Escasos resultados en Yaundé: la reunión de ministros de la OMC aporta pocos avances para África

La reforma de la OMC, el comercio electrónico, las subvenciones a la pesca, la agricultura y el paquete de medidas para los países menos desarrollados quedaron aplazados y se remitieron a Ginebra, Suiza, donde se seguirá trabajando en estos temas.

El resultado decepcionó a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil, que celebraron sus propias reuniones paralelas y esperaban que el encuentro supusiera un avance real para los problemas de desarrollo de larga data. En cambio, se pusieron de manifiesto marcadas diferencias en cuanto al margen de maniobra de los países en desarrollo, el futuro del comercio digital y el equilibrio entre los intereses multilaterales y la soberanía nacional.

Estancamiento en materia de derechos de aduana sobre bienes digitales

El punto muerto más notorio se dio en relación con la moratoria de larga data sobre los derechos de aduana aplicables a las transmisiones electrónicas. La moratoria, vigente desde 1998, impide a los miembros gravar productos digitales transfronterizos como el software, la música o los libros electrónicos. Tradicionalmente renovada cada dos años, la moratoria expiró después de que los ministros —que constituyen el máximo órgano de decisión de la OMC— no lograran ponerse de acuerdo sobre una prórroga.

Estados Unidos abogó inicialmente por una prohibición permanente, aunque posteriormente propuso una renovación de cinco años. Brasil insistió en mantener la norma de dos años, con el argumento de que una moratoria más prolongada limitaría la capacidad de los países en desarrollo para generar ingresos y definir su política digital. La moratoria relacionada con las reclamaciones sin infracción y las reclamaciones por otra situación en el marco del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) también expiró sin que se renovara.

Los sindicatos, entre ellos la CSI, IndustriALL Global Union y la Internacional de Servicios Públicos, así como organizaciones de la sociedad civil africana, como la Red Africana de Comercio, consideraron que este resultado reflejaba desequilibrios más profundos en los marcos de la OMC. La mayoría argumentó que una moratoria permanente o prolongada beneficiaría de manera desproporcionada a los grandes exportadores digitales, al tiempo que limitaría las opciones de las economías que aún están desarrollando su infraestructura digital.

Una oportunidad perdida para la agricultura

La agricultura, una prioridad para los miembros africanos y otros países en desarrollo, volvió a quedarse sin avances concretos. No se adoptó ninguna decisión sobre el apoyo interno, el acceso a los mercados, la seguridad alimentaria pública ni el mecanismo especial de salvaguardia. Tampoco se abordaron las demandas de larga data de los países del grupo Cotton-4 (Benín, Burkina Faso, Chad y Malí) en materia de subvenciones. Estados Unidos había bloqueado los avances en materia de agricultura en una fase anterior de la conferencia, al pedir una reformulación fundamental de las negociaciones.

Otro punto de fricción fue la propuesta de incorporar el Acuerdo sobre Facilitación de las Inversiones para el Desarrollo al marco normativo de la OMC. Los sindicatos y la sociedad civil advirtieron de que su adopción formal corría el riesgo de socavar el espíritu de consenso que caracteriza a la organización.

Los representantes de los sindicatos y de la sociedad civil señalaron que el Protocolo de Inversiones de la Zona de Libre Comercio Continental Africana constituye un marco regional más adecuado, ya que evita el arbitraje internacional contencioso y protege mejor a los inversores nacionales.

Paule-France Ndessomin, secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana, afirmó que la reunión ha supuesto una oportunidad perdida para ampliar el margen de maniobra de la política industrial con vistas a la creación de empleo digno, especialmente para la población joven de África, en consonancia con el Acuerdo de Marrakech, por el que se estableció la OMC.

“Se necesitan normas comerciales más justas y equitativas que generen empleo y den prioridad a los trabajadores y las comunidades africanas como vías para avanzar”,

expresó.

Roxanne Brown sobre el poder, la solidaridad y una nueva era para las mujeres en el movimiento sindical

“Ese momento no se trató solo de mí. Fue para todas nosotras”.

El 1 de marzo de 2026, Roxanne D. Brown se convirtió en la décima presidenta internacional del United Steelworkers (USW), siendo la primera mujer, y la primera mujer negra, en dirigir uno de los sindicatos más poderosos de América del Norte. Tiene muy claro lo que esto significa. No se trata de un hito personal, sino colectivo. Un momento que encarnó, como ella misma dijo, “tantas esperanzas, sueños, luchas silenciosas y oraciones”, y que les pertenece a todas las compañeras a las que alguna vez les habían dicho que no estaban hechas para llegar a lo más alto.

Un mes después, en declaraciones a IndustriALL durante la Conferencia Internacional de Mujeres del USW, celebrada en Toronto, el peso de aquel momento aún seguía presente. Para las jubiladas que afirmaban que nunca pensaron que vivirían para verlo. Para las jóvenes que aún se preguntan si hay un lugar para ellas en la cúpula. Para la propia Roxanne Brown, que todavía se sorprende a sí misma llamándose “vicepresidenta” por costumbre.

“Las mujeres somos capaces de todo. No hay ningún trabajo, ningún cargo, ninguna cosa que sea insuperable para nuestras compañeras de todo el mundo”.

Preparada para este momento

Roxanne Brown no llegó a la presidencia por casualidad. Nacida en Kingston, Jamaica, y criada en White Plains, Nueva York, se incorporó al movimiento sindical a través de su propia experiencia vital: su madre y su tía trabajaban en empleos sindicalizados que les permitieron comprar una vivienda y acceder a la clase media. Esa transformación marcó todo lo que vino después.

Se afilió al USW hace 27 años y pasó casi tres décadas luchando por los trabajadores en los sectores de la salud, el comercio, la industria manufacturera y la seguridad en el trabajo. Durante todo ese tiempo, se mantuvo fiel a una convicción: los propios trabajadores son la mayor fuerza en cualquier espacio.

Sepan quiénes son

Ante una sala repleta de compañeras sindicalistas, Roxanne Brown impartió la lección que ha compartido con su propia hija y que ahora transmite a las mujeres de todo el movimiento.

“En algún momento, el mundo intentará decirles quiénes cree que son. Por eso es realmente importante que sepan quiénes son. Para que, cuando llegue ese momento, se mantengan firmes gracias al poder que les da saberlo”.

Habla desde su propia experiencia. En los años previos a su elección, ella misma escuchó las dudas y las limitaciones que otros intentaban imponerle. Pero ella ya había decidido quién era.

