No guardaremos silencio ante la violencia ejercida por el Estado en Zimbabue, afirman los trabajadores metalúrgicos sudafricanos

El 23 de septiembre, el NUMSA, que está afiliado a IndustriALL Global Union, organizó un piquete en la embajada de Zimbabue en Pretoria para protestar contra los abusos de los derechos humanos y laborales en el país. El piquete es una respuesta al Día Internacional de Acción convocado por la CSI-África para manifestarse en contra de las violaciones de los derechos humanos y laborales en Zimbabue.

En esta manifestación, se unieron al sindicato las organizaciones de la sociedad civil que están denunciando los abusos mediante la campaña virtual #ZimbabweanLivesMatter (“Las vidas zimbabuenses importan”), acción que ha llamado la atención sobre estas violaciones y ha recibido apoyo mundial. La campaña virtual surgió luego de que las redes sociales se convirtieran en una de las únicas formas de protestar después de que el Gobierno de Zimbabue prohibiera las manifestaciones, previstas para el 31 de julio, en contra de la corrupción en las adquisiciones vinculadas a la COVID-19 y la profundización de la crisis social y económica en el país.

El desempleo es alto y la mayoría de los salarios corresponden a tan solo US$ 30 al mes, lo que significa que los trabajadores viven en la pobreza. Cuando los sindicatos de Zimbabue hicieron campaña por salarios dignos para proteger a los trabajadores de los bajos salarios y la hiperinflación, que supera el 800 porciento, se los calificó de “organizaciones terroristas”.

Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, más de ocho millones de personas necesitan ayuda de emergencia para evitar el hambre.

Activistas, estudiantes, periodistas y los organizadores de la manifestación del 31 de julio fueron arrestados, secuestrados y torturados, imputados en los tribunales por intentar derrocar al Gobierno y acusados de “incitar a la violencia” o de desobedecer las regulaciones por la COVID-19. Las manifestaciones fueron reprimidas por una fuerte presencia policial y militar y los pocos que sacaron pancartas a las calles fueron detenidos.

Tsitsi Dangarembga, nominada al premio Booker 2020, cuya novela This Mournable Body ha sido preseleccionada, también fue arrestada por “incitar a la violencia” y la “intolerancia”.

El NUMSA exige, entre otros reclamos, que la Unión Africana investigue las violaciones de derechos humanos y haga responsable al Gobierno. Además, sostiene que el poder judicial debe ser independiente y que es preciso respetar la libertad de asociación. También se deben respetar las libertades de los medios de comunicación y retirar los cargos contra periodistas y otros presos políticos.

Andrew Chirwa, presidente del NUMSA, expresó:

“En lugar de abordar la crisis, el Gobierno de Zimbabue respondió con brutalidad y represión. El país se encuentra en las garras de la violencia ejercida por el Estado contra su gente. Exigimos la libertad de los trabajadores para participar en las actividades de cualquier sindicato de su elección y que se proteja su derecho de huelga”.

Paule France Ndessomin, secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana, declaró:

“Exhortamos al Gobierno de Zimbabue a que respete las normas laborales internacionales. Los sindicatos juegan un papel importante en la mejora del bienestar de los trabajadores y las comunidades de la clase obrera, pero solo pueden hacerlo cuando se respetan sus libertades y derechos”.

Los 10 afiliados de IndustriALL en Zimbabue, que organizan a los trabajadores en los sectores de la química y de plásticos, energía, ingeniería, metal, minería, manufactura y textil, confección, calzado y cuero, recibieron con agrado el apoyo del NUMSA. Este, según afirmaron, fortaleció no solo la solidaridad internacional, sino también su determinación de seguir luchando por los derechos humanos y laborales.

Las leyes antiobreras del gobierno de Modi provocan manifestaciones sindicales

Mientras los trabajadores destrozaban ejemplares de estas leyes laborales draconianas, el gobierno de Modi aprobó tres normas fundamentales en material laboral de manera antidemocrática, básicamente reescribiendo el derecho laboral del país. Estas leyes incluyen el Código de Relaciones Laborales, el Código de Seguridad Social y el Código de Seguridad, Salud y Condiciones Laborales.

La legislación se aprobó en el Parlamento sin debate, al tiempo que los partidos de la oposición boicoteaban la sesión de la cámara debido a las disposiciones que afectan a los trabajadores agrícolas. La aprobación de estas normas en materia laboral contradice las directrices del propio gobierno con respecto a las consultas prelegislativas, ya que no se consultó debidamente a los sindicatos y los trabajadores del sector informal, que son los principales afectados por los cambios.

