Huelga nacional en Indonesia para detener la controversial ley general

El 28 de septiembre, en una conferencia de prensa, los dirigentes sindicales de la Confederación Sindical de Indonesia (KSPI), la Confederación de Sindicatos de Todos los Trabajadores de Indonesia (KSPSI AGN), KSPSI Yorrys y el Movimiento Nacional por el Bienestar (GEKANAS), exhortaron al parlamento y al Gobierno a no aprobar el proyecto de la ley general el 8 de octubre.

El presidente de la KSPI, Said Iqbal, declaró:

“5 millones de miembros sindicales de 30 provincias y 300 ciudades o distritos detendrán la producción y se unirán a la huelga nacional pacífica durante tres días. A partir del 29 de septiembre, realizaremos manifestaciones continuas en frente del parlamento y el Ministerio de Coordinación de Asuntos Económicos”.

“No tenemos intenciones de empeorar la situación de la COVID-19, pero nos vemos forzados a tomar medidas públicamente dado que el Gobierno no aceptó los reclamos de los trabajadores en el debate sobre el proyecto de la ley general”.

Decepcionados por las propuestas del Gobierno, los sindicatos sostienen que, si el proyecto de la ley general se implementa, la disposición sobre subcontratación se flexibilizará sin restricciones con respecto a la duración de los contratos y el tipo de ocupaciones. El trabajo por contrato vitalicio se volverá una posibilidad.

Los sindicatos criticaron los intentos del Gobierno de modificar las normas con respecto al salario mínimo y la indemnización por despido, que reducen ligeramente las tasas, pero introducen cláusulas acerca de la formación.

“No hay nada de malo con la formación de los trabajadores. De hecho, estamos de acuerdo con el Gobierno en revisar las normas para facilitar la inversión, pero los derechos y los beneficios de los trabajadores protegidos en la Ley sobre Recursos Humanos de 2003 no deben reducirse. Los sindicatos están preocupados por las disposiciones que hacen muy fácil la contratación y los despidos, y la licencia por vacaciones de los trabajadores también se verá afectada”.

“Estas propuestas afectarán el bienestar de los trabajadores indonesios”,

expresó Iqbal.

La secretaria regional de IndustriALL para el sudeste asiático, Annie Adviento, afirmó:

“IndustriALL expresa su solidaridad con nuestros afiliados que luchan contra el proyecto de la ley general. Exhortamos al Gobierno a retirar inmediatamente el conjunto de disposiciones en materia de recursos humanos del controversial proyecto de ley. El Gobierno debería, en cambio, enfocarse en luchar contra la COVID-19 y evitar despidos masivos en el país”.

Bangladesh: sindicato logra la reincorporación de trabajadoras de la confección embarazadas

La pandemia de COVID-19 ha afectado profundamente a la industria de la confección en Bangladesh. Muchos trabajadores fueron despedidos y algunas empresas usaron la pandemia como pretexto para hacerlo.

En mayo y junio este año, cuando los gerentes de Adams Apparels descubrieron, durante un chequeo médico interno, que algunas empleadas estaban embarazadas, procedieron a despedirlas una por una.

La BGTLWF, afiliada a IndustriALL, presentó una queja en nombre de las trabajadoras a la Asociación Nacional de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladesh (BGMEA) para pedir su intervención.

Después de negociaciones exhaustivas entre la BGMEA, Adams Apparels y la BGTLWF, el empleador y el sindicato alcanzaron un acuerdo y firmaron un memorando de entendimiento. Según este documento, las trabajadoras embarazadas deben recuperar sus empleos y recibir una indemnización.

Al 20 de septiembre, cada una de ellas había recibido BDT 25.000,00 (US$ 289). También se acordó que las mujeres retomarán sus tareas habituales una vez que se sientan capaces de volver al trabajo después de haber dado a luz.

Kutubuddin Ahmed, presidente de BGTLWF, afirmó:

“Esta es una victoria importante, especialmente dados los desafíos enfrentados por los trabajadores durante la COVID-19. A pesar de nuestros esfuerzos, conquistar los derechos laborales previstos por la ley, tales como las prestaciones por maternidad, es una batalla cuesta arriba”.