Para Roxanne Brown, ser consciente de quién es una misma no es una cuestión pasiva. Significa saber qué es lo que te hace poderosa y proteger ese conocimiento de forma deliberada. Brown conecta con las personas a través de la conversación, de la escucha y de las historias que recoge y lleva a su trabajo.

Habló abiertamente sobre el síndrome del impostor, calificándolo no como un fallo personal, sino como algo estructural, algo con lo que las mujeres se enfrentan constantemente en espacios que no han sido concebidos para ellas.

“Incluso cuando una sabe quién es, esa confianza se tambalea un poco y el síndrome del impostor vuelve a aparecer”, afirmó. “Es muy importante saber quién es una misma desde el principio y hacer todo lo posible, aunque sea con pequeños gestos, para seguir recordándolo”.

Señalando a su hija de ocho años, que se encontraba en la sala durante la conferencia, Roxanne Brown dijo que tiene más confianza a su edad que la que ella tuvo jamás en la misma etapa. ¿Por qué? Porque creció rodeada de mujeres fuertes, tanto en su familia como en su entorno sindical, que le han mostrado cómo se ejerce el poder en la práctica.

“De eso se trata”, expresó Roxanne Brown. “De mostrar lo que es posible”.

Fomentar el liderazgo femenino: el modelo Women of Steel

La presidencia de Roxanne Brown no surgió de la nada. Fue el resultado de décadas de trabajo, gracias a un sólido modelo para el desarrollo del liderazgo femenino en el movimiento sindical mundial.

Women of Steel (“Mujeres del acero”), el programa específico del USW para la sindicalización y el liderazgo de las mujeres, es anterior a la participación femenina en la junta ejecutiva del sindicato. Cuando se fundó, todos los dirigentes al frente del USW eran hombres. La primera mujer no se incorporaría a la junta ejecutiva hasta 2008. Sin embargo, el expresidente internacional Leo Gerard asumió un compromiso con el programa, con sus compañeras del sindicato y con la idea de que las mujeres necesitaban una estructura en la que pudieran aprender, formarse y comprender cómo ejercer el poder.

Los resultados son evidentes. En 2008, había una mujer en la junta ejecutiva. Hoy, hay tres. La mayoría de los jefes de departamento del USW son mujeres. Y, por primera vez en la historia del sindicato, la presidenta internacional es una mujer.

“Si no contáramos con ese programa, no sé si habríamos tenido un sistema para hablar con las compañeras sobre su poder”, afirmó Roxanne Brown. “Sobre lo que aportan al sindicato y cómo ese poder beneficia al sindicato”.

Bajo la dirección de Randie Pearson, directora de Women of Steel, el programa se ha renovado por completo de cara a 2026. La formación, el lenguaje y los temas tratados se han actualizado para reflejar las necesidades actuales de las mujeres. Esto incluye el reconocimiento explícito de la violencia doméstica como una cuestión sindical, un tema que las compañeras antes no sabían con certeza que le importara a su sindicato.

“Las compañeras enfrentaban situaciones que ni siquiera imaginaban que pudieran ser abordadas por su sindicato”, explicó Roxanne Brown. “Y eso es algo que está integrado en el programa que tenemos hoy en día”.

Para las organizaciones afiliadas de todo el mundo que se encuentran al inicio de este camino, el mensaje de Roxanne Brown es claro: todo comienza con el liderazgo. El compromiso debe partir de la cúpula. Y el programa debe diseñarse para perdurar, no solo para las compañeras que están ahí hoy, sino también para aquellas que aún están encontrando su camino.

“Este es el comienzo”,

afirmó.

“Y el objetivo es asegurarnos de que otras compañeras vean lo que es posible. Porque aún nos queda mucho por delante”.

La solidaridad mundial en un momento de presión

Como vicepresidenta regional para América del Norte de IndustriALL Global Union, Roxanne Brown aporta el peso de los afiliados del USW a una coalición mundial de trabajadores y trabajadoras de 130 países.

En un contexto en el que la política comercial de Estados Unidos, los ataques a los derechos de los trabajadores y el retroceso en las protecciones laborales están causando un gran impacto en los mercados de todo el mundo, esa conexión ha cobrado más importancia que nunca.

“Cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría”, afirmó. “Los trabajadores estadounidenses no son el Gobierno. Nosotros también estamos sintiendo el dolor y la presión, y confiamos en la solidaridad de nuestra familia sindical en todo el mundo”.

También habla con la misma franqueza sobre la amenaza que se cierne en su propio país. El clima político actual, el desmantelamiento de las garantías en materia de diversidad, equidad e inclusión, el debilitamiento de las normas de seguridad en el lugar de trabajo y el caos de una política arancelaria que ha trastocado las cadenas de suministro a nivel mundial no son solo ruido político. Causan daños reales a los trabajadores.

“En el último año se han recortado muchas de las garantías de seguridad y salud de los trabajadores”, declaró ante la conferencia. “Puede que no veamos los efectos inmediatos de estos recortes. Pero los veremos”.

Su respuesta a quienes intentan hacer que los trabajadores olviden su poder es contundente e inequívoca. Los trabajadores construyeron estas economías. Nadie más puede entrar en las minas, las fundiciones, las plantas de celulosa y papel y hacer lo que los sindicalistas hacen cada día. Ahí, insiste, es donde realmente reside el poder.

“Somos más que ellos. Tenemos el poder. Y eso es algo que debemos recordar en este momento”.

En su opinión, IndustriALL es precisamente la plataforma que el movimiento necesita en estos momentos. Un espacio para reunir esa solidaridad, para ser sinceros sobre lo que exige esta coyuntura y para recordar a los trabajadores de todo el mundo que no luchan solos.

“La única forma de superar estos tiempos es siendo conscientes de que no estamos solos en esta lucha”, afirmó. “De que los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo están con nosotros”.

Una nueva era

Roxanne Brown, international president of the United Steelworkers, addressing the opening plenary of the USW Women of Steel conference in Toronto, March 2026
Roxanne Brown se dirige a las delegadas en la sesión plenaria de apertura de la conferencia Women of Steel del USW en Toronto, marzo de 2026. Foto: IndustriALL Global Union

Antes de retirarse del escenario en Toronto, Roxanne Brown miró a la sala, en la que más de la mitad de las asistentes participaban por primera vez en una conferencia de Women of Steel, y describió lo que veía.