Estos cambios aumentan la vulnerabilidad de los trabajadores y facilitan políticas de contratación y despido favorables a las empresas sin proteger apropiadamente los derechos de los empleados, lo que promueve el trabajo por contrato y a plazo fijo sin la protección social adecuada. Ejercer el derecho de huelga legalmente es prácticamente imposible. Las nuevas leyes en materia de seguridad social son discriminatorias en muchos sentidos, ya que eliminan las disposiciones de bienestar para numerosos trabajadores del sector informal.

 

El Dr. G. Sanjeeva Reddy, presidente del INTUC y afiliado a IndustriALL, expresó:

“Condenamos enérgicamente la forma antidemocrática en la que se han aprobado estas leyes laborales antiobreras. Con la fuerte caída del crecimiento económico y el aumento del desempleo, los trabajadores de todo el país se enfrentan a una situación desesperada. Las centrales sindicales de India han formado, más allá de las afiliaciones políticas, una plataforma conjunta para defender los intereses de los trabajadores. Los sindicatos indios también se solidarizaron con los trabajadores agrícolas y las organizaciones de agricultores y sus manifestaciones en contra de las políticas antiagrícolas el 25 de septiembre. Estamos trabajando juntos para salvar a la gente del gobierno dictatorial de Modi”.

Los reclamos de los sindicatos incluyen:

Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL, expresó:

“Estamos consternados por la falta de respeto al proceso democrático. El gobierno indio debe entablar un diálogo genuino con los representantes sindicales y garantizar que las leyes laborales incorporen los derechos humanos y los principios fundamentales reconocidos internacionalmente, así como los derechos laborales. IndustriALL y las federaciones sindicales mundiales están buscando intensificar las acciones de solidaridad mundial para apoyar al movimiento sindical indio en su lucha por salvar la democracia y defender los derechos de sus miembros”.

Participaron en la manifestación las centrales sindicales INTUC, AITUC, HMS, CITU, AIUTUC, TUCC, SEWA, AICCTU, LPF, UTUC y varias federaciones independientes

Dirigente sindical camboyano reincorporado

El 14 de agosto, el CUMW movilizó a los trabajadores y organizó una manifestación en la zona económica especial de Shandong Sunshell (Svay Rieng). A continuación, el departamento de trabajo provincial convocó una reunión de mediación entre la dirección de Youli y el sindicato, y el 21 de septiembre se reincorporó a los dos trabajadores.

Se han generado incesantes campañas internacionales y nacionales para la reincorporación de los 724 trabajadores de la confección despedidos en junio. En julio, en una primera victoria, el sindicato logró que Youli devolviera sus empleos a 11 trabajadoras embarazadas y a un dirigente sindical local.

El secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, se comunicó con la empresa para pedirle que reincorpore a los 724 trabajadores y que deje de contratar a nuevos empleados luego de los despidos masivos.

El presidente del CUMW, Pav Sina, expresó:

“La solidaridad internacional ha sido importante para la reincorporación de nuestros miembros y dirigentes sindicales locales en Youli. La empresa ha prometido continuar con las negociaciones relativas a los 712 trabajadores restantes y seguiremos esto de cerca. Continuaremos luchando por los derechos de los trabajadores junto con IndustriALL”.

El 4 de septiembre, IndustriALL organizó un día de acción mundial para poner fin a la represión sindical en la industria de la confección. La respuesta fue excelente y muchas personas optaron por apelar a Youli específicamente para que detenga sus prácticas antisindicales.

 

Christina Hajagos-Clausen, directora del sector textil y de la confección de IndustriALL, declaró:

“Esta es una victoria sindical importante y felicitamos a CUMW por su éxito".

Apoye a los mineros ucranianos que están manifestándose bajo tierra

Envíe un mensaje a la dirección de la empresa a través de LabourStart para exigir que entable negociaciones constructivas con los mineros y sus sindicatos, así como para expresar su apoyo y solidaridad hacia ellos.

La manifestación comenzó el 3 de septiembre, cuando 29 mineros se quedaron en el interior de la mina Oktyabrskaya luego de terminar su turno. Unos días después, ante la falta de respuesta de la dirección, 364 mineros de otras tres minas pertenecientes a la misma empresa se unieron a la manifestación subterránea

Los mineros exigen un aumento salarial, mejores condiciones de trabajo, disposiciones preferenciales en sus planes de pensiones debido a las condiciones laborales peligrosas y que se ponga fin a las infracciones en las evaluaciones de la seguridad en el lugar de trabajo. Además, reclaman un cambio en la dirección que, en su opinión, está llevando a la empresa a una crisis.

