales para proporcionar una visión equilibrada y garantizar la imparcialidad”.

Según la declaración del DOLE, el grupo de trabajo está formado por el subsecretario Claro A. Arellano, el secretario adjunto de trabajo Benjo M. Benavidez, miembros de la Comisión Nacional de Relaciones Laborales, la Oficina de Relaciones Laborales, así como otros organismos estatales.

“Como algunos de los presuntos autores pertenecen a las unidades de seguridad del estado, dudamos de que se revele información verdadera si otros organismos estatales realizan el trabajo preparatorio”, afirmó Reyes.

De acuerdo con Reyes, la secretaria regional de IndustriALL Global Union, Annie Adviento, expresó que los sindicatos filipinos deben ser incluidos en el proceso de determinación de los términos de referencia de la misión, así como de qué testigos oculares y familiares de las víctimas serán convocados a la investigación.

El 10 de diciembre de 2019, sindicatos de todo el mundo se reunieron para llevar a cabo un día mundial de acción contra el asesinato y la persecución de sindicalistas en Filipinas. Al menos 43 activistas sindicales han sido asesinados en Filipinas en los últimos años.

Deber de vigilancia: ¿ha abierto (efectivamente) Francia una vía contra la impunidad de las multinacionales?

En 2017, Francia fue el primer país en adoptar una ley sobre el deber de vigilancia. Este texto innovador estableció por vez primera una relación penal entre la empresa matriz de una multinacional y sus filiales y subcontratistas en caso de vulneración de los derechos humanos y ambientales. En otras palabras, sirve para evitar que las grandes empresas se escondan tras su condición de ordenante.

“El Rana Plaza ha sido de gran ayuda para alertar sobre este problema, a pesar de que nosotros llevábamos mucho tiempo estudiando este vacío legal, puesto que ya se habían producido sucesos similares en el pasado”, explica Sabine Gagnier, encargada de incidencia política en Amnistía Internacional Francia.

Históricamente, la impunidad de las multinacionales también la disfrutan sus filiales. Desde un punto de vista jurídico, estas no existen, como explica Olivier Petitjean en su libro Devoir de vigilance, une victoire contre l’impunité des multinationales (Deber de vigilancia, una victoria contra la impunidad de las multinacionales):

“Allí donde nosotros vemos un sujeto coherente y autónomo –Total , Apple o H&M– que tiene bajo su égida decenas de establecimientos, filiales, empresas conjuntas u otras relaciones comerciales gestionadas en función de los intereses del conjunto, el derecho (internacional) ve una nebulosa de entidades distintas”.

Por ejemplo, en 2011, la filial del grupo petrolero Chevron fue condenada por la justicia ecuatoriana a pagar una multa de 9.500 millones de dólares USD (unos 8.610 millones de euros) a raíz de la catástrofe ecológica provocada por las actividades que desempeñaba en la región. Ante la negativa del gigante estadounidense a acatar esa decisión, varias ONG habían intentado, en vano, que Chevron fuera condenada en otros países donde estaba presente, puesto que no se disponía de los instrumentos jurídicos necesarios para demostrar el vínculo entre la empresa matriz y su filial sudamericana.

Una ley innovadora

Aprobada en Francia en 2017, el objetivo de la ley sobre el deber de vigilancia es colmar precisamente este vacío legal. Está basada en los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derecho humanos, pero también sobre los Estados, con vistas a “determinar, prevenir y mitigar los riesgos que entrañen sus actividades y relaciones empresariales para los derechos humanos”.

El texto se aplica a todas las empresas establecidas en Francia que empleen a más de 5.000 trabajadores en el país o 10.000 trabajadores en todo el mundo. Su objetivo es obligar a las grandes empresas francesas a prevenir los riesgos y las infracciones graves que sus actividades pueden provocar en el ámbito de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la salud y seguridad de las personas, así como el medio ambiente. El carácter innovador de este texto reside en el hecho de que esta responsabilidad recae en las actividades de la empresa matriz, pero también de sus filiales y de sus subcontratistas o proveedores con los que se ha establecido una relación comercial.

“La fuerza de esta ley estriba en que es transnacional, se impondrá a los ordenantes en todo el perímetro donde está presente”,

especifica Delphine Maurel, consultora de Syndex, una consultoría que asesora a los representantes del personal en las empresas.

