3.1.2 Lucha por la unidad sindical a nivel nacional

En países donde los sindicatos nacionales sean vulnerables o predominen sindicatos de empresa, la FITIM trabajará con los afiliados para fomentar la unidad nacional y reforzar las estructuras nacionales. Esto comprende la elaboración de estrategias para impedir que se enfrente a unas organizaciones de trabajadores contra otras o que dependan de la dirección. Utilizando instrumentos como los Consejos Nacionales, la FITIM tratará de evitar la competencia y de estimular la cooperación y la solidaridad entre trabajadores.

Dado que los sindicatos nacionales fuertes tienen con frecuencia diferentes orígenes históricos, es preciso buscar la unidad de acción incluso cuando la unificación en un solo sindicato nacional no es realista. La FITIM centrará su atención en asegurarse de que los sindicatos que apoyamos tengan capacidad para organizar, negociar y priorizar la labor a nivel nacional, y que los diferentes sindicatos de un país trabajen de consuno en interés de todos los trabajadores metalúrgicos.

En los países donde la legislación laboral no permite sindicatos nacionales, la FITIM trabajará con los centros nacionales, con otros sindicatos mundiales y con la CSI para ayudar a los trabajadores y a sus sindicatos a tratar de derogar las leyes que impiden a los trabajadores formar sindicatos nacionales.

Para ayudar a los afiliados a conseguir la unidad a nivel nacional, la FITIM:

•·               Utilizará las estructuras del Consejo Nacional de la FITIM para lograr una mayor unidad y solidaridad en la acción, y

•·               Centrará sus actividades de potenciación de los sindicatos en países donde los afiliados sean predominantemente sindicatos de empresa en ETN, fortaleciendo las estructuras nacionales y fomentando la unidad entre sindicatos, alentando la modificación de sus estructuras.

Los afiliados a la FITIM:

•·               Trabajarán con otros afiliados a nivel nacional para crear posiciones y plataformas comunes sobre cuestiones que afectan a los trabajadores metalúrgicos, en particular sobre la negociación colectiva.

3.1.1 Sindicación de los no sindicados

En vista de los enormes desafíos que afrontan los trabajadores en la economía globalizada actual, la sindicación sigue siendo una tarea fundamental para todos los sindicatos y las actividades de sindicación deben realizarlas los propios afiliados a la FITIM.

El desplazamiento de formas de empleo seguro a inseguro, los ataques a los derechos de los sindicatos y la fragmentación de los sistemas de negociación colectiva han debilitado considerablemente nuestra capacidad de sindicación y para representar efectivamente los intereses de los trabajadores.  Además de eso, el cambio estructural en el empleo, en particular en los países desarrollados, ha dado lugar a una disminución de la proporción de trabajadores manuales, bien organizados tradicionalmente, y a un aumento de la proporción de trabajadores muy calificados y no manuales. A los sindicatos les ha resultado más difícil organizar a estos trabajadores.

Para lograr y defender los derechos de los trabajadores metalúrgicos, necesitamos sindicatos nacionales fuertes en todos los países. Por lo tanto, uno de los principales objetivos de la FITIM es alentar a los trabajadores a establecer sindicatos nacionales independientes, democráticos y representativos autónomos de los empleadores, de los partidos políticos y de los gobiernos. Esto comprende la superación de debilidades en los sindicatos existentes y, cuando sea preciso, crear nuevos sindicatos capaces de afrontar los desafíos de nuestros días.

Sin embargo, no sólo se trata de qué sindicatos crear. En algunos países, como Belarús, Colombia, Tailandia y Filipinas, gobiernos y compañías trabajan activamente con el fin de eliminar las estructuras sindicales, asesinar e intimidar activistas o fragmentar las estructuras sindicales y estimular el sindicalismo de empresa, que debilitan seriamente la posibilidad de la fuerza sindical.  Todos los trabajadores, sin importar su estado, deben tener el derecho de organizase. La FITIM y sus afiliados han de bregar por una legislación que permita a los trabajadores tomar sus propias decisiones respecto a sus estructuras representativas y presionar a las empresas para que respeten siempre las decisiones de los trabajadores, en lugar de ampararse en leyes nacionales cuando no se conforman a los derechos sindicales reconocidos internacionalmente.