Desde el inicio del conflicto, familiares, mineros y residentes locales han realizado manifestaciones de solidaridad diarias en Kryvyi Rih. Desde la semana pasada, se han llevado a cabo demostraciones solidarias a diario en Kiev frente a los edificios gubernamentales.

Los hijos de los mineros también han apoyado la manifestación al pedirle a la dirección de la empresa que escuche las demandas de los mineros.

Según Mykhailo Volynets, el presidente del Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania, las negociaciones entre los mineros manifestantes y la dirección de la planta de mineral de hierro Kryvyi Rih están programadas para hoy.

Kemal Özkan, el secretario general adjunto de IndustriALL, expresó:

“Pedimos a la dirección de la planta de mineral de hierro Kryvyi Rih que inicie negociaciones constructivas con los mineros y sus sindicatos y se abstenga de ejercer presión contra los manifestantes, los activistas sindicales y sus familiares”.

La crisis del coronavirus debe ser una señal a los sindicatos para cambiar el mundo

ARTÍCULO DE FONDO

Texto: Walton Pantland

El virus parece haber surgido en un mercado de productos frescos en Wuhan, China, a finales del año pasado. Así como la legendaria mariposa agita sus alas esparciendo cambios profundos en todas partes, el murciélago o pangolín infectado causó una tormenta caótica en todo el mundo.

La pandemia expone a la perfección la globalización y sus largas y opacas cadenas de suministro. Todas las cosas están conectadas con todo lo demás, pero no siempre está claro cómo o qué podemos hacer para influir en el flujo del dinero, del poder y de la información.

Este es el contexto en el que los sindicatos operan desde la década de 1980: intentan encontrar soluciones locales para complejos problemas globales, y aprenden a enfrentar el capital amorfo y sin fronteras, a través de una cooperación internacional cada vez mayor. Los sindicatos globales fueron pioneros de un nuevo internacionalismo de los trabajadores/as, globalizaron las relaciones laborales a través de Acuerdos Marco Globales y campañas de solidaridad internacional e incitaron que los consumidores ejerzan presión sobre las marcas.

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Ese mundo se detuvo abruptamente en marzo de este año. La economía global se suspendió, las fronteras se cerraron y los países entraron en cuarentena.

Ahora que muchos países comienzan una cautelosa reapertura, aún no se definió la forma del nuevo mundo. Pero la crisis del coronavirus parece traer una transformación definitiva, un verdadero punto final.

El mundo será diferente a partir de ahora.

El virus fue aclamado como un gran nivelador: ricos o pobres, todos somos biológicamente susceptibles a la infección. De hecho, reveló una clara división de clases. Inicialmente, el virus se propagó desde  China a través de la clase de empresarios internacionales que asisten a reuniones mundiales. Se extendió por toda Europa a través de la clase que pasa el invierno en las estaciones de esquí italianas, y a África y América Latina a través de la clase que pasa sus vacaciones en Europa.

El impacto también fue desigual e injusto: las personas móviles y globalizadas que propagan el virus por todo el mundo también son las que se encuentran en mejores condiciones para hacerle frente. La mayoría puede realizar cómodamente sus trabajos de oficina desde su casa, con el espacio y los equipos que necesitan.

La gente de la clase trabajadora, los que nunca podrían imaginar un viaje para esquiar o vacaciones en el extranjero, fueron los más afectados por la crisis: los desempleados encerrados en apartamentos atestados de gente; los trabajadores/as de la salud y encargados de la limpieza de hospitales que tuvieron que ir a trabajar sin equipos de protección, como soldados que van a la batalla sin armas.

Los trabajadores/as de supermercados, transporte y reparto, que hasta hace poco eran menospreciados por ser poco calificados, repentinamente se reconocieron como el vínculo esencial que mantiene unidas a nuestras sociedades; así también, aquellos trabajadores/as laborando en oficios de producción sin habilidades profesionales para armar un automóvil, coser una camisa, minar carbón o sacar manchas de aceite del sofá.

Trabajadores en Tailandia

Se revelaron más desigualdades: hay más mujeres que hombres en trabajos peligrosos de primera línea y más personas de color. Los que ya eran vulnerables en esta economía se tornaron más vulnerables.

Los sindicatos respondieron bien, movilizaron a sus activistas y recursos para defender a los trabajadores/as. Los programas de permiso de ausencia que brindan apoyo a los trabajadores/as son el resultado de campañas sindicales, al igual que la presión para proporcionar equipos de protección. Los sindicatos destacaron el papel esencial que desempeñan los trabajadores/as mal remunerados en áreas clave de la economía. A través de negociaciones, muchos de nuestros afiliados lograron acuerdos esenciales para la supervivencia a nivel nacional y empresarial, desde Sudáfrica  hasta Brasil y Pakistan.

