IndustriALL condena el intento de golpe contra la democracia en Brasil

Numerosas personas asociadas al movimiento bolsonarista asaltaron el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal y el Palacio del Planalto el 8 de enero, en una afrenta a la democracia y al Estado democrático de derecho. Destruyeron la sede de los poderes de la República brasileña, en un claro intento de golpe de Estado.

De las 1.075 personas que fueron detenidas por los hechos ocurridos el 8 de enero, 740 quedaron detenidos en prisión preventiva y 335 responderán en libertad con medidas cautelares por actos de terrorismo y por al menos 15 delitos, como golpe de Estado, daño al bien público y lesiones corporales.

“IndustriALL condena los actos de terrorismo contra la democracia y las instituciones del estado de derecho brasileño, que buscaban una vez más intentar interrumpir la voluntad soberana de la clase trabajadora de Brasil.

Estamos atentos/as y apoyamos las determinaciones de penalización a todos/as aquellos que financiaron, convocaron y contribuyeron a realizar este intento fracasado de golpe.”

sostuvo el secretario general de IndustriALL, Atle Hoie en una declaración pública efectuada el 10 de enero.

Los actos delictivos ocurrieron a tan solo una semana de la toma de mando de Luiz Inácio Lula da Silva como Presidente de Brasil. La comunidad internacional acompañó la ceremonia pacífica en la Praça dos Três Poderes en Brasilia, en la cual participaron cerca de 300.000 brasileños/as y representantes internacionales, en un ejemplo de ejercicio democrático, el 1 de enero del 2023.

A raíz de los hechos vandálicos ocurridos el 8 de enero, las centrales sindicales de Brasil orientaron a todas sus organizaciones afiliadas a que participaran en las diversas iniciativas para defender la democracia. Además, los movimientos sociales también anunciaron que desarrollarían movilizaciones de forma permanente en defensa de la democracia, del gobierno legítimamente electo, contra los golpes de Estado y por el castigo a los responsables de atentados a las instituciones.

En los días siguientes al 8 de enero se llevaron a cabo numerosas manifestaciones en defensa de la democracia, de la Constitución y contra el terrorismo tanto en varias ciudades de Brasil como en EE.UU, Francia y Suiza. El acto más reciente en defensa de la democracia ocurrió el 16 de enero, el cual reunió a representantes de los Tres Poderes de Rio Grande do Sul, sindicatos y entidades de la sociedad civil frente al Palacio de Justicia, en Praça da Matriz, en Porto Alegre.  

Además de los actos en defensa de la democracia en Brasil, las federaciones sindicales globales emitieron declaraciones de solidaridad y condenaron los actos terroristas, así como numerosas organizaciones sindicales afiliadas a IndustriALL de varios países.

Finalmente, Hoie agregó:

“IndustriALL expresa su solidaridad con las organizaciones sindicales afiliadas, el movimiento sindical brasileño y todo el pueblo de Brasil. Además, nos solidarizamos con las instituciones democráticas y el gobierno de Lula, legítimamente electo por el voto popular.”

Sindicatos peruanos desarrollan paro nacional en reclamo de elecciones

La Confederación general de trabajadores del Perú (CGTP, de la cual son parte las organizaciones sindicales afiliadas a IndustriALL Global Union en Perú) convocó a un paro nacional de actividades para el 19 de enero. Las federaciones FNTTP, FETRIMAP y FNTMMSP marcharon por las calles de Lima con grandes pancartas donde se podían leer sus principales reclamos:

El paro nacional concluyó con fuertes enfrentamientos entre la policía y algunos manifestantes. Las protestas, que se desarrollan hace varias semanas, son resultado de la actual situación de crisis y de deterioro democrático que atraviesa Perú. Los problemas se desataron el 7 de diciembre, cuando el entonces presidente, Pedro Castillo, fue detenido y destituido por el Congreso.

El Congreso estableció un gobierno de emergencia y Castillo fue reemplazado por la vicepresidenta, Dina Boluarte. Las protestas no tardaron en llegar y de su mano una ola de violencia desmedida por parte de las fuerzas policiales. Hasta el momento se contabilizan 54 muertes como resultado de la represión en las manifestaciones, según datos de la Defensoría del pueblo de Perú.

La CGTP asegura que el pueblo y los trabajadores también exigen soluciones a problemas que se suscitan desde hace años. Por ejemplo, una mejora en la calidad de la educación, de la salud y combatir el hambre, problemas que se exacerbaron en el país a raíz de la pandemia de la covid-19.

Además, las afiliadas de IndustriALL también piden que remuevan al nuevo ministro de trabajo, Luis Adrianzén Ojeda, quien busca derogar los decretos D.S. 001-2022-TR, que pone límites a la tercerización laboral, y el D.S. N° 014-2022, norma que regula los derechos sindicales.

El secretario general de IndustriALL, Atle Høie expresó su repudio a la criminalización de la protesta y la violencia ejercida por las fuerzas policiales en una carta dirigida a la Presidenta Boluarte y al Presidente del Congreso, José Williams, donde también manifestó su respaldo a las reivindicaciones de las organizaciones sociales y sindicales para poner fin a la crisis.

Finalmente, Hoie concluyó su comunicación a las autoridades de Perú y dijo:

“Los instamos a abrir un diálogo y construir compromisos con los movimientos sociales y la sociedad peruana, con la finalidad de crear una sociedad más justa e inclusiva”

Allanamiento de oficinas sindicales en Corea

El 18 de enero, el NIS y la policía nacional de Corea allanaron las oficinas de la KCTU durante 10 horas, bajo el argumento de que dos de sus miembros, afiliados al Sindicato Coreano de Trabajadores Metalúrgicos (KMWU) y al Sindicato Coreano de los Médicos y los Trabajadores de la Salud (KHMWU), habían violado la Ley de Seguridad Nacional. 

A modo de protesta por el allanamiento, los miembros del comité ejecutivo central de la KCTU celebraron una conferencia de prensa el 19 de enero. Al día siguiente, el 20 de enero, docenas de agentes de la NIS registraron durante horas el piso 13 del edificio de la oficina central de la KCTU.

Por medio de altavoces, la policía anunció a los transeúntes que el registro e incautación que se estaba realizando en la KCTU se debía a una violación de la Ley de Seguridad Nacional. El contenido de la orden también está circulando en los medios locales.

Estos ataques ocurrieron en el marco del gobierno del presidente coreano recientemente electo, Yoon Suk-Yeol, miembro del conservador Partido del Poder Popular. Yoon ha adoptado una postura dura contra los sindicatos. Recientemente rechazó el reclamo a favor de una tarifa mínima de carga de parte de 25.000 camioneros, miembros de la Unión Solidaria de Transporte de Carga. En su lugar, el presidente ordenó que los camioneros regresaran al trabajo.

La KCTU ha criticado el uso de la ley draconiana y cuestionado esta campaña de difamación de alto perfil, en la que participaron cientos de policías y oficiales de inteligencia y se hizo un uso innecesario de equipamiento de bomberos. Se desplegaron mil agentes de policía en todo el país para investigar la supuesta violación de la seguridad.

“Es devastador ver una democracia que se ha construido durante décadas siendo pisoteada por un presidente elegido democráticamente. Los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas han recomendado repetidamente que el Gobierno derogue la ley. Esta operación híper publicitada del NIS no solo fue desproporcionada, sino que también se dirigió a intimidar al movimiento sindical”,

expresó el presidente de la KCTU, YANG, Kyeung-Soo.

“IndustriALL Global Union exhorta al presidente coreano a poner fin a la intimidación contra los sindicatos democráticos en Corea. Instamos al presidente Yoon a centrarse en los reclamos de los sindicatos acerca de la reforma de la legislación laboral”, 

expresó Atle Høie, secretario general de IndustriALL.

La sindicalización es nuestra clave para cambiar el equilibrio de poder

“Construir sindicatos fuertes es nuestra clave para cambiar el equilibrio de poder. Y cambiar el equilibrio de poder es el único camino hacia una sociedad justa”,

expresó Atle Høie, secretario general de IndustriALL.

Cada año, durante los últimos diez años, la organización benéfica Oxfam ha publicado un informe sobre la creciente desigualdad de ingresos, cuya fecha de publicación coincide con la reunión de Davos. El informe siempre demuestra que los ricos se hacen más ricos y que su concentración de riqueza es cada vez más hermética, mientras que los salarios y los servicios públicos se reducen para todos los demás.

Este año, dicho informe arrojó que el uno por ciento más rico de la población se ha embolsado 26 billones de dólares de la nueva riqueza generada desde el comienzo de la pandemia. Mientras que el 63 por ciento de toda la nueva riqueza ha ido a ese uno por ciento, el resto se ha repartido de forma desigual entre todos los demás.

Si bien esto se consideraría perverso incluso en las mejores épocas, frente al panorama actual de la crisis climática, la guerra, la crisis del costo de vida causada por una inflación desmedida, el aumento de las edades jubilatorias, el colapso de los servicios públicos y una recesión global, la situación pasa a ser obscena.

Cada año, escuchamos comentarios angustiosos sobre la creciente desigualdad, y los políticos, tanto de derecha como de izquierda, prometen un cambio. No obstante, la desigualdad nunca para de crecer.

Tenemos que reconocer que nadie vendrá a rescatarnos y que, en última instancia, son los trabajadores quienes producen la riqueza. Si queremos cambiar el equilibrio de poder y la distribución de la riqueza, debemos fortalecer la sindicalización.

A pesar de las noticias desalentadoras, los afiliados de IndustriALL, desde el Reino Unido hasta Turquíala India y en todas partes del mundo, han aportado muchos ejemplos de triunfos logrados por y para los trabajadores. Necesitamos muchas más victorias como estas.

La sindicalización debe ser una prioridad para todos nosotros, y el desarrollo de la densidad sindical es uno de los elementos básicos de IndustriALL para lograr un futuro justo. Esto significa afiliar a muchos más miembros nuevos, pero también implica ser estratégicos en cuanto a dónde invertimos nuestros recursos y desarrollamos nuestras estructuras.

Debemos aumentar nuestra densidad en sectores y empresas clave. Cuantos más miembros tengamos en un lugar de trabajo, más fuerte será nuestra posición negociadora y mejores acuerdos podremos conseguir. Lograr convenios colectivos de calidad sienta un precedente que impulsa las condiciones en toda la economía. En última instancia, cuantos más trabajadores pongamos bajo el paraguas de los convenios colectivos, mejor será para todos.

Debemos desarrollar comités robustos y receptivos en los lugares de trabajo, con representantes que puedan responder de forma eficaz a las necesidades cotidianas de los miembros. Asimismo, debemos reconocer que la economía está en un estado constante de cambio, y no solo depender de sectores donde tradicionalmente hemos sido fuertes. En su lugar, tenemos que diversificarnos en nuevos sectores y representar a aquellos trabajadores que podamos haber descuidado en el pasado.

Para conocer algunos principios sobre cómo realizar campañas de sindicalización exitosas, consulte nuestra publicación Sindicalizar con IndustriALL (en inglés).

Debemos construir sindicatos fuertes, organizarnos globalmente, plantar cara al capital mundial e inclinar la balanza a favor de los trabajadores.

Bielorrusia debe liberar a los activistas y dirigentes sindicales encarcelados

El 5 de enero, el Tribunal Municipal de Minsk condenó a nueve años de prisión al expresidente del Sindicato de Trabajadores de la Radio y la Industria Electrónica de Bielorrusia (REP), Hennadz Fiadynich, de 65 años, y al presidente interino del sindicato, Vasil Berasnieu, de 72 años. A su vez, ordenó la reclusión del activista del REP, Vatslau Areshka, de 68 años, quien recibió una pena de ocho años en una colonia penal.

Los tres fueron detenidos el 19 de abril de 2022 y acusados de “pedir medidas restrictivas dirigidas a dañar la seguridad nacional de la República de Bielorrusia”, “incitar al odio social” y “establecer una formación extremista o participar en ella”. Estos cargos están contemplados en el código penal.

En abril de 2022, el Comité para la Seguridad del Estado (KGB) bielorruso incluyó al REP en una lista de organizaciones extremistas y prohibió sus actividades.

El 26 de diciembre de 2022, el Tribunal Municipal de Minsk condenó a otros tres dirigentes sindicales, a quienes acusó de llevar a cabo “acciones que violan gravemente el orden público”. Aliaksandr Yarashuk, presidente del Congreso de Sindicatos Democráticos de Bielorrusia (BKDP), también fue acusado de “pedir medidas restrictivas y otras acciones destinadas a dañar la seguridad nacional de la República de Bielorrusia” y, como resultado, fue condenado a cuatro años de prisión. El vicepresidente del BKDP, Siarhei Antusevich, fue condenado a dos años de prisión, e Iryna But-Husaim, funcionaria del equipo de medios y contable de esta organización, a un año y medio.

Así es como el Estado ha respondido a la lucha de los sindicatos independientes por la democracia y los derechos humanos en Bielorrusia. Desde las cuestionables elecciones presidenciales de agosto de 2020, los sindicatos independientes bielorrusos han sido objeto de agresivos y constantes ataques, que incluyen el allanamiento de sus oficinas y de los hogares de sus miembros, la incautación de teléfonos móviles y computadoras portátiles, presiones sobre los afiliados para que se desafilien, despidos de los miembros de sindicatos independientes y, finalmente, la liquidación de cuatro sindicatos independientes y su federación en julio de 2022.

El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, declaró:

“Condenar a los dirigentes sindicales por ejercer su legítimo derecho a la libertad sindical constituye una grave violación de los principios de la libertad sindical. Los derechos sindicales pierden todo sentido si no se respetan plenamente las libertades civiles consagradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en particular el derecho a la libertad y a la seguridad de la persona, el derecho a no ser detenido arbitrariamente, la libertad de opinión y de expresión, la libertad de reunión, el derecho a un juicio justo y el derecho a la protección de los bienes sindicales”.

Tras las últimas decisiones judiciales de encarcelar a dirigentes sindicales en Bielorrusia, IndustriALL Global Union e industiALL European Trade Union se comunicaron con la Comisión Europea, al Parlamento Europeo, al Consejo Europeo y a la OIT para reclamar medidas urgentes, tales como expresar apoyo al movimiento sindical independiente bielorruso de forma pública y exigir que las autoridades de este país liberen inmediata e incondicionalmente a los sindicalistas detenidos y pongan fin a la represión de los sindicatos independientes y las personas que exigen el respeto de sus derechos humanos.

IndustriALL Global Union e industriAll European Trade Union reiteran la solicitud de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios (CEACR) de la OIT de “liberar a todos los sindicalistas que permanezcan detenidos y retirar todos los cargos relacionados con la participación en protestas pacíficas y acciones sindicales”.

El poder sindical permite lograr convenios colectivos

Para Shramik Ekta Mahasangh, 2022 fue un año de luchas exitosas. Los sindicatos a nivel de fábrica firmaron convenios colectivos con empresas multinacionales (EMN) que fabrican productos tecnológicos utilizados en varias industrias como la electrónica, la automotriz, la sanitaria y la producción de electricidad, maquinaria agrícola y petróleo y gas.

El convenio negociado con Avery Dennison, empresa con sede en los Estados Unidos, aumentó los salarios de los trabajadores en INR 29.400 (USD 360). Por su parte, el acuerdo suscrito con la empresa suiza Hoerbiger, generó un aumento de INR 27.660 (USD 339).

Los trabajadores negociaron arduamente para conseguir que los convenios colectivos incluyeran los chequeos médicos, el reembolso de gastos médicos, licencias pagas, primas por turnos especiales, bonificaciones por desempeño, incrementos anuales, prestaciones jubilatorias, comedores, educación infantil, capacitación profesional y derechos sindicales en los convenios colectivos.

El sindicato negoció con éxito con una empresa finlandesa, Wartsila, y logró que a los trabajadores se les permitiera tomar un breve descanso de una hora, durante el horario laboral, para asistir a reuniones sindicales de emergencia que no se pudieran celebrar después de las horas de trabajo oficiales de la fábrica. La empresa también pondrá a disposición, en una de las áreas comunes, una oficina dedicada al trabajo sindical.

La multinacional coreana Myung Sung acordó proporcionar asistencia para la educación de los hijos de sus empleados. Brembo Brakes India, una subsidiaria de la empresa italiana Brembo, acordó incluir a los sindicatos en el proceso de introducción de nuevas tecnologías o modernización de plantas.

La secretaria regional de IndustriALL para Asia del Sur, Apoorva Kaiwar, expresó:

“IndustriALL felicita a estos sindicatos y a Shramik Ekta Mahasangh por haber firmado con éxito estos convenios colectivos. Estos acuerdos demuestran que entablar relaciones laborales saludables es muy necesario para promover los derechos de los trabajadores”.

Consolidación del poder sindical en la industria textil y de la confección

Crear poder sindical
Manual sobre investigación y campañas corporativas estratégicas

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El sector textil y de la confección está muy globalizado, con millones de trabajadores a lo largo de las cadenas de suministro en todo el mundo. La industria es una gran fuente de empleo precario en algunos países en desarrollo, donde predominan los trabajadores con salarios muy reducidos. En su mayoría, son mujeres jóvenes y migrantes internos con contratos de corta duración.

El sector funciona principalmente a través de una cadena de suministro impulsada por los compradores, donde las marcas y las agencias de compra tienen poder sobre sus proveedores, que son los empleadores directos de los trabajadores, lo que dificulta la supervisión de las complejas cadenas de suministro.

La investigación corporativa estratégica puede ayudar a los sindicatos a desarrollar campañas planificadas a nivel mundial tanto en materia de sindicalización como de negociación colectiva.

“El manual proporciona a nuestros afiliados una explicación clara de la investigación corporativa estratégica y de cómo puede aplicarse en relación con fabricantes de prendas, marcas, minoristas y casas de compra. También aporta observaciones útiles sobre cómo desarrollar campañas estratégicas de sindicalización y cómo poner fin a las prácticas laborales injustas en la cadena de suministro a nivel mundial”,

declaró Christina Hajagos-Clausen, directora del sector textil de IndustriALL.

El manual está disponible en inglés y en los idiomas de los principales países productores de prendas de vestir: árabe, bengalí, indonesio, jemer, portugués, español y vietnamita.

ARTÍCULO DE FONDO: La crisis de salarios bajos empobrece a los trabajadores/as en los sectores textil y de la confección de Asia y África

Artículo de fondo

Del nº2 de Global Worker

Noviembre de 2022

  

Regiones: Africa & Asia

Tema: the wage crisis    

Texto: Kalyani Badola & Elijah Chiwota

En África Subsahariana y el sur de Asia, los trabajadores/as en los sectores del textil y de la confección son los más afectados por la crisis de sueldos bajos, soportando miseria a pesar de contar con puestos de trabajo a tiempo completo.

Lo que ganan no es suficiente para comprar alimentos, pagar la vivienda, movilización para ir al trabajo, pagar por el cuidado y la educación de los niños, ni otros gastos diarios cuyo costo está aumentando vertiginosamente. A nivel mundial, la tasa de inflación está en un promedio aproximadamente de un 7% – lo cual es un alza enorme en comparación con el 4% y 3% que se había registrado en 2020 y 2021 respectivamente. En casos extremos como Zimbabue, la inflación está por las nubes, en un 280%.

La crisis salarial comenzó antes de la pandemia de Covid-19. En 2018, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó un informe sobre el estancamiento salarial sin precedentes que se había producido en todo el mundo. Esto se confirmó en el Informe Mundial sobre Salarios 2020-21 de la OIT, que señala que la tasa de inflación en la región de Asia-Pacífico era de 4,52% en 2017, 3,33% en 2018, y 3,63% en 2019. Sin embargo, el aumento promedio de los salarios reales para esos períodos fue de 1,8%, 1,6% y 1,7%, lo cual demuestra claramente que los aumentos salariales no coincidían con la tasa de inflación.

Sin embargo estos trabajadores/as con bajos salarios producían ganancias: con ellos, las empresas lograban beneficios mientras que los sueldos de los trabajadores/as disminuían de modo sistemático y generalizado. El informe de la OIT destaca el hecho de que en la región del sur de Asia, la productividad de la mano de obra aumentó entre 2010 y 2019, en tanto el salario mínimo no aumentó en la misma proporción. Por ejemplo, en Sri Lanka y Bangladesh, el aumento de los sueldos ha sido negativo durante los últimos diez años. El informe también destaca el hecho de que en 2019 el salario mínimo en Bangladesh ni siquiera había alcanzado el umbral internacional de la pobreza, de US$ 2,15 por persona por día.

Actualmente, con un alto nivel de inflación en toda la región, se ha vuelto más precaria la situación de la fuerza de trabajo. En septiembre, el aumento del precio de los alimentos subió a un 95% en Sri Lanka. En Pakistán, la inflación del precio de los alimentos alcanzó 32%, en momentos en que el país sigue luchando por la destrucción provocada por las enormes inundaciones que encarecieron los precios que ya habían aumentado. En Bangladesh y Nepal, la tasa de inflación es de alrededor del 9%. 

Las mujeres que trabajan en los sectores de la confección y textil fueron el grupo más afectado por los bajos salarios, y se produjeron deficiencias de la seguridad social debido a regulación ineficiente e inadecuada. La mayor parte de la fuerza de trabajo recurrió a eliminar comidas, retirar sus niños de las escuelas, o pedir préstamos con tasas de interés muy altas. Otro informe de la OIT también encontró que, cuando las fábricas volvieron a abrir tras los cierres de Covid-19, los salarios medios de trabajadores/as de la confección bajaron en términos de sus ingresos reales. Esto hizo que fuera prácticamente imposible cumplir con las normas del costo de la vida en el sur y sudeste de Asia. La situación no ha mejorado desde entonces.

Por ejemplo, en Sri Lanka a los trabajadores/as de la confección se les paga tan solo 16.000 LKR (US$ 44), el salario mínimo nacional que no se ha aumentado en la misma proporción que la inflación. En Bangladesh, la última vez que se ajustó el salario mínimo fue hace cuatro años, y actualmente es de BDT 8.000 (US$ 79). Estos salarios mínimos ni se aproximan a los salarios dignos necesarios para tener un nivel de vida decente. 

En Pakistán, tras una prolongada campaña de los afiliados de IndustriALL y trabajadores/as del sector de fabricación de alfombras, el gobierno de Punjab anunció un aumento salarial de 2.500 PKR (US$ 11) para los trabajadores/as industriales a partir de junio de 2021. Pero como los empleadores no cumplieron con la orden del gobierno, los sindicatos tuvieron que recurrir a la acción directa, y, por más de seis meses, los trabajadores/as lucharon para lograr los salarios que exigía el gobierno. 

En Sri Lanka, los afiliados de IndustriALL han exigido que el salario mínimo se aumente a 26.000 LKR (US$ 71) al mes. Los sindicatos han enviado varios memorándum al gobierno de Sri Lanka, pero éste todavía no ha cumplido con sus exigencias. Los afiliados están organizando programas de comedores comunitarios para hacer frente a la enorme inflación del precio de los alimentos. Los sindicatos también han salido a la calle en Nepal y Bangladesh, exigiendo que los gobiernos aborden la crisis salarial en medio de una tasa tan elevada de inflación, y que se pague un sueldo digno a los trabajadores/as.

La experiencia de los sindicatos de esa región ha demostrado que en los lugares de trabajo donde los trabajadores/as realizan negociaciones para establecer acuerdos de largo plazo sobre los sueldos y salarios, los empleadores demoran en aceptar los acuerdos propuestos, de modo que cuando finalmente se firma el convenio, el aumento salarial queda muy por detrás de la inflación, de modo que la fuerza de trabajo sale perdiendo.

Al otro lado del Océano Índico, en África Subsahariana, los trabajadores/as de los sectores textil y de la confección, en un 80% mujeres, han hecho campañas por salarios dignos, pero con poco éxito ya que los sueldos todavía siguen bajos. 

Los principales países productores de textiles y prendas de vestir que exportan a EE.UU. bajo la Ley sobre Crecimiento y Oportunidades para África son Kenia, Lesoto, Madagascar, Mauricio, Tanzania, Sudáfrica, Ghana, Nigeria y Esuatini. Etiopía está suspendida debido a la guerra en la región de Tigray. Al igual que en el sur de Asia, los sueldos se estancaron aún más durante la pandemia de Covid-19,  período en que algunas fábricas redujeron la producción o suspendieron sus operaciones. Al mismo tiempo,  en la mayoría de los países el salario mínimo legal era inferior al sueldo que necesitaban los trabajadores/as para tener un nivel de vida decente.

Según los afiliados de IndustriALL en Etiopía, Madagascar y Zimbabue, los trabajadores/as ganan  sueldos inferiores a US$ 2,15 al día. Con menos de US$ 30 al mes, Etiopía tiene los sueldos más bajos del mundo en la industria textil y de la confección. Muchas veces, los bajos sueldos se dan en el contexto de una falta de beneficios sociales y de seguridad social. Además, la mayoría de los empleadores que pagan sueldos bajos violan constantemente los derechos laborales de libertad de asociación y de negociación colectiva. Aunque se intimida a los trabajadores/as, presionándoles para que cumplan con las metas de producción, la fuerza de trabajo sigue mal remunerada.

“Nos tratan tan mal. Es increíble que después de trabajar como maquinista por 15 años, yo esté ganando el mismo sueldo que un principiante”, dijo un trabajador de Madagascar que gana 200.000 MGA, o US$ 46 al mes.

Frecuentemente se persigue a los delegados sindicales y sindicalistas, que llegan a ser blanco de despidos y otras formas de intimidación y acoso si exigen aumentos salariales. Además, las mujeres jóvenes enfrentan violencia y acoso de género, tal como se ha informado en Etiopía, Lesoto y Madagascar. Los supervisores aprovechan la crisis de bajos sueldos como oportunidad para explotar sexualmente a las trabajadoras y trabajadores, pidiendo sexo a cambio de sobretiempo y promoción a contratos permanentes. También es frecuente que en las entrevistas se pida sexo a cambio de contratos de trabajo, práctica que se ha denunciado en muchos países de esa región.

En Etiopía, las mujeres jóvenes suelen compartir el alojamiento, y es muy común que cuatro trabajadoras se ven obligadas a compartir una sola habitación para hacer que sus escasos ingresos alcancen hasta la próxima fecha en que reciben el sueldo. Esto se atribuye al modelo de bajos salarios que el país ha adoptado para atraer inversión extranjera directa. 

En Zimbabue, donde los trabajadores/as pasan meses sin recibir sus sueldos, se han denunciado casos de robo y pago de un monto inferior al sueldo que se debe. Con una tasa de inflación alrededor de más de un 280%, más del 60% de la fuerza de trabajo gana menos de US$ 51 al día, según Zimbabwe Statistics, el organismo nacional encargado de la recopilación de datos. Y, lo peor de todo, algunas empresas cerraron, desapareciendo sin pagar a los trabajadores/as los sueldos ni beneficios por despido.   

Los sindicatos siguen sus campañas de sindicalización y en favor de sueldos dignos, reforzando la negociación colectiva a nivel de las empresas y del sector, exigiendo que se establezca legalmente un sueldo que tome en cuenta las exigencias de los trabajadores/as, que piden un salario digno. Los sindicatos también combaten las condiciones laborales precarias y promueven el empleo directo de trabajadores permanentes. Además, combaten el trabajo a contrata, la subcontratación por intermediarios, y otras formas de empleo atípicas que contribuyen a la crisis de los bajos salarios. Los sindicatos exigen que se incluya el salario digno en los reglamentos sobre el salario mínimo.

En Esuatini y Lesoto, los trabajadores/as se han declarado en huelga y han establecido piquetes para exigir mejores sueldos en el sector textil y de la confección. En estos países, los salarios mínimos están por el suelo. Según la gaceta del gobierno de Lesoto, un maquinista gana 2307 LSL (US$ 126), en tanto en Esuatini gana 2000 SZL (US$ 109). En Esuatini, el gobierno confabula con las empresas, y las fuerzas de seguridad actúan con violencia contra los huelguistas, que incluye lanzar gas lacrimógeno contra los trabajadores/as e incendiar las casas de dirigentes sindicales.

Posibles estrategias para proteger a los trabajadores/as contra los sueldos bajos En Sudáfrica, en los sectores del vestuario y textil, el Sindicato de Trabajadores del Vestuario y Textil de Sudáfrica (SACTWU) ha logrado acuerdos con los concejos de negociación del sector y asociaciones de empleadores para combatir los sueldos miserables.

Políticas gubernamentales que promueven el programa de trabajo decente (crear puestos de trabajo, defender los derechos de los trabajadores/as, diálogo social, y protección social) también pueden ayudar en las campañas por salarios dignos. Para lograr mejorar los salarios, también es importante contar con sueldos mínimos legalmente establecidos que tomen en cuenta el costo de la vida y la tasa de inflación.

A nivel mundial, la iniciativa ACT es un acuerdo entre marcas mundiales y sindicatos que tiene como objetivo lograr salarios dignos en los sectores del textil, calzado, cuero y prendas de vestir, promoviendo la negociación colectiva e nivel sectorial, estrategia que se puede usar en favor de salarios dignos en el sur de Asia y África Subsahariana. En la actualidad, ACT se está aplicando en tres países productores de prendas de vestir: Bangladesh, Camboya y Turquía. En Bangladesh, se ha establecido un mecanismo para resolver conflictos, y se organizan reuniones con las marcas, la Asociación Nacional de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Vestir de Bangladesh (BGMEA), y los sindicatos.

Además, en fábricas que proveen productos a empresas que han firmado Acuerdos Marco Globales (AMG) con IndustriALL Global Union, entre ellas Asos, H&M, Inditex y otras, se intenta establecer un diálogo social que permita mejorar salarios y condiciones de trabajo. El diálogo social y la negociación colectiva tienen como fin lograr niveles de vida dignos, promoviendo los derechos de los trabajadores/as en la cadena de suministro. Se cree que los AMG van a aliviar la crisis de bajos sueldos en algunos países como Mauricio y Madagascar, por influencia de las marcas que piden que sus proveedores mejoren los salarios.

Los AMG han sido útiles porque presionan a las marcas mundiales de prendas de vestir para que procuren que fabricantes en la región del sur de Asia entablen negociaciones con los sindicatos sobre mejoramiento de salarios, y pueden ayudar a desarrollar el poder de los sindicatos a través de la negociación colectiva. 

Trabajadores turcos del sector del papel hacen un piquete por mejores salarios

El sindicato Selüloz-İş, afiliado a IndustriALL Global Union, convocó la huelga después del estancamiento de las negociaciones sobre un nuevo convenio colectivo a fines de 2022. El empleador había propuesto salarios muy cercanos al mínimo legal, incluso para las personas con cuatro años de antigüedad, a pesar de que la fábrica en Kocaeli reportara ganancias de TRY 666 millones (USD 35 millones) para los primeros tres trimestres de 2022. Además, el poder adquisitivo de los trabajadores ha sufrido una caída súbita debido al disparo de la inflación en Turquía.

“Junto con los sindicatos del sector del papel a nivel internacional, IndustriALL se solidariza con los huelguistas de Kartonsan. 21 años después de su última huelga, esta acción colectiva está construyendo un vínculo especial y una conciencia de clase en la fábrica”,

expresó Tom Grinter, director del sector de pulpa y papel de IndustriALL.

El piquete está recibiendo visitas de apoyo de otros sindicatos, y los manifestantes se han visto alentados por la reciente victoria de los trabajadores de Bekaert, que lograron un aumento salarial del 84 por ciento después de luchar contra una prohibición de huelga.

La fábrica de Kartonsan es propiedad del Grupo Pak, que tiene antecedentes de comportamiento antisindical y posee diferentes empresas de producción y reciclaje de cartón, con exportaciones a una docena de países.

El secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, afirmó:

“Cuando estuve con los huelguistas de Selüloz-İş en su piquete el 23 de diciembre, los trabajadores de Kartonsan me explicaron su frustración ante los bajos salarios propuestos por la dirección durante las negociaciones. La determinación de los trabajadores de declararse en huelga hasta que se acordara un contrato justo me pareció inspiradora. IndustriALL respalda la huelga, a través de la cual se logrará un acuerdo justo para los empleados de Kartonsan. ¡Solidaridad por siempre!”

La bandera de IndustriALL ondea con orgullo en el piquete establecido frente a la fábrica, donde se realizó un festival de música en solidaridad con la huelga el 14 de enero.

Manténgase al tanto de las últimas novedades de la huelga a través de Twitter: @KartonsanGrev

 

La inseguridad de los astilleros de desguace de buques sigue cobrando vidas de trabajadores en Bangladesh

Un empleado de Tanseen Steels Ltd., Rashedul Islam, de 40 años, perdió la vida después de que se rompiera una cuerda utilizada para sacar una parte del barco del mar y una pesada pieza de hierro lo golpeara en la cabeza. El accidente tuvo lugar por la noche, lo que va en contra de las prácticas seguras de trabajo para el desguace de buques.

En otro accidente, ocurrido en APS Corporation, Delwar, de 35 años, resultó gravemente herido después de que estallara un incendio mientras se cortaban las tuberías de gas dentro de una embarcación.

Los afiliados de IndustriALL en Bangladesh, la Federación de Trabajadores Metalúrgicos de Bangladesh (BMF) y Federación de Trabajadores del Sector Metalúrgico, Químico, de la Confección y del Vestido (BMCGTWF), están preocupados por la seguridad de los trabajadores en los astilleros. Actualmente, los sindicatos están ayudando a las familias de las víctimas a recibir una indemnización adecuada.

A. M. Nazimuddin, presidente de la BMF, expresó:

“Los frecuentes accidentes en los astilleros están cobrando vidas de trabajadores, pero ni los empleadores ni el Gobierno toman medidas de seguridad. Es su responsabilidad garantizar la seguridad en el lugar de trabajo. Se debe aplicar estrictamente las leyes nacionales e internacionales para lograr astilleros más seguros”.

El desguace de buques es uno de los empleos más peligrosos del mundo. Las condiciones de trabajo son precarias e inseguras, e implican salarios bajos y jornadas extensas. Según los datos recopilados por IndustriALL, en 2022 hubo al menos 35 accidentes en astilleros de desguace de buques, que dejaron al menos seis trabajadores fallecidos y 31 heridos de gravedad.

El director del sector de desguace de buques de IndustriALL, Walton Pantland, afirmó:

“Estos accidentes evitables y trágicos demuestran por qué es esencial que Bangladesh ratifique el Convenio de Hong Kong este año. Cuando el Convenio entre en vigor, podremos desarrollar una industria de reciclaje de buques segura y sostenible en Asia del Sur.

Los trabajadores deben estar representados por sindicatos fuertes para poder rechazar el trabajo inseguro y establecer comités de seguridad en el lugar de trabajo”.

Foto: Chittagong, Bangladesh. Crédito: Adam Cohn, Flickr