Trabajadores de Glencore en Perú desarrollan huelga indefinida contra abusos laborales
La Federación nacional de trabajadores mineros metalúrgicos y siderúrgicos del Perú́ (FNTMMSP, afiliada a IndustriALL Global Union) anunció que los trabajadores desarrollan una huelga indefinida en rechazo a los abusos de la empresa. Aseguran que laboraron durante toda la pandemia, lo que tuvo como saldo el fallecimiento de 7 trabajadores mineros y el contagio de 700.
A su vez, desarrollan la medida de acción porque la compañía no les brinda una respuesta frente a la plataforma de lucha que presentaron. Por ejemplo, los trabajadores denuncian que Glencore obliga a sus trabajadores a descansar en cuartos compartidos con baño común, lo cual no les permite mantener el distanciamiento social recomendado por las autoridades sanitarias para evitar el contagio de COVID-19.
Además, explican que la empresa les impuso una jornada de trabajo que viola una sentencia del Tribunal Constitucional. Si bien la jornada es de 14 días de trabajo por 7 de descanso, en la práctica la empresa impuso una de 28×14.
También denuncian que les ofrecen un aumento salarial de 3 soles (0,83 dólar estadounidense) como última propuesta en la negociación colectiva, lo cual ni siquiera toma en consideración el índice inflacionario que deprecia el salario de sus propios trabajadores.
Por todo ello, la FNTMMSP le escribió al Presidente de la República de Perú, Francisco Sagasti Hochhausler, para solicitarle su intervención frente al conflicto laboral en la base minera de Yauliyacu, Los Quenuales de Glencore. Explicaron que en el pasado solicitaron asistencia por parte del entonces Presidente, Martín Vizcarra, quien desafortunadamente se negó́ a mantener un diálogo.
Posteriormente, la Federación decidió iniciar una serie de movilizaciones el 9 de diciembre para rechazar tanto los abusos del empresariado minero como la indiferencia del gobierno y las autoridades, quienes hicieron caso omiso a las múltiples cartas enviadas por la Federación minera en busca de un diálogo.
Por su parte, IndustriALL Global Union se acercó a la oficina corporativa de Glencore en Baar, Suiza, para abordar la serie de abusos de la multinacional en Perú y en otros países latinoamericanos, pero no obtuvo ninguna respuesta positiva.
Todos los informes muestran que en los países latinoamericanos Glencore ignora el enfoque de mejores prácticas de Covid-19, que incluye respetar el derecho a rechazar trabajos inseguros, garantizar el mantenimiento de medidas de distanciamiento social y de cuarentena para los trabajadores afectados, asi como garantizar la seguridad de los trabajadores, sus ingresos y el respeto por la negociación colectiva negociada.
Por su parte, el secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, expresó:
“IndustriALL Global Union condena la constante narrativa de abuso y violación a los derechos de los trabajadores en las operaciones de Glencore en América Latina, la última en Los Quenuales en Perú. Instamos a la compañía a respetar los reclamos de los trabajadores en huelga y a mantener un diálogo de buena fe con la Federación.”
Se pide a Duterte que ponga fin a la represión y los asesinatos de sindicalistas
En primer lugar, los sindicatos de todo el mundo se movilizaron el 10 de diciembre de 2019, Día Internacional de los Derechos Humanos, para exigir que el gobierno filipino ponga fin a las ejecuciones extrajudiciales y al red-tagging (literalmente “etiquetado rojo”) de activistas laborales y de derechos humanos. Sin embargo, esta práctica de red-tagging —el hostigamiento y la inclusión en una lista negra de personas o grupos que se consideran insuficientemente leales al gobierno— no ha cesado.
Se ha acusado a legisladores del bloque progresista de ser miembros del Partido Comunista, así como se han producido asesinatos recientes de personas que supuestamente pertenecían a un grupo militante.
El 30 de noviembre, el Consejo Global Unions (CGU) impulsó un día mundial de acción por Filipinas para exigir que el gobierno de este país ponga fin a la intimidación, que los autores de las ejecuciones extrajudiciales se hagan responsables y que se anule la ley antiterrorista. Sindicalistas de todo el mundo participaron en esta jornada.
En Filipinas, los afiliados de IndustriALL participaron en una manifestación masiva en la Universidad de Filipinas, en la ciudad de Quezon. A su vez, le escribirán al secretario de Trabajo para solicitar que interceda ante la oficina del presidente para aceptar una misión tripartita de alto nivel.
30 de noviembre en Filipinas
Mary Ann Castillo, portavoz de la Alianza de Trabajadores Metalúrgicos de Filipinas (MWAP), expresó:
“Condenamos la represión sindical generalizada en el país. Nuestro sindicato en Nexperia también se convirtió en una víctima de la práctica de etiquetado rojo e inclusión en una lista de terroristas en Laguna. El sindicalismo no es un delito, el derecho de los trabajadores a unirse al sindicato debe protegerse”.
Los vicepresidentes de la Alianza Filipina de Trabajadores Metalúrgicos (PMA), Narciso Lozano y Joseph Bo, afirmaron:
“La ley antiterrorista tiene que ser descartada, ya que restringirá aún más el derecho de los trabajadores a ejercer su derecho a organizarse, proporcionar el sustento a sus familias y proteger su seguridad y sus puestos de trabajo”.
Solidaridad desde Sídney
Andrew Dettmer, el presidente nacional del Sindicato Australiano de Trabajadores de la Manufactura (AMWU), declaró:
“Hemos coordinado con otros sindicatos para organizar manifestaciones en embajadas u oficinas consulares de Filipinas en Sídney, Canberra y Perth. Nos solidarizamos con nuestros compañeros y compañeras en Filipinas en su lucha contra la represión”.