Gracias a las negociaciones sobre la remuneración durante las medidas de cuarentena, millones de trabajadores/as pudieron refugiarse de manera segura, frenaron la propagación del virus y salvaron la vida de innumerables personas. Los sindicatos también estuvieron a la vanguardia al brindar asesoramiento sobre salud pública y distribuir desinfectante, mascarillas y guantes. Pidieron la modificación de sus lugares de trabajo con el fin de abordar la crisis, desde plantas de producción de automóviles que se pusieron a fabricar ventiladores hasta plantas de fabricación de prendas de vestir que ahora se han dedicado a producir mascarillas.

A consecuencia de todo esto, muchos países informaron un gran aumento del número de personas que se afilian a los sindicatos.

Sin embargo, la forma inicial del mundo posterior a Covid-19 no parece positiva, por lo menos si perteneces a un sindicato. Es horroroso enfrentar la masacre de trabajos perdidos, reconociendo que cada uno apoyaba a una familia y una comunidad. Los sectores con representación de IndustriALL son especialmente afectados: decenas de miles de trabajadores/as de la confección fueron despedidos cuando los compradores suspendieron los pedidos. Nissan está cerrando fábricas en Cataluña, Renault elimina puestos de trabajo, Rolls-Royce recorta empleos en la fábrica escocesa que fabrica motores de avión, los precios de los productos básicos están confusos y no sabemos cuál será el futuro de los sectores del petróleo y minería.

No obstante, tenemos que resistir la conclusión de que esta masacre sea consecuencia inevitable de la crisis del coronavirus. Hay que tener en cuenta los diferentes factores que influyen en esto:

En primer lugar, los empleadores y los gobiernos de derecha utilizan el coronavirus como una excusa para aplicar cambios que no podrían lograr en tiempos normales. Estados de la India han suspendido la legislación laboral. BHP ha introducido cambios de turno obligatorios. Además, muchas compañías aprovechan cínicamente la crisis de salud como una oportunidad para despedir a trabajadores/as que de todas maneras querían botar, mientras que, a la vez, obtienen ayuda financiera de los gobiernos.

El segundo factor es que el coronavirus aceleró dramáticamente procesos que ya estaban en marcha. Desde hace ya bastante tiempo, se vienen cerrando las plantas del sector automotriz, y el movimiento sindical está muy consciente de que el futuro de la movilidad es incierto.

También sabemos que no es sostenible la política de producir prendas de vestir en base a las últimas tendencias de la moda, y la renovación contínua de colecciones en forma rápida y barata. Sabemos que necesitamos una transición para pasar de una economía basada en combustibles fósiles a una economía verde. Sabemos que no hay futuro a largo plazo en el petróleo o el carbón. Tenemos claro que el cambio climático requiere una economía muy diferente.

Además, estudiamos y preparamos las políticas y estrategias que debemos aplicar. Estamos listos para hacerlo. Presentamos los argumentos a favor de una Transición Justa, y desarrollamos propuestas políticas detalladas sobre cómo se caracterizará en los diferentes sectores.

Lo que falta hasta la fecha es la voluntad política. La mayoría de los gobiernos se contentan con adoptar un enfoque de no intervención, con la esperanza de que unos pocos empujones suaves sean suficientes para impulsar al sector privado a invertir en la transformación. Y el sector privado espera claras señales de compromiso del gobierno sobre la vía que se va a seguir.

El coronavirus demostró que es posible que los gobiernos actúen de manera rápida y audaz para tomar decisiones que tendrán consecuencias dramáticas. Los gobiernos conservadores que pasaron años quejándose de tener las arcas vacías de repente encontraron miles de millones para impedir el desmoronamiento de la sociedad. Millones de trabajadores y trabajadoras fueron suspendidos, recibiendo dinero del estado, y las empresas obtuvieron apoyo financiero.

Los economistas se están dando cuenta, o reconocen, que los presupuestos del gobierno no son como los presupuestos del hogar, y que tal vez los grandes déficits no constituyen ningún problema: ese dinero nunca tiene que devolverse. La austeridad y la precariedad siempre fueron proyectos políticos, y nunca fueron necesarios por razones económicas o sociales.

Estas audaces respuestas de política reabrieron las conversaciones sobre el Ingreso Básico Universal, la importancia de los trabajadores/as esenciales y de primera línea, y muchos otros aspectos de la vieja normalidad que se daban por sentado.