Concretamente, las empresas en cuestión deberán publicar un plan de vigilancia anual, documento que recoge una serie de medidas preventivas. Dado que la mayoría de las empresas cotizan en Bolsa, esta información es pública y está disponible en sus sitios web o en la página plan-vigilance.org.

No obstante, tres años después de la entrada en vigor de la ley relativa al deber de vigilancia, el balance es moderado. Normalmente las empresas implicadas deberían haber elaborado dos planes para los años 2017 y 2018. Pero algunas, como Zara o H&M en el sector textil, o Lactalis en la industria agroalimentaria, todavía no han publicado ningún plan.

“Las empresas se aprovechan de una imprecisión. La ley se refiere a las empresas que operan en Francia y que emplean a más de 10.000 trabajadores en todo el mundo, pero hay quienes afirman que solo se refiere a las empresas que emplean a 10.000 trabajadores en el territorio francés”, continúa Delphine Maurel. Sin embargo, una multinacional como McDonald’s, que en su sitio web afirma tener más de 74.000 trabajadores en Francia, todavía no ha cumplido con el ejercicio.

Ante esta ambigüedad, las ONG y los sindicatos reclaman al Gobierno francés la lista de empresas que se supone deben presentar un plan de vigilancia. “Nuestras demandas siguen sin recibir respuesta”, lamenta Mohamed Lounas, asesor del Espacio Internacional de la CGT. “El Ministerio de Economía también se ha comprometido a realizar un seguimiento de la ley. El informe está encargado, pero no tenemos noticia alguna, a pesar de que debería haberse publicado hace tiempo. Tenemos la impresión de que están frenando el asunto para no molestar a las empresas”.

Una larga batalla política

Hay que decir que la culminación de esta ley ha constituido una larga lucha política. Además de los sindicatos que participaron, la lucha estuvo inicialmente dirigida por diversas ONG, como Sherpa, CCFD-Terre Solidaire y Amnistía Internacional.

“Antes de las elecciones presidenciales de 2012, las asociaciones se reunieron con un determinado número de candidatos. El futuro presidente Hollande se había comprometido a responsabilizar a las empresas matrices de las actividades de sus filiales”, recuerda Sabine Gagnier de Amnistía. Una vez establecida la nueva mayoría, los colectivos llevaron a cabo una labor de promoción con los parlamentarios. Tres diputados socialistas y ecologistas se ocuparon entonces del asunto. El proyecto de ley se presentó en 2014, y nuevamente en 2015, pero en ambas ocasiones fue rechazado por el Gobierno y el Partido Socialista por considerar que se habían sobrepasado determinadas líneas rojas.

 La Association française des entreprises privées, que representa a las principales empresas francesas, presionó mucho para que se bloqueara la ley, argumentando que perjudicaría la competitividad de las empresas francesas. “Pusieron muchísimas trabas, llegando incluso a escribir a Emmanuel Macron, entonces ministro de Economía, insistiendo en que la ley era peligrosa”,  

relata Sabine Gagnier.

La situación se desbloqueó cuando el hombre que todavía no se había convertido en presidente, y que se mostraba reacio al éxito de la ley, abandonó el Gobierno en agosto de 2016. “El propio François Hollande fue quien pidió que se acelerara el proceso, sin duda por oportunismo político, porque por aquel entonces todavía pensaba volver a presentarse como candidato y consideraba que esto podría favorecer su reelección”, prosigue la representante de Amnistía. Finalmente, la ley fue aprobada el 21 de febrero de 2017, es decir durante las últimas semanas del quinquenio. En Francia es muy raro que se apruebe un proyecto de ley impulsado por la sociedad civil y respaldado por el Parlamento.

El plan de vigilancia debe incluir determinados puntos, entre ellos un mapa de los riesgos en el que se especifiquen los peligros que se considera comportan las actividades de la empresa, los procedimientos para evaluar a los subcontratistas y las medidas para atenuar los riesgos. Por último, la ley exige que se establezca un mecanismo de alerta mediante el cual los trabajadores, las ONG y también, por ejemplo, los vecinos de una obra o fábrica, puedan alertar a la empresa sobre un riesgo que no se hubiera especificado o sobre las consecuencias perjudiciales de su actividad.