Valter Sanches, el secretario general de IndustriALL Global Union, declaró:
“Se está utilizando la ley antiterrorista para perseguir a los sindicalistas y activistas. Debemos presionar al gobierno con respecto a la cuestión de los acuerdos comerciales preferenciales para lograr que deje en paz a los sindicatos”.
Los afiliados de IndustriALL en Camboya, Indonesia, Japón, Corea y Malasia también se unieron a una campaña en las redes sociales en el día mundial de acción por Filipinas.
Solidaridad desde Corea
La respuesta del gobierno filipino fue brutal: el 10 de diciembre de 2020, las fuerzas del orden arrestaron a seis activistas sindicales y a un periodista.
El CGU condenó la medida y exigió la liberación inmediata de los detenidos y que se retiren todos los cargos contra ellos:
“Los activistas sindicales están siendo criminalizados, arrestados y detenidos ilegalmente: esta es la forma que tiene el gobierno de impedirles organizar a los trabajadores en sindicatos y asociaciones, así como privarlos de su libertad de pensamiento y de expresión tal como se refleja en sus actividades con los trabajadores. La intensificación de la represión está dirigida, precisamente, a sofocar la disidencia y la acción organizada del pueblo. Los asesinatos de activistas y defensores de los derechos humanos, como una forma de infundir miedo y silenciar a la población, no han cesado”.
Los trabajadores de Nexperia obtienen un convenio colectivo tras realizar manifestaciones
Desde el vencimiento del convenio colectivo en enero, el Sindicato de Trabajadores de Nexperia ha estado negociando con la dirección de la empresa con la asistencia de la Alianza de Trabajadores Metalúrgicos de Filipinas (MWAP).
La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto negativo en las actividades comerciales de Nexperia y el Sindicato de Trabajadores de Nexperia redujo voluntariamente sus demandas, que pasaron de diez a siete.
No obstante, a pesar de esta demostración de buena fe, la dirección siguió negándose a negociar cara a cara y solo accedió a hacerlo virtualmente después de varias manifestaciones por parte del sindicato.
Finalmente, el sindicato y la dirección lograron poner fin al bloqueo en la negociación y firmaron un convenio colectivo para el período 2021-2023 que, si bien no cumplió con las expectativas del sindicato, incluye un aumento significativo de los salarios y prestaciones en comparación con la oferta inicial de Nexperia.
Se acordó un incremento de escala salarial de PHP 1000 (USD 20,8) en 2021, PHP 900 (USD 18,7) en 2022 y PHP 900 (USD 18,7) en 2023. A cada trabajador se le otorgará un pago único de PHP 6000 retroactivos (USD 124,8) y un bono a la firma de PHP 36.000 (USD 749). El sindicato también obtuvo un subsidio de alimentos de PHP 1690 (USD 35,2) por mes y por miembro y una extensión de la licencia pagada por pandemia en caso de infección.
Julius Carandang, el portavoz de la MWAP, expresó:
“No intenten engañar a los trabajadores. Nuestras demandas son razonables y los trabajadores saben que la empresa ha tenido un buen desempeño en los últimos tres años. Nexperia apunta a una capitalización de 10 mil millones dólares para el año 2030”.
“Exigimos a la dirección que no use la pandemia como excusa. Es el momento de que Nexperia demuestre su agradecimiento por el sacrificio de los trabajadores que siguen trabajando durante la pandemia. No se merecen nada menos que un convenio colectivo significativo”.
Annie Adviento, la secretaria regional de IndustriALL Global Union para el sudeste asiático, declaró:
“Felicitamos al Sindicato de Trabajadores de Nexperia y la MWAP por triunfar en las negociaciones por el convenio colectivo. Consideramos justo compartir las ganancias de la empresa con los trabajadores, ya que la industria de la electrónica genera enormes beneficios para las multinacionales. Es un hecho que los productos electrónicos constituyen el 55 por ciento de las exportaciones totales de Filipinas”.
Los sindicatos de Europa del Este y Asia Central se mantienen firmes frente a los desafíos
El secretario regional de IndustriALL, Vadim Borisov, describió las acciones y campañas virtuales y la manera en la que IndustriALL apoya a sus afiliados en la región.
Además de la pandemia, los sindicatos han tenido que lidiar con ataques sin precedentes contra los derechos de los trabajadores.
En Ucrania, los sindicatos lograron frenar el avance de proyectos de ley antisindicales y antiobreros, pero el gobierno ahora está impulsando normas similares al dividirlas en varios proyectos nuevos. Los sindicatos de este país siguen exigiendo pagos salariales puntuales: al día de hoy, los atrasos salariales de los empleados de las minas estatales ascienden a un récord de UAH 1890 millones (USD 67,6 millones) y se remontan a 2015.
En Kazajistán, los sindicatos están luchando por la jubilación anticipada para quienes trabajan en condiciones difíciles y dañinas después de que un nuevo código laboral anulara diversos beneficios y garantías y estableciera la edad de jubilación en 63 años. Esto llevó a muchos trabajadores a buscar mejores condiciones laborales y beneficios en Rusia.
En algunos países de la región, los sindicatos han logrado cambios positivos en la legislación.
En Rusia, se aprobaron modificaciones al Código de Trabajo sobre trabajo remoto para regular las condiciones laborales de unos cinco millones de personas que trabajan desde casa debido a la pandemia. Las modificaciones abarcan el horario laboral, la salud y la seguridad, y la compensación de los gastos incurridos por parte del empleador.