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La nueva normalidad tiene que ser diferente

Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó en ruinas. Se encontró dinero para reconstruir el continente, y esa reconstrucción sentó las bases para el estado de bienestar que tuvo tanto éxito hasta que fue destruido por la contrarrevolución neoliberal de Thatcher y Reagan.

La Recuperación Justa de la Covid-19 debe ser otro momento como aquel que se registró después de la guerra. Los gobiernos y las empresas deben lograr los recursos necesarios para reconstruir una economía justa y verde. Se necesita trabajo globalmente coordinado para crear un “New Deal”. Necesitamos más que rescates. Necesitamos una inversión pública masiva en el futuro. Nuestro papel como sindicatos es exigir esto, defenderlo, promover nuestras políticas y, si es necesario, declarar huelgas para proteger el futuro.

Si nosotros no tomamos la iniciativa, otros lo harán.

Sindicatos aprueban acuerdo para mantener empleos en Volkswagen Brasil

En medio del escenario de incertidumbre generado por la pandemia del COVID-19, los trabajadores de la fábrica de VW en São Bernardo, Taubaté, Curituba y São Carlos votaron y aprobaron un acuerdo colectivo que asegura los puestos de trabajo durante cinco años.

“La pandemia no es la única responsable de la crisis, está agravando la crisis que vivimos desde hace algunos años. Evaluamos las condiciones con los pies en la tierra, ante el pronóstico de producción muy por debajo de la capacidad, y nuestra primera estrategia desde el inicio de la negociación fue garantizar la protección laboral.”

dijo el presidente del Sindicato de metalúrgicos de ABC en São Bernardo (el cual forma parte de la CNM/CUT, a su vez afiliada a IndustriALL Global Union), Wagner Santana.

La dirección de la automotriz le informó en agosto a los cuatro sindicatos que representan a los trabajadores de las plantas de VW que pretendía recortar aproximadamente el 35% de la plantilla con medias flexibles, debido a los efectos económicos de la pandemia. La decisión suponía la pérdida de 5200 puestos de trabajo de los 15.000 que engloba la compañía en el país.  

Desde entonces, las organizaciones sindicales trabajaron juntas durante 4 semanas para negociar colectivamente alternativas para mantener los puestos de trabajo y la competitividad de la empresa.

“Cada planta tiene sus propias peculiaridades, pero esto no impidió que los representantes sindicales negociaran puntos específicos. Esta unión fue sumamente importante para llegar al acuerdo, que ya es un referente en el país”

dijo el presidente del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos de Taubaté y Región (Sindmetau, afiliado a la CNM/CUT), Cláudio Batista.

El acuerdo incluye un Programa de despidos voluntarios (PDS), un plan médico, el congelamiento de reajustes y una nueva tabla salarial para quienes ingresen desde 2021, entre otros conceptos.

En tanto, el presidente del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos del Gran Curitiba (SMC, el cual es parte de la CNTM/FS, a su vez afiliada a IndustriALL), Sérgio Butka dijo:

“Gracias al sentido común de ambas partes, se hizo una propuesta para preservar y garantizar el empleo durante los próximos cinco años. Con eso, hay tranquilidad para que el trabajador pueda desempeñar bien su función y la empresa pueda planificar para enfrentar el difícil momento que atraviesa el país.”

El último sindicato en aprobar el acuerdo fue el Sindicato dos Metalúrgicos de São Carlos e Ibaté (que forma parte de la CNM/CUT), el 17 de septiembre. El presidente del gremio, Vanderlei Strano celebró el acuerdo, el cual calificó como una verdadera conquista que le brinda cierta tranquilidad a los trabajadores en medio de la pandemia.

El Grupo Volkswagen firmó un Acuerdo Marco Global con el Comité sindical mundial de la empresa en 2002. El coordinador de IndustriALL ante el Comité representa la posición de IndustriALL y de sus filiales sindicales. El acuerdo contempla la negociación colectiva y la libertad sindical, entre otros puntos.

Finalmente, el secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, dijo:

“Quiero felicitar a los trabajadores de VW de Brasil y a sus cuatro sindicatos (los cuales pertenecen a nuestras afiliadas, la CNM/CUT y CNTM) por haber actuado de manera unitaria en la movilización y durante el proceso de negociación.

Las garantías económicas, la seguridad del empleo por 5 años, las nuevas inversiones y productos son sumamente importantes tanto para los 15.000 trabajadores de VW, como para los miles de trabajadores que integran la cadena de producción: ahora pueden ver un horizonte de producción y empleo.