Los afiliados a la FITIM:

•·               Darán prioridad a la sindicación como medio esencial de crear fuerza sindical a nivel nacional;

•·               Utilizarán estrategias de sindicación a nivel sectorial y en ETN esenciales;

•·               Proporcionarán apoyo de solidaridad práctico a los sindicatos que traten de organizar a los trabajadores en todas partes, en particular a lo largo de la cadena de suministro de una ETN, e incluso en el país sede del afiliado;

•·               Lucharán por suprimir las barreras legales que impidan a los trabajadores con empleo precario unirse a sindicatos nacionales;

•·               Impulsarán la sindicación de trabajadores no manuales, que representan una parte cada vez mayor de la fuerza de trabajo, para crear más solidaridad y fuerza de negociación, y

•·               Presionarán por la eliminación de restricciones legales al derecho de organizar a los trabajadores no manuales.

Para asistir a los afiliados en la sindicación, la FITIM:

•·               Ayudará a los sindicatos a elaborar sus propias campañas y estrategias de organización, particularmente en lo relativo a la sindicación de trabajadoras, trabajadores migrantes, trabajadores jóvenes y trabajadores con empleo precario;

•·               Intensificará sus esfuerzos para una mayor sensibilización sobre la sindicación de trabajadores no manuales en todas las regiones, aumentará el intercambio de información y de experiencias sobre los instrumentos y políticas de sindicación, y abordará temas de especial relevancia para los trabajadores no manuales;

•·               Identificará y desarrollará las oportunidades de organización sindical con los afiliados, en particular donde las inversiones de las ETN crean nuevas o crecientes concentraciones de trabajadores. El Comité Ejecutivo de la FITIM, con la información procedente de las regiones, dará prioridad a los países en que debe centrarse esta labor. Esto comprenderá países como China, donde la FITIM no tiene actualmente afiliados;

•·               Utilizará los AMI y otros medios para elaborar campañas de sindicación a través de las fronteras;

•·               Coordinará actividades de sindicación:

•·               a lo largo de las cadenas de suministro, prestando especial atención a los contratistas y a los trabajadores en diferentes formas de empleo precario;

•·               en las ZFI, donde se ignoran los derechos de los trabajadores y la  explotación es común, y

•·               dondequiera que puedan coordinarse campañas de sindicación de varias compañías o varias plantas;

•·               Ofrecerá un foro para el intercambio de información y de experiencias;

•·               Impartirá formación sobre cuestiones correspondientes a la sindicación y el mantenimiento de miembros, y

•·               Apoyará esfuerzos nacionales para lograr cambios en la legislación a fin de proteger el derecho de sindicación y negociación colectiva, colaborando con otras FSI, la CSI, la CSC ante la OCDE, y la OIT.

La FITIM proporcionará asistencia a los sindicatos que:

•·               estén empeñados en actividades conducentes a la autosuficiencia;

•·               hayan determinado sus propias prioridades e identificado sus necesidades;

•·               estén trabajando con arreglo al Programa de Acción de la FITIM;

•·               estén estableciendo estructuras sindicales que respondan a las necesidades de los trabajadores local e internacionalmente y que incluyan a las mujeres a todos los niveles;

•·               puedan organizar actividades o estén dispuestos a cooperar estrechamente con la oficina regional de la FITIM apropiada;

•·               estén estableciendo estructuras sindicales democráticas, independientes de partidos políticos y de los empleadores;

•·               estén dispuestos a cooperar con otros afiliados a la FITIM a niveles local, nacional e internacional, y

•·               se encuentren ante gobiernos represivos y los combatan.

3.1 Creación de sindicatos nacionales fuertes

La FITIM sólo será tan fuerte como sus afiliados y sólo tendrá la fuerza que le den sus afiliados. Por consiguiente, nuestra prioridad es crear sindicatos nacionales fuertes que, manteniendo relaciones democráticas permanentes con los trabajadores, sean capaces de lograr verdaderos beneficios mediante la negociación colectiva, sindicando a los no sindicados, luchando por la unidad sindical a nivel nacional y la potenciación sindical mediante la formación, la educación y el efectivo intercambio de información.