“Esto es liderazgo”, afirmó. “Compañeras que levantan la mano, con ganas de participar, con ganas de formarse, de adquirir nuevas herramientas. Ese es el tipo de liderazgo que esperamos como sindicato”.

Habló de la compañera que la noche anterior le había contado que había sido nominada para presentarse a la presidencia local y que ver a Roxanne Brown le había hecho darse cuenta de que podía hacerlo. Habló de la joven que dijo estar dispuesta a participar más porque había visto no a una, sino a tres compañeras en la Junta Ejecutiva Internacional.

Ese momento, el 1 de marzo de 2026, dijo, no se trató solo de ella.

“Encarnó tantas esperanzas. Sueños. Luchas silenciosas. Oraciones. Y mucho más. Y lo hicimos todo juntas. Y seguiremos haciéndolo juntas”.

Bangladesh: los trabajadores del desguace de buques se beneficiarán de un nuevo plan de indemnización por accidentes laborales

El desguace de buques suele considerarse el trabajo más peligroso del mundo. A diario, los trabajadores se enfrentan a riesgos derivados de materiales tóxicos, maquinaria pesada y caídas. En la mayoría de los casos, cuando sufren un accidente o se enferman en el trabajo, disponen de pocas o ninguna vía de reparación.

El nuevo programa piloto EIS se ha desarrollado en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Establece un fondo destinado a proporcionar pensiones y apoyo financiero a las personas que no puedan trabajar debido a una lesión o enfermedad ocupacional, así como a sus familias.

El programa complementa el Convenio de Hong Kong para el Reciclaje Seguro y Ambientalmente Racional de los Buques, que establece normas internacionales para el sector.

BIMCO, la mayor asociación internacional de transporte marítimo del mundo, ha exhortado a sus miembros a firmar una carta de intención para contribuir al fondo del EIS.

Asimismo, IndustriALL Global Union pide a los armadores que contribuyan con cincuenta centavos por tonelada a dicho fondo.

Protección social para el trabajo más peligroso del mundo

Walton Pantland, director de sindicalización y campañas y del sector de la construcción naval y el desguace de buques de IndustriALL, declaró:

“El desguace de buques es un trabajo difícil y peligroso. Ha dejado un terrible saldo de muertes, lesiones y enfermedades ocupacionales entre sus trabajadores, quienes solían ser abandonados si resultaban heridos o estaban demasiado enfermos para trabajar. Al igual que el Convenio de Hong Kong hace que el desguace de buques sea más seguro, el programa EIS ofrece protección social. Esto significa que los trabajadores y sus familias recibirán una pensión si no pueden trabajar. Es lo correcto para el sector en este momento. Instamos a los armadores a que contribuyan con cincuenta centavos por tonelada al fondo del EIS para transformar la vida de los trabajadores del desguace de buques y sus familias”.

El programa EIS para el desguace de buques se basa en el éxito de un plan similar en el sector de la confección de Bangladesh. Se trata del primer programa nacional de seguros de accidentes laborales para los cuatro millones de trabajadores del sector de la confección del país, que proporciona prestaciones vitalicias a los trabajadores lesionados y a los familiares de las personas fallecidas en el trabajo.

BP impone un cierre patronal a casi 1000 trabajadores de una refinería en un conflicto laboral ilegal

El cierre patronal, que afecta al sustento de cientos de trabajadores calificados y sus familias, se produce en medio de las negociaciones sobre el convenio colectivo. Al entrar ya en su sexto día, no se han fijado nuevas fechas para retomar la negociación y, según el sindicato, BP ha optado por la intimidación y la confrontación en lugar de negociar de buena fe.

Un cierre patronal planeado desde el principio

Mike Smith, responsable nacional de negociación para el sector petrolero del USW, afirmó que la situación era previsible desde el momento en que comenzaron las negociaciones.

“Desde el inicio de las negociaciones, daba la sensación de que ese era su plan. Lo hicieron tanto a nivel nacional, al no ofrecer el acuerdo nacional modelo establecido con Marathon, como a nivel local, al intentar desmantelar el convenio colectivo”.

La presidenta internacional del USW, Roxanne Brown, fue inequívoca en su condena del accionar de BP.

“La decisión de BP de imponer un cierre patronal a estos trabajadores calificados es inaceptable e ilegal. Generaciones de miembros del sindicato han garantizado el funcionamiento seguro y eficiente de esta refinería, y merecen un contrato que refleje su valor, no tácticas de intimidación diseñadas para forzar concesiones”.

El sindicato exige el fin de las tácticas intimidatorias

Mike Millsap, director del Distrito 7 del USW, advirtió de que las consecuencias van más allá de los trabajadores directamente afectados, ya que suponen un riesgo para la comunidad en general.

“En su empeño por recortar personal y reducir salarios, BP está optando por la confrontación y poniendo en peligro la seguridad de la comunidad al recurrir a trabajadores sustitutos sin experiencia. Este cierre patronal constituye un ataque directo a los derechos laborales y un intento de debilitar el poder de negociación de las mismas personas que hacen posible el éxito de esta planta”.

La seguridad y la estabilidad laboral, en el centro de las negociaciones

Smith destacó que el comité de negociación del sindicato se ha mantenido dispuesto y preparado para dialogar durante todo el conflicto, y pidió a BP que regresara a la mesa de negociación sin demora.

“Nuestro comité de negociación ha estado siempre dispuesto a dialogar. BP debe poner fin a este cierre patronal de inmediato y retomar las negociaciones con seriedad. Si la empresa está dispuesta a negociar de buena fe, es posible alcanzar un convenio justo”.

Las demandas clave del sindicato se centran en la seguridad, la estabilidad laboral y unos salarios justos.

Acciones previstas a medida que aumenta la presión sobre BP

Dado que no hay fechas previstas para la negociación, el USW está intensificando su campaña pública. Se están planificando acciones, entre las que se incluye una posible movilización en torno a la junta de accionistas de BP, que se celebrará el 23 de abril en las afueras de Londres, un momento que podría atraer la atención internacional sobre el conflicto.

El USW está coordinando sus esfuerzos de campaña estratégica y hace un llamado a sus afiliados y aliados para que se solidaricen con los trabajadores afectados por el cierre patronal. Se agradecen todas las muestras de solidaridad y apoyo mientras el sindicato prepara sus próximos pasos.