También en este caso existen grandes diferencias en los planes propuestos, como se analiza en un estudio publicado por un colectivo de asociaciones. “Algunos establecen un mapa de riesgos muy detallado, pero la mayoría solo informa de riesgos muy generales”, denuncia Sabine Gagnier. “Explican que existen riesgos de trabajo infantil o de trabajo forzoso, pero no dan ninguna indicación de los lugares o los nombres de las estructuras en las que podrían existir dichos riesgos. En el mejor de los casos, especifican el continente, lo cual sigue siendo demasiado vago. Deberían presentar igualmente las medidas que es necesario adoptar para hacer frente a esos riesgos”.

El mecanismo de alerta también resulta problemático. Muy a menudo no consiste más que en una simple dirección de correo electrónico, sin que se sepa cómo se procesa y analiza la alerta, o en qué idioma puede redactarse. “No sabemos quién está detrás de esas direcciones. En muchos casos podría ser la dirección o el departamento de recursos humanos. En tales condiciones, ¿cómo podrían actuar los trabajadores?”

La jurisprudencia podría reforzar la ley

La ley se basa sobre todo en una exigencia de medios, no de resultados. Así pues, una multinacional culpable de una catástrofe ambiental, o con alguno de sus subcontratistas recurriendo al trabajo infantil, podría no ser condenada si demostrara que había establecido un plan para evitarlo. Esta versión edulcorada era el precio a pagar para que el texto pudiera ver la luz.

También hay que poner en contexto la existencia de esta ley frente al conjunto de textos favorables a los grandes grupos, en particular los diversos tratados de libre comercio. La futura adaptación en Francia de la Directiva europea relativa a la protección de los “secretos comerciales” también plantea una grave amenaza para los avances conseguidos con la ley del deber de vigilancia.

Las ONG y los sindicatos tienen grandes expectativas depositadas en las posibles condenas judiciales y estarán muy atentos a la jurisprudencia. En la primera versión del texto se preveían multas de entre 10 y 30 millones de euros en caso de daños y de falta de plan. La versión adoptada no especifica una cantidad concreta. “Quizás sea una oportunidad, porque la justicia podría dictar penas aún más severas”, espera Sabine Gagnier.

La primera acción legal se inició el pasado mes de noviembre en referencia a las actividades de Total en Uganda. Además de vulnerar el derecho a la alimentación, el proyecto del grupo petrolero en la región ha provocado supuestamente la confiscación de tierras y casas de miles de personas.

Las ONG están utilizando la ley sobre el deber de vigilancia para acusar a Total de no haber controlado a sus subcontratistas en el país en lo que respecta a la adquisición de terrenos. No obstante, el 30 de enero el Tribunal de Primera Instancia de Nanterre se declaró incompetente, considerando que el caso era competencia del Tribunal de Comercio. “Es una noticia pésima, se va a tender a una interpretación mínima de la ley”, señala Juliette Renaud, responsable de campaña sobre la regulación de las multinacionales de Amigos de la Tierra. Los tribunales comerciales son efectivamente mucho más favorables a las empresas, puesto que sus jueces son comerciantes elegidos por sus homólogos.

A pesar de este contratiempo, ¿podrá la ley francesa crear un precedente a escala internacional? En cualquier caso, la idea está ganando terreno en varios países europeos, especialmente entre la sociedad civil. Incluso en Suiza se ha iniciado un proyecto de ley, aunque de momento se encuentra estancado a nivel parlamentario. La situación en Alemania es parecida, con un proyecto de ley a iniciativa de los partidos ecologistas y de izquierda, y si estas propuestas son rechazadas, el Gobierno alemán se planteará presentar un proyecto de ley en un futuro próximo. Por último, se están manteniendo debates en el seno de la ONU para la elaboración de un tratado vinculante para las multinacionales. Sin embargo, los progresos son particularmente lentos debido a que Estados Unidos, Rusia, China y Brasil están bloqueando el proceso. “Incluso la Unión Europea está obstruyendo el camino”, explica Juliette Renaud. Francia, por su parte, está tratando de promover su ley a escala internacional. “La utiliza como arma diplomática, pero es sobre todo una cuestión de comunicación”, zanja Delphine Maurel.

Este artículo ha sido publicado en Equal Times

Derechos de los trabajadores en las cadenas de suministro de textiles y calzado

Representantes sindicales de países productores clave, tales como Bangladesh, Marruecos, Myanmar y Vietnam, asistieron al foro y hablaron en varios paneles, donde destacaron su participación en el proceso de debida diligencia.