En un país cuyo gobierno destruye la legislación laboral y carece de una política industrial, el acuerdo es aún más importante; Es una inspiración para todos los sindicatos de Brasil y del mundo.”

Sindicatos de Colombia exigen respeto a la protesta social

Recientemente se viralizó en redes sociales un video donde dos policías le efectúan descargas eléctricas a un hombre en el suelo, mientras este le suplica que se detengan. La persona fue identificada como Javier Humberto Ordoñez Bermúdez, un ingeniero aeronáutico y estudiante de derecho de 46 años que fue detenido con una violencia desmedida el 8 de septiembre en Bogotá y posteriormente falleció bajo custodia policial.

El uso desmedido de fuerza por parte de los agentes de la policía fue gravemente condenado por la población. La respuesta, que inició de manera virtual, no tardó en llegar a las calles, donde miles de personas protestaron y repudiaron este hecho entre el 9 y el 11 de septiembre.

Irónicamente, esas mismas personas que se movilizaron en contra de la violencia policial, fueron víctimas de abusos por parte de los uniformados. Durante los tres días que se llevaron a cabo las protestas en Bogotá y Soacha, la Policía Nacional agredió a numerosas personas. 13 civiles murieron y más de 300 personas resultaron heridas, según reportó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Por su parte, el presidente de la república de Colombia, Iván Duque, dio un discurso por el día de los derechos humanos el 9 de septiembre, donde dijo que no toleraría los abusos de los derechos humanos por parte de miembros de la Fuerza Pública, abusos del uniforme o de la autoridad. Dijo que procederían a realizar investigaciones y se aplicarían las normas correspondientes.

Lamentablemente, existe una larga historia de violencia, amenazas e intimidación en contra de los defensores de derechos humanos en Colombia. Los sindicatos afiliados a IndustriALL Global Union en Colombia (La Uso, Sintraelecol y Sintracarbón) han denunciado reiteradas veces el agravamiento de la situación de violencia institucional contra líderes sindicales y sociales, y la criminalización de la protesta social.

En 2019 participaron en movilizaciones para denunciar la falta de acción del gobierno para detener el asesinato de cientos de defensores de los derechos humanos y de líderes indígenas. Rechazaron el fallecimiento de un joven activista de 18 años llamado Dylan Cruz, tras recibir un tiro de una bomba lacrimógena por parte un miembro del el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía, el 25 de noviembre de 2019. El caso sigue en etapa de investigación.

Según la alta comisionada para los derechos humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, la oficina documentó 47 asesinatos de defensores de los derechos humanos durante lo que va de 2020 en Colombia, y otros 44 casos que todavía están pendientes de ser verificados.

El Comité nacional del paro (el cual integran los sindicatos afiliados a IndustriALL y otros movimientos sociales de Colombia) presentó recientemente una agenda de movilizaciones pacífica en rechazo al asesinato de Bermúdez y a la brutalidad policial con que fue reprimida la protesta social. Convocaron a una caravana nacional para el 21 de septiembre en defensa de la vida, contra la brutalidad policial, la persecución y asesinatos. A su vez, se manifestarán en apoyo a la huelga de Sintracarbón en Cerrejón.

Por su parte, el secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, le escribió una carta al presidente Duque el 17 de setiembre donde, en representación de sus organizaciones sindicales afiliadas en Colombia, le pidió una vez más que intervenga inmediatamente para garantizar el respeto a la protesta social, el derecho a la libertad de expresión, reunión pacífica y asociación en Colombia:

“La protesta social es un elemento esencial para la existencia y consolidación de sociedades democráticas. (…) Desde IndustriALL reafirmamos nuestro compromiso con la lucha irrestricta por los derechos humanos y la democracia.

Nuevamente exhortamos a vuestro gobierno actúe con la celeridad que exige esta urgente situación para detener la violencia institucional ejercida por las fuerzas policiales, asegurar que cese la criminalización a la protesta social y proteger los derechos del pueblo colombiano.”

Las mujeres luchan por la democracia en Bielorrusia

El 13 y el 15 de agosto, las mujeres fueron las primeras en salir a las calles para protestar contra las declaraciones de Lukashenko de haber ganado las elecciones presidenciales. Miles de manifestantes fueron arrestados y las imágenes de detenidos torturados y golpeados llevaron a las mujeres a las calles para protestar contra el terror policial. A las protestas pacíficas le siguieron huelgas en muchas fábricas estatales.

Las mujeres se han involucrado desde el comienzo de la resistencia contra Lukashenko, y las sindicalistas continúan desempeñando un papel activo en el movimiento.