Solidaridad con los trabajadores afectados por el cierre patronal

El USW exige a BP que ponga fin de inmediato a sus prácticas laborales injustas, reincorpore a todos los trabajadores afectados por el cierre patronal y reanude unas negociaciones significativas que respeten la dignidad y la contribución de sus empleados.

El USW representa a 850.000 trabajadores de las industrias de la metalurgia, la minería, la energía, la industria química, el caucho y el vidrio, así como de un número cada vez mayor de sectores, entre los que se incluyen la salud, la educación y los servicios públicos.

“IndustriALL Global Union se solidariza plenamente con los casi 1000 miembros del USW afectados por el cierre patronal en la refinería de BP en Whiting. Durante generaciones, estos trabajadores han mantenido esta refinería en funcionamiento de forma segura y eficiente; su contribución es invaluable y debe ser respetada. Este cierre patronal no es una negociación: es una coacción y suscita serias preocupaciones en virtud de las normas laborales internacionalmente reconocidas, incluidos los convenios de la OIT sobre libertad sindical y negociación colectiva. Instamos a BP a que ponga fin de inmediato al cierre patronal, reincorpore a todos los trabajadores afectados y vuelva a la mesa de negociaciones para alcanzar un convenio justo que garantice la estabilidad laboral, unos niveles de personal seguros y salarios justos”,

afirmó Atle Høie, secretario general de IndustriALL.

IndustriALL presenta una denuncia ante la OIT contra Malasia por prácticas sistemáticas de represión sindical

La denuncia, presentada el 10 de marzo de 2026 junto con cinco sindicatos afiliados de Malasia, acusa al Gobierno de no garantizar una protección adecuada contra la injerencia de los empleadores en el derecho de los trabajadores a sindicalizarse y negociar colectivamente, lo que constituye una violación directa del Convenio 98 de la OIT, que ha sido ratificado por el país.

Un patrón sistémico de violaciones

Los 12 casos involucran a Flextronics Technology (Penang), Molex (Malasia), Renesas Semiconductor KL, Texas Instruments Malaysia, XSD International Paper, General Aluminium Works, Hicom Automotive Manufacturers, Valeo Malaysia, Boeing Composites Malaysia, Nexperia Malaysia, Lumileds Malaysia y Wiwynn Technology Service Malaysia.

En todos estos casos, los trabajadores y sus sindicatos se enfrentaron a un conjunto de tácticas sorprendentemente similares, diseñadas para socavar su libertad sindical.

Los empleadores amenazaron a los trabajadores con perder sus bonos, aumentos salariales y prestaciones si votaban a favor de un sindicato. También les advirtieron de cierres de fábricas y despidos masivos si formaban sindicatos. En el caso de los trabajadores migrantes, que se encuentran entre la población más vulnerable, las amenazas se centraron específicamente en la deportación y la no renovación de los permisos de trabajo. Además, se retrasaron deliberadamente los autobuses de la empresa los días de votación. Se impidió físicamente el acceso a las mesas de votación. No se permitió al personal revisar sus nombres en las listas electorales. Luego de que las votaciones arrojaron resultados favorables para el sindicato, se despidió, suspendió y sometió a procedimientos disciplinarios a activistas sindicales.

En algunos casos, las empresas utilizaron el sistema judicial como arma, presentando recurso tras recurso ante el Tribunal Superior, el Tribunal de Apelación y el Tribunal Federal, para retrasar los procesos de reconocimiento durante años y, en un caso, más de una década.

Los trabajadores se defendieron y ganaron, pero la justicia siguió sin llegar

A pesar de las constantes interferencias, los trabajadores de varias empresas demostraron una determinación extraordinaria. En Nexperia, el 95,92 % del personal votó a favor de su sindicato. En Boeing Composites Malaysia, el 85,2 % de los trabajadores con derecho a voto se pronunció a favor del NUTEAIW. En Lumileds, el sindicato ganó con casi un 70 % de apoyo a pesar de que la dirección amenazó a los trabajadores migrantes con la deportación, negó a los simpatizantes sindicales el derecho de ir al baño y acusó falsamente a los dirigentes sindicales de conducta indebida.

Sin embargo, el triunfo en las urnas rara vez supuso el final de la lucha. En Lumileds, un miembro del comité de empresa que denunció los actos de intimidación posteriores a la votación fue despedido y obligado a dormir en su coche tras ser expulsado de las instalaciones de la empresa. Los trabajadores migrantes fueron deportados.

En XSD International Paper, 20 activistas sindicales fueron despedidos semanas después de que el sindicato obtuviera el reconocimiento con el 63,71 % de los votos, y solo fueron reincorporados meses más tarde tras una manifestación en el Parlamento de Malasia.

En Renesas Semiconductor, a pesar de que los tribunales fallaron en múltiples ocasiones a favor del sindicato y confirmaron que la empresa había llevado a cabo prácticas antisindicales, nadie ha sido procesado ni sancionado conforme a la ley seis años después de que se presentara una denuncia formal.

Las autoridades no actuaron

Esta denuncia pone de manifiesto la falta de acciones efectivas por parte de las autoridades malasias. Las denuncias presentadas ante el Departamento de Relaciones Laborales quedaron sin respuesta o no dieron lugar a medidas concretas. Se iniciaron investigaciones, pero nunca concluyeron con sanciones disuasorias. Las autoridades optaron por la conciliación antes que por la aplicación de la ley. En el caso de Flextronics, se presentó una denuncia urgente ante los funcionarios del Departamento de Relaciones Laborales presentes en el lugar durante la votación, pero no se tomó ninguna medida.

El propio Comité de Expertos de la OIT (CEACR), en sus observaciones de 2024, ya había señalado la ineficacia de los recursos, la lentitud de los procedimientos y el carácter insuficientemente disuasorio de las sanciones en los casos de discriminación antisindical en Malasia, lamentando que el Gobierno no hubiera facilitado la información solicitada ni hubiera introducido cambios en la disposición pertinente de la Ley de Relaciones Laborales que impide a los trabajadores acceder directamente a los tribunales.

Las demandas de IndustriALL

IndustriALL y sus afiliados piden al Comité de Libertad Sindical de la OIT que recomiende al Gobierno de Malasia la adopción de medidas urgentes, entre las que se incluyen:

Garantizar que las votaciones secretas y los procedimientos de reconocimiento se lleven a cabo sin interferencias por parte de los empleadores, con una supervisión activa y la intervención inmediata de las autoridades.