En Bielorrusia y Moldavia se aprobaron modificaciones similares relacionadas con el trabajo remoto.
En Georgia, años de lucha sindical han resultado en la aprobación de modificaciones al Código de Trabajo que introducen inspecciones laborales adecuadas, un tiempo de descanso obligatorio y la lucha contra la discriminación de conformidad con el Acuerdo de Asociación UE-Georgia de 2014. La UE fue una influencia importante para mejorar la legislación.
En Uzbekistán, una nueva ley sobre sindicatos aprobada en 2019 ha recibido buenas críticas por parte de expertos internacionales. Se restableció la Inspección de Trabajo y el Código de Trabajo de 1996 será reemplazado por uno nuevo que se encuentra en el debate público.
En Armenia, el Sindicato de Mineros, Metalúrgicos y Joyeros de la República de Armenia acordó con los empleadores de la industria el pago de los salarios completos, en lugar de dos tercios, en caso de que la empresa dejara de producir debido a la pandemia.
Los participantes dieron la bienvenida a Gulandom Huseynova, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Industria Textil y Ligera de Tayikistán, que podría unirse a IndustriALL en 2021.
El secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, explicó cómo IndustriALL ajustó su trabajo durante la pandemia para apoyar a los afiliados de la mejor manera posible. Sanches también informó a los participantes acerca de los preparativos del 3.er Congreso de IndustriALL Global Union, que se celebrará virtualmente en septiembre de 2021.
El secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Ozkan, felicitó a los afiliados por su gestión de la COVID-19 en el lugar de trabajo y por tomar las medidas necesarias para proteger la salud y seguridad de los trabajadores, preservar los ingresos y asegurarse de que las empresas continúen sus actividades de manera sostenible mediante el uso de la legislación, los convenios colectivos y el diálogo social.
“Existen valores universales que IndustriALL quiere ver en todas partes para alcanzar una democracia más sólida, una gobernabilidad democrática y los derechos humanos y laborales fundamentales”.
“Bielorrusia seguirá estando en nuestra agenda y en la de nuestros aliados hasta que se haga justicia. En Kirguistán, necesitamos un sistema democrático y estable, y Ucrania necesita una economía sostenible que respete los derechos de los trabajadores”.
“IndustriALL siempre apoyará a sus afiliados en sus luchas”.
ARTÍCULO DE FONDO: Black Lives Matter: en nuestras calles, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros sindicatos
ARTÍCULO DE FONDO
Global Worker No. 2 noviembre 2020
Texto: Cherisse Gasana
Tema: Racismo y movimiento sindical
"Basta ya"
El desprecio por la vida de los negros que se demuestra con injustificados asesinatos y abusos por parte de la policía no se limita a lo ocurrido en EE. UU., sino ocurre en todo el mundo. El racismo se manifiesta en los crueles asesinatos a manos de la policía y también en la injusticia económica; políticas económicas que promueven la pobreza y la violencia en comunidades divididas por origen étnico en todas partes. Esto se demuestra más claramente por el hecho de que las personas de color se ven desproporcionadamente más afectadas por Covid-19.
La sombra del largo historial de esclavitud y colonialismo
El racismo en los EE. UU. es la persistente sombra proyectada por la esclavitud. El racismo sistémico en la economía global es el legado del colonialismo. Con el aumento de la inseguridad laboral y la austeridad en las economías occidentales que están acogiendo a nuevas generaciones de migrantes, hacen del racismo una gran amenaza para la cohesión social. Las medidas de austeridad están alimentando la desigualdad racial y la discriminación, afectando de manera desproporcionada a las personas de minorías raciales y étnicas.
La ola de protestas ha llevado a la gente a concluir que existe una relación entre el racismo en las calles de sus ciudades y lo que está sucediendo en todo el mundo. Al estudiar detalladamente el racismo en las sociedades occidentales se nota el racismo sistémico que se ha incorporado a la economía global, que todavía tiene las cicatrices del colonialismo: los países occidentales ricos que extraen valor de los países pobres con poblaciones negras y con minorías étnicas constituye racismo a escala global.
Esta es la razón por la que los avances recientes en el derecho internacional y nacional, como el tratado vinculante de la ONU sobre empresas y derechos humanos, son tan importantes en la lucha contra el racismo sistémico en la economía global. Hacer que las corporaciones sean responsables de lo que sucede en sus cadenas de suministro pone en cuestión la dinámica de explotación que ha existido desde tiempos coloniales.
Un instrumento vinculante de la ONU podría establecer un nuevo punto de referencia mundial para las empresas y los derechos humanos. También podría constituir en los países pobres una herramienta anticolonial que se podría utilizar para reequilibrar las relaciones de poder entre las grandes empresas y las personas.
¿Por qué sucede esto ahora?
La comunidad mundial de jóvenes junto a la clase trabajadora se hallan indignados: han salido a las calles pidiendo cambios de verdad.
“Nuestro mundo se está muriendo”
“el cambio climático es real”
“todavía existen la opresión y el racismo”
“el sistema económico no funciona a nuestro favor, nunca lo ha hecho”.
El movimiento contra el racismo no es nuevo, pero ahora su alcance global y el nivel de indignación no tienen precedentes. La indignación es notoria e imposible de pasar por alto, sea donde sea el lugar donde uno vive o el color de su piel. A medida que el movimiento se aceleraba en medio de la pandemia de Covid-19, el mundo prestó más atención a la exasperación de las personas afectadas por el racismo.
Como movimiento sindical mundial, siempre nos corresponde analizar críticamente quiénes somos y cómo funcionamos. Nuestro mundo está cambiando y en estos tiempos sin precedentes se ha hecho evidente que el sistema global no funciona. Este mismo sistema en que luchamos todos los días por la justicia no solo está inservible: nunca funcionó bien.
Los sindicatos reconocen el problema
En principio, los sindicatos están comprometidos con la lucha contra el racismo. Sin embargo, en la práctica, las estructuras sindicales reproducen con demasiada frecuencia las desigualdades de las sociedades donde existen. Los dirigentes sindicales frecuentemente no se parecen a los trabajadores/as que representan.
Entre diciembre de 2016 y febrero de 2017, la TUC (central sindical británica) realizó una encuesta sobre el racismo en el trabajo. La encuesta demostró claramente que existen graves problemas en el movimiento sindical que requieren atención urgente. En base a esta encuesta, la TUC se encargó de producir un informe, “Racism Ruins Lives” (El racismo arruina vidas), en el que se pone de relieve los problemas que el movimiento sindical debe abordar con urgencia.
Recientemente, el Comité Asesor Sindical de la OCDE (TUAC) organizó una conferencia en línea sobre la lucha contra el racismo y la discriminación étnica en la economía, en la que se destacaron los siguientes tópicos:
“Desde hace mucho años, los sindicatos han estado a la vanguardia en la lucha contra todas las formas de racismo y discriminación en el lugar de trabajo y en la sociedad. En la actualidad, la mayoría de los países de la OCDE han tomado medidas para combatir la discriminación; la mayoría de los países han ido más allá de la legislación contra la discriminación, al implementar medidas adicionales de diversidad, y reconociendo que las políticas contra la discriminación por sí solas no pueden eliminar los obstáculos estructurales que enfrentan los grupos marginados. Sin embargo, se ha demostrado que se debe hacer mucho más".
¿Es correcta la forma de lucha de los sindicatos?
Sobre este tema candente del racismo, los sindicatos han participado en el debate y en su mayor parte parece que están tomando medidas para procurar que la diversidad se tome en serio dentro de sus estructuras. Hacen que la diversidad figure en los convenios colectivos, dialogan internamente sobre el racismo institucional, y capacitan al personal sobre prejuicios inconscientes. La política general es buena, pero ¿es suficiente para lograr un verdadero cambio?
¿Deberíamos preocuparnos porque nuestras estructuras sindicales se parecen a las de la mayoría de las multinacionales:
“blancas, viejas y muy arraigadas”?
Es problemático, pero es nuestra realidad. ¿Hemos introducido estas estructuras no representativas en nuestro ADN?
Breve mirada introspectiva a parte de nuestra historia
Mucho antes de la revolución industrial, durante miles de años, Europa dependía de redes comerciales para poder acceder a bienes tales como el oro, la plata, piedras preciosas, especias y telas. Muchos de estos productos procedían de África y Asia y se transportaban a Europa por tierra, ríos y por mar.
Como Europa quería tener mayor acceso a estas fuentes de riqueza, comenzó a explorar esas tierras lejanas. A consecuencia de estos viajes, aumentó el comercio, con lo cual Europa se fortaleció de manera significativa, impactando poderosamente la forma en que funciona el mundo actual.
La población europea aumentó, los ejércitos se estructuraron de modo más formal, con mejores armas que se producían en las fábricas. Muy rápidamente, las potencias europeas pudieron adueñarse de nuevas tierras, dando paso a la invasión, ocupación, división y colonización del África y la esclavización de los africanos.
La colonización y el comercio de esclavos fortalecieron no solo a Europa sino también a América, permitiendo que sus sociedades prosperaran a costa de los esclavos y durante muchos años de saqueo. Resultado de esto fueron sus propias y prósperas revoluciones industriales.
La idea de que los africanos eran inferiores y bárbaros surgió durante el siglo XVIII para justificar la esclavitud y la conquista. Estas ideas raciales estaban dirigidas a los africanos en el África, así como a los esclavizados en el Nuevo Mundo. Estos estereotipos están ocultos en la historia que aprendemos en la escuela, están presentes en nuestras instituciones y gobiernos e influyen para determinar quiénes tienen el poder en la economía global de hoy.
En el siglo XIX, la revolución industrial cambió el panorama. Crecieron las industrias, así como la clase trabajadora. Los trabajadores/as se enfrentaban a condiciones laborales difíciles y tenían muy poco poder individual para mejorar sus situaciones. Los trabajadores y trabajadoras recurrieron a la sindicalización para influir en su entorno. Este período de sindicalismo generó la mayoría de los beneficios de los que disfrutamos hoy como trabajadores/as.
¿Cómo hacer que los cambios se efectúen en la realidad?
Comprender el racismo sistémico es difícil, según el planteamiento de cada persona. Sin embargo, existe y ha existido desde hace mucho tiempo. Está arraigado en los gobiernos, las instituciones, la educación y la economía mundial, pero, lo que es más importante, no importa el color que tengamos, lo que importa es que el racismo también está arraigado en nosotros mismos.
La fuerza de trabajo que representamos se ha vuelto más diversa, pero los sindicatos demoran demasiado en hacer lo mismo. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores/as de diverso origen étnico constituyen una gran parte de la fuerza laboral.
Como representantes de los trabajadores/as, los sindicatos realizan la noble lucha con la esperanza de crear un mundo más justo. Pero debemos pensar por un momento y preguntarnos si en nuestras propias estructuras no estamos reproduciendo las mismas prácticas de este sistema inservible. De no interrogarnos de este modo para corregir herencias erróneas, entonces nuestra lucha no sería más noble que la de las multinacionales que se esfuerzan por no rendir debida cuenta por las violaciones de los derechos humanos en sus cadenas de suministro.
Las multinacionales cuyos productos alimentan, incitan y satisfacen las necesidades de nuestros consumidores modernos también funcionan y prosperan gracias a los trabajadores/as en sus cadenas de suministro, las cuales tienen antecedentes bochornosos. Muchas veces, la represión y explotación de las comunidades son la terrible verdad detrás de los productos que producen y que consumimos todos los días.
Hoy en día, la gente tiene más cuidado y sabe dónde gasta su dinero. Muchos consumidores ya no aceptan apoyar aquellas empresas que guardan silencio sobre el racismo o que sean ellas mismas racistas.
Con esto en mente, las empresas son muy hábiles en cuanto a embellecer su imagen donde sea importante. Su estrategia para continuar prosperando en un mundo injusto es hacer cambios superficiales que no son significativos pero que son suficientes para atraer nuevamente a sus clientes.
¿Hacen lo mismo nuestros sindicatos? ¿Por qué afiliarse a un sindicato que carece de diversidad para representarte adecuadamente y que propaga el racismo institucional?
Si bien algunos sindicatos están tomando medidas concretas para aumentar el respeto por la diversidad, la forma como lo hacen a veces puede desalentar a los trabajadores/as jóvenes que están preocupados por el mundo que heredan.
Es importante contar con comités de mujeres en las estructuras sindicales, pero esta política sindical tiene que estar reforzada por la presencia de mujeres en puestos de toma de decisiones. Lo mismo ocurre con los comités de jóvenes y de los comités de diversidad, éstos deben reflejarse en los puestos encargados de tomar decisiones.
¿Cómo pueden los sindicatos cambiar realmente las condiciones de empleo para la clase trabajadora si no están dispuestos a cambiar radicalmente sus estructuras para representar mejor a estos trabajadores/as? La membresía sindical está disminuyendo y estamos demorando mucho en tomar medidas e introducir cambios para adaptarnos a las necesidades de la actual fuerza de trabajo a nivel mundial. Sus problemas son claros y para comprenderlos debemos identificarnos con ellos. El cambio estructural radical es la única respuesta para abordar realmente no solo el racismo, sino también la igualdad de género y la representación de los jóvenes.
Fue a través de la representación real durante la revolución industrial que se establecieron cambios reales para la futura clase trabajadora. Los viejos ricos no eran los que estaban al frente de la lucha. Los verdaderos héroes de esa época fueron los que tenían que soportar la dura realidad del trabajo peligroso, las horas de trabajo interminables y los bajos sueldos.
El papel del sindicato global
Los sindicatos mundiales se han destacado mucho más en la última década debido a la globalización y la necesidad de que los sindicatos cooperen de manera más efectiva a través de las fronteras nacionales.
Participamos en una amplia gama de actividades, incluyendo el apoyo a las organizaciones afiliadas, especialmente en las economías en vías de desarrollo, presionando a agencias internacionales para promover los intereses y derechos humanos de los trabajadores y trabajadoras, procurando la sindicalización y acciones de solidaridad internacional, y participando en negociaciones colectivas a nivel mundial con grandes multinacionales y organizaciones de empleadores.
Uno de los principios que surgieron de las federaciones sindicales mundiales como IndustriALL Global Union es que funcionamos en base a un sistema de solidaridad. Nos financian sindicatos de todo el mundo, y los sindicatos más ricos del hemisferio norte pagan más, en tanto los sindicatos de las economías emergentes pagan menos.
Nuestros proyectos financiados con fondos externos funcionan de manera semejante. El dinero de los países más ricos o de las instituciones del occidente se utiliza para financiar proyectos en los países en vías de desarrollo para crear sindicatos y desarrollar la capacidad para representar mejor a los trabajadores/as del hemisferio sur. El propósito es superar el legado del colonialismo que deja en desventaja a los trabajadores/as de estos países.
Tengamos en cuenta este aspecto del racismo: el racismo es el sistema que permite que el grupo racial que ya está en el poder conserve ese poder; es la creencia de que la personalidad, la conducta y la moral se remontan a la raza de la persona, y la creencia de que una raza es superior a otra.
Nuestra tarea es noble en esencia, pero también muy delicada y frágil. Tenemos que empoderar a los sindicatos en los países en vías de desarrollo sin perjudicar su integridad y autonomía. No podemos imponerles formas occidentales de hacer las cosas. La solidaridad no es cuestión solo de apoyo material, y no fluye en un solo sentido: también se trata de escuchar y aprender unos de otros. Los sindicatos globales no son organizaciones benéficas que apoyan a sindicatos clientes en países en vías de desarrollo.
Los sindicatos de occidente no son superiores ni mejores. El occidente se ha beneficiado de una historia terrible y, relativamente, esto ha otorgado cierto poder a sus sindicatos. Ya es hora de usar ese poder para lograr el cambio, un cambio radical y real.
Diez años después de la Primavera Árabe, los sindicatos de la región hacen balance
Al inicio de la reunión, el vicepresidente de IndustriALL, Abdelmajid Matoual, señaló que, aunque la pandemia ha creado un panorama sombrío a corto plazo para los trabajadores de la región, es demasiado pronto para predecir las consecuencias. La pandemia también brinda una oportunidad para reflexionar:
“Debemos cambiar la forma en que pensamos”, expresó, “la forma en que nos organizamos. Debemos trabajar de nuevas maneras para promover la unidad: sindicatos fuertes que luchen juntos para defender los derechos de los trabajadores”.
El secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, afirmó que el Día de los Derechos Humanos es una oportunidad para reflexionar acerca de la defensa de los derechos humanos, especialmente debido a que la pandemia ha provocado ataques contra los trabajadores a nivel mundial. La crisis sanitaria está generando una crisis económica.
“Los especuladores de la pandemia, en particular las empresas como Amazon y los grandes jefes de la economía de los pequeños encargos, han hecho una fortuna con la pandemia”, declaró. “Los sindicatos deben luchar por estímulos económicos para lograr una recuperación verde”.
El secretario general adjunto, Kemal Özkan, señaló que han pasado diez años desde la erupción de la Primavera Árabe:
“Ese momento nos dio mucha esperanza para el futuro, para la libertad y la democracia. En cambio, hemos experimentado turbulencias y conflictos, y para muchos países la situación es peor ahora que hace diez años. El único aspecto positivo es la creciente fuerza y unidad del movimiento sindical de la región”.
Özkan señaló que Oriente Medio y África del Norte es la región más devastada por conflictos en el mundo. Tiene una población en crecimiento, alto desempleo y un panorama económico desfavorable que depende demasiado de la exportación de combustibles fósiles.
Con represiones de manifestaciones y arrestos en algunos países y restricciones de confinamiento en toda la región, los delegados informaron que la pandemia ha hecho que la sindicalización sea más difícil que nunca. Muchas empresas del sector privado, que incluyen empresas de ingeniería, automotrices y aeroespaciales de Argelia, Túnez y Marruecos, han despedido o no han pagado a sus trabajadores.
En muchos países, las finanzas públicas se han visto afectadas por la caída del precio del petróleo y los trabajadores del sector público no han cobrado sus salarios. En Irak, no se ha pagado a los trabajadores de la electricidad durante seis meses. No hay ningún diálogo con los sindicatos.
Sin embargo, también existen aspectos positivos: en Jordania, el sindicato textil JTGCU inició negociaciones tripartitas con representantes del gobierno y de los empleadores al comienzo de la pandemia. El convenio alcanzado aseguró puestos de trabajo, niveles salariales y cobertura de salud para los trabajadores del sector, muchos de ellos mujeres migrantes. En Palestina, el sindicato textil pudo llegar a un convenio similar después de comenzar las negociaciones una semana después de que el país informara su primer caso de coronavirus. En Marruecos, el sindicato del sector del fosfato SNTP-CDT obtuvo un bono COVID para mitigar el impacto de la pandemia y en reconocimiento a sus esfuerzos para mantener la producción.
Otro punto positivo está relacionado con la posición de la mujer. Muchos delegados informaron que habían logrado aumentar la representación femenina en las empresas y en sus sindicatos, así como defender los lugares que ocupan las mujeres en la sociedad. Hashmeya Alsadawe, de Irak, informó desde el comité de mujeres.
Imagen principal: en Irak, los trabajadores de Basrah Gas Company protestan este verano contra la falta de pago de los salarios
Bielorrusia – los derechos humanos se deben respetar
Nadie podía predecir que, 70 años después de que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), Bielorrusia se vería sumido en una enorme incertidumbre debido a elecciones presidenciales fraudulentas.
Desde agosto de este año, los grupos de protección de los derechos humanos han constatado más de 30.000 detenciones, se han abierto más de 900 casos penales contra manifestantes, se ha detenido a 373 periodistas y 156 presos políticos, y a hay al menos siete personas muertas en relación con las protestas. Además, ha habido 4000 declaraciones de tortura durante y después de las detenciones, y no se ha concluido ni una sola de las investigaciones contra la policía involucrada en atropellos y actos de violencia en las protestas pacíficas.
Los derechos de los trabajadores han sido gravemente violentados desde que el régimen actual llegó al poder en 1994, pero la magnitud de las represiones recientes supera todos los casos denunciados anteriormente. Los afiliados bielorrusos de IndustriALL informan de cientos de detenciones, despidos forzosos y otras persecuciones a sus miembros.
Los derechos de los trabajadores son parte de los derechos humanos, y estos incluyen el derecho a condiciones de trabajo dignas, la libertad de asociación, la igualdad de derechos y la protección contra la discriminación. Lo que sucede actualmente en Bielorrusia es autoritario y la impunidad de los culpables socava la confianza en las instituciones gubernamentales.
La comunidad internacional está indignada con esta situación actual, y los responsables de todas las violaciones ya se enfrentan a sanciones, particularmente de la Unión Europea. Pero se debe hacer aún más y se debe ejercer una mayor presión sobre las autoridades bielorrusas para que restauren de inmediato un gobierno democrático y transparente.
Valter Sanches, secretario general de IndustriALL, declaró:
“IndustriALL Global Union apoya plenamente al pueblo y los trabajadores bielorrusos en su lucha por la democracia, los derechos humanos fundamentales y las libertades. Nuestras acciones de solidaridad continuarán hasta que los derechos humanos y de los trabajadores se establezcan y respeten plenamente en el país”.
Crédito de la fotografía: gazetaby.com
Sindicato sudafricano hace campaña para poner fin a la violencia contra las mujeres
El afiliado de IndustriALL Global Union, el Sindicato Nacional de Trabajadores Metalúrgicos de Sudáfrica (NUMSA), está haciendo campaña para poner fin al acoso sexual y la violencia en el lugar de trabajo. Como parte de esta campaña el sindicato está proporcionando apoyo a los miembros afectados por violencia basada en género.
Una de las miembros que recibe apoyo es Pontsho Serumula. Serumula, que trabaja para una empresa que fabrica productos de aluminio, sufrió quemaduras de tercer grado por un ataque con ácido en su cara y su cuerpo por parte de su esposo, de quien se encontraba separada, en su casa en Thokoza, en las afueras de Johannesburgo, en 2014. Ella sospecha que él obtuvo el ácido en la fábrica donde ella y su esposo trabajan.
Serumula fue ingresada en el hospital y le llevó dos años recuperarse de las quemaduras. El caso se encuentra en juicio y el exesposo se enfrenta a cargos por intento de homicidio. Después de muchas postergaciones, se espera que se dicte la sentencia en 2021.
Recordando el trauma, Serumula expresa:
“Después de recuperarme de las quemaduras, el gerente de operaciones me dijo que no debería volver a trabajar dado que no podría sobrellevarlo. La razón que me dio es que no podría levantar objetos. Esto me sorprendió dado que mi trabajo no implica levantar objetos. Recién después de la intervención de mi doctor pude volver a trabajar. El empleador nunca se disculpó por la mala decisión de no permitirme trabajar. Siento dolor cuando veo a mi exesposo en el trabajo, y seguimos realizando nuestras tareas como si nada hubiera pasado. Aunque ya no vivimos juntos. Estoy esperando justicia.
“Mi sindicato me apoyó durante este calvario. El apoyo que me dio NUMSA demuestra que los sindicatos están luchando contra la violencia basada en género. Esto demuestra que somos más fuertes cuando estamos unidos. También debemos ganar visibilidad y luchar por otras mujeres que se enfrentan a la violencia basada en género.
“No debe haber lugar para la violencia basada en género y el sexismo en los hogares, en el trabajo o en el sindicato. Las mujeres deben gozar de la protección de la ley y nuestros dirigentes sindicales no deben tener miedo a apoyar a las mujeres que sufren abusos”.
Pontsho en camiseta amarilla afuera del Tribunal de Palm Ridge.
Ruth Ntlokotse, segunda presidenta interina de NUMSA, declaró:
“Además del extremo dolor físico evidente, la compañera Pontsho sufrió un intenso dolor emocional y psicológico debido al trauma causado por el ataque. Su sufrimiento ha empeorado por el hecho de que las ruedas de la justicia han sido terriblemente lentas en la resolución de su caso”.
Armelle Seby, coordinadora de género de IndustriALL, expresó:
“Queremos justicia para la compañera Pontsho y elogiamos a NUMSA por ser un agente de cambio generando conciencia, educando, y luchando contra la violencia basada en género. Como sindicalistas debemos desafiar las relaciones de poder desiguales y las normas sociales que promueven la violencia basada en género”.
Fotografía: Pontsho en camiseta amarilla afuera del Tribunal de Palm Ridge.
Sindicatos presentan propuestas para reindustrializar América Latina y El Caribe
Más de 150 dirigentes de los sindicatos del sector de metales básicos, energía y automotriz de América Latina y el Caribe culminaron el 8 de diciembre un ciclo de seminarios temáticos y grupos de trabajo virtuales que desarrollaron en 2020 como parte de un proyecto de IndustriALL y Union to Union.
Durante el transcurso de los meses trabajaron junto a expertos académicos en la elaboración de un documento orientado a reflejar las principales tendencias y escenarios posibles de la industria regional para los próximos años. La primer versión del documento la finalizaron este año, pero buscarán seguir actualizándolo en 2021 y a lo largo del tiempo.
El último seminario temático del año contó con la participación del ex director del Banco nacional de desarrollo de Brasil (BNDES), Maurício Borges Lemos, del embajador de Argentina en México, Carlos Alfonso Tomada y del secretario general de IndustriALL Global Unión, Valter Sanches, quienes expusieron sobre la reindustrialización de la región.
Por su parte, Borges Lemos disertó sobre “la cuestión de la industrialización en la periferia del sistema capitalista”. Principalmente explicó que, para tener un proyecto de industrialización de la periferia y una política de desarrollo integrada para América Latina, resulta fundamental la política de tipo de cambio.
La propuesta de Borges Lemos sería que, cada país o bloque de países, fije su mecanismo específico de política industrial (sectorial). A su vez, combinaría tipos de cambio flotantes con tasas diferenciadas por sectores, y mantendría siempre la misma tasa para el arancel de protección y de reintegro. En una situación de integración regional más desarrollada, esta tasa podría ser cero para los intercambios interregionales.
En tanto, el embajador Tomada hizo una reflexión política sobre los desafíos de la triple crisis en América Latina: económica, social y sanitaria. Dijo que este contexto impulsa cambios, donde la digitalización y la sustentabilidad toman prioridad en las agendas de los gobiernos y las empresas. Este proceso de transformación impacta en el empleo y en los procesos de desarrollo. Dijo que en América Latina hay que pensar cómo construir poder popular en la región:
“América Latina estará expuesta a permanentes cambios y retrocesos si no encontramos una forma de garantizar mayores niveles de participación, mecanismos para asegurar la transición justa, lo cual consiste básicamente en una mayor participación sindical. (…)
Tenemos que pensar en un fortalecimiento del diálogo social para alcanzar consensos productivos. No va a haber mejora de la pobreza o de la desigualdad sin un estado que promueva el desarrollo productivo con empleo y con aumento de la productividad de todos los sectores, con plena participación de los trabajadores.”
Finalmente, el secretario general de IndustriALL, Valter Sanches, habló del problema de la desindustrialización de América Latina a partir de las políticas ultra liberales, de las transformaciones de la economía global por la pandemia y del rol de los sindicatos frente a esta realidad:
“Existe una amenaza concreta de una mayor desindustrialización de América Latina, porque, debido a las políticas ultra liberales, dejó de ser un destino de inversiones extranjeras directas. Como sindicatos debemos proponer políticas y luchar por ellas en todos los espacios que sea posible. Tenemos que buscar espacios de diálogo con los gobiernos, con los parlamentos, organizaciones multilaterales e interceder en el proceso económico.
Necesitamos mucha unidad entre nosotros para formular y luchar por políticas industriales sostenibles y políticas de comercio exterior soberanas. Como IndustriALL demandamos en nuestro ‘Plan de acción de sobre comercio y política industrial’, la necesidad de revertir la tendencia de desindustrialización que estamos viviendo y volver a generar empleos de calidad en la región.”
Se establece un compromiso a continuar el diálogo en la reunión de la red global de Anglo American
La reunión, que tuvo lugar el 3 y 4 de diciembre, constituyó un seguimiento de los avances logrados hasta ahora hacia el diálogo propuesto entre Anglo American e IndustriALL, como se estableció en la última reunión de la red en Johannesburgo, Sudáfrica, en 2019. En la reunión se debatió sobre minería sostenible y se reconoció el potencial de la red global para desarrollar poder sindical en el sector minero.
La copresidenta del sector minero y DGOJP de IndustriALL, Lucineide Varjao Soares, indicó que en algunos casos las empresas mineras no estaban dispuestas a negociar y resolver los reclamos de los trabajadores. Citó el caso de la huelga en la mina Cerrejón en Colombia, propiedad de Anglo American, BHP y Glencore, como un ejemplo de la negativa a negociar con los sindicatos.
“La huelga de Sintracarbon, que terminó después de 91 días, es una victoria simbólica para los mineros no solo en Colombia, sino en el resto del mundo. Esto demuestra que la resistencia a los cambios de turno condujo a una victoria para los trabajadores ya que la dirección acordó negociar. Además, la huelga dejó en evidencia que las empresas mineras no ponen en práctica lo que predican sobre los derechos de los trabajadores”.
Se debatió acerca de las crisis en la economía mundial, la salud pública y el empleo a causa de la pandemia de COVID-19, ya que provocó la pérdida de millones de puestos de trabajo en el sector minero. Se hizo hincapié en la seguridad y salud ocupacional y los protocolos desarrollados como respuesta a la COVID-19, los derechos laborales y humanos, la igualdad de género, la diversidad y el derecho de las trabajadoras, así como a la transición justa hacia energías renovables y la Industria 4.0.
Los informes nacionales de Sudáfrica y Australia confirmaron que en cuanto a los protocolos de salud y seguridad en el contexto de la COVID-19, Anglo American trabajó de manera cordial con los sindicatos. El jefe de operaciones sanitarias de Anglo American, Charles Mbekeni, confirmó esta situación y describió cómo la empresa trabajó con el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros en Sudáfrica.
Glen Mpufane, director del sector de minería de IndustriALL, expresó que es importante adoptar un enfoque de salud y seguridad ocupacional para el trabajo sindical.
“Mientras hacemos campaña para el reconocimiento de la COVID-19 como una enfermedad ocupacional, debemos continuar dando prioridad a la salud y la seguridad a través de la capacitación y el desarrollo de capacidades de los delegados sindicales de salud y seguridad”.
En la reunión se dijo que, de acuerdo con la matriz de género del Índice de Minería Responsable, Anglo American está tomando las medidas necesarias para mejorar y mitigar el impacto de sus actividades en las mujeres. Sin embargo, afiliados en Botswana y Sudáfrica expresaron que ir a trabajar temprano en la mañana se está volviendo peligroso para las mujeres ya que las atacan en las paradas de autobús mientras esperan el transporte de la empresa que las lleva a su trabajo. Los sindicatos manifestaron que la seguridad de las mujeres mientras se trasladan hacia y desde el lugar de trabajo es un tema que debe ser abordado por Anglo American.
Los sindicatos también tienen mucho trabajo por delante con el fin de aumentar la participación de las mujeres en las actividades sindicales. Armelle Seby, coordinadora de género de IndustriALL indicó:
“Es importante desarrollar la capacidad de los sindicatos sobre la igualdad de género y cómo abordar las preocupaciones de las mujeres, incluida la salud y la seguridad operativas. Los sindicatos deben tomar medidas para denunciar y abordar la violencia de género y el acoso, y hacer campaña para la implementación del Convenio 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”.
En el debate se mencionó que Anglo American no es coherente en su enfoque de las relaciones laborales. Por ejemplo, en África y Australia las relaciones laborales fueron cordiales, pero en América Latina fueron conflictivas.
Kemal Ozkan, secretario general adjunto de IndustriALL expresó:
“La Red Global de Anglo American sigue siendo una de las plataformas que utilizamos para lograr un compromiso significativo con la dirección de la empresa con el fin de mejorar las relaciones laborales. Además, queremos que la empresa respete los derechos humanos y laborales fundamentales”.
A la reunión virtual asistieron 45 participantes de diez países de Europa, América Latina, África y Australia. La foto es de la reunión del año pasado en Sudáfrica.