El patriarcado está profundamente institucionalizado en Bielorrusia, llegando hasta la cima. Cuando Lukashenko recibió la noticia de la candidatura de Svetlana Tikhanovskaya, esposa de un opositor político encarcelado, comentó que un ama de casa nunca sería una competidora real.

En mayo, Lukashenko afirmó que la sociedad bielorrusa “aún no ha madurado lo suficiente como para votar por una mujer”, y agregó que esto “se debe a que, según la constitución, nuestro presidente tiene poderes fuertes”.

La candidata y sus dos aliadas durante la campaña, Veronika Tsepkalo, también esposa de un candidato presidencial, y Maria Kolesnikova, integrante de la oficina electoral de otro oponente político, Viktor Babaryko, han demostrado a la sociedad bielorrusa que las mujeres pueden alzar la voz y ser líderes. Sus acciones han inspirado a muchas de las miles de mujeres que han tomado las calles durante más de un mes.

Las imágenes de la violenta represión policial muestran que las mujeres no se han salvado. Durante la campaña presidencial, Amnistía Internacional denunció a las autoridades bielorrusas por atacar a mujeres activistas y familiares de representantes de la oposición política. La noche de la supuesta reelección del dictador, mujeres manifestantes fueron detenidas y hubo informes de violación de mujeres presas.

Zinaida Mikhniuk, presidenta del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio y la Electrónica, un afiliado de IndustriALL, declaró:

“Apoyo a Svetlana Tikhanovskaya porque como mujeres deberíamos ser capaces de decidir por nosotras mismas si queremos ser amas de casa o no, y no ser obligadas a solicitar un préstamo bancario para preparar a nuestros hijos para la escuela cuando ambos padres están trabajando. Nosotras, las mujeres en Bielorrusia, somos un referente para muchos hombres, que no pueden permitirse el lujo de ser débiles a nuestro lado. Somos valientes, fuertes y decididas, estamos hombro a hombro con nuestros esposos, hermanos y especialmente con nuestros hijos y no dejaremos de luchar por su futuro y el nuestro”.

Fotografía: Gazeta.by  

Los sindicatos reclaman por la industrialización rápida y sostenible de África

Las Naciones Unidas designaron el 20 de noviembre como el Día de la Industrialización de África y afirmaron que “el éxito del programa de industrialización de África requerirá la creación de un entorno propicio”. Los sindicatos insisten en que esto necesita de la participación de toda la sociedad, particularmente de los trabajadores y los sindicatos.

IndustriALL y sus afiliados en la región han hecho campaña sostenidamente por la industrialización rápida y el desarrollo sostenible del continente y los países individuales a través de diversos eventos, acciones y actividades.

Issa Aremu, el vicepresidente de IndustriALL para la región, declaró:

“El involucramiento a nivel local en las políticas industriales es clave, y los sindicatos deberían incluir políticas industriales sostenibles en su trabajo diario y también luchar por la valorización de las materias primas industriales tal como el petróleo y los minerales”.

El laboratorio de ideas, realizado el 9 de septiembre, forma parte de una serie de actividades en preparación para la Semana de la Industrialización de África, que se realizará del 17 al 23 de noviembre, después de la Conferencia Virtual de la Industrialización y la Juventud el 31 de julio.

El informe de especialistas analizado en la reunión destacó que “si se establecen instituciones apropiadas a nivel nacional para apoyar la implementación del AfCFTA; entonces hay potencial para abordar los obstáculos a los que se enfrentan los países africanos en los sistemas mundiales de comercio y producción”. El informe también muestra que los impactos que trajo la COVID-19 a las economías africanas incluyen la reducción del comercio con China, el socio comercial más grande de África. Pero las industrias domésticas tienen capacidad de fabricación, como se observó recientemente en la producción de suministros para la COVID-19 incluyendo sanitizantes para manos, guantes, máscaras, jabón líquido, y respiradores.

Los participantes discutieron acerca del rol de las instituciones intergubernamentales, particularmente la Unión Africana (UA), para promover una industrialización más rápida a través de programas, que incluyen el programa Desarrollo Industrial Acelerado de África (AIDA, por sus siglas en inglés) que forma parte del plan Agenda 2063 que promueve la integración regional.

Uno de los proyectos insignia del plan es el Área Continental Africana de Libre Comercio (AfCFTA, por sus siglas en inglés), que empezó a operar en 2019 con una secretaría en Ghana. Se espera que el AfCFTA impulse el comercio dentro de África y cree miles de empleos.