Garantizar investigaciones rápidas e imparciales sobre la discriminación antisindical, con plazos claros y resultados fundamentados. Imponer sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias, incluida la aplicación efectiva del artículo 59 de la Ley de Relaciones Laborales. Ofrecer soluciones rápidas a los trabajadores afectados, como la reincorporación y la indemnización. Adoptar medidas específicas para proteger a los trabajadores migrantes, quienes se enfrentan a una vulnerabilidad especial y acentuada ante la coacción. Evitar que las demoras judiciales excesivas se conviertan en un instrumento para denegar los derechos de negociación colectiva.

El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, declaró:

“Los casos que se recogen en esta denuncia no son incidentes aislados, sino que constituyen una prueba de un fallo estructural a la hora de proteger los derechos laborales fundamentales en Malasia. Los trabajadores están ganando las votaciones por mayorías abrumadoras y, sin embargo, siguen siendo despedidos, intimidados y privados de su derecho a la negociación colectiva. El Gobierno de Malasia debe actuar y la OIT debe exigirle que rinda cuentas”.

La denuncia se presentó conjuntamente con el Sindicato de Trabajadores de la Industria Electrónica de las Regiones del Norte, Sur y Oeste (EIEUNR, EIEUSR y EIEUWR), el Sindicato de Trabajadores de la Industria Papelera y de Productos Derivados del Papel (PPPMEU) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de Equipos de Transporte e Industrias Afines (NUTEAIW), que en conjunto representan a decenas de miles de trabajadores en toda la Malasia peninsular.

Imagen: Shutterstock

Convertir las leyes de diligencia debida en resultados concretos para los trabajadores

El Centro de Competencia de Diligencia Debida en materia de Derechos Humanos fue creado por IndustriALL Global Union, UNI Global Union, la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) y la Fundación Friedrich Ebert (FES). Se trata de una fundación sin fines de lucro registrada en los Países Bajos, respaldada por una financiación inicial del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.

El Centro de Competencia impulsará un cambio fundamental: pasar de enfoques voluntarios a marcos jurídicos vinculantes. Esta transformación crea nuevas oportunidades para que los trabajadores de todo el mundo accedan a la rendición de cuentas y a medidas de reparación. El acto de presentación, organizado por la FES, se inauguró con una clara declaración de intenciones: solo situando los derechos humanos en el centro de la vida empresarial podrá el mundo convertirse en un lugar más justo.

Kelly Fay Rodríguez, directora del centro, comenzó con un llamado a visualizar a los trabajadores a quienes estas leyes pretenden proteger: los trabajadores de la confección en Bangladesh, los mineros de Zambia que extraen cobalto para las baterías de los vehículos eléctricos, las personas que trabajan en depósitos en países donde sindicalizarse puede costarles el empleo, y los moderadores de contenidos que revisan material angustiante por tan solo USD 2 la hora.

“Durante demasiado tiempo, cuando se vulneraban los derechos de estas personas, las empresas podían simplemente ignorarlo. La distancia servía de escudo. Esa era está llegando a su fin”.

A lo largo del día, tres mesas redondas analizaron cómo poner en práctica ese principio. Se abordaron el panorama jurídico, el reconocimiento sindical en las cadenas de suministro globales y las realidades específicas a las que se enfrentan los trabajadores de los sectores de los minerales críticos y la tecnología. Ponentes de Zimbabue, Kenia, Brasil, Costa de Marfil y Rumanía ofrecieron testimonios de primera mano sobre lo que supone organizarse, negociar y conseguir reparaciones. Las tres mesas coincidieron en un mismo mensaje: las leyes proporcionan un instrumento de presión, pero solo si los trabajadores tienen voz en la mesa de negociaciones.

“En IndustriALL contamos con herramientas: los acuerdos marco globales, el Acuerdo, las directrices de la OCDE. Pero incluso las mejores herramientas tienen sus límites. Los trabajadores necesitan reparación y no pueden esperar años para obtenerla”,

afirmó el secretario general de IndustriALL, Atle Høie.

Poner en práctica la diligencia debida en materia de derechos humanos

El debate dejó claro que las leyes por sí solas no bastan. Sin una participación sindical significativa, la diligencia debida corre el riesgo de convertirse en un mero trámite burocrático. Con la presencia de los trabajadores en la mesa de negociaciones, estas leyes pueden convertirse en poderosos instrumentos para responsabilizar a las empresas.

Al cerrar la jornada, el secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, lo expresó claramente:

“Las iniciativas voluntarias no bastan para cambiar la situación de los trabajadores ni la del medioambiente. Necesitamos una normativa vinculante. Debemos responsabilizar a las empresas y hacer oír la voz de los trabajadores”.

El centro apoyará a los sindicatos a través de un servicio de asistencia que ofrecerá asesoramiento, orientación y recomendaciones. Ayudará a los sindicatos a identificar qué leyes son aplicables, dónde se encuentran los puntos de presión y cómo acceder a los mecanismos de aplicación y a las vías de reparación. También habrá un laboratorio de impacto jurídico que reunirá a expertos jurídicos en DDDH, profesionales y especialistas sindicales. Su objetivo es trazar esas vías e identificar los obstáculos para su aplicación.

IG Metall impugna las elecciones del comité de empresa de Tesla por intimidación y amenazas

La moción se sustenta en el artículo 19 de la Ley de Constitución de Comités de Empresa de Alemania, que prohíbe la obstrucción de las elecciones mediante amenazas o represalias.

Un patrón de intimidación

IG Metall denuncia una campaña de intimidación continuada contra los trabajadores y los candidatos que apoyaban la lista del sindicato. Durante meses, se dijo al personal que votar a IG Metall equivalía a votar en contra de Tesla y que tendría consecuencias para el futuro de la planta y sus puestos de trabajo.

La intimidación vino principalmente de parte de los supervisores y directores de planta, que ocupan una posición especial dentro de la empresa, la cual han utilizado para manipular las elecciones. Se permitió colocar anuncios luminosos en la fachada de la fábrica para promover la lista favorable a la dirección, pero la misma posibilidad fue bloqueada de inmediato para la lista de IG Metall. Los directores distribuyeron insignias con el lema “Giga sí, sindicato no”, advirtieron a los trabajadores de que votar a IG Metall supondría una reducción salarial y, en algunos casos, dieron instrucciones directas como: “Solo puedo aconsejarles que no voten a la lista roja”.