2.8 Alianzas, resistencia y oportunidades

En todo el mundo se reúnen y movilizan personas contra el efecto destructor del capitalismo desenfrenado, la desregulación total y los abusos de las empresas, que reivindican la promoción de la democracia, los derechos humanos y la justicia social. Varios movimientos sociales y políticos han rechazado el consenso neoliberal y siguen una vía diferente. El proceso del Foro Social Mundial, iniciado en 2001 en Porto Alegre (Brasil) sigue siendo el espacio más amplio y más integrador en el que pueden crearse alianzas y tomarse iniciativas comunes con diferentes agentes sociales. En el último decenio se ha producido un verdadero cambio político en algunos países, sobre todo en América Latina, donde han llegado al poder gobiernos democráticos y progresistas y han desafiado el modelo económico neoliberal renacionalizando sus recursos naturales esenciales y utilizando sus beneficios en bien de muchos y no sólo de unos pocos. Han surgido numerosos movimientos y redes que desempeñan una importante función en las políticas locales y mundiales, creando espacios de diálogo y acción común, y estableciendo coaliciones de amplia base.

Las fuerzas sociales progresistas del mundo tienen ahora la oportunidad de reunirse y elaborar alternativas a las políticas neoliberales. Las alternativas dedicadas al desarrollo sostenible, los derechos humanos, la igualdad de género y la protección de los derechos individuales y colectivos en la economía ofrecen oportunidades para la solidaridad y el establecimiento de alianzas a la clase trabajadora en todas partes.

2.7 Un futuro insostenible

Una economía globalizada puede beneficiar a los trabajadores del mundo y mejorar las perspectivas del progreso social y el desarrollo sostenible. Sin embargo, esto no se conseguirá siguiendo un programa de desregulación. Las crecientes desigualdades entre países y dentro de ellos generadas por las políticas neoliberales y el libre comercio muestran que los trabajadores no reciben una parte equitativa de la riqueza que crean en la sociedad. Debido a las prácticas comerciales y de producción insostenibles, impulsadas por una globalización desregulada, los riesgos causados por la industria, las preocupaciones por la salud pública, la preservación del medio ambiente y el cambio climático han pasado a ocupar un lugar central.

El cambio climático es una amenaza para el desarrollo sostenible y afectará al bienestar humano, a las actividades industriales y al empleo. No es sólo motivo de preocupación para los países desarrollados, a los que sigue correspondiendo la mayor parte de los contaminantes de gases de efecto invernadero. El rápido crecimiento con gran densidad energética en China, la India y otras economías que se industrializan rápidamente también contribuye al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ya se reconoce ampliamente que el calentamiento global es el mayor problema ambiental que afronta la humanidad. Hay pruebas científicas concluyentes de que la mayoría del calentamiento observado se debe a actividades económicas no reguladas y al consumo basado en una masiva y excesiva explotación de recursos naturales, que da lugar además a una polución industrial generalizada. Las emisiones, que aumentan rápidamente, causadas por el transporte, las industrias y las centrales de energía de combustibles fósiles se deben a una globalización fomentada por políticas neoliberales, en particular un enorme aumento del libre comercio y de los costes de transporte conexos. Prevalece la producción con independencia de los costos para el medio ambiente y del reciclaje y la eliminación. Existe consenso entre los científicos de que es preciso aplicar inmediatamente medidas como reducciones de las emisiones de los gases de efecto invernadero, el cese de la destrucción de los bosques (especialmente de las pluviselvas), y un cambio en la producción agrícola pasando a sistemas basados en la biología.

Además, el comercio de desechos peligrosos, como los residuos químicos y otros residuos industriales, en particular de las centrales nucleares, también ha de regularse estrictamente, o cesar. Hoy día, esos desechos son vertidos con frecuencia por países industrializados en países en desarrollo. Estos últimos aceptan tales prácticas por los ingresos mínimos que proporcionan a corto plazo. Hay muchas pruebas de que los países receptores con frecuencia no pueden tratar los desechos de manera segura y apropiada. Con frecuencia, se almacenan en espacios abiertos donde niños y mujeres pobres van a buscar medios de subsistencia.