El Banco Africano de Desarrollo también fue resaltado como una institución donde IndustriALL y sus afiliados deberían buscar el desarrollo de políticas e implementaciones concretas para la industrialización.

En el laboratorio de ideas se decidió interactuar directamente con estas instituciones para elevar los reclamos de los trabajadores por una economía más justa.

En la reunión también se analizaron los reclamos sindicales sobre la minería sostenible como se propone en la Visión Minera de África (AMV, por sus siglas en inglés). “Los minerales deberían vincularse con un mayor desarrollo socioeconómico sostenible a través de enlaces económicos y fiscales que se encuentran en el corazón de la AMV”, expresó el director de minería de IndustriALL, Glen Mpufane.

“La minería sostenible significa la existencia de políticas públicas que promueven el uso de recursos minerales para el desarrollo económico y social, y para evitar los peores impactos sobre el medioambiente a través de regulaciones estrictas,” añadió Brian Kohler, director de salud, seguridad y sostenibilidad. 

El laboratorio de ideas coincidió con un debate global sobre la transformación de las economías, la reconfiguración de la producción internacional y la transformación de las cadenas de suministro mundiales. Los participantes subrayaron la importancia de un cambio hacia políticas de desarrollo económico sostenible, especialmente después de la disrupción causada por la pandemia de la COVID-19.

El secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, expresó:

“Como parte de la campaña de la industrialización de África, durante los próximos dos meses, continuaremos tomando medidas a nivel regional y nacional en África. Seguiremos resaltando el rol importante que pueden y deben desempeñar los sindicatos para influir en la puesta en práctica de políticas en los niveles nacional y regional”.

Después de una serie de acciones, el programa de campaña para 2020 tendrá un evento virtual el 20 de noviembre para dar voz a los reclamos sindicales.

Los sindicatos del papel, del embalaje y las artes gráficas se unen por los derechos en materia de seguridad

Esta es la tercera acción global de la campaña 3R liderada por IndustriALL Global Union y UNI Global Union. Cada una de ellas se centra en uno de los tres derechos fundamentales:

Todas las empresas multinacionales de la industria cuentan con programas de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Algunos son diseñados en las oficinas corporativas y se envían a los gerentes locales para su implementación, mientras que otras empresas lo hacen de manera diferente: con sindicatos y representantes de los trabajadores involucrados en la creación de políticas, programas y procedimientos de seguridad. El trabajo realizado este mes promueve los programas que son diseñados y supervisados conjuntamente al proporcionar recursos a los trabajadores sindicales en todas las industrias.

La copresidenta del sector de la pulpa y el papel de IndustriALL y vicepresidenta internacional del USW, Leeann Foster, quien lidera este trabajo en materia de salud y seguridad, declaró:

“En América del Norte, implementamos esta tercera acción coordinada en nuestro Día del Trabajador, el 7 de septiembre. Más de 70.000 trabajadores del papel integrantes del USW recibieron los materiales vinculados a la acción. Nadie quiere que ocurran muertes o lesiones en su industria, ni los sindicatos ni los empleadores. Pero para lograr un cambio debemos tomar medidas para garantizar que los tres derechos fundamentales en materia de seguridad sean una realidad y no solo palabras”.

A medida que el mundo se ocupa de lidiar con la pandemia, muchas empresas están implementando nuevas normas con respecto a la salud y la seguridad, que abarcan desde la higiene personal hasta la restricción de las visitas y el distanciamiento físico. Este es un momento clave para la participación de los trabajadores en la identificación de los peligros y la manera de mitigarlos.

La gestión eficaz de la seguridad en las plantas y fábricas de esta industria solo se puede lograr si los trabajadores tienen el derecho a participar en la toma de decisiones. Los sindicatos hacen que el trabajo sea más seguro.

Los comités conjuntos de salud y seguridad están instituidos por la ley en muchos países, pero inicialmente fueron producto de la negociación colectiva. Los representantes de los trabajadores en esos comités deben ser electos y no designados por la dirección.

Los dos sindicatos mundiales activos en estos sectores, IndustriALL Global Union y UNI Global Union, están trabajando juntos para apoyar estas acciones internacionales en materia de seguridad.

La presidenta del sector de gráficos y embalaje de UNI, Joaquina Rodríguez Torrejón, expresó:

“La experiencia nos demuestra que, en asuntos tan importantes como la salud y la seguridad, la dirección de la empresa no puede ser la única que tome las decisiones. Es imperativo establecer estructuras comunes en las que los sindicatos y los empleadores decidan las medidas para proteger a los trabajadores de manera conjunta”.