“Firmamos este memorando de entendimiento para socorrer rápidamente a las trabajadoras embarazadas y garantizar su seguridad laboral. Esperamos que, a pesar de sus limitaciones, este acuerdo actúe como un elemento disuasivo y ayude a asegurar que los empleadores respeten los derechos de las trabajadoras a las prestaciones por maternidad”.

Continúa la huelga en Cerrejón Colombia

Sintracarbón, afiliado a IndustriALL Global Union, se está resistiendo al cambio de turno, que significaría una reducción de 2500 empleos directos e indirectos. Según Igor Díaz, presidente de Sintracarbón, la decisión se tomó sin consultar al sindicato e incumple la legislación colombiana.

“Seguiremos haciendo huelga, ya que la empresa ha tomado una postura firme para eliminar los beneficios que han estado históricamente incluidos en nuestro convenio colectivo, así como quiere implementar un sistema de turnos que afectará la salud de los trabajadores”, expresó Díaz.

El nuevo sistema de turnos, que los trabajadores llaman el “turno de la muerte”, implicará que se trabajen 72 días adicionales por año sin aumento de salario. Los trabajadores pasarán directamente de los turnos diurnos a los nocturnos sin acceder a un ciclo de siete días para recuperarse, así como tampoco gozarán de transporte a sus casas entre los turnos. Esto alterará la vida familiar, generará un mayor agotamiento y, como resultado, aumentará los accidentes laborales.

La empresa sostiene que el cambio de turno es necesario para que la mina sea sostenible económicamente y no está sujeto a negociación. Según Sintracarbón, la empresa está tratando de reducir los beneficios en el convenio colectivo para financiar el costo de indemnizar a los trabajadores que serán despedidos como consecuencia de la introducción del nuevo turno.

El Ministerio de Trabajo convocó a las partes con el fin de iniciar un diálogo para resolver el conflicto, pero Cerrejón no respondió. Si bien el sindicato está dispuesto a entablar un diálogo tripartito, Cerrejón no quiere que el Gobierno intervenga.

Durante su reunión del 25 de septiembre, la red sindical mundial de Glencore se solidarizó con los miembros de Sintracarbón y llamó a Glencore a instar a Cerrejón a volver a la mesa de negociaciones y buscar una solución que beneficie a los trabajadores, la comunidad, la empresa y el país.

 

El secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, afirmó:

“Es inaceptable que Cerrejón utilice a los trabajadores para reducir costos, exigiéndoles que hagan concesiones enormes que empeorarán sus condiciones laborales, incluido el inhumano cambio de turno. La familia de IndustriALL Global Union apoya la huelga por la justicia, la igualdad y la dignidad. Sintracarbón puede contar con nuestro apoyo para garantizar que se haga justicia en el lugar de trabajo”.

“De acuerdo con las demandas de los trabajadores, Cerrejón debe volver a la mesa de negociaciones para buscar soluciones que beneficien a todos. De lo contrario, IndustriALL seguirá tomando medidas frente a los clientes y accionistas principales de la empresa”.

Cerrejón produce carbón para su exportación a empresas de servicios públicos de todo el mundo.

Indonesia: trabajadores metalúrgicos denuncian despidos ilícitos en PT Jui Shin

En mayo de 2020, PT Jui Shin Indonesia (PTJSI), una empresa de baldosas de cerámica ubicada en la provincia de Sumatra del Norte, anunció los despidos causados por la pérdida de ganancias durante la pandemia de COVID-19. Los despidos unilaterales contravienen la Ley sobre Recursos Humanos n.º 13 de 2003, que establece claramente que debe realizarse una negociación bipartita con el sindicato antes de cualquier cese de trabajadores.

El 11 de mayo, con el fin de protestar por la negativa de la empresa a negociar, los trabajadores se declararon en huelga. En represalia, unos días después, la empresa despidió a 197 trabajadores, incluidos todos los miembros del comité local de la FSPMI.

El sindicato, tanto a nivel local como provincial, presentó quejas ante el departamento de trabajo del distrito de Sumatra del Norte, así como criticó a este organismo por no responder a los reclamos de los trabajadores.