Christiane Benner, presidenta de IG Metall e IndustriALL, declaró:

“La sensación de que las elecciones en Tesla se vieron afectadas por amenazas es demasiado grave como para no resolverse por vía judicial. Nuestros compañeros de la planta, así como los candidatos al comité de empresa, merecen unas elecciones justas sin temor a sufrir represalias por sus decisiones. En un Estado de derecho como Alemania, esto no solo debe ser posible, sino algo evidente; y, en nuestra opinión, no fue así en las recientes elecciones del comité de empresa de Tesla. Los principios democráticos deben aplicarse a estas elecciones tan importantes para la democracia en este país”.

Jan Otto, director regional de IG Metall para Berlín-Brandeburgo-Sajonia, describió la situación como algo sin precedentes:

“Como sindicalista, nunca había vivido un ataque a la codeterminación democrática como el que se produjo en Tesla. Elon Musk y la dirección alemana de Tesla han utilizado todo su poder para inclinar estas elecciones del comité de empresa a su favor. Nos defenderemos por todos los medios necesarios. Pero los litigios no son nuestra prioridad; estamos centrando todos nuestros esfuerzos en trabajar con nuestros afiliados para garantizar mejores condiciones laborales en Grünheide”.

Si la impugnación tiene éxito, el actual comité de empresa quedaría disuelto y se celebrarían nuevas elecciones.

El caso tiene implicaciones más amplias para el derecho laboral alemán. La Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) lleva mucho tiempo reclamando un estricto deber de neutralidad por parte del empleador en las elecciones de los comités de empresa, argumentando que el caso de Tesla demuestra la urgente necesidad de contar con protecciones legales más sólidas.

¿Quién dirige el mundo? Los trabajadores no, y es hora de que eso cambie

Por Kemal Ozkan, secretario general adjunto de IndustriALL Global Union

Los tipos de interés que determinan si un Estado puede permitirse mantener los hospitales o si debe hacer recortes. Los marcos de deuda que condicionan si un país invierte en su población o si paga a sus acreedores. Las recomendaciones sobre el mercado laboral que indican a los gobiernos si deben proteger a los trabajadores o flexibilizar las regulaciones.

Estuve en esas reuniones a principios de marzo. Lo que presencié me indignó. Pero el enojo, para quienes dirigimos organizaciones sindicales, no es suficiente. Nuestra labor consiste en comprender, cuestionar y organizar.

Permítanme contarles lo que vi y por qué es importante para todos los trabajadores, desde las fábricas textiles en Bangladesh hasta las minas de Sudáfrica.

El mundo se gobierna desde torres desconectadas de los trabajadores

Las decisiones que se toman en las grandes instituciones de Washington se extienden al mundo real con una fuerza extraordinaria. Sin embargo, las personas más afectadas por ellas apenas tienen voz en su adopción. Por eso existen organizaciones como IndustriALL: para llevar las realidades cotidianas de los trabajadores del sur y del norte global a los lugares donde, de otro modo, nunca se les escucharía.

Y lo que escuchamos en esas reuniones este año fue preocupante. Estamos presenciando no solo un fracaso de las políticas, sino un retroceso.

Quienes ya tenemos edad suficiente para recordar la década de 1980 reconoceremos ese lenguaje: desregulación, austeridad, la primacía de los mercados sobre las personas. Esa ideología nunca desapareció. Ha regresado, rediseñada y más agresiva, remodelando la gobernanza global de formas que están reduciendo el espacio para la democracia en todos los niveles.

Las cifras lo dicen todo, y son devastadoras

Las pruebas son indiscutibles. El informe del Comité Extraordinario del G20 sobre la desigualdad mundial, liderado por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz y encargado bajo la presidencia sudafricana del G20, reveló que el 83 % de los países presenta una elevada desigualdad de ingresos. Entre 2000 y 2024, el 1 % más rico acaparó el 41 % de toda la nueva riqueza creada a nivel global, mientras que la mitad más pobre de la humanidad solo obtuvo el 1 %. El 1 % más rico vio crecer su riqueza media en 1,3 millones de dólares durante ese período. Por su parte, la mitad más pobre de la humanidad experimentó un crecimiento medio de su riqueza de 585 dólares.

La participación de los trabajadores en la renta nacional —la parte de lo que produce una economía que va a parar a la fuerza laboral en lugar de al capital— ha disminuido en el 56 % de los países desde 1990. Entre 2019 y 2024, la remuneración media de los directores ejecutivos a nivel mundial aumentó un 50 %, mientras que el salario promedio subió menos del 1 % (Informe mundial sobre salarios 2024-2025 de la OIT).

Estas no son estadísticas abstractas. Describen un mundo en el que el sistema funciona exactamente como fue diseñado, y no está diseñado para los trabajadores.

La trampa de la deuda y lo que significa en las fábricas

Uno de los momentos más impactantes en Washington llegó de la mano de los sindicalistas de Zambia. Zambia fue el primer país africano en incumplir el pago de su deuda soberana en 2020. Pero no es el único. Más de 70 países, especialmente en el sur global, se encuentran atrapados en una crisis de deuda que está asfixiando sus economías y a sus trabajadores.

¿Cómo han llegado tantos países a esta situación? En gran parte, siguiendo las recetas de las mismas instituciones que ahora gestionan su deuda. Y cuando llega la crisis, esas instituciones regresan, no con nuevas ideas, sino con las mismas condiciones: austeridad, recortes de gasto, garantías de que se pagarán primero las deudas con las grandes instituciones financieras y las naciones acreedoras ricas. El resultado no es la prosperidad. Es el vaciamiento de los servicios públicos, el colapso de la inversión y, en las fábricas y las minas, la pérdida de empleos, el empeoramiento de las condiciones laborales y unos salarios que no cubren el costo de vida.

Hoy en día, 3400 millones de personas viven en países que gastan más en el pago de intereses que en educación o salud. (UNCTAD, 2025) Eso no es un problema de financiación. Es un problema de justicia.

Los niveles de empleo y por qué importa quién los mide

En nuestras conversaciones con el Banco Mundial, cuestionamos su enfoque a la hora de medir la calidad del empleo. El Banco utiliza los ingresos medios como indicador principal del progreso. Nos opusimos firmemente.

Esta es la razón por la que esto es importante. Cuando se le dice a un gobierno que su economía está creando empleo y que los ingresos medios están aumentando, parece un éxito. Pero los promedios lo ocultan todo. Esconden la explosión del trabajo precario, informal y a través de plataformas. No dicen nada sobre si un salario es suficiente para vivir, si basta para alimentar a una familia, pagar el alquiler o costearse la salud. No dicen nada sobre si los trabajadores tienen derecho a sindicalizarse, a negociar colectivamente o a rechazar condiciones inseguras.

