El trabajo precario nos afecta a todos
La globalización no se limita a la manera de hacer, comprar y vender cosas. Se trata también de las personas. Las empresas transnacionales desean trabajadores baratos y flexibles. Por eso han pasado del empleo seguro al inseguro, haciendo todos los empleos más "precarios".
El trabajo precario es malo para todos los trabajadores. Crea mano de obra barata que rebaja los sueldos de todos. Aumenta la diferencia entre ricos y pobres y amplia las prácticas desleales que desfavorecen ya a las mujeres, los trabajadores jóvenes y los migrantes.
Lo que los sindicatos negocian son buenos empleos. Se movilizan en todo el mundo, organizan y negocian por un trabajo mejor y más seguro. Eso significa oponerse a las artimañas jurídicas y políticas que permiten que el trabajo precario prospere. Y que es preciso movilizarse mundialmente y actuar contra el trabajo precario.