Junto con su sindicato, los trabajadores organizaron una serie de manifestaciones. Una de ellas se llevó a cabo el 12 de septiembre, cuando 30 personas despedidas por PTJSI organizaron una manifestación “sleep-in” en la zona industrial cerca de la empresa. Mediante esta acción buscaron transmitir el mensaje de que la legislación laboral había muerto.

El presidente de la FSPMI, Said Iqbal, expresó:

“Exigimos al ministro de Recursos Humanos que visite a los trabajadores y resuelva el conflicto. El Gobierno debe hacer cumplir las leyes laborales y tomar medidas severas contra PTJSI. Es innegable que la COVID-19 ha envalentonado a los empleadores para violar las leyes y reprimir a los sindicatos”.

“Desde febrero, no menos de 3121 miembros de la FSPMI han sido despedidos, alrededor de diez mil han sido suspendidos, sin goce de sueldo o con remuneración parcial, o se han rescindido sus contratos. Esta es una crisis laboral grave. Es por eso que pedimos al Gobierno que se centre en el problema de los despidos masivos en lugar del proyecto de ley general (‘Omnibus’)”.

Valter Sanches, secretario general de IndustriALL Global Union, le escribió a la empresa lo siguiente:

“Es indignante que su empresa se haya negado a llevar a cabo la negociación bipartita preliminar establecida por ley con el sindicato local FSPMI y despedido unilateralmente a 197 trabajadores en mayo de 2020. Se trata de una violación flagrante de la Ley sobre Recursos Humanos n.º 13 de 2003 y también constituye una grave vulneración del Estado de derecho en Indonesia”.

“Instamos a PT Jui Shin Indonesia a que reintegre inmediatamente a los 197 trabajadores despedidos en mayo de 2020 con la totalidad de sus salarios atrasados, prestaciones y antigüedad”.

No guardaremos silencio ante la violencia ejercida por el Estado en Zimbabue, afirman los trabajadores metalúrgicos sudafricanos

El 23 de septiembre, el NUMSA, que está afiliado a IndustriALL Global Union, organizó un piquete en la embajada de Zimbabue en Pretoria para protestar contra los abusos de los derechos humanos y laborales en el país. El piquete es una respuesta al Día Internacional de Acción convocado por la CSI-África para manifestarse en contra de las violaciones de los derechos humanos y laborales en Zimbabue.

En esta manifestación, se unieron al sindicato las organizaciones de la sociedad civil que están denunciando los abusos mediante la campaña virtual #ZimbabweanLivesMatter (“Las vidas zimbabuenses importan”), acción que ha llamado la atención sobre estas violaciones y ha recibido apoyo mundial. La campaña virtual surgió luego de que las redes sociales se convirtieran en una de las únicas formas de protestar después de que el Gobierno de Zimbabue prohibiera las manifestaciones, previstas para el 31 de julio, en contra de la corrupción en las adquisiciones vinculadas a la COVID-19 y la profundización de la crisis social y económica en el país.

El desempleo es alto y la mayoría de los salarios corresponden a tan solo US$ 30 al mes, lo que significa que los trabajadores viven en la pobreza. Cuando los sindicatos de Zimbabue hicieron campaña por salarios dignos para proteger a los trabajadores de los bajos salarios y la hiperinflación, que supera el 800 porciento, se los calificó de “organizaciones terroristas”.

Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, más de ocho millones de personas necesitan ayuda de emergencia para evitar el hambre.

Activistas, estudiantes, periodistas y los organizadores de la manifestación del 31 de julio fueron arrestados, secuestrados y torturados, imputados en los tribunales por intentar derrocar al Gobierno y acusados de “incitar a la violencia” o de desobedecer las regulaciones por la COVID-19. Las manifestaciones fueron reprimidas por una fuerte presencia policial y militar y los pocos que sacaron pancartas a las calles fueron detenidos.

Tsitsi Dangarembga, nominada al premio Booker 2020, cuya novela This Mournable Body ha sido preseleccionada, también fue arrestada por “incitar a la violencia” y la “intolerancia”.