Hoy el mundo enfrenta una crisis salarial. En muchos países, los salarios no cubren las necesidades básicas. La base de la pirámide de necesidades humanas —alimentación, vivienda, seguridad— está fuera del alcance de millones de personas que trabajan a tiempo completo. Cuando las instituciones que configuran la política económica mundial miden el éxito mediante indicadores que no reflejan esta realidad, la realidad nunca cambia.

Exigimos que el Banco Mundial cambie su metodología. Exigimos el fin de las medidas de austeridad que recortan los salarios del sector público y desmantelan los servicios sociales de los que dependen los trabajadores. El trabajo decente, con los derechos fundamentales, la protección social y el diálogo social en el centro, debe ser la medida del progreso económico, no una cuestión secundaria.

Los impuestos y el robo del futuro

La participación de los trabajadores está disminuyendo. La riqueza se está concentrando en las clases más altas. Y el sistema tributario, que debería ser el mecanismo para devolver parte de esa riqueza a la sociedad, está fallando deliberadamente.

A nivel mundial, los multimillonarios pagan un tipo impositivo efectivo equivalente a solo el 0,3 % de su riqueza (Zucman, Blueprint for a coordinated minimum effective taxation standard, EU Tax Observatory/G20, 2024). El tipo impositivo medio legal del impuesto sobre sociedades en todas las jurisdicciones de la OCDE y del Marco Inclusivo descendió del 28 % en 2000 al 21,1 % en 2021 (Estadísticas de impuestos corporativos de la OCDE, 2024). Y en enero de 2026, el acuerdo de la OCDE sobre el impuesto mínimo global de sociedades, que ya era un compromiso, se debilitó aún más, al eximir a las multinacionales estadounidenses de disposiciones clave como el tipo mínimo del 15 % (Paquete “Side-by-Side” de la OCDE, enero de 2026).

Esto no es un ajuste técnico. Se trata de una decisión política que les dice a los trabajadores de Indonesia, Zambia y Brasil que las reglas de la economía global seguirán siendo formuladas por y para los poderosos. Cada dólar que fluye libre de impuestos hacia los bolsillos de las empresas y los multimillonarios es un dólar que no se destina a escuelas, hospitales, infraestructuras y los servicios públicos de los que dependen los trabajadores.

La desigualdad de riqueza es ahora mayor que la desigualdad de ingresos, y si el régimen fiscal global no cambia, las cifras de desigualdad tampoco cambiarán jamás.

La democracia es el hilo que lo conecta todo

La inteligencia artificial, la deuda, los impuestos y la protección social parecen cuestiones inconexas, pero no lo son. Todas ellas son síntomas del mismo fallo subyacente: un sistema de gobernanza mundial que no es democrático, que no representa a la mayoría de la población mundial y que ha sido capturado por intereses ajenos a los suyos.

Esto se observa con mayor claridad en el G20 de este año. La presidencia estadounidense de la administración Trump ha eliminado por completo del orden del día del G20 los temas relacionados con el trabajo, el empleo y la desigualdad. Sudáfrica, que impulsó avances genuinos para los trabajadores durante su presidencia en 2025, ha sido excluida. El Labour 20 no ha sido reconocido. Solo el Business 20 permanece en la mesa.

No se trata de una cuestión procedimental. Es un ataque a las instituciones democráticas y al principio básico de que quienes se ven afectados por las decisiones deben participar a la hora de tomarlas.

La agenda de desregulación que se está impulsando a través del G20 no tiene como objetivo liberar las economías. Se trata de eliminar las protecciones por las que los trabajadores han luchado durante generaciones —normas de seguridad, derechos laborales, normas medioambientales— en beneficio de una pequeña élite.

Esto es vergonzoso e inaceptable.

Lo que haremos

Lo que escuché en Washington me indignó. Lo que vi me horrorizó. Pero, como líderes del movimiento sindical, nuestra labor no consiste en lamentarnos ni en limitarnos a alzar la voz. Nuestra labor es comprender, educar y movilizar.

El movimiento sindical mundial no esperará una invitación de una presidencia del G20 que ha dejado claro que los trabajadores no son bienvenidos. Movilizaremos nuestras fuerzas. Construiremos nuestras alianzas con la sociedad civil. Llevaremos la agenda laboral y social, ya establecida tras años de trabajo bajo presidencias anteriores del G20, a todas las plataformas y a todas las futuras presidencias que estén dispuestas a escucharnos.

La presidencia del Reino Unido del G20 en 2027 debe escucharnos con claridad.

En el último Congreso de IndustriALL, adoptamos un lema: “Organizándonos para un futuro justo”. Esa consigna no se eligió por casualidad. Se eligió para una lucha que no terminará, sino que la llevará adelante una nueva generación de trabajadores.

La esperanza es nuestro capital

Nunca perdemos la esperanza. La esperanza es nuestro capital. Pero la esperanza por sí sola no basta. Debe combinarse con el conocimiento, la energía, la solidaridad y el poder organizado. Eso es lo que IndustriALL lleva a esas reuniones en Washington. Eso es lo que llevaremos a todos los lugares donde se toman las decisiones que determinan la vida de los trabajadores de todo el mundo.

Las federaciones sindicales internacionales piden que se defienda la democracia y los derechos laborales en el G20

Esta declaración se produce en un momento en que la presidencia estadounidense del G20, a cargo de la Administración Trump, ha reducido la agenda del G20 a tres prioridades: la desregulación, la expansión de los combustibles fósiles y la inteligencia artificial, y se ha negado a convocar grupos de trabajo sobre empleo, desarrollo, salud o desigualdad.

Sudáfrica, país que impulsó avances significativos para los trabajadores durante su presidencia del G20 en 2025, no ha sido invitada a la cumbre de este año y ha sido sustituida por Polonia. La presidencia estadounidense ni siquiera ha reconocido al L20.

El secretario general de la CSI, Luc Triangle, advirtió de que cualquier intento de debilitar las instituciones democráticas o las protecciones de los trabajadores en favor de los multimillonarios y las grandes empresas no hará más que agravar la desigualdad y la inestabilidad.