La lucha mundial por la protección del medio ambiente ha de librarse tomando plenamente en consideración las consecuencias y oportunidades para el empleo. Si bien la protección ambiental tiene un costo, hay enormes posibilidades para la creación de empleo en industrias metalúrgicas, en particular las relacionadas con energías alternativas, en la construcción y el transporte con poco consumo de combustible. La creación de empleos estables, seguros y buenos ha de figurar en el centro de la respuesta a la crisis ambiental. Dichos empleos han de basarse en la producción de bienes y servicios útiles y accesibles a todos en la comunidad. Como muchos problemas ambientales tienen su origen en el lugar de trabajo, los trabajadores se encuentran en una posición excepcional para contribuir a soluciones. Además, la función de los sindicatos, en particular de los sindicatos de industria, ha de ser firme a nivel sectorial, donde ha de prestarse especial atención a los sectores del automóvil, el acero, el aluminio, el aeroespacial y el de generación de energía, todos los cuales son fundamentales para el futuro de nuestra economía. Por último, esa evolución positiva sólo puede lograrse si todos los sindicatos del mundo y sus aliados luchan contra el neoliberalismo y por políticas nacionales de desarrollo industrial efectivas.

La globalización y su impacto social son un importante factor en la propagación del VIH/SIDA y otras nuevas epidemias. Como consecuencia, estas epidemias no pueden abordarse como un problema aislado, sino únicamente en el contexto del comercio, las inversiones, la relación de empleo y la protección social. Los países menos adelantados con elevados niveles de pobreza y desigualdad son especialmente vulnerables. Como resultado de las presiones políticas de las instituciones financieras internacionales, la pobreza entre los grupos más marginados económicamente se agudiza. Esto afecta tanto a la propagación como a la reacción a las epidemias. Los sindicatos son actores esenciales en el lugar de trabajo; pueden proteger a los trabajadores y elaborar acuerdos con los empleadores para promover el acceso a la atención y el tratamiento, y para prevenir la discriminación. Los sindicatos también desempeñan una función social y política más amplia en la sociedad civil, que trata de aliviar la pobreza y la privación elevando los sueldos, los niveles de vida y las normas sociales.

La carrera mundial de armamentos, que suscita tensiones y conflictos en todo el mundo, también es una amenaza para el futuro sostenible. El gasto militar mundial ha aumentado un 45 por ciento desde 1998. La lucha por lograr el acceso a suministros de energía vitales y otras materias primas es un importante factor que contribuye a esa intensificación militar. Al mismo tiempo, se agotan recursos limitados debido a una producción despilfarradora e innecesaria y al aumento de la población. Por otra parte, quedan a la zaga las inversiones en programas de educación y salud tan necesarios, y en la asistencia oficial para el desarrollo.

2.6 Confusión en el sistema del comercio mundial

Con excesiva frecuencia, los gobiernos dan prioridad a los intereses de las ETN sobre los intereses de los trabajadores, como se desprende claramente en lo relativo a las cuestiones comerciales. No es sorprendente que el actual sistema del comercio mundial siga demostrando su incapacidad para resolver la cuestión del desarrollo sostenible y abordar las necesidades de los trabajadores mundiales. Los sindicatos se oponen enérgicamente a las actuales propuestas de mayor liberalización del comercio de productos manufacturados, porque reducirían las perspectivas de progreso en muchas economías en desarrollo y debilitarían a los trabajadores con respecto al capital multinacional en las economías en desarrollo y desarrolladas. En tanto que el multilateralismo está en crisis, hay una proliferación de acuerdos comerciales bilaterales y regionales que, en la mayoría de los casos, se han negociado sin ninguna consulta ni aportación de los sindicatos.

Las prácticas comerciales desleales y la oposición de los gobiernos a incorporar las normas fundamentales del trabajo de manera exigible en los acuerdos sobre comercio e inversión intensifican las actuales tensiones sobre el sistema multilateral. El comercio puede ser un motor del desarrollo económico y social, pero para ello hay que cambiar fundamentalmente las actuales políticas y prácticas. Las violaciones de las normas fundamentales del trabajo no sólo son una afrenta para los derechos humanos, sino también una distorsión económica. No difieren de las distorsiones causadas por subvenciones injustas o violaciones de los derechos de propiedad intelectual, que están sometidas a sanciones de la OMC.