El NUMSA exige, entre otros reclamos, que la Unión Africana investigue las violaciones de derechos humanos y haga responsable al Gobierno. Además, sostiene que el poder judicial debe ser independiente y que es preciso respetar la libertad de asociación. También se deben respetar las libertades de los medios de comunicación y retirar los cargos contra periodistas y otros presos políticos.

Andrew Chirwa, presidente del NUMSA, expresó:

“En lugar de abordar la crisis, el Gobierno de Zimbabue respondió con brutalidad y represión. El país se encuentra en las garras de la violencia ejercida por el Estado contra su gente. Exigimos la libertad de los trabajadores para participar en las actividades de cualquier sindicato de su elección y que se proteja su derecho de huelga”.

Paule France Ndessomin, secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana, declaró:

“Exhortamos al Gobierno de Zimbabue a que respete las normas laborales internacionales. Los sindicatos juegan un papel importante en la mejora del bienestar de los trabajadores y las comunidades de la clase obrera, pero solo pueden hacerlo cuando se respetan sus libertades y derechos”.

Los 10 afiliados de IndustriALL en Zimbabue, que organizan a los trabajadores en los sectores de la química y de plásticos, energía, ingeniería, metal, minería, manufactura y textil, confección, calzado y cuero, recibieron con agrado el apoyo del NUMSA. Este, según afirmaron, fortaleció no solo la solidaridad internacional, sino también su determinación de seguir luchando por los derechos humanos y laborales.

Las leyes antiobreras del gobierno de Modi provocan manifestaciones sindicales

Mientras los trabajadores destrozaban ejemplares de estas leyes laborales draconianas, el gobierno de Modi aprobó tres normas fundamentales en material laboral de manera antidemocrática, básicamente reescribiendo el derecho laboral del país. Estas leyes incluyen el Código de Relaciones Laborales, el Código de Seguridad Social y el Código de Seguridad, Salud y Condiciones Laborales.

La legislación se aprobó en el Parlamento sin debate, al tiempo que los partidos de la oposición boicoteaban la sesión de la cámara debido a las disposiciones que afectan a los trabajadores agrícolas. La aprobación de estas normas en materia laboral contradice las directrices del propio gobierno con respecto a las consultas prelegislativas, ya que no se consultó debidamente a los sindicatos y los trabajadores del sector informal, que son los principales afectados por los cambios.

Estos cambios aumentan la vulnerabilidad de los trabajadores y facilitan políticas de contratación y despido favorables a las empresas sin proteger apropiadamente los derechos de los empleados, lo que promueve el trabajo por contrato y a plazo fijo sin la protección social adecuada. Ejercer el derecho de huelga legalmente es prácticamente imposible. Las nuevas leyes en materia de seguridad social son discriminatorias en muchos sentidos, ya que eliminan las disposiciones de bienestar para numerosos trabajadores del sector informal.

 

El Dr. G. Sanjeeva Reddy, presidente del INTUC y afiliado a IndustriALL, expresó:

“Condenamos enérgicamente la forma antidemocrática en la que se han aprobado estas leyes laborales antiobreras. Con la fuerte caída del crecimiento económico y el aumento del desempleo, los trabajadores de todo el país se enfrentan a una situación desesperada. Las centrales sindicales de India han formado, más allá de las afiliaciones políticas, una plataforma conjunta para defender los intereses de los trabajadores. Los sindicatos indios también se solidarizaron con los trabajadores agrícolas y las organizaciones de agricultores y sus manifestaciones en contra de las políticas antiagrícolas el 25 de septiembre. Estamos trabajando juntos para salvar a la gente del gobierno dictatorial de Modi”.

Los reclamos de los sindicatos incluyen:

Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL, expresó:

“Estamos consternados por la falta de respeto al proceso democrático. El gobierno indio debe entablar un diálogo genuino con los representantes sindicales y garantizar que las leyes laborales incorporen los derechos humanos y los principios fundamentales reconocidos internacionalmente, así como los derechos laborales. IndustriALL y las federaciones sindicales mundiales están buscando intensificar las acciones de solidaridad mundial para apoyar al movimiento sindical indio en su lucha por salvar la democracia y defender los derechos de sus miembros”.