Khaing Zar, presidente de IWFM, un afiliado de IndustriALL en Myanmar, representó a los trabajadores en una sesión centrada en los derechos humanos y la debida diligencia para las empresas que operan en Myanmar. Khaing Zar explicó cómo las directrices sobre libertad de asociación, recién negociadas con las marcas proveedoras de la ACT, han desarrollado una visión común sobre la libertad de asociación y sus implicaciones prácticas.

Amirul Haque Amin, presidente del NGWF, un afiliado de Bangladesh, habló en un panel sobre el Consejo de Sostenibilidad del Sector de Prendas de Vestir (RMG Sustainability Council), recientemente establecido en este país, que reemplazará el Acuerdo de Bangladesh este año. Amirul Haque Amin se centró en la manera en que el papel de los sindicatos en la estructura de gobernanza llevará a cabo los logros significativos en materia de seguridad en el lugar de trabajo que se han obtenido en Bangladesh desde la creación del Acuerdo en 2013.

“El foro nos brinda la oportunidad de subrayar la importancia de la representación de los trabajadores a lo largo de la cadena de suministro…”,

expresó Christina Hajagos-Clausen, directora del sector textil y de la confección de IndustriALL.

Como integrante de la junta asesora, IndustriALL contribuyó activamente al proceso de desarrollo de la Guía de la OCDE sobre Debida Diligencia para las Cadenas de Suministro Responsables en el sector de la confección y de calzado.

El desarrollo de las normas de debida diligencia en todo el sector brinda una orientación práctica para las empresas e introduce expectativas que son relativamente nuevas en el contexto de la cadena de suministro, tales como los procesos para proporcionar soluciones o la participación significativa de las partes interesadas. También promueve la búsqueda de formas de involucrar a los trabajadores en el proceso de evaluación y el diseño de medidas de prevención.

México debe ratificar el Convenio 176 de la OIT

Cuando ocurrió la tragedia, el dirigente de Los Mineros, Napoleón Gómez Urrutia, acusó a Grupo México de “homicidio industrial”. Como respuesta, las autoridades desataron una campaña de persecución política que obligó a Gómez a exiliarse. En 2018, Gómez fue elegido para formar parte del Senado mexicano en la fórmula del partido Morena, dirigido por Andrés Manuel López Obrador, y regresó a México, donde ahora es presidente de la Comisión de Trabajo del Senado.

Actualmente, México está trabajando con expertos internacionales para intentar recuperar los cuerpos de los 63 trabajadores que permanecen en la mina. Grupo México continúa controlando a su fuerza laboral mexicana a través de sindicatos de protección impuestos por la empresa. Además, hoy en día se enfrenta a una huelga de cuatro meses en su filial estadounidense Asarco impulsada por los sindicatos en respuesta a sus prácticas laborales injustas.

En noviembre de 2018, el Senado mexicano aprobó un punto de acuerdo presentado por el senador Gómez en el que se solicitó al Poder Ejecutivo que presente el Convenio 176 de la OIT sobre seguridad y salud en las minas para su ratificación, pero aún no se han tomado medidas al respecto.
 
El secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, expresó:

“IndustriALL y sus organizaciones predecesoras han apoyado la lucha de Los Mineros por el derecho de las familias a rescatar los cuerpos de los 65 mineros que murieron en Pasta de Conchos. Aunque reconocemos que el gobierno mexicano ha logrado importantes avances en materia de derechos laborales, aún quedan muchos desafíos. Este es el caso de la industria minera, dominada por corporaciones como Grupo México con una larga historia de violaciones de los derechos de los trabajadores, incluido el derecho a lugares de trabajo seguros y protegidos en sus operaciones en todo el mundo”.

“IndustriALL está pidiendo al gobierno de México que ratifique el Convenio 176 de la OIT lo antes posible para garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en la industria minera”.

Los astilleros de desguace de buques de Bangladesh siguen cobrando vidas

El 4 de febrero, un trabajador de Fultola, Barawlia, murió cuando el enorme telón de hierro que estaba cortando cayó sobre él. En agosto del año pasado, dos trabajadores murieron y 13 resultaron heridos en el mismo astillero, lo que llevó al gobierno a cerrarlo temporalmente.