La secretaria general de la TUAC, Veronica Nilsson, añadió que los trabajadores necesitan que sus Gobiernos aborden la desigualdad, el cambio climático y la disrupción tecnológica, en lugar de alimentar estos problemas con la desregulación, la expansión de los combustibles fósiles y la falta de control del poder corporativo.

Las demandas de los trabajadores para el G20

La declaración del L20 expone una visión integral de lo que el G20 debería ofrecer a los trabajadores, que incluye salarios justos y dignos, protección social universal, una regulación basada en los derechos, una Transición Justa que permita el abandono progresivo de los combustibles fósiles y una tributación justa respaldada por una convención fiscal de las Naciones Unidas.

La declaración también respalda explícitamente la creación de un Panel Internacional sobre la Desigualdad, una recomendación clave del informe del Comité Extraordinario del G20 sobre la desigualdad global, encargado durante la presidencia sudafricana y liderado por el economista Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel.

El movimiento sindical tiene claro que la actual agenda estadounidense del G20 va en la dirección opuesta. La declaración del L20 describe la agenda de desregulación como una cortina de humo para trasladar el papel del Gobierno de promover los intereses de toda la población a reforzar la desigualdad en beneficio de una pequeña élite.

“La decisión de excluir al Labour 20 del G20 no es un descuido. Es una declaración sobre a quiénes sirve esta presidencia. Los trabajadores no son una cuestión secundaria en la economía mundial, son la economía mundial. No esperaremos una invitación que no va a llegar. Elaboraremos la agenda alternativa que la clase trabajadora necesita y nos aseguraremos de que marque el rumbo de todas las futuras presidencias del G20”,

afirmó Kemal Ozkan, secretario general adjunto de IndustriALL.

Lo que está en juego

La Cumbre de Líderes del G20 está prevista para los días 14 y 15 de diciembre de 2026 en Miami. Dado que la presidencia estadounidense no ha convocado ningún grupo de trabajo sobre cuestiones laborales, de empleo o desigualdad, los sindicatos están elaborando su propia agenda alternativa mediante campañas públicas, la creación de coaliciones y el diálogo con las futuras presidencias del G20, incluida la del Reino Unido en 2027.

Fortalecimiento de las iniciativas de sindicalización en las industrias manufactureras de Nigeria

Los debates mantenidos durante la misión, celebrada del 9 al 11 de marzo, se centraron en las persistentes violaciones de la libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva, especialmente en las empresas de propiedad china. Esto se suma a los déficits generalizados de trabajo decente, las condiciones laborales precarias, la erosión de los salarios dignos y los obstáculos legales al reconocimiento sindical, sobre todo en Dangote Industries. Los delegados y las organizaciones afiliadas también analizaron los retos que plantea la defensa de los derechos laborales a lo largo de las cadenas de suministro, así como las estrategias para aumentar la densidad sindical.

La misión coincidió con un acto con motivo del Día Internacional de la Mujer, celebrado en Lagos y organizado por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sector Textil, de la Confección y la Sastrería (NUTGTW) el 11 de marzo, bajo el lema: “Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas”.

Respuestas políticas para el desarrollo económico

En la misión de IndustriALL, se puso de relieve que la reactivación del sector manufacturero en Nigeria se enfrenta a enormes retos estructurales. La escasez crónica de energía, derivada del envejecimiento de las infraestructuras y de los recurrentes colapsos de la red eléctrica nacional, sigue limitando la producción industrial. A principios de este año, unas 16 centrales eléctricas quedaron fuera de servicio al mismo tiempo, lo que redujo la generación a unos 4000 MW, a pesar de contar con una capacidad instalada mucho mayor.

La crisis del costo de vida ha erosionado aún más los ingresos reales. El salario mínimo nacional de NGN 70.000 (USD 51) al mes, introducido en 2024, ha quedado rápidamente desfasado por la inflación persistente, lo que ha llevado al Congreso Laboral de Nigeria a exigir una revisión urgente en 2026. El desempleo juvenil sigue siendo elevado, lo que agrava las presiones sociales en un país donde la economía informal sigue predominando.

Sin embargo, las iniciativas políticas respaldadas por los sindicatos ofrecen vías de avance. Por ejemplo, la Política Nacional del Algodón, los Textiles y la Confección (CTG) del Gobierno pretende reactivar una cadena de valor que en su día fue muy dinámica, desde la explotación agrícola hasta la fábrica, mediante una financiación específica a través del Banco de la Industria. La creación de una junta de desarrollo específica tiene como objetivo reducir las importaciones anuales de prendas de vestir, que ascienden a miles de millones de dólares, y generar los puestos de trabajo que tanto se necesitan. Las iniciativas de industrialización más amplias hacen hincapié en el potencial sin explotar de las reservas de petróleo y gas de Nigeria, en particular a través del programa “Década del gas”, para impulsar la industria manufacturera nacional y posicionar al país como un centro energético regional.

Los acuerdos comerciales regionales e internacionales podrían potenciar estos avances. La Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) promete un mayor acceso a los mercados y el desarrollo de cadenas de valor transfronterizas. Además, la Ley sobre Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA), recientemente renovada por un año, permite la entrada libre de aranceles en el mercado estadounidense de los productos que cumplan los requisitos.

Los sindicatos señalaron que los niveles de sindicalización en la industria manufacturera nigeriana siguen siendo modestos, lo que refleja las barreras tanto legales como prácticas al sindicalismo.

“Existen grandes oportunidades para reforzar la sindicalización en la mayoría de los sectores manufactureros de Nigeria. Para que esto se haga realidad, es esencial el respeto de los derechos sindicales y una negociación colectiva auténtica”,

afirmó el secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan.

La delegación incluyó a Rose Omamo, vicepresidenta de IndustriALL, y a Paule-France Ndessomin, secretaria regional para África Subsahariana.

Los afiliados de IndustriALL en Nigeria son la Asociación del Personal Directivo de la Industria Química y Productos No Metálicos (CANMPSSAN), el Sindicato Nacional de Trabajadores del Petróleo y el Gas Natural (NUPENG), el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sector Textil, de la Confección y la Sastrería (NUTGTW), la Asociación del Personal Directivo del Petróleo y el Gas Natural (PENGASSAN), el Sindicato Nacional de Empleados del Sector Químico, del Calzado, Caucho, Cuero y Productos No Metálicos (NUCFLNANMPE), el Sindicato de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y la Ingeniería de Nigeria (SEWUN), el Sindicato Nacional de Empleados de la Electricidad (NUEE) y Dangote.