Participaron en la manifestación las centrales sindicales INTUC, AITUC, HMS, CITU, AIUTUC, TUCC, SEWA, AICCTU, LPF, UTUC y varias federaciones independientes

Dirigente sindical camboyano reincorporado

El 14 de agosto, el CUMW movilizó a los trabajadores y organizó una manifestación en la zona económica especial de Shandong Sunshell (Svay Rieng). A continuación, el departamento de trabajo provincial convocó una reunión de mediación entre la dirección de Youli y el sindicato, y el 21 de septiembre se reincorporó a los dos trabajadores.

Se han generado incesantes campañas internacionales y nacionales para la reincorporación de los 724 trabajadores de la confección despedidos en junio. En julio, en una primera victoria, el sindicato logró que Youli devolviera sus empleos a 11 trabajadoras embarazadas y a un dirigente sindical local.

El secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, se comunicó con la empresa para pedirle que reincorpore a los 724 trabajadores y que deje de contratar a nuevos empleados luego de los despidos masivos.

El presidente del CUMW, Pav Sina, expresó:

“La solidaridad internacional ha sido importante para la reincorporación de nuestros miembros y dirigentes sindicales locales en Youli. La empresa ha prometido continuar con las negociaciones relativas a los 712 trabajadores restantes y seguiremos esto de cerca. Continuaremos luchando por los derechos de los trabajadores junto con IndustriALL”.

El 4 de septiembre, IndustriALL organizó un día de acción mundial para poner fin a la represión sindical en la industria de la confección. La respuesta fue excelente y muchas personas optaron por apelar a Youli específicamente para que detenga sus prácticas antisindicales.

 

Christina Hajagos-Clausen, directora del sector textil y de la confección de IndustriALL, declaró:

“Esta es una victoria sindical importante y felicitamos a CUMW por su éxito".

Apoye a los mineros ucranianos que están manifestándose bajo tierra

Envíe un mensaje a la dirección de la empresa a través de LabourStart para exigir que entable negociaciones constructivas con los mineros y sus sindicatos, así como para expresar su apoyo y solidaridad hacia ellos.

La manifestación comenzó el 3 de septiembre, cuando 29 mineros se quedaron en el interior de la mina Oktyabrskaya luego de terminar su turno. Unos días después, ante la falta de respuesta de la dirección, 364 mineros de otras tres minas pertenecientes a la misma empresa se unieron a la manifestación subterránea

Los mineros exigen un aumento salarial, mejores condiciones de trabajo, disposiciones preferenciales en sus planes de pensiones debido a las condiciones laborales peligrosas y que se ponga fin a las infracciones en las evaluaciones de la seguridad en el lugar de trabajo. Además, reclaman un cambio en la dirección que, en su opinión, está llevando a la empresa a una crisis.

Desde el inicio del conflicto, familiares, mineros y residentes locales han realizado manifestaciones de solidaridad diarias en Kryvyi Rih. Desde la semana pasada, se han llevado a cabo demostraciones solidarias a diario en Kiev frente a los edificios gubernamentales.

Los hijos de los mineros también han apoyado la manifestación al pedirle a la dirección de la empresa que escuche las demandas de los mineros.

Según Mykhailo Volynets, el presidente del Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania, las negociaciones entre los mineros manifestantes y la dirección de la planta de mineral de hierro Kryvyi Rih están programadas para hoy.

Kemal Özkan, el secretario general adjunto de IndustriALL, expresó:

“Pedimos a la dirección de la planta de mineral de hierro Kryvyi Rih que inicie negociaciones constructivas con los mineros y sus sindicatos y se abstenga de ejercer presión contra los manifestantes, los activistas sindicales y sus familiares”.

La crisis del coronavirus debe ser una señal a los sindicatos para cambiar el mundo

ARTÍCULO DE FONDO

Texto: Walton Pantland

El virus parece haber surgido en un mercado de productos frescos en Wuhan, China, a finales del año pasado. Así como la legendaria mariposa agita sus alas esparciendo cambios profundos en todas partes, el murciélago o pangolín infectado causó una tormenta caótica en todo el mundo.