Desafortunadamente, como lo demuestra la última muerte, los accidentes anteriores no lograron que se hiciera nada para mejorar la situación del astillero en materia de seguridad.

El 9 de febrero, un trabajador del astillero de desguace de Khwaza Kabir Steel resultó gravemente herido al ser golpeado por una placa de hierro.

Al día siguiente, un trabajador de la Corporación SN falleció al recibir el golpe de una cuerda de hierro. Otro trabajador resultó herido en el mismo accidente, que ocurrió cuando los trabajadores estaban sacando una enorme placa de hierro de un buque.

Los empleadores continúan socavando la seguridad de los trabajadores e incumpliendo los métodos seguros de reciclaje. Según un estudio acerca de los accidentes de desguace de buques conocidos en 2019, al menos 24 trabajadores murieron y alrededor de 79 resultaron heridos. En 2020, hasta la fecha, ha habido al menos cuatro trabajadores muertos y ocho heridos. Kan Matsuzaki, director del sector de desguace de buques de IndustriALL, expresó:

“Los accidentes continúan ocurriendo, lo que señala el hecho de que una gran cantidad de trabajadores aún no tienen acceso a capacitación en materia de seguridad. Debido al alto nivel de precariedad del trabajo, los trabajadores continúan pagando el precio por las condiciones laborales que ponen en peligro la vida en los astilleros de desguace de Bangladesh”.

“El gobierno de este país debe seguir los pasos de su vecino, India, e inmediatamente ratificar el convenio de Hong Kong para el reciclaje seguro y ambientalmente racional de los buques. El gobierno y los empleadores deben trabajar junto con los sindicatos para mejorar la situación en materia de seguridad”.

IndustriALL rechaza la violación a derechos en Petrobras Brasil

La Federación Única de Trabajadores del Petróleo (FUP, que forma parte de la CNQ/CUT, a su vez afiliada a IndustriALL) desarrolla una huelga nacional indefinida desde el 1º de febrero en defensa de los 1000 empleos que se perderán por el cierre de la Fábrica de Fertilizantes de Nitrógeno (Fafen, de Petrobras).

El 4 de febrero, el TST emitió una orden donde exigió que el 90 por ciento de los empleados de Petrobras permanezcan en actividad, y en normal desempeño de sus funciones. Además, impuso multas desproporcionadas a los trabajadores en huelga y bloqueó las cuentas bancarias de sus sindicatos.

A pedido de Petrobras, el órgano también ordenó la sustitución temporal de los trabajadores en huelga. Esta medida no solo afectó a los empleados de la planta de fertilizantes de nitrógeno, sino también a los 20.000 trabajadores de las 92 unidades del Sistema Petrobrás que están en huelga solidaria.

La FUP presentó el 13 de febrero una petición dirigida al Ministro del TST, Ives Gandra, donde reforzó su disposición a buscar una solución a la huelga, siempre que Petrobras suspenda inmediatamente los despidos en Fafen y las medidas unilaterales tomadas contra los trabajadores. La Federación asegura que siempre estuvo abierta al diálogo, pero que Petrobras insiste en confrontarla.

En tanto, el secretario general de IndustriALL Global Union, Valter Sanches, le envió una carta al Director General de la OIT, Guy Ryder. En el documento dijo que si bien el Gobierno del Brasil (propietario del 54% de Petrobras) tiene la responsabilidad y deber de garantizar el pleno respeto de los derechos laborales fundamentales de su fuerza de trabajo, no lo está haciendo.

Dijo que las decisiones del TST  “están en contravención de las normas fundamentales del trabajo de la OIT”, y por ello le solicitó que intervenga urgentemente ante el Gobierno del Brasil, para que respete las normas internacionales del trabajo en Petrobras.

A su vez, Sanches también se dirigió en otra carta al Presidente de Petrobras, Roberto Castello Branco, donde le pidió que cumpla con los términos establecidos tanto del actual Acuerdo colectivo de trabajo (ACT), como en el Acuerdo marco global con IndustriALL, que retire todas las medidas judiciales solicitadas TST y que mantenga las operaciones de Fafen.

Finalmente, los trabajadores petroleros manifestaron hoy 14 de febrero que mientras persista la intransigencia y los despidos por parte de Petrobras, la huelga continuará creciendo y fortaleciéndose.

Los mineros de México desarrollan huelga en Americas Gold & Silver

Los trabajadores afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (mejor conocido como Los Mineros, afiliado a IndustriALL Global Union) iniciaron la huelga hace 18 días y efectuaron una multitudinaria protesta el 8 de febrero.

El objetivo es mostrar que la empresa canadiense incumple el contrato colectivo de trabajo en la mina subterránea San Rafael, de plata, zinc y plomo. Denuncian condiciones de trabajo inseguras, porque la compañía no respeta las normas mínimas de salud y seguridad laboral.

“Los exámenes médicos arrojaron que los trabajadores tienen un elevado índice de plomo en sangre, superior al máximo tolerable por el ser humano. Nos están envenenando”

dijo el delegado de Los Mineros en el estado de Sinaloa, Yasser Beltrán.

Los trabajadores señalan que la empresa no les proporciona un equipo de trabajo adecuado, por lo cual aspiran plomo. Existe un protocolo de seguridad que establece que si tienen determinados niveles de plomo en sangre, la empresa debe sacarlos de la mina y hacerles un tratamiento para desintoxicarlos. Sin embargo, no procede así.

También denuncian daños de la compañía al medio ambiente, que afectan a la comunidad que vive en los alrededores. Para ello, piden la instalación de una mesa de trabajo (en la cual participe la población de dicha localidad), para buscar soluciones a la contaminación.

El sindicato Los Mineros hizo un llamado a la Secretaría del trabajo y previsión social, a la Secretaría de medio ambiente y recursos naturales, y a la Procuraduría federal de protección al ambiente para que verifiquen las malas condiciones que prevalecen en ese centro de trabajo. A su vez, denunció a la Junta federal de conciliación y arbitraje de haber comenzado a notificar supuestos despidos por violaciones a la ley.

Los empleados comunicaron que continuarán el paro de labores hasta que atiendan a sus demandas. En tanto, la empresa emitió un comunicado oficial donde dijo que, ante el bloqueo “ilegal” de una “pequeña minoría” de personas sindicalizadas que decidieron detener temporalmente las operaciones de minería y procesamiento.

Por su parte, el presidente de Los Mineros, Senador de México y co-presidente de IndustriALL en América Latina y el Caribe, Napoleón Gómez Urrutia, apoyó a los 200 empleados que desarrollan las medidas de acción, en defensa de la democracia sindical, la libertad y la justicia.

Finalmente, el secretario regional de IndustriALL, Marino Vani, expresó:

“Nos solidarizamos con los compañeros del Sindicato Minero y con sus familias. Lamentamos que los trabajadores tengan que llegar a efectuar estas medidas para demandar dignidad en el trabajo.

Esperamos que la empresa entienda que la vida y la salud de sus empleados está en riesgo, y que proponga negociar para buscar respuestas a las demandas de sus trabajadores.”

Movimiento social y sindical de Colombia convoca a paro nacional

Créditos de la foto: CUT Colombia

Tras meses de grandes protestas al final de 2019 en Colombia, el 2020 promete una nueva oleada de movilización social. El Comité Nacional de Paro, que engloba a trabajadores, estudiantes, asociaciones indígenas y ambientalistas, anunció un plan de acción con movilizaciones hasta junio.

El Comité (el cual también integran los sindicatos afiliados a IndustriALL Global Union en el país, a través de la central sindical CUT), convocó a un paro nacional el 25 de marzo contra las políticas económicas, sociales y ambientales del gobierno del presidente Duque. El denominado “paquetazo” incluye una reforma laboral y de pensiones.

Los integrantes de la agrupación, aseguran que las respuestas otorgadas por Duque hasta el momento fueron insuficientes. Desde que iniciaron las protestas el 21 de noviembre hasta ahora, el gobierno se reunió 7 veces con el Comité del paro. Sin embargo, tras la última reunión del 12 de febrero, el Comité sostiene que el gobierno aún no responde a los ejes temáticos presentados por el movimiento social en diciembre.

Según los integrantes del Comité, el gobierno accedió a implementar una mesa de diálogo, pero lo que realmente necesitan es una mesa de negociación donde se construyan acuerdos sociales.

Por tal motivo, es que decidieron continuar con las protestas en 2020. A su vez, también denunciarán la represión experimentada durante las movilizaciones del 2019, el incremento de los asesinatos de líderes sociales y sindicales, la eliminación de garantías sindicales y de protección, y pedirán nuevamente la disolución del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD).

Además del paro, el Comité fijó otras fechas de movilizaciones a lo largo del país. El 21 de febrero llevarán a cabo una jornada nacional de movilización, preparatoria del Paro Nacional; el 8 y 9 de marzo desarrollarán manifestaciones por el Día internacional de la mujer; el 1ro de mayo llevarán cabo una jornada unificada de lucha por el Día Internacional de los Trabajadores, y finalmente el 8 y 9 de junio pautaron que desarrollarán nuevas acciones.

Por su parte, el secretario regional de IndustriALL, Marino Vani, expresó:

“Nos solidarizamos con el pueblo y la clase trabajadora colombiana. Esperamos que el gobierno acoja la agenda y los pliegos de su pueblo. A su vez, esperamos que el diálogo, la negociación y el respeto por la representación de los actores sociales sea la base para las soluciones que plantea el movimiento, y que clama la mayoría de la comunidad de Colombia.”

Los sindicatos pueden desempeñar un papel importante en el comercio intraafricano

El 5 de febrero, en una reunión celebrada durante la Mining Indaba (Indaba Minera) de Ciudad del Cabo entre el presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, el gobierno de Sudáfrica, la Corporación de Inversión Pública (PIC), el NUM como representante de los trabajadores, la Asociación de Desarrollo Minero de Sudáfrica y otras partes interesadas, se analizó la existencia de oportunidades para expandir el comercio de minerales y otros productos manufacturados entre los países.

Actualmente, estos países comercializan maquinaria, productos de hierro y acero, equipos eléctricos, caucho, plástico, equipos ferroviarios, combustibles minerales y otros productos. Los recursos minerales de Sierra Leona incluyen diamantes, bauxita, oro y hierro.

Según el Centro de Derecho Comercial, en 2018 el 37 por ciento de las importaciones dentro de África de Sierra Leona provinieron de Sudáfrica. Los países también firmaron a favor del Área Continental Africana de Libre Comercio, que busca integrar las comunidades económicas regionales que incluyen la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental y la Comunidad de Desarrollo de África Meridional, a la que ambos pertenecen.

El presidente Maada Bio expresó:

“Sierra Leona viene de una situación de guerra y corrupción. Heredé un gobierno al borde del colapso a causa del ébola y la guerra. Necesitamos promover el comercio entre los países africanos, y hemos realizado una encuesta, recopilado datos, desarrollado un plan estratégico e identificado recursos minerales estratégicos. También estamos estableciendo un fondo soberano de riqueza para el desarrollo del capital humano. La inversión extranjera directa no debe ser la única fuente de ingresos para los países africanos”.

El presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, habla con el presidente del NUM, Joseph Montsietsi

Joseph Montsietsi, presidente del NUM, expresó:

“Los acuerdos comerciales entre países africanos deben incluir los intereses de los trabajadores. Los trabajadores generan riqueza a través de su trabajo en las minas y los gobiernos deben trabajar con los sindicatos. Además, las leyes deben promover el diálogo social y la educación alinearse con la Industria 4.0 y responder a las necesidades sociales”.

El dirigente agregó que el NUM está preparado para trabajar de forma solidaria con los sindicatos de Sierra Leona y mencionó el Fondo de Inversión de Mineros, el plan de préstamos del sindicato, como un ejemplo útil de lo que los sindicatos pueden hacer para mejorar el bienestar de los trabajadores.

Bridgette Motsepe Radebe, embajadora del Parlamento Panafricano, facilitó la reunión e hizo hincapié en que los acuerdos comerciales pueden beneficiarse de la inclusión de políticas como los requisitos de la Ley de Desarrollo de los Recursos Minerales y Petrolíferos de Sudáfrica en los planes de trabajo social que beneficiaron a las comunidades mineras.

El PIC, cuyos fondos provienen principalmente de pensiones, está interesado en invertir en Sierra Leona y tiene activos valorados en ZAR 2,3 billones (USD 1,6 mil millones).

Sindicatos mundiales piden una intervención urgente de la OIT en Argelia

Junto con la CSI y los sindicatos mundiales UITA e ISP, IndustriALL se comunicó por escrito con la OIT para expresar su gran preocupación por el aumento de las violaciones de los derechos laborales fundamentales.

A pesar de las recomendaciones de la Comisión de Aplicación de Normas (CAS) tras la misión de alto nivel de la OIT en Argelia del año pasado, hoy en día se está efectivamente penalizando la actividad sindical. Los sindicatos independientes no pueden llevar a cabo sus funciones sin ser victimizados ni recibir represalias severas.

Los sindicalistas se enfrentan a un ataque en dos frentes: los reprimen por ejercer el derecho a la libertad de asociación establecido en los Convenios de la OIT y los persiguen por su participación en el movimiento masivo por la democracia, el Hirak, que ha sido continua desde febrero del año pasado.

La OIT instó al gobierno de Argelia a registrar a la confederación de sindicatos independientes, la CGATA. El 4 de diciembre de 2019, la policía clausuró las oficinas de la CGATA en Argel, aparentemente por llevar a cabo “actividades no autorizadas”. La sede de la CGATA es también la oficina del SNAPAP, el sindicato del sector público.

Raouf Mellal, presidente del afiliado a IndustriALL SNATEG, el sindicato independiente de trabajadores de la empresa pública de gas y electricidad SONELGAZ, así como la confederación nacional COSYFOP, sigue enfrentando nuevos cargos punitivos. Más recientemente, una demanda por difamación presentada en su contra por el Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social en represalia por haber presentado quejas contra el gobierno ante la OIT en nombre de SNATEG.

En noviembre, Raouf Mellal fue condenado a seis meses de prisión y a sanciones económicas. El gobierno no ha revocado la absurda “autodisolución” de SNATEG, según lo recomendado por la OIT. El 5 de febrero, la policía cerró la sede de COSYFOP/SNATEG en Argelia, prohibiendo completamente la entrada.

El 10 de diciembre, Kaddour Chouicha, presidente del sindicato independiente de trabajadores de la educación superior SESS y miembro del comité ejecutivo de la CGATA, fue arrestado y condenado a un año de prisión por criticar a las autoridades militares y civiles. Liberado de forma provisoria después de un mes, fue arrestado nuevamente el 14 de enero, liberado al día siguiente y a fines de febrero enfrentará una revisión de su sentencia.

El activista sindical Ibrahim Daouadji fue arrestado el 12 de octubre por cargos similares y aún se encuentra en prisión. Lo arrestaron junto con su hijo de tres años, a quien solamente liberaron después de que intervinieran abogados.

Rym Kadri, del sindicato de trabajadores de la educación afiliado a COSYFOP, fue arrestada el 24 de noviembre por participar en una sentada en exigencia de la liberación de los prisioneros políticos. Liberada después de cuatro días, actualmente sigue sujeta a estrictos controles legales y policiales.

Hamza Kherroubi, presidente del sindicato de asistentes de enfermería afiliado a COSYFOP, fue arrestado en diciembre por su compromiso cívico y apoyo al movimiento democrático, acusado de “incitación” y condenado a un año de prisión. Liberado de forma provisoria debido a su estado de salud, la policía lo detuvo nuevamente el 21 de enero.

Los activistas sindicales que aún no están tras las rejas o sujetos a una supervisión policial estricta corren el riesgo inminente de ser arrestados, ya que las autoridades buscan destruir el movimiento democrático. Las oficinas y activistas de los sindicatos están bajo continua vigilancia policial.

Los defensores de los derechos argelinos han documentado casos de cientos de activistas cívicos y políticos que se sabe que están detenidos por haberse unido a manifestaciones pacíficas o criticar al gobierno en las redes sociales. Se ha eliminado la libertad de movimiento.

Al mismo tiempo, los medios de comunicación cercanos al gobierno atacan continuamente a los sindicalistas independientes activos en el movimiento democrático como agentes extranjeros, por lo que preparan el terreno para una represión aún más severa. La OIT ha afirmado reiteradamente la importancia central de la libertad de expresión y de reunión para el ejercicio de los derechos sindicales.

Se necesita una intervención urgente de la OIT para garantizar la seguridad física y el bienestar de los sindicalistas independientes en Argelia, así como la continuación de sus actividades de conformidad con las recomendaciones reiteradas de la OIT.

IndustriALL, UITA, ISP y la CSI piden al Director General que insista en que las autoridades argelinas: