Miles de trabajadores de todo Marruecos se sumaron a manifestaciones sindicales

El domingo 28 de junio de 2026, la clase trabajadora marroquí participó en una gran marcha nacional de protesta organizada por la CDT en Casablanca.

Los manifestantes denunciaron la política social del Gobierno y la subida persistente de los precios. Asimismo, se pronunciaron contra el deterioro del poder adquisitivo, la negativa a aumentar los salarios y las pensiones, y las continuas restricciones a las libertades sindicales.

Asimismo, el domingo 17 de mayo de 2026 se celebraron en todo Marruecos marchas regionales organizadas por la CDT, en las que se exigía un aumento inmediato de los salarios y las pensiones, el fin de la erosión del poder adquisitivo y el cumplimiento de los compromisos sociales. Los participantes acusaron a los empresarios de restringir la actividad sindical, y la CDT rechazó el carácter meramente formal del diálogo social. También exigió medidas concretas en materia de salarios, pensiones, fiscalidad, protección social y condiciones de trabajo.

Khalid Houir Al-Alami, secretario general de la CDT, declaró:

“Las condiciones sociales en Marruecos son preocupantes y exigen una intervención urgente para hacer frente al impacto de la crisis económica en el poder adquisitivo de la clase trabajadora y de la población en general. Estas manifestaciones son una expresión del rechazo de la clase trabajadora a unas políticas públicas que no han satisfecho sus demandas básicas, entre las que destacan un aumento salarial, una revisión del impuesto sobre la renta y el cumplimiento de los compromisos sociales”.

Khalid Houir Al-Alami añadió que Marruecos atraviesa una crisis social que pone en peligro la seguridad social, con un elevado costo de vida, un poder adquisitivo en descenso y un desempleo juvenil en aumento, y que los derechos sindicales están siendo vulnerados por los empleadores que se oponen a la organización sindical.

Nueva marcha nacional en medio de una crisis del costo de vida cada vez más grave

Aprovechando este impulso, la CDT ha anunciado una nueva marcha de protesta nacional en Casablanca el domingo 12 de julio de 2026, como muestra de su continuo rechazo a la situación social cada vez más precaria y a las crecientes dificultades que afectan a gran parte de la sociedad marroquí.

Esta escalada se produce en un contexto de continuos aumentos del costo de los bienes y servicios básicos. El precio de la carne roja ha alcanzado niveles históricos y los combustibles siguen siendo otra de las principales preocupaciones, dado su impacto directo en los costos de transporte y, en general, en el precio de los productos.

La CDT ha señalado que esta nueva manifestación denuncia el fracaso de las sucesivas rondas de diálogo social a la hora de dar respuesta a las reivindicaciones fundamentales de los trabajadores, así como el aplazamiento sistemático de cuestiones urgentes, entre las que destacan un aumento general de los salarios y las pensiones, la reforma del impuesto sobre la renta y el cumplimiento de los compromisos sociales acordados previamente.

El sindicato también criticó una votación reciente de la Cámara de Consejeros, la segunda cámara parlamentaria de Marruecos, en la que se rechazaron los proyectos de ley que habrían fijado un límite máximo a los precios de la gasolina y el gasóleo y reabierto la refinería de petróleo de Samir, con el argumento de que ello habría reforzado la seguridad energética nacional.

Asimismo, la CDT denunció las crecientes restricciones a las libertades sindicales y al derecho de huelga, y condenó las acciones legales emprendidas contra sindicalistas. Para esta organización, la próxima marcha supone un nuevo llamado a la adopción de políticas que protejan el poder adquisitivo y refuercen la justicia social para los trabajadores marroquíes.

El secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, declaró:

“Las reivindicaciones de nuestros afiliados marroquíes son legítimas. La desigualdad está aumentando en el mundo y también en Marruecos. Esto no puede seguir así, algo tiene que cambiar. IndustriALL se solidariza plenamente con nuestras compañeras y compañeros marroquíes en su lucha”.

Lo que aún estoy aprendiendo, y por qué es importante

Quiero hablar con sinceridad sobre algo.

En una reciente reunión del Comité de Mujeres, dije abiertamente que hay conceptos e ideas en el debate del Comité que no estoy seguro de comprender del todo. La interseccionalidad es uno de ellos. No me refiero a la palabra; sé lo que significa en teoría. Pero la práctica es otra cuestión. ¿Cómo cambia la forma en que nos organizamos? ¿Cómo debería plasmarse en un convenio colectivo? ¿Cómo tomamos un concepto que tiene sentido en una sala de reuniones de Ginebra y lo hacemos realidad para un sindicato de Zimbabue, de Indonesia o de Noruega?

Aún no lo tengo claro. Y creo que merece la pena decirlo públicamente, porque sospecho que no soy el único.

De la comprensión a la acción

Cuando me explicaron por primera vez el concepto de “agenda transformadora”, hace varios años, la lógica subyacente me pareció obvia. Si se quiere resolver un problema, hay que abordar sus causas fundamentales. No se trata de una idea radical. Es simplemente buen sindicalismo.

La interseccionalidad sigue la misma lógica. Los trabajadores no son solo trabajadores. Son mujeres, migrantes, personas de color, trabajadores de edad avanzada, jóvenes con contratos precarios. Su experiencia en el lugar de trabajo viene determinada por todos estos factores a la vez, no de forma aislada. Un sindicato que solo vea una dimensión de quiénes son sus afiliados pasará por alto las barreras que más les afectan. Negociará condiciones que parezcan buenas sobre el papel, pero que dejen atrás a los afiliados más vulnerables.

Si se plantea así, no es complicado. La lógica está ahí.

Pero la lógica y la práctica no son lo mismo. Y lo que he llegado a comprender, a través de la labor del Comité de Mujeres a lo largo de muchos años y del Congreso celebrado en Sídney el pasado mes de noviembre, es que la distancia entre comprender algo y actuar de forma diferente es donde reside el verdadero trabajo. Ese es el paso que la mayoría de nosotros aún no hemos dado.

Cinco pasos, no uno

Cuando pienso en dónde nos encontramos como organización, lo hago por etapas.

Lograr que esta idea se entendiera dentro de nuestra pequeña Secretaría en Ginebra fue un paso. Conseguir que nuestro Comité Ejecutivo también lo hiciera fue otro. Lograr que un Congreso de más de 1000 delegados votara a favor de una resolución feminista, por unanimidad, fue un tercero. Cada uno de esos pasos requirió mucho trabajo, diálogo y tiempo.

Pero el quinto paso, conseguir que nuestros 530 afiliados de todo el mundo entendieran no solo lo que dice la resolución, sino lo que realmente significa para la forma en que se organizan, negocian y representan a sus miembros, ese es el paso más importante de todos. Y aún no lo hemos dado.

No lo digo a modo de crítica. Lo digo como una evaluación honesta de dónde nos encontramos y de lo que queda por hacer. Si hoy se dirigieran a muchos de nuestros afiliados y les plantearan dos preguntas sencillas —¿qué significa esta resolución en teoría y cómo van a aplicarla en la práctica?—, creo que las respuestas dejarían claro que nos queda un largo camino por recorrer. Algunos afiliados aún no están seguros. Otros aún no están dispuestos. La mayoría se encuentra en un punto intermedio, tratando de comprender qué les exige esto en su contexto específico, con su base de afiliados concreta, en su país en particular.

Esa es la labor que tenemos por delante.

Los casos más difíciles

Es fácil hablar de igualdad de género e interseccionalidad en un sindicato que cuenta con recursos suficientes, en un país donde las mujeres ya ocupan puestos de liderazgo, ya son escuchadas y ya tienen una posición sólida. Esas conversaciones siguen siendo necesarias, pero no son las más difíciles.

Los casos más complicados son los de los sindicatos que siguen luchando por un reconocimiento básico. El sindicato de mineros de un país donde las condiciones son peligrosas y el salario es mínimo, donde la organización dedica toda su energía simplemente a intentar conseguir un pequeño beneficio más para sus afiliados. ¿Cómo se le pide a ese sindicato que piense también en la interseccionalidad? ¿Cómo se le convence de que esto no es una carga adicional, sino una ventaja?

La respuesta, creo, es la misma que se aplica en todas partes: una fuerza laboral unida es una fuerza laboral más fuerte. Si las mujeres de su sector no se sienten representadas por su sindicato, no se afiliarán a él. Si no se afilian, su poder de negociación se verá debilitado. No es complicado. Pero lograr que ese argumento cale, en un contexto en el que la supervivencia parece más urgente que la inclusión, resulta realmente difícil. Ese es un reto en el que sigo trabajando, y para el que aún no tengo una respuesta completa.

Lo que realmente exige ser un “aliado”

Oigo a menudo la palabra “aliado”. Yo mismo la utilizo. Pero he estado reflexionando sobre lo que realmente significa, más allá de votar por el “sí” en un congreso.

Lo más importante, en mi opinión, es el tiempo. La agenda de un dirigente sindical está repleta. Siempre hay algo más urgente, siempre hay otra crisis, siempre hay otra negociación. Si una persona desea ser una auténtica aliada, debe decidir que comprender esto merece la pena dejar de lado otras cosas. Si no toma esa decisión, no será realmente una aliada. No será más que alguien que vota según lo que considera correcto.

Ser aliados comienza por querer comprender. No se trata solo de aceptar la resolución, sino de sentarse y preguntarse: ¿qué significa esto para el sindicato concreto que dirijo, en el lugar concreto en el que trabajo, con los afiliados concretos a los que represento? ¿Qué cambiaría si realmente me lo tomara en serio?

No creo que seamos suficientes los que nos hayamos planteado esa pregunta todavía. Y me incluyo a mí mismo en ello.

Lo que ha logrado el Comité de Mujeres

La resolución feminista no vino de arriba. Surgió a través del Comité de Mujeres, gracias a años de trabajo de mujeres que comprenden, por experiencia propia, lo que está en juego, que han forjado su camino a base de lucha, que se han abierto paso en estructuras que no fueron concebidas para ellas y que saben, mejor que nadie, qué se necesita y por qué.

Incluyeron este tema en la agenda porque conocen el costo que supone dejarlo fuera. Y han sido pacientes con aquellos de nosotros que hemos tardado más en comprenderlo.

Esa paciencia no es ilimitada. Ni debería serlo.

Una nota sobre el privilegio

Hay algo que debo reconocer. Llego a este debate desde una posición de considerable privilegio. Soy un hombre blanco de Noruega, un país en el que los derechos de los trabajadores están bien consolidados, las mujeres ocupan puestos de liderazgo y las condiciones laborales para alguien como yo se encuentran entre las mejores del mundo. Eso determina lo que me parece obvio y lo que me cuesta ver. Significa que debo esforzarme más por comprender las barreras a las que nunca me he enfrentado. Eso no es una excusa, sino una razón para escuchar con mayor atención.

Dónde me encuentro ahora

Entiendo la interseccionalidad. Creo en la resolución feminista. Estoy comprometido con este trabajo.

Pero también soy lo suficientemente honesto como para admitir que todavía estoy averiguando qué exige de mí ese compromiso en la práctica, día a día. Sigo dialogando —con mis compañeros, con el Comité de Mujeres y conmigo mismo— sobre cómo estos conceptos deberían cambiar realmente lo que hacemos.

Creo que ese es el lugar adecuado en el que estar. Sin conformarme. Sin darlo por terminado. Sin dejar de plantearme la pregunta.

Lo que sé es esto: los sindicatos que serán más fuertes dentro de diez años serán aquellos que comprendan plenamente a sus afiliados, en toda su complejidad, y que lleven a cabo sus actividades de sindicalización a partir de ese conocimiento. La resolución que adoptamos en Sídney no es un documento, es una dirección. Y el trabajo de avanzar en esa dirección, con seriedad y de forma práctica, en todos los niveles de nuestra organización, no ha hecho más que empezar.

Estoy comprometido con esa labor. Y sigo aprendiendo cómo llevarla a cabo.

Solidaridad con los trabajadores de Venezuela

Decenas de miles de personas siguen desaparecidas. Los equipos de rescate continúan excavando entre los edificios derrumbados en Caracas y en el estado costero de La Guaira, las zonas más afectadas, donde barrios enteros yacen en ruinas, junto con lugares de trabajo, hospitales e infraestructuras básicas. Se ha decretado el estado de emergencia. La catástrofe está afectando con mayor dureza a las familias y comunidades que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, especialmente a las mujeres y los niños, a las personas mayores y a los trabajadores con empleos precarios e informales.

IndustriALL Global Union respalda la carta de solidaridad enviada por la Confederación Sindical Internacional (CSI) y se une al movimiento sindical internacional para expresar su solidaridad con el pueblo de Venezuela. En momentos como este, la solidaridad internacional es más importante que nunca.

La región afectada alberga importantes actividades energéticas, petroquímicas y manufactureras, industrias en las que IndustriALL, a través de sus afiliados, representa a trabajadores en más de 130 países.

IndustriALL no cuenta con sindicatos afiliados en Venezuela. Sin embargo, queremos expresar nuestra solidaridad con todos los trabajadores de estos sectores y con el movimiento sindical venezolano. Sus integrantes han perdido a familiares, sus hogares y sus medios de vida, y muchos lugares de trabajo han sufrido daños o han dejado de funcionar por completo.

Los terremotos han azotado a un pueblo que ya estaba sufriendo mucho. Antes de esta tragedia, millones de personas luchaban por satisfacer sus necesidades básicas y, a principios de año, IndustriALL condenó la violación del orden internacional fundado en normas y sus consecuencias para la soberanía de Venezuela y su pueblo. Ahora, la crisis se ha visto agravada por la catástrofe. IndustriALL reafirma su solidaridad con los trabajadores y las comunidades afectadas, y

El auge del oro no beneficia a los mineros

La copresidenta Cathy Drummond, del sindicato United Steelworkers (USW), marcó el tono desde el principio. Según explicó, los mineros de todo el mundo se enfrentan a muchas de las mismas presiones: modelos de negocio en constante cambio, un aumento de la subcontratación, riesgos persistentes para la salud y la seguridad, obstáculos a la sindicalización y el impacto progresivo de las nuevas tecnologías.

Esa sensación de lucha compartida estuvo presente a lo largo de toda la reunión.

Un auge que deja de lado a la fuerza laboral

Emmanuel Adjei-Danso, director de minería y energía de IndustriALL, comenzó su intervención con un panorama desolador de un sector que goza de precios récord y de una producción en alza, mientras los bancos centrales de todo el mundo recurren a las reservas de oro para reforzar sus monedas. Sin embargo, señaló que ese aumento del valor del oro no se está traduciendo en una negociación colectiva más sólida, en lugares de trabajo más seguros ni en mejores salarios para las personas que lo extraen de la tierra.

Señaló la cifra preocupante de accidentes mortales registrados en el sector minero en lo que va de año. Asimismo, advirtió de que la minería ilegal está agravando el problema, ya que socava las normas de seguridad y la sostenibilidad de la industria en su conjunto.

Kemal Ozkan, secretario general adjunto de IndustriALL, planteó lo que está en juego en términos aún más contundentes.

“Los mineros ya se encuentran en la encrucijada de la transición energética hacia una economía con bajas emisiones de carbono y la descarbonización, pero, en definitiva, esto los sitúa en la primera línea de todo el debate”,

declaró ante los delegados.

Subcontratación: el hilo conductor en todos los países

Si hubo un tema en el que coincidieron todos los ponentes, fue el de la subcontratación.

En Ghana, el delegado Abdul-Moomin describió un sector en el que la gran mayoría de la mano de obra ahora cuenta con contratos temporales o de duración determinada, un cambio que relacionó directamente con la débil aplicación de la legislación laboral. El Sindicato de Mineros de Ghana ha luchado tanto en los tribunales como en la mesa de negociación, y ha conseguido protecciones que dificultan que los empresarios simplemente dejen que los contratos caduquen.

Desde Quebec, Canadá, Sébastien Rail, del USW, describió cómo los subcontratistas operan casi como agencias de trabajo temporal, ya que suministran mano de obra a las minas en condiciones que dificultan enormemente su sindicalización, y relacionó esta práctica con un aumento reciente de los accidentes laborales entre el personal sin experiencia y recién contratado.

RWECHUNGURA Paternus, del Sindicato de Trabajadores de Minas, Energía, Construcción y Afines de Tanzania (TAMICO), explicó cómo los mineros artesanales y en pequeña escala, que a menudo trabajan sin contrato ni salario fijo, pueden tener que esperar años para cobrar una vez que finalmente se vende su oro, lo que hace casi imposible sindicalizarlos de manera eficaz.

Y en Zimbabue, Thulani Moyo enumeró una sombría lista de deficiencias a nivel de los centros de trabajo: un cambio de propiedad de la mina que privó a los trabajadores de las prestaciones acumuladas, un control inadecuado del polvo que expone a los mineros a la silicosis, una ventilación deficiente, instalaciones sanitarias compartidas por hombres y mujeres y una muerte en el lugar de trabajo relacionada con protocolos de seguridad deficientes.

Una solidaridad que traspasa las fronteras

No todas las historias fueron desalentadoras. Los delegados pudieron conocer cómo la solidaridad internacional ya está dando resultados.

Ben Davis, del USW, describió una red global de representantes sindicales de Newmont —que abarca Australia, México, Argentina, Canadá y Perú— que está trabajando conjuntamente para presionar a la empresa a fin de que mejore sus condiciones. Asimismo, detalló dos casos presentados en el marco del mecanismo de respuesta rápida en materia laboral del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá. Uno de ellos consistió en una investigación que reveló vínculos entre el crimen organizado y los intentos de sofocar la organización sindical en una mina mexicana, lo que incluyó amenazas de violencia contra los trabajadores. El sindicato ganó ese caso, aunque, según señaló Davis, la aplicación de la normativa sigue siendo una ardua tarea.

En México, Luis Alberto, de Los Mineros, describió cómo el sindicato ha pasado de reaccionar ante los cambios en la legislación laboral a adelantarse a ellos, utilizando los comités de capacitación exigidos por ley para que la subcontratación resulte más difícil de justificar e impulsando que los comités de salud y seguridad estén dirigidos por los trabajadores más familiarizados con las condiciones de trabajo.

Una nueva herramienta: IRMA

En la reunión también intervino Davidzo Muchawaya, de la Iniciativa para el Aseguramiento de la Minería Responsable (IRMA), un organismo en el que participan múltiples partes interesadas y en cuyo consejo de administración IndustriALL forma parte junto con empresas mineras, inversores, la sociedad civil y compradores.

Las auditorías independientes de IRMA, explicó Muchawaya, ofrecen a los sindicatos algo poco habitual: pruebas verificadas por terceros sobre las condiciones sobre el terreno, pruebas que las propias empresas ya han visto y aceptado antes de su publicación. Señaló que las auditorías han puesto de manifiesto un patrón recurrente en muchos centros de trabajo: una fuerte y creciente dependencia de la mano de obra subcontratada, una menor protección frente al acoso para los trabajadores subcontratados y una gestión irregular de los riesgos de seguridad, especialmente para las personas que no forman parte del personal empleado directamente.

IndustriALL ya ha puesto en práctica esos informes mediante la combinación de las conclusiones de las auditorías de IRMA con los testimonios de sus afiliados para fundamentar la necesidad de actuar en las minas de AngloGold Ashanti, con el fin de exigir a la empresa que rinda cuentas por las medidas correctivas pendientes.

Cuando se le preguntó si el hecho de que una mina de propiedad china, ubicada en la República Democrática del Congo, se hubiera incorporado recientemente al sistema IRMA constituía una señal de progreso, Muchawaya reconoció que se trataba de un paso notable, aunque señaló que, en primer lugar, la gran mayoría de las minas se adhieren únicamente debido a la presión externa.

¿Qué sigue?

Al cerrar la reunión, el copresidente Stephen Smyth la calificó como el inicio de algo más grande: una red permanente, que se reúna periódicamente y cuente con una lista de contactos compartida para mantener el diálogo entre sesiones. Emmanuel Adjei-Danso confirmó que IndustriALL creará ahora redes específicas para las empresas Barrick Gold y AngloGold Ashanti, que se sumarán al trabajo ya existente con Newmont y Anglo American, e invitó a todos los afiliados a plantear problemas, campañas y oportunidades de colaboración transfronteriza.

El mensaje de la primera reunión de la red fue claro: puede que el oro esté en auge, pero es la solidaridad, y no el precio del oro, lo que garantizará un trabajo decente a las personas que lo extraen.

Los trabajadores del sector textil de Indonesia, Camboya y Bangladesh aprenden a utilizar la legislación en materia de derechos humanos como herramienta sindical

El taller, organizado por el Centro de Competencia de Diligencia Debida en materia de Derechos Humanos en colaboración con IndustriALL Global Union, es el primero de una serie piloto de tres partes dirigida a sindicatos vinculados a los fabricantes globales Coats, Crystal International y Pou Chen.

Christina Hajagos-Clausen, directora del sector textil y de la confección de IndustriALL, expresó:

“Durante demasiado tiempo, la diligencia debida ha sido una conversación entre empresas y autoridades reguladoras. Este proyecto piloto sitúa a los trabajadores y a sus sindicatos en el centro de ese proceso, ya que los dota de los conocimientos y las herramientas necesarios para exigir responsabilidades a los empleadores de conformidad con la ley”.

De la clase a la planta de producción

El taller, de tres días de duración, reunió a delegados sindicales, personal jurídico y paralegal, organizadores y dirigentes sindicales. A todos ellos se les planteó una pregunta directa: ¿cómo utilizan la Ley alemana de la cadena de suministro, la Directiva de la UE sobre la diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial y las Directrices de la OCDE como herramientas prácticas?

Al finalizar el taller, las delegaciones de los tres países habían logrado identificar qué instrumentos se aplicaban a sus empleadores, habían mapeado sus cadenas de suministro utilizando las plataformas Open Supply Hub y SOMO CSDDD Data Hub, y habían comenzado a desarrollar estrategias que combinaban vías de acción nacionales y transnacionales.

“Es un momento crucial para apoyar a los trabajadores en la creación de herramientas que permitan que las nuevas leyes comerciales y de diligencia debida redunden en su beneficio. Ya podemos observar cómo países como Indonesia están creando y aplicando nuevas leyes sobre el trabajo forzoso y la diligencia debida obligatoria en materia de derechos humanos. Los trabajadores desempeñan un papel fundamental a la hora de garantizar unas cadenas de suministro seguras y protegidas. Desde nuestro centro, apoyamos al movimiento sindical mundial para que ocupe el lugar que le corresponde en las mesas donde se toman las decisiones clave”,

expresó la directora ejecutiva del Centro de Competencia, Kelly Fay Rodríguez.

Próximos pasos

El proyecto piloto continuará en Bangladesh en octubre de 2026 y concluirá en Camboya en enero de 2027, y los resultados se presentarán en abril de 2027.

Los trabajadores del petróleo y el gas exigen una Transición Justa y responsabilidad corporativa

Emmanuel Adjei-Danso, director del sector de minería y energía de IndustriALL, inauguró el debate describiendo las presiones estructurales que están transformando el sector: la inestabilidad de los precios, los regímenes de sanciones, las disrupciones en la cadena de suministro y la aceleración de la transición energética. Planteó la cuestión central que marcaría el hilo conductor de la jornada: ¿cómo pueden los trabajadores y sus sindicatos garantizar que la transición sea justa y que nadie se quede atrás?

Voces regionales: los trabajadores en primera línea

Prosper Akrai, en representación del Sindicato Nacional de Trabajadores del Petróleo y el Gas Natural (NUPENG) de Nigeria, describió las consecuencias derivadas de la supresión de las subvenciones al combustible en su país en mayo de 2023. El precio minorista de la gasolina ha aumentado aproximadamente un 643 %. Los costos de los alimentos se han disparado, hasta consumir cerca del 80 % de los ingresos mensuales de un trabajador promedio. El naira se ha desplomado. Los trabajadores se enfrentan simultáneamente a la erosión salarial, la precarización del empleo y el empeoramiento de la situación de seguridad.

Además, Prosper Akrai denunció un ataque directo a los derechos sindicales. El NUPENG y su sindicato hermano se han enfrentado a una campaña organizada por la refinería Dangote, que ha recurrido a los medios de comunicación, a influencers de las redes sociales y a políticos para socavar la imagen pública de ambas organizaciones, luego de que estas exigieran que se reconociera el derecho de sindicalización de los trabajadores.

Desde Estados Unidos, Mike Smith, presidente del programa nacional de negociación del sector petrolero del sindicato United Steelworkers (USW), informó que BP ha impuesto un cierre patronal a aproximadamente 900 trabajadores en su refinería de Whiting, Indiana, desde marzo de 2026. BP se negó a igualar el acuerdo marco alcanzado con Marathon y exige la conversión de 100 empleos sindicalizados en puestos subcontratados, la aplicación de múltiples escalas salariales y una cláusula de derechos de la dirección que privaría a los trabajadores de la capacidad de negociar sobre el impacto de la inteligencia artificial. Los trabajadores de reemplazo, a quienes se les paga dos veces y media el salario de los empleados sindicalizados, siguen operando la planta de 400.000 barriles diarios con una capacidad reducida.

“Seguiremos tendiendo la mano cuando surjan oportunidades de colaboración en cualquier país. Perseguiremos a British Petroleum por todo el mundo”,

afirmó Mike Smith. Agradeció a IndustriALL y a Unite sus acciones de solidaridad, entre ellas las llevadas a cabo en la junta de accionistas de BP celebrada en Londres.

Naoki Kashima, presidente ejecutivo del Subcomité del Petróleo de JEC-Rengo, Japón, describió cómo la dependencia de Japón del estrecho de Ormuz —por donde pasa más del 90 % de sus importaciones de crudo— lo deja muy expuesto a los conflictos regionales. Cualquier interrupción en el suministro supone un riesgo de aumento de los costos energéticos, alimentarios y logísticos, lo que podría anular las mejoras salariales que los sindicatos japoneses han logrado en los últimos años.

Hassan Juma, presidente de la Federación General Iraquí de Sindicatos del Petróleo, el Gas y la Petroquímica (IGFOGPU), ofreció el testimonio más urgente de la jornada. Como consecuencia del conflicto regional, la producción de petróleo en Irak se ha reducido en aproximadamente un 70 %. Más de 2500 trabajadores empleados por empresas multinacionales han sido apartados de sus puestos sin percibir su salario. Las multinacionales se marcharon, pero los trabajadores siguen sin cobrar.

“Los primeros y últimos en verse afectados son los trabajadores contratados por estas empresas multinacionales, ya que aún no se les ha abonado el salario desde el inicio de la guerra”, afirmó Juma. “No disponen de cobertura médica ni de seguro de salud”.

Describió cómo los trabajadores soportan temperaturas de hasta 47 grados Celsius en Basora, mientras que, en verano, las condiciones sobre el terreno alcanzan los 50 y 60 grados. Según señaló, la economía iraquí depende de los ingresos provenientes del petróleo para cubrir el 85 % de su presupuesto federal, lo que deja a los salarios, las pensiones y los servicios públicos totalmente expuestos a las disrupciones.

Tina Wilhelm, de IGBCE, Alemania, cerró la mesa redonda regional describiendo la contradicción estructural a la que se enfrenta Europa. La energía fósil sigue siendo esencial para la estabilidad industrial, pero la demanda a largo plazo es incierta. Las empresas no están invirtiendo lo suficiente ni en las infraestructuras existentes ni en las tecnologías del futuro, y los trabajadores carecen de claridad sobre el panorama que los espera. Argumentó que la transición energética solo tendrá éxito si es industrialmente viable y socialmente justa, y si se reconoce a los trabajadores como agentes activos del proceso y no como receptores pasivos de sus consecuencias.

Responsabilizar al capital: los Acuerdos Marco Globales

Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL, expuso la estrategia de IndustriALL de utilizar los Acuerdos Marco Globales para exigir a las multinacionales el cumplimiento de las normas laborales en toda su cadena de suministro, independientemente de lo que establezca la legislación nacional.

“Los Acuerdos Marco Globales constituyen la herramienta estratégica necesaria para nuestra actividad principal: la organización sindical”, afirmó Özkan. “A través de las cláusulas en las que el empleador se compromete a respetar la libertad sindical y la negociación colectiva, también damos un paso importante en materia de diálogo social”.

Según informó, el acuerdo de IndustriALL Global Union con ENI se renovó en enero de 2026, con nuevos compromisos relativos a la diligencia debida en materia de derechos humanos y a la integración del Convenio 190 de la OIT sobre la violencia y el acoso. También están vigentes los acuerdos con TotalEnergies y Engie; este último incluye un compromiso explícito con la Transición Justa y el empleo sostenible. Hizo un llamado a renovar el compromiso con Petrobras tras las elecciones brasileñas de octubre de 2026 y reafirmó la plena solidaridad de IndustriALL con los trabajadores del USW afectados por el cierre patronal impuesto por BP.

Conclusiones: solidaridad, estrés térmico y un plan de acción plurianual

En las conclusiones se señaló que el estrés térmico se había convertido en un problema transversal de salud y seguridad en el trabajo. IndustriALL y la OIT están manteniendo conversaciones sobre un programa para abordar el estrés térmico en todo el sector, que incluye actividades de capacitación específicas.

Frode Alfheim, copresidente del sector energético de IndustriALL y presidente de Styrke, Noruega, concluyó con un llamado a la solidaridad global en el que reflexionó sobre los testimonios de Nigeria e Irak.

“Se trata de un problema industrial global que requiere que trabajemos juntos para garantizar que reciban el apoyo que necesitan”,

afirmó.

Señaló que el éxito de Noruega al gestionar los ingresos del petróleo en beneficio del interés público tenía sus raíces en los conocimientos técnicos aportados desde Irak a finales de la década de 1960, e instó a la red a aprovechar esa historia de intercambio transfronterizo de conocimientos y solidaridad.

Los participantes acordaron desarrollar un plan de acción plurianual que vincule a los sindicatos afiliados a lo largo de toda la cadena de suministro mundial de petróleo y gas.

Shutterstock: imagen de archivo de trabajadores de una refinería de petróleo

Graveyard to Green Yard: hace un año, los trabajadores lograron una victoria histórica

El documental se estrena el 26 de junio de 2026, exactamente un año después de la entrada en vigor del Convenio de Hong Kong sobre el reciclaje seguro y ambientalmente racional de los buques (HKC). No es una coincidencia.

El Convenio ya está impulsando cambios radicales: reduce la huella ambiental del sector, mejora la seguridad en el trabajo y formaliza el empleo. El reciclaje de buques atraviesa una Transición Justa que está generando puestos de trabajo decentes en la economía circular. Esta película narra la historia de los trabajadores y los sindicatos que lo han hecho posible.

De cementerio a astillero verde: la coalición que transformó la industria del reciclaje de buques

En la India, la sindicalización en el sector del desguace de buques comenzó en 2003, cuando delegados del Sindicato de Trabajadores Portuarios y Estibadores de Bombay se reunieron con los trabajadores de un astillero vecino y se dieron cuenta de que carecían de agua potable y de primeros auxilios mientras realizaban turnos de 12 horas en el trabajo más peligroso del mundo.

Tras sindicalizar a los trabajadores de Mumbai, la atención se centró en los astilleros más grandes de Alang, en Gujarat, donde se constituyó la Asociación de Trabajadores del Reciclaje de Buques y de Servicios Generales de Alang-Sosiya (ASSRGWA), un sindicato sectorial abierto a cualquier persona que trabajara en los astilleros o en las industrias afines.

Mediante la sindicalización de los astilleros y la lucha incansable por los derechos de los trabajadores y la protección social, la ASSRGWA ganó fuerza y credibilidad ante los empresarios y el Gobierno. En colaboración con IndustriALL Global Union, creó una red internacional de solidaridad en la que sindicatos de los Países Bajos, Japón, Alemania, Dinamarca, Australia y otros países presionaron a sus Gobiernos para que ratificaran el HKC y para que el sector del transporte marítimo asumiera la responsabilidad por todo el ciclo de vida de los buques.

Esto dio lugar a una coalición de Gobiernos, empresarios y armadores comprometidos con la transformación del sector a través del Convenio y el diálogo social.

La interacción entre el Convenio y la movilización sobre el terreno es fundamental: el HKC es un instrumento impulsado de arriba hacia abajo que crea las condiciones para lograr una industria mejor. El sindicato es la fuerza de base que garantiza que el cambio sea real y que los trabajadores participen en él.

La ASSRGWA cuenta ahora con una densidad superior al 70 % en los astilleros y ha centrado su atención en la industria siderúrgica de transformación, incluidas las plantas laminadoras y los pequeños talleres. El 26 de junio de 2026, representantes del Gobierno nacional de la India, la autoridad portuaria, la federación de empleadores, la ASSRGWA y la SEWA —el sindicato que organiza a los trabajadores que procesan la chatarra procedente del reciclaje— se reunieron en Bhavnagar para debatir la siguiente fase de la transición: ampliar los beneficios del HKC a la industria de transformación.

Sudáfrica: trabajadores automotrices hacen huelga por los salarios en la planta de BAIC

Inicialmente, los trabajadores estaban clasificados en el nivel de cualificación 1 definido por el Foro Nacional de Negociación, la plataforma de negociación colectiva del sector, lo que les daba derecho a ZAR 121 (USD 7,30) por hora. En junio de 2025, BAIC llevó a cabo una serie de despidos debido a una renovación de la planta. Cuando el personal se reincorporó al trabajo dos meses después, el salario por hora se había reducido a ZAR 48 (USD 2,90).

Los trabajadores especializados, como los pintores de carrocería y los soldadores dedicados a la soldadura con CO₂, ganan actualmente ZAR 84 (USD 5,07) y ZAR 48 (USD 2,90) por hora, respectivamente, frente a una tarifa sectorial de ingreso de ZAR 163,24 (USD 9,85) y una tarifa para trabajadores cualificados de ZAR 180,53 (USD 10,90).

El NUMSA exige que se restablezcan ambos salarios, además del pago de los atrasos y las prestaciones correspondientes a los trabajadores que han desempeñado funciones de jefes de equipo, en algunos casos durante más de seis meses, sin haber sido nombrados oficialmente.

BAIC debe respetar los acuerdos salariales del sector

En el origen del conflicto salarial se encuentran las reivindicaciones del NUMSA de que BAIC cumpla las mismas condiciones que se aplican a los demás fabricantes de equipos originales (OEM) que operan en Sudáfrica. El sindicato pretende que el pago semanal pase del viernes al miércoles, para no dejar a los trabajadores sin recursos durante los fines de semana largos y los días festivos; que los trabajadores con contrato temporal que lleven más de tres meses en la empresa pasen a ser fijos; y que los graduados del programa de formación del Servicio de Empleo Juvenil del Gobierno sean contratados con puestos fijos una vez finalizada su formación.

“BAIC debe ajustarse a lo que hacen todos los demás fabricantes de equipos originales. Sin excepciones, sin atajos en materia de prestaciones”, afirmó Mziyanda Twani, secretario regional del NUMSA para el Cabo Oriental.

Paule-France Ndessomin, secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana, agregó: “La negociación sectorial es un pilar de las relaciones laborales en Sudáfrica. BAIC no debe socavarla con salarios bajos”.

El proyecto insignia no cumple con las expectativas

En 2016, el grupo de Pekín formó una empresa conjunta con Industrial Development Corporation (IDC), de propiedad estatal, en la que adquirió una participación del 65 % frente al 35 % de IDC, con el fin de construir una planta de montaje de 12,6 mil millones de rands (764 millones de dólares) en la zona de Coega, en las afueras de Gqeberha.

La planta estaba destinada a producir hasta 100.000 vehículos al año, crear 10.000 puestos de trabajo y servir de base para las ambiciones de BAIC en África Subsahariana, Oriente Medio y más allá.

Las ventas se han mantenido bajas. Desde entonces, BAIC ha depositado sus esperanzas en el SUV X55 y, más recientemente, en el B30, al tiempo que ha señalado sus planes de ampliar las instalaciones de Coega a pesar de las presiones arancelarias estadounidenses sobre el comercio mundial.

Los automóviles chinos, encabezados por la marca Haval de Great Wall Motors y por Chery, se han convertido en parte habitual del paisaje vial sudafricano. En el primer trimestre de 2026, las ventas combinadas de vehículos fabricados en China ascendieron a 16.094, y estas marcas ahora se sitúan entre las tres más vendidas del país.

Su avance se ha basado en unos precios competitivos y en la mejora de las características técnicas, en un momento en el que los elevados tipos de interés y el débil crecimiento de los salarios reales han reducido el presupuesto de los consumidores sudafricanos.

Shutterstock image of Baic,Logo
Imagen de Shutterstock del logotipo de Baic

El comercio debe estar al servicio de los trabajadores, no en su contra

Por Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL Global Union

Esa no es la pregunta correcta. Y mientras sigamos planteándola, los trabajadores de todo el mundo, desde Detroit hasta Düsseldorf, desde Dakar hasta Daca, seguirán pagando las consecuencias.

Quiero dejar en claro cuál es la postura de IndustriALL. Representamos a aproximadamente 50 millones de trabajadores de los sectores minero, energético y manufacturero en más de 140 países. El comercio afecta a todos y cada uno de ellos. Estamos a favor del comercio internacional, pero debe ser justo. El comercio no es un fin en sí mismo, sino que debe beneficiar a los trabajadores y a las sociedades en su conjunto. Lo que rechazamos es un sistema comercial diseñado para servir al capital a costa de las personas que construyen, extraen y fabrican.

El sufrimiento es real, el diagnóstico es erróneo

Los trabajadores del mundo industrializado que se sienten abandonados por la globalización no están equivocados. Las pruebas son inequívocas. Los estudios han demostrado que la competencia de las importaciones procedentes de China supuso hasta un 25 % de la caída del empleo en el sector manufacturero estadounidense en los años posteriores a la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y, lo que es más importante, cuando esas regiones se recuperaron finalmente y el desempleo descendió, fueron los trabajadores más jóvenes y menos experimentados quienes obtuvieron los nuevos puestos de trabajo. Los que perdieron sus medios de vida tendieron a permanecer en el paro o a abandonar el mercado laboral por completo. El efecto devastador de las perturbaciones comerciales es permanente y personal.

La indignación es legítima y los trabajadores merecen ser escuchados. Pero los aranceles, en particular los aranceles unilaterales impuestos al margen de cualquier marco de la OMC, no son la solución.

La razón es la siguiente: en una economía integrada a escala mundial, los aranceles unilaterales no repatrían los puestos de trabajo, sino que desvían el flujo de mercancías. Cuando un país eleva las barreras, las cadenas de suministro se adaptan. El déficit puede reducirse sobre el papel, mientras que el desequilibrio subyacente persiste. Entretanto, los trabajadores de países que no tuvieron nada que ver con la disputa original se enfrentan a precios más elevados, a la interrupción de las cadenas de suministro y, en el sur global, a la pérdida de las mismas oportunidades de exportación que se suponía que iban a impulsar su desarrollo.

Esto se vio claramente reflejado en nuestra reunión de emergencia sobre comercio celebrada el 23 de abril de 2026, en la que se reunieron más de 200 representantes de 65 países para evaluar la situación actual. Los datos presentados fueron contundentes: los aranceles no habían modificado de forma sustancial el panorama del comercio mundial. Lo que sí habían hecho era generar incertidumbre, disparar los costos y los precios, reducir los salarios reales de unos trabajadores que ya se encontraban bajo presión y agravar las divisiones precisamente en el momento en que la solidaridad es más importante.

Estratégicos, no reactivos

IndustriALL reconoce la importancia de utilizar instrumentos de defensa comercial. Nuestra postura, adoptada por nuestro Comité Ejecutivo y confirmada por la reciente resolución del Congreso, es clara: los aranceles pueden ser una herramienta legítima cuando se utilizan de forma estratégica, en el marco de un sistema comercial internacional justo y basado en normas, como parte de un paquete más amplio de políticas industriales que incluya condiciones laborales y un plan definido para desarrollar la capacidad manufacturera y crear empleos dignos.

Esto es algo muy distinto de una guerra arancelaria.

La cuestión fundamental, tal como lo expresaron claramente nuestros colegas del Comité Asesor Sindical ante la OCDE (TUAC) en nuestra reunión de abril, es qué hacen los Gobiernos y las empresas con el tiempo y los ingresos adicionales que les proporcionan los aranceles. ¿Invierten en los trabajadores, en la mejora de sus competencias, en la protección social y en industrias nacionales verdaderamente competitivas? ¿O permiten que las empresas obtengan beneficios adicionales y reduzcan los impuestos a los más ricos, mientras los trabajadores esperan una reindustrialización que nunca llega?

Sabemos por experiencia cuál de estos resultados es el más habitual.

Una agenda comercial centrada en los trabajadores

IndustriALL lleva años proponiendo un marco centrado en los trabajadores. Nuestros diez principios rectores, adoptados por primera vez en 2018, se basan en una sencilla convicción: los problemas globales requieren soluciones globales. La respuesta a un sistema multilateral fracturado no es abandonar el multilateralismo, sino repararlo, con los trabajadores sentados en la mesa de negociaciones.

Esto significa que los acuerdos comerciales deben incluir derechos laborales exigibles, no como un simple complemento, sino como un aspecto fundamental. Significa que el acceso al mercado debe estar vinculado al cumplimiento de los convenios de la OIT. Significa que los Gobiernos democráticos deben conservar el margen de maniobra político necesario para desarrollar la capacidad industrial sin la amenaza de ser demandados por empresas multinacionales a través de los mecanismos de solución de controversias entre inversores y Estados. Y significa que la contratación pública, una de las herramientas más poderosas de que disponen los Gobiernos, debe seguir estando disponible para apoyar la industria manufacturera nacional y las comunidades locales.

La voz del sur global

Hay algo que me preocupa profundamente del debate actual: se desarrolla casi en su totalidad en, por y para el norte global. Cuando se habla de los trabajadores de África, Asia y América Latina, si es que se los menciona en absoluto, se los trata como una fuente de competencia que hay que manejar, y no como personas cuyo desarrollo y dignidad son igualmente importantes.

El comercio internacional es un vehículo importante para el desarrollo de las economías y la mejora de las condiciones sociales y laborales en el sur global. Muchos países en desarrollo, incluidos los menos desarrollados, desempeñan un papel importante en las cadenas de suministro mundiales. Por esta razón, la gestión de estas cadenas de suministro mediante la diligencia debida en materia de derechos humanos constituye una parte fundamental de la labor de IndustriALL. El camino a seguir está claro: es esencial pasar de una legislación voluntaria a una vinculante.

Si es posible establecer normas vinculantes para las cadenas de valor mundiales, ¿por qué no para el comercio en sí mismo? El mundo se encuentra inmerso en una crisis de desigualdad. ¿Cómo podemos invertir esta tendencia? No cabe duda: mediante normas vinculantes para el comercio y la producción en las cadenas de suministro, de modo que se protejan los derechos humanos y laborales y sea posible seguir una vía de desarrollo auténtica.

En IndustriALL, rechazamos por completo ese planteamiento. El mismo sistema comercial basado en normas que reclamamos para un trabajador siderúrgico de Pensilvania también debe beneficiar a una trabajadora de la confección de Bangladesh y a un minero de Zambia. La Zona de Libre Comercio Continental Africana, si se asienta sobre normas laborales sólidas, ofrece la posibilidad de una verdadera industrialización en todo un continente que, con demasiada frecuencia, ha sido tratado como una fuente de materias primas en lugar de como un lugar donde se debe añadir y distribuir el valor. Los acuerdos comerciales firmados recientemente encierran el mismo potencial, pero solo si las protecciones de los trabajadores son exigibles y reales.

En los próximos meses recabaremos las opiniones de nuestros compañeros y compañeras de todo el sur global, ya que una política comercial en favor de los trabajadores no puede elaborarse únicamente en las capitales de los países ricos.

Lo que necesitamos ahora

La situación actual es peligrosa, no porque los países se estén replanteando el comercio, sino porque lo están haciendo de forma aislada, de manera reactiva, sin contar con los trabajadores en la mesa de negociaciones ni tener una visión clara de cuál es el verdadero propósito del comercio.

La posición de IndustriALL sigue siendo la misma y es clara: el comercio debe estar al servicio de los trabajadores, las comunidades y el desarrollo. Eso implica una política industrial estratégica que acompañe a cualquier instrumento de defensa comercial. Implica derechos laborales exigibles en todos los acuerdos. Implica unidad y solidaridad más allá de las fronteras, y no un nacionalismo económico que enfrente a los trabajadores entre sí.

No podemos construir una economía global justa aislándonos. Solo podemos construirla juntos.

IndustriALL Global Union lucha por este objetivo general y lo sitúa en el centro de todas sus acciones y campañas.

La fuerza de una clase trabajadora organizada es el pilar fundamental para hacer realidad el lema de nuestro Congreso: “Organizándonos para un futuro justo”.

Kemal speaks at the IndustriALL Global Union World Congress, Sydney, November 2025
Kemal toma la palabra en el Congreso Mundial de IndustriALL Global Union. Sídney, noviembre de 2025

Accidentes de trabajo mortales ponen de manifiesto las fallas sistémicas de seguridad en la India

En conjunto, estas muertes ponen de manifiesto graves fallas en la identificación de riesgos, la preparación para emergencias y la seguridad laboral en los lugares de trabajo de alto riesgo de toda la India.

Un patrón de riesgos evitables

Estos accidentes se producen tras una serie de incidentes mortales en diversos sectores y lugares de trabajo, como la explosión de Singhitarai y otras catástrofes. En muchos de esos casos, los trabajadores y los sindicatos ya habían expresado anteriormente su preocupación por las condiciones de inseguridad.

Los datos del sector manufacturero de la India confirman este patrón. La mayoría de las lesiones causadas por prensas mecánicas afectaron a operarios de máquinas a las que se les habían retirado los sensores de seguridad. Un tercio de los trabajadores lesionados no había recibido capacitación alguna y tuvieron que aprender a operar maquinaria sobre la marcha. Cuando el personal alertaba sobre máquinas defectuosas, los supervisores hacían caso omiso. Las inspecciones suelen pasar por alto por completo a los trabajadores, y es poco frecuente que los compradores y los inspectores gubernamentales hablen con quienes conocen los peligros de primera mano.

Fortalecimiento de la inspección laboral y la prevención

Los datos oficiales revelan graves deficiencias en materia de supervisión. Las cifras de la Dirección General, el Servicio de Asesoramiento a Empresas y los Institutos de Trabajo muestran que la cobertura de las inspecciones se mantuvo por debajo del 40 % en 2023, incluso en las fábricas con procesos peligrosos. Las consecuencias quedan reflejadas en los reclamos. Solo en mayo de 2026, la Corporación Estatal de Seguros para Empleados resolvió 185.634 reclamos por incapacidad permanente. No existe un desglose que indique cuándo se produjeron estas lesiones, pero una cifra tan elevada en un solo mes apunta tanto a la falta de fiabilidad de los datos como a la urgente necesidad de inspecciones más robustas.

El Gobierno debe reforzar urgentemente la capacidad de inspección, incluida la pericia técnica especializada para los sectores peligrosos, y garantizar que los inspectores tengan un acceso real a todos los lugares de trabajo, incluidas las obras gestionadas por contratistas y las zonas económicas especiales.

Los trabajadores y sus sindicatos suelen ser los primeros en identificar los riesgos emergentes. Cuando dan la voz de alarma, los empresarios y las autoridades reguladoras deben escucharlos y actuar.

Sanjay Singh, secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores de la Electricidad de la India y miembro del Comité Ejecutivo de IndustriALL, declaró:

“La presencia de trabajadores subcontratados en las operaciones productivas fundamentales refleja una creciente dependencia de la mano de obra precaria en las industrias peligrosas. La tragedia de Visakhapatnam pone de relieve tanto la escasez de mano de obra calificada como la falta de inversión adecuada por parte de las empresas en medidas de seguridad. Ambas cuestiones deben abordarse con urgencia”.

Ashutosh Bhattacharya, secretario regional para Asia del Sur de IndustriALL Global Union, añadió:

“Todo trabajador tiene derecho a regresar a casa sano y salvo al final de la jornada laboral, pero ese derecho carece de valor real si no hay inspecciones rigurosas. El Convenio 81 de la OIT les muestra el camino a los Gobiernos: deben dotar de personal adecuado a los servicios de inspección, someter todos los lugares de trabajo a un escrutinio minucioso y situar a los trabajadores y a sus sindicatos en el centro de la prevención. Cada falta de acción se mide en víctimas mortales”.