La pandemia expone a la perfección la globalización y sus largas y opacas cadenas de suministro. Todas las cosas están conectadas con todo lo demás, pero no siempre está claro cómo o qué podemos hacer para influir en el flujo del dinero, del poder y de la información.

Este es el contexto en el que los sindicatos operan desde la década de 1980: intentan encontrar soluciones locales para complejos problemas globales, y aprenden a enfrentar el capital amorfo y sin fronteras, a través de una cooperación internacional cada vez mayor. Los sindicatos globales fueron pioneros de un nuevo internacionalismo de los trabajadores/as, globalizaron las relaciones laborales a través de Acuerdos Marco Globales y campañas de solidaridad internacional e incitaron que los consumidores ejerzan presión sobre las marcas.

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Ese mundo se detuvo abruptamente en marzo de este año. La economía global se suspendió, las fronteras se cerraron y los países entraron en cuarentena.

Ahora que muchos países comienzan una cautelosa reapertura, aún no se definió la forma del nuevo mundo. Pero la crisis del coronavirus parece traer una transformación definitiva, un verdadero punto final.

El mundo será diferente a partir de ahora.

El virus fue aclamado como un gran nivelador: ricos o pobres, todos somos biológicamente susceptibles a la infección. De hecho, reveló una clara división de clases. Inicialmente, el virus se propagó desde  China a través de la clase de empresarios internacionales que asisten a reuniones mundiales. Se extendió por toda Europa a través de la clase que pasa el invierno en las estaciones de esquí italianas, y a África y América Latina a través de la clase que pasa sus vacaciones en Europa.

El impacto también fue desigual e injusto: las personas móviles y globalizadas que propagan el virus por todo el mundo también son las que se encuentran en mejores condiciones para hacerle frente. La mayoría puede realizar cómodamente sus trabajos de oficina desde su casa, con el espacio y los equipos que necesitan.

La gente de la clase trabajadora, los que nunca podrían imaginar un viaje para esquiar o vacaciones en el extranjero, fueron los más afectados por la crisis: los desempleados encerrados en apartamentos atestados de gente; los trabajadores/as de la salud y encargados de la limpieza de hospitales que tuvieron que ir a trabajar sin equipos de protección, como soldados que van a la batalla sin armas.

Los trabajadores/as de supermercados, transporte y reparto, que hasta hace poco eran menospreciados por ser poco calificados, repentinamente se reconocieron como el vínculo esencial que mantiene unidas a nuestras sociedades; así también, aquellos trabajadores/as laborando en oficios de producción sin habilidades profesionales para armar un automóvil, coser una camisa, minar carbón o sacar manchas de aceite del sofá.

Trabajadores en Tailandia

Se revelaron más desigualdades: hay más mujeres que hombres en trabajos peligrosos de primera línea y más personas de color. Los que ya eran vulnerables en esta economía se tornaron más vulnerables.

Los sindicatos respondieron bien, movilizaron a sus activistas y recursos para defender a los trabajadores/as. Los programas de permiso de ausencia que brindan apoyo a los trabajadores/as son el resultado de campañas sindicales, al igual que la presión para proporcionar equipos de protección. Los sindicatos destacaron el papel esencial que desempeñan los trabajadores/as mal remunerados en áreas clave de la economía. A través de negociaciones, muchos de nuestros afiliados lograron acuerdos esenciales para la supervivencia a nivel nacional y empresarial, desde Sudáfrica  hasta Brasil y Pakistan.

Gracias a las negociaciones sobre la remuneración durante las medidas de cuarentena, millones de trabajadores/as pudieron refugiarse de manera segura, frenaron la propagación del virus y salvaron la vida de innumerables personas. Los sindicatos también estuvieron a la vanguardia al brindar asesoramiento sobre salud pública y distribuir desinfectante, mascarillas y guantes. Pidieron la modificación de sus lugares de trabajo con el fin de abordar la crisis, desde plantas de producción de automóviles que se pusieron a fabricar ventiladores hasta plantas de fabricación de prendas de vestir que ahora se han dedicado a producir mascarillas.

A consecuencia de todo esto, muchos países informaron un gran aumento del número de personas que se afilian a los sindicatos.

Sin embargo, la forma inicial del mundo posterior a Covid-19 no parece positiva, por lo menos si perteneces a un sindicato. Es horroroso enfrentar la masacre de trabajos perdidos, reconociendo que cada uno apoyaba a una familia y una comunidad. Los sectores con representación de IndustriALL son especialmente afectados: decenas de miles de trabajadores/as de la confección fueron despedidos cuando los compradores suspendieron los pedidos. Nissan está cerrando fábricas en Cataluña, Renault elimina puestos de trabajo, Rolls-Royce recorta empleos en la fábrica escocesa que fabrica motores de avión, los precios de los productos básicos están confusos y no sabemos cuál será el futuro de los sectores del petróleo y minería.

No obstante, tenemos que resistir la conclusión de que esta masacre sea consecuencia inevitable de la crisis del coronavirus. Hay que tener en cuenta los diferentes factores que influyen en esto:

En primer lugar, los empleadores y los gobiernos de derecha utilizan el coronavirus como una excusa para aplicar cambios que no podrían lograr en tiempos normales. Estados de la India han suspendido la legislación laboral. BHP ha introducido cambios de turno obligatorios. Además, muchas compañías aprovechan cínicamente la crisis de salud como una oportunidad para despedir a trabajadores/as que de todas maneras querían botar, mientras que, a la vez, obtienen ayuda financiera de los gobiernos.

El segundo factor es que el coronavirus aceleró dramáticamente procesos que ya estaban en marcha. Desde hace ya bastante tiempo, se vienen cerrando las plantas del sector automotriz, y el movimiento sindical está muy consciente de que el futuro de la movilidad es incierto.

También sabemos que no es sostenible la política de producir prendas de vestir en base a las últimas tendencias de la moda, y la renovación contínua de colecciones en forma rápida y barata. Sabemos que necesitamos una transición para pasar de una economía basada en combustibles fósiles a una economía verde. Sabemos que no hay futuro a largo plazo en el petróleo o el carbón. Tenemos claro que el cambio climático requiere una economía muy diferente.

Además, estudiamos y preparamos las políticas y estrategias que debemos aplicar. Estamos listos para hacerlo. Presentamos los argumentos a favor de una Transición Justa, y desarrollamos propuestas políticas detalladas sobre cómo se caracterizará en los diferentes sectores.

Lo que falta hasta la fecha es la voluntad política. La mayoría de los gobiernos se contentan con adoptar un enfoque de no intervención, con la esperanza de que unos pocos empujones suaves sean suficientes para impulsar al sector privado a invertir en la transformación. Y el sector privado espera claras señales de compromiso del gobierno sobre la vía que se va a seguir.

El coronavirus demostró que es posible que los gobiernos actúen de manera rápida y audaz para tomar decisiones que tendrán consecuencias dramáticas. Los gobiernos conservadores que pasaron años quejándose de tener las arcas vacías de repente encontraron miles de millones para impedir el desmoronamiento de la sociedad. Millones de trabajadores y trabajadoras fueron suspendidos, recibiendo dinero del estado, y las empresas obtuvieron apoyo financiero.

Los economistas se están dando cuenta, o reconocen, que los presupuestos del gobierno no son como los presupuestos del hogar, y que tal vez los grandes déficits no constituyen ningún problema: ese dinero nunca tiene que devolverse. La austeridad y la precariedad siempre fueron proyectos políticos, y nunca fueron necesarios por razones económicas o sociales.

Estas audaces respuestas de política reabrieron las conversaciones sobre el Ingreso Básico Universal, la importancia de los trabajadores/as esenciales y de primera línea, y muchos otros aspectos de la vieja normalidad que se daban por sentado.

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La nueva normalidad tiene que ser diferente

Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó en ruinas. Se encontró dinero para reconstruir el continente, y esa reconstrucción sentó las bases para el estado de bienestar que tuvo tanto éxito hasta que fue destruido por la contrarrevolución neoliberal de Thatcher y Reagan.

La Recuperación Justa de la Covid-19 debe ser otro momento como aquel que se registró después de la guerra. Los gobiernos y las empresas deben lograr los recursos necesarios para reconstruir una economía justa y verde. Se necesita trabajo globalmente coordinado para crear un “New Deal”. Necesitamos más que rescates. Necesitamos una inversión pública masiva en el futuro. Nuestro papel como sindicatos es exigir esto, defenderlo, promover nuestras políticas y, si es necesario, declarar huelgas para proteger el futuro.

Si nosotros no tomamos la iniciativa, otros lo harán.

Sindicatos aprueban acuerdo para mantener empleos en Volkswagen Brasil

En medio del escenario de incertidumbre generado por la pandemia del COVID-19, los trabajadores de la fábrica de VW en São Bernardo, Taubaté, Curituba y São Carlos votaron y aprobaron un acuerdo colectivo que asegura los puestos de trabajo durante cinco años.

“La pandemia no es la única responsable de la crisis, está agravando la crisis que vivimos desde hace algunos años. Evaluamos las condiciones con los pies en la tierra, ante el pronóstico de producción muy por debajo de la capacidad, y nuestra primera estrategia desde el inicio de la negociación fue garantizar la protección laboral.”

dijo el presidente del Sindicato de metalúrgicos de ABC en São Bernardo (el cual forma parte de la CNM/CUT, a su vez afiliada a IndustriALL Global Union), Wagner Santana.

La dirección de la automotriz le informó en agosto a los cuatro sindicatos que representan a los trabajadores de las plantas de VW que pretendía recortar aproximadamente el 35% de la plantilla con medias flexibles, debido a los efectos económicos de la pandemia. La decisión suponía la pérdida de 5200 puestos de trabajo de los 15.000 que engloba la compañía en el país.  

Desde entonces, las organizaciones sindicales trabajaron juntas durante 4 semanas para negociar colectivamente alternativas para mantener los puestos de trabajo y la competitividad de la empresa.

“Cada planta tiene sus propias peculiaridades, pero esto no impidió que los representantes sindicales negociaran puntos específicos. Esta unión fue sumamente importante para llegar al acuerdo, que ya es un referente en el país”

dijo el presidente del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos de Taubaté y Región (Sindmetau, afiliado a la CNM/CUT), Cláudio Batista.

El acuerdo incluye un Programa de despidos voluntarios (PDS), un plan médico, el congelamiento de reajustes y una nueva tabla salarial para quienes ingresen desde 2021, entre otros conceptos.

En tanto, el presidente del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos del Gran Curitiba (SMC, el cual es parte de la CNTM/FS, a su vez afiliada a IndustriALL), Sérgio Butka dijo:

“Gracias al sentido común de ambas partes, se hizo una propuesta para preservar y garantizar el empleo durante los próximos cinco años. Con eso, hay tranquilidad para que el trabajador pueda desempeñar bien su función y la empresa pueda planificar para enfrentar el difícil momento que atraviesa el país.”

El último sindicato en aprobar el acuerdo fue el Sindicato dos Metalúrgicos de São Carlos e Ibaté (que forma parte de la CNM/CUT), el 17 de septiembre. El presidente del gremio, Vanderlei Strano celebró el acuerdo, el cual calificó como una verdadera conquista que le brinda cierta tranquilidad a los trabajadores en medio de la pandemia.

El Grupo Volkswagen firmó un Acuerdo Marco Global con el Comité sindical mundial de la empresa en 2002. El coordinador de IndustriALL ante el Comité representa la posición de IndustriALL y de sus filiales sindicales. El acuerdo contempla la negociación colectiva y la libertad sindical, entre otros puntos.

Finalmente, el secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, dijo:

“Quiero felicitar a los trabajadores de VW de Brasil y a sus cuatro sindicatos (los cuales pertenecen a nuestras afiliadas, la CNM/CUT y CNTM) por haber actuado de manera unitaria en la movilización y durante el proceso de negociación.

Las garantías económicas, la seguridad del empleo por 5 años, las nuevas inversiones y productos son sumamente importantes tanto para los 15.000 trabajadores de VW, como para los miles de trabajadores que integran la cadena de producción: ahora pueden ver un horizonte de producción y empleo.

En un país cuyo gobierno destruye la legislación laboral y carece de una política industrial, el acuerdo es aún más importante; Es una inspiración para todos los sindicatos de Brasil y del mundo.”