Con la creciente participación de China en el comercio internacional han aumentado las presiones competitivas sobre los trabajadores en los países desarrollados y en desarrollo, y el incumplimiento de las normas fundamentales del trabajo. En particular, el impacto para el desarrollo de su intervención en Africa y América Latina, debido a la necesidad de acceder a recursos de energía y minerales para facilitar su rápida industrialización, se ha convertido en un importante motivo de preocupación, lo mismo que su política monetaria.

2.5 Expansión de la influencia de las empresas transnacionales

Las ETN tratan de desplazar sus riesgos y costos a los trabajadores, a menudo con el apoyo de instituciones y gobiernos. Además, la externalización, la deslocalización y la subcontratación se han convertido en parte integrante de las estrategias de reducción de costos de las empresas, y no sólo afectan al trabajo de producción sino también cada vez más a los empleos muy calificados y bien remunerados en las actividades de diseño, investigación y desarrollo. Los traslados y una gran parte de las inversiones en nuevos lugares se dan en países donde, en muchos casos, el nivel de sindicación es muy bajo, no hay sindicatos democráticos o no existen en absoluto.

Las ETN han proporcionado empleo mediante inversiones directas de capital, creando al mismo tiempo complejas cadenas de suministro mundiales y redes de varios niveles, que llegan a miles de contratistas y proveedores en todo el mundo. Esas redes han permitido a las compañías obtener bienes y servicios en cualquier parte, reorganizar cadenas de producción rápidamente, obligar a los trabajadores a adaptarse constantemente a nuevas exigencias de rendimiento, o abandonar el país con un breve preaviso si se dispone en otra parte de personal más barato y más dócil.

De este modo, las ETN han alterado notablemente la estructura industrial en los países y entre ellos en su propio beneficio, incluso trasladando los centros de adopción de decisiones y transformando la relación de empleo en que se basan en gran medida los sistemas de protección de los trabajadores. Aunque no hay duda de que las ETN tienen mucha influencia en las condiciones de trabajo de millones de trabajadores en todo el mundo, no reconocen su influencia y sostienen que no son responsables de los trabajadores a lo largo de la cadena de suministro.

Las ETN han creado un mercado laboral mundial en el que se enfrenta continuamente entre sí a los trabajadores del mismo país y/o de otros países. Además, la movilidad ilimitada del capital permite sacar provecho de las diferencias de sueldos, condiciones de trabajo y legislación laboral. Se han creado conflictos de intereses entre grupos de trabajadores en distintas regiones, entre trabajadores en distintos lugares de trabajo y también en los países y entre ellos. A los trabajadores se les exige trabajar con mayor rapidez, de manera más económica y más horas, lo que conduce a crecientes problemas de salud relacionados con el trabajo. La capacidad de las ETN para trasladar la fabricación y la investigación y el desarrollo no sólo representa una amenaza para los empleos, sino también para los sueldos y para la fuerza de negociación de los trabajadores.

Hasta ahora, el éxito de los sindicatos en el desafío al poder de las ETN ha sido limitado. El proceso de traslado impulsado por las ETN causa grandes estragos entre los trabajadores, y muchas regiones afrontan el espectro de la desindustrialización. Sin embargo, la industria es un elemento esencial del crecimiento, del desarrollo tecnológico y social y de la equilibrada estructura del comercio. Es vital para el empleo. Por lo tanto, las políticas gubernamentales han de fomentar el crecimiento equitativo y sostenible, facilitar la adaptación de industrias tradicionales y estimular el desarrollo de nuevas. Los sindicatos tienen una nueva función que desempeñar en este ámbito, vinculando la dimensión social y ambiental en su estrategia por el bien de todos los trabajadores.

2.4 Denegación de los derechos fundamentales de los trabajadores

Millones de trabajadores del mundo siguen afrontando la represión, el encarcelamiento, la discriminación y todo tipo de amenazas y presiones debido a sus actividades sindicales. Se mata a sindicalistas en el ejercicio de sus derechos.

Las deficientes normas laborales y la lasa aplicación de la legislación laboral se utilizan a menudo como medio de atraer inversiones extranjeras muy necesarias, como en el caso de las zonas francas industriales (ZFI). Millones de trabajadores, sobre todo mujeres, están actualmente empleados en esas zonas. La discriminación y los abusos son comunes en las ZFI, donde las tentativas por crear sindicatos y negociar colectivamente son causa frecuente de intimidación, violencia, despido e incluso amenazas de muerte.

Las políticas de las instituciones financieras internacionales también han perjudicado a los trabajadores en el mundo entero. Imponiendo condiciones destinadas ante todo a fomentar la desregulación del mercado de trabajo, la privatización y la liberalización económica, esas políticas han debilitado los derechos de los trabajadores, exacerbado la inestabilidad financiera, aumentado las desigualdades, y creado graves dificultades para los trabajadores y sus comunidades.

2.3 Los sindicatos, atacados

Ese ataque a los empleos y la dilución de la relación de empleo es también un ataque a los derechos de los sindicatos y de los trabajadores. Los empleadores, en muchos países con el pleno apoyo de los gobiernos, tratan de dividir a los trabajadores. Los sindicatos luchan contra la disminución del número de miembros y el deterioro del medio de negociación colectiva. Entre las tendencias adversas figuran cambios en las industrias, la situación del empleo y las relaciones de trabajo (en particular, el desplazamiento de la negociación a nivel industrial y sectorial a acuerdos de empresa e incluso contratos individuales), así como acciones antisindicales de gobiernos y empresas. Además, los sindicatos no han respondido debidamente a este entorno adverso y al desafío de renovarse y de organizar efectivamente.

Las agresivas campañas antisindicales de los empleadores en determinados países, con la ayuda de consultores del exterior, está jugando un importante papel en el continuo ataque a los sindicatos y a la negociación colectiva. Esas actividades antisindicales se exportan a otros países y representan una seria amenaza para los derechos de los trabajadores en el mundo entero.

2.2 Desempleo e inseguridad en el empleo

La OIT estima que la actual crisis financiera probablemente suponga una pérdida del orden de 20 millones de empleos en el mundo y, según estimaciones conservadoras, el número de trabajadores pobres, que viven con menos de un dólar al día, puede aumentar en unos 40 millones, y los que viven con dos dólares al día en más de 100 millones. Incluso ahora, antes de que se conozca el pleno efecto de esta crisis, más de la tercera parte de la fuerza de trabajo mundial está desempleada o subempleada.

La denominada modernización de las leyes laborales que los intereses gubernamentales y empresariales tratan de introducir forma también parte integrante del programa neoliberal y constituye un ataque directo contra los trabajadores. No sólo aumenta el desempleo en el mundo, sino que también la creación de empleo se hace cada vez más a expensas de empleos de calidad. No deja de crecer el número de trabajadores que buscan empleo permanente, a tiempo completo, infructuosamente. El trabajo precario se está convirtiendo en la norma, extendiéndose a todos los sectores de la economía, incluso en los grupos profesionales. Los empleos de otros se externalizan, desclasifican y carecen de protección mediante las leyes laborales vigentes.

En muchos países en desarrollo, los trabajadores quedan excluidos de empleo permanente y se encuentran en la denominada economía no estructurada debido a graves crisis económicas, a la extensión de los programas de privatización y a la destrucción de empleos resultante de la reestructuración económica. La economía desregulada se expande y cada vez más personas luchan por sobrevivir con sueldos míseros. El desempleo y las malas condiciones de vida incitan a la migración en los países y a través de las fronteras nacionales, creando una multitud de tensiones en muchas partes del mundo.

Los trabajadores con empleo precario afrontan la inseguridad en el empleo y un futuro incierto, bajos sueldos, acceso limitado o nulo a prestaciones sociales, como los planes de salud o de pensiones, y mayores riesgos para la salud y la seguridad en el trabajo. A esos trabajadores también se les deniegan frecuentemente los derechos en el trabajo, como el derecho a unirse a un sindicato o a la negociación colectiva. El aumento del empleo precario está creando una fuerza de trabajo de dos niveles, que socava la cohesión social y debilita a los sindicatos. Esto forma parte de una estrategia antisindical más amplia utilizada por los empleadores en sus campañas antisindicales bien